Palabras clave: Batalla de ideas, política, crítica, transformación, diálogo, innovación, cambio de época, amplitud, bloque histórico, lectura, análisis, verdad, belleza, sueños, liberación.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Extraterrestres entre nosotros: ¿Si siempre han estado aquí, por qué no se terminan de mostrar públicamente?

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Esta es la pregunta que con todo derecho se ha hecho mucha gente cuando se encuentra frente a alguien que le asegura haber sido contactado y abducido por seres de otras galaxias. Si estoy entrevistando a alguien que me está contando con todo detalle sobre su aspecto físico, su comportamiento, su avanzada tecnología, la sensación que produce su presencia; cómo son los artefactos en los que viajan y hasta los mensajes que quieren divulgar, bien podría inquirir a mi entrevistado y decirle:

Ok, amiga (o), te creo todo lo que dices, pero si es verdad que ellos siempre han estado entre nosotros, contactando gente y preocupándose por nuestra evolución, ¿por qué no se muestran a plena luz del día, abiertamente frente a toda la humanidad?

Estamos en la llamada era de Acuario, en el tiempo de la expansión acelerada de la consciencia. Desde el discurso político se ha dicho que esta no es una época de cambios sino un verdadero cambio de época. Digamos que esto sugiere, entre otras cosas, que la era de la información y el conocimiento, el mayor acceso a la información y su viralidad en la red, han estado empoderando a la gente de una manera que no tiene parangón en la historia. En este contexto, no es lo mismo pensar en los contactados del mundo de los años sesenta y setenta, haciendo esfuerzos por encontrarse y dar a conocer sus experiencias con los recursos mediáticos limitados de la época y en medio del escepticismo general, que hacerlo en nuestro actual contexto interconectado.

Este aspecto, por sí solo nos puede sugerir de antemano una respuesta a la pregunta del encabezado, al tiempo que nos indicaría que los contactos podrían incrementarse hasta un inminente encuentro cercano de carácter público y notorio. Es decir, como veremos, todo parece girar en torno a la elemental preparación que deben tener las multitudes frente a un evento de esta naturaleza y las consecuencias que pueda traer una revelación tipo: ¡Hola, querida humanidad, yo soy Alaniso, vengo de una galaxia muy lejana, siempre hemos estado aquí y los queremos mucho porque nosotros somos sus creadores! Imaginemos por un instante lo que pasaría con la economía; lo que esto provocaría entre los fieles de las distintas religiones, pero también en sus cúpulas.

Dos de los más famosos y respetados contactados y divulgadores del tema extraterrestre en América Latina y el mundo, el peruano Ricardo González y el costarricense Enrique Castillo Rincón (Q. P. D. 2013) ofrecieron sus puntos de vista frente a la pregunta que siempre surge en medio de lo alucinante que puede parecer el discurso de un contactado. Fue a finales de los años noventa cuando Enrique Castillo, en un programa conducido por el psicólogo Vladimir Gessen en Televen (Venezuela), ofreció su visión ante la pregunta de uno de los miembros del panel. Este era el Dr. Ulises Barrios, psicólogo clínico, quien recordó que el gobierno norteamericano había gastado miles de millones de dólares en el Proyecto Seti, Payoneer I y Payoneer II en busca de contacto y comunicación con inteligencias extraterrestres. Seguidamente, lanzó la pregunta: si realmente están aquí, y existen naves aquí y extraterrestres vivos y hasta cadáveres, ¿por qué se sigue gastando tanto dinero buscando lo que ya supuestamente tenemos?

Castillo citó en su respuesta una fuente “altamente confidencial”, y seguidamente mostró un libro, el “informe Matrix”, que recoge 50 años de investigación Ovni, oficial, militar y privada, que demuestra que Estados Unidos hizo un pacto secreto con los seres extraterrestres en 1963. El acuerdo consistió en que los alienígenas le aportarían tecnología de punta a la élite militar estadounidense, y a cambio estos permitirían a los extraterrestres utilizar libremente el territorio para realizar abducciones que tendrían como fin la realización de pruebas genéticas.

