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domingo, 29 de marzo de 2015

Cardenal Urosa Savino promueve la conciliación hablando de “totalitarismo marxista”

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Este domingo, que es domingo de Ramos de la Semana Mayor, Carlos Croes tuvo como invitado en su programa vespertino al cardenal Jorge Urosa Savino, contertulio con el que sostuvo una conversación que en un principio, pensé, discurriría sobre lo humano y lo divino de la semana santa, explicando tradiciones como la visita a los siente templos o reflexionando sobre los secretos y misterios de la pasión de Cristo. Pero me equivoqué.

De inmediato, el cardenal asumiría, aunque algo torpemente, su papel de actor político representante de una institución que siempre fue enemiga de Chávez, y que aún sigue oponiéndose al Gobierno bolivariano. El cardenal, naturalmente, expresó su preocupación por la violencia criminal y por la crisis económica, graves problemas que el Gobierno ha estado enfrentando y para cuya superación a convocado a todos los sectores de la sociedad, incluyendo a la “oposición política”. Pero, como ha ocurrido, estos temas han sido politizados de forma enfermiza y utilizados para atentar contra la legitimidad y estabilidad democrática de la República.

Urosa Savino, se mostró a favor del diálogo y al concurso de los más diversos sectores como vía para ir solucionando estos delicados flagelos. Y hasta aquí, todo bien. Presurosamente, el cardenal adoptó el discurso al uso de la MUD, inclinando su sermón hacia la política secular y alejándose vertiginosamente de la santa palabra de Dios. De inmediato, Urosa empezó a hablar de la necesidad de superar los radicalismos y la polarización y, por un momento, sus palabras adoptaron un cariz conciliador, hasta que el líder de la Iglesia echó por tierra todo carisma eclesial diciendo que el problema en el país era producto del “Totalitarismo marxista”, un modelo fracasado que el Gobierno pretendía implantar.

Aunque pareciera una frase extraída de una vieja película ambientada en la guerra fría, como Rocky IV o A la Caza del Octubre Rojo, o también una expresión de la apasionada furia conservadora de un Videla o Pinochet mientras queman libros de Marx o Lenin, estas palabras fueron pronunciadas en la Venezuela del año 15 del siglo XXI, en el contexto post-Chávez, en pleno capitalismo rentista orientado hacia la industrialización, y por un cardenal que al parecer no se ha enterado que el pasado diciembre el Castro-comunismo-totalitario-guevarista-maoísta-soviético-rojo-rojito, restableció relaciones con el imperialismo yanqui capitalista-guerrerista y asesino de negros. Lástima que Croes no inquirió al personaje sobre el tema.

Es decir, en un contexto donde ni el presidente Maduro ni ningún dirigente del chavismo ha hablado de Marx, Engels o Lenin; en un contexto donde la llamada “lucha de clases” ni se menciona; en una era signada por la democracia, el respeto a la soberanía de las naciones y la autodeterminación de los pueblos; en una época de pragmatismo donde prácticamente el consenso es la necesidad de producir más y mejor, donde predomina la preocupación por los temas económicos, la autoridad de la Iglesia Católica en Venezuela habla de “totalitarismo marxista”.  ¿Es así como la iglesia venezolana trabaja por la conciliación de los venezolanos? ¿Es asumiendo un claro rol de actor político como el cardenal pretende decirle a los venezolanos que se acerquen a Dios  y a su prójimo en esta semana santa?

Pero además, cuando Croes pregunta al cardenal si considera que hoy hay menos pobreza que antes, aunque sin especificar que tan antes, la respuesta de Urosa fue que no se conseguía leche y que no había vehículos. Agregó Urosa que todo el país se manejaba con dólares, lo cual generó la pregunta del conductor, sobre si la Iglesia dependía de dólares, y como el cardenal no pudo evadir la pregunta, terminó diciendo que por suerte el vino y las hostias eran producidos en Venezuela.

Estas palabras, provenientes de un cardenal, solo parecen ser el reflejo del trauma de una institución que fue sacudida por el fenómeno Chávez, quien con hechos concretos acabó con el monopolio de la sensibilidad por la redención de los pobres que alguna vez ostentó la Iglesia Católica. Y es que, ¿Sabrá Urosa que Venezuela (entiéndase, el Gobierno bolivariano) ha sido felicitada en varias oportunidades por la FAO por sus logros en materia de alimentación? ¿Sabrá Urosa que la Cepal reconoció hace pocos días la lucha venezolana por la erradicación de la extrema pobreza, recomendando además a otros países seguir su ejemplo?

Finalmente ¿Sabrá el cardenal que ya cayó el muro de Berlín y que ya no hay Unión Soviética?

Por Amaury González V. / @maurogonzag