El contactado, quien sería abordado por primera vez por uno de estos seres (el suizo) en un cine del centro de Caracas en 1969, explica que esta particular raza (la que hizo el pacto con EE.UU.) viene de Rigel, estrella localizada en la constelación de Orión. Estos “rigelianos” serían una especie de raza en decadencia, en extinción. Como no tienen órganos de reproducción como nosotros, nos estarían utilizando para mantener sus posibilidades de reproducción. Después de establecer el pacto, las autoridades norteamericanas concibieron toda una política de encubrimiento, y la mejor forma que encontraron para ocultar este contacto fue desviar recursos para utilizarlos en este tipo de proyectos como el “Seti”, que serían meras fachadas para despistar a la opinión pública.

Pensémoslo por un momento. Era la época de la guerra fría, de la carrera tecnológica-armamentista. Si una superpotencia establece contacto con una raza extraterrestre que le suministra tecnología avanzada orientada a alcanzar la supremacía militar, una colaboración que debe mantenerse en el más estricto secreto, los gobernantes y sus instituciones y medios de comunicación declararán públicamente que les interesa el tema Ovni, que creen que no están solos en el universo y que están invirtiendo importantes cantidades en investigadores, científicos y tecnología de punta para lograr un día un excitante encuentro de civilizaciones.

Pero este contacto ya se ha dado, aunque no ha sido el único ni esa raza es la única dentro de este crisol cósmico de seres galácticos. El hecho es que, después de meditar mucho sobre por qué estos seres no han aterrizado en la Casa Blanca o en la Plaza Roja, Enrique Castillo concluyó que estos seres contactan a gente como él (y no a un líder político de una potencia mundial) porque son “sumamente inteligentes” y porque esta serie de avistamientos y contactados alrededor del mundo obedece a un plan superior. Sin embargo, Castillo dice que su comprensión no llega a tanto y que alberga aún muchas dudas a pesar de haber recibido alrededor de 100 mensajes contentivos de conocimientos científicos, tecnológicos, humanísticos, espirituales y esotéricos.

Ahora, si consideramos lo del pacto con los estadounidenses, y por esta vía un posible pacto con los rusos y antes con los nazis, quedaría claro también que no aterrizan en la Casa Blanca porque, antes bien, han aterrizado en el Pentágono o en algún lugar del desierto de Nevada o de Siberia. Y si ha ocurrido esto, su alta inteligencia debe haberlos advertido de las consecuencias políticas y sociales que tendría develar públicamente un encuentro de este tipo. Y es que, ¿podríamos imaginar a Obama, −quien ha hablado desde la tribuna de la ONU de la excepcionalidad de EE.UU. en el mundo y más recientemente que su país es “compañero de trabajo de Dios”−, reconociendo que toda su alta tecnología (símbolo de su “superioridad”) fue transferida por unos enanos cabezones de otros mundos?

Por su parte, el contactado Ricardo González, durante una entrevista en el programa televisivo Hola Chile, ofrece su visión sobre el tema. Ante la pregunta de uno de los miembros del panel, quién inquirió a González quiénes eran estos seres, de donde venían y qué querían, el investigador hizo un repaso de su trayectoria y afirmó estar convencido de dos cosas principales:

1- No son humanos y vienen desde hace mucho tiempo al planeta.

2- No vienen con malas intenciones porque si no, desde hace tiempo nos hubieran hecho daño.

De estas reflexiones, González deduce la razón por la que no se han mostrado abiertamente a la humanidad. De acuerdo al investigador, los alienígenas siguen una especie de protocolo de acción. Esta discreción viene dada por una ética y una moral particular que les impediría mostrarse abiertamente, una discreción que formaría parte de unas normas estrictas íntimamente relacionadas con una espera. De tal manera, ellos no se muestran abiertamente porque están esperando una expansión de consciencia, un salto importante en nuestra comprensión de las cosas que nos permita integrarnos a la comunidad cósmica existente. Está claro: dentro de la comunidad galáctica, nosotros somos una especie de niños cósmicos que no estamos preparados para que nos digan que Santa Claus no existe; pero el tiempo para esa revelación parece estarse acercando.

Resulta evidente que el “plan superior” del que habla Castillo es el “protocolo de acción” del que habla González. Las líneas argumentales también coinciden en que estamos en una “espera”, en cuyo espacio debemos prepararnos física y espiritualmente para el momento de la “revelación”. Otros contactados, como mi amiga Alicia, opinan que si estos no se han descubierto en toda su plenitud y magnificencia es porque le gente entraría en pánico, estado emocional que podría generar pensamientos alocados (como que llegó el Armagedón que esperan algunas religiones) o que vienen a atacarnos (como hemos visto en variedad de películas, incluyendo la venidera La llegada). Esta sería la razón por la que contactan a individuos de forma aislada, a los cuales les suelen dejar mensajes trascendentes que se han ido difundiendo. Lo que está pasando ahorita, el incremento de contactados y avistamientos, se explica porque la gente estaría más receptiva; van aceptando la idea de que no estamos solos en el vasto universo.

Finalmente, mi opinión personal sobre la discreción de nuestros amigos cósmicos, dejando sentado mi acuerdo con los contactados arriba mencionados. En primer lugar, si nuestra limitada comprensión nos permite entender algo de las consecuencias que tendría la revelación pública de la vida extraterrestre entre nosotros, estas inteligencias superiores las comprenden perfectamente en toda su extensión y con todas sus implicaciones. Estas consecuencias, agreguemos, podrían ser caóticas en el contexto de un mundo regido aún en gran medida por el materialismo científico alejado de la espiritualidad; aunque, paradójicamente, al final todo resultaría científicamente explicable, toda vez que estamos hablando de los misterios y posibilidades de la ingeniería genética, lo cual sugiere un origen humano distinto del “creacionismo” que nos habla del “soplo” o “el barro”, y del evolucionismo darwinista, que todavía hoy anda en busca del mentado “eslabón perdido”.

La idea de que la humanidad no está preparada aún como colectivo-raza para abrirse a esta realidad, y que esta es la causa por la que los alienígenas han estado contactando a personas seleccionadas –por razones que los mismos contactados no comprenden muy bien−, tiene mucha lógica. Esto nos conduce a pensar que el incremento de los contactos en los últimos años apunta hacia un objetivo no muy diferente del apostolado. Se trataría de difundir un mensaje, confiando en la capacidad creciente de la humanidad para separar el grano de la paja, profundizar en el conocimiento de sí mismo, de su poder, y de las “otras realidades” que siempre han coexistido con ella. En fin, en eso estamos, preparándonos para un evento que, este sí, no está fácil de imaginar.

Amaury González V.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Extraterrestres entre nosotros: preparando a los pueblos y a la opinión pública mundial

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Nuestro planeta es un pequeño globo flotando en el vasto universo. Esta reflexión, por sí sola nos mueve a preguntarnos: ¿habrá otras civilizaciones en ese vasto universo? Se trata de un caso similar al de un explorador que entra a un desierto inhóspito nunca antes recorrido y se pregunta: ¿habrá vida en esta tierra solitaria y baldía? También, podemos hacernos esta pregunta sin titubear: ¿así como nosotros, como civilización, somos más inteligentes que un perro o una guacharaca, habrá otras civilizaciones más inteligentes que nosotros? ¿Qué es más grande, el desierto inhóspito o el infinito universo?

Talvez haga falta tener una mente cósmica o ser alguien inquieto y curioso, abierto siempre a los nuevos conocimientos; puede que sea necesario cierto desarrollo de la intuición o “sexto sentido”, y es casi seguro que haber llegado a la comprensión de que en este mundo nada es casualidad, constituye un requisito. El hecho es que el tema sobre nuestros “hermanos mayores”, también llamados “antiguos astronautas” y más comúnmente extraterrestres o alienígenas, en esta era que comienza (estamos en el 2016) está cobrando una relevancia bastante interesante. Y es que, ¿Es tan difícil imaginar que existen seres y razas en otros planetas, en otras galaxias?

Como suele ocurrir con los temas que han sido tachados históricamente como “ciencia ficción” o “teorías conspiranoicas” por el escepticismo al uso que reacciona desde los altares de la ciencia, la iglesia o el sentido común –como ya se sabe el menos común de todos los sentidos−, el tema UFO ha sido siempre relegado al terreno de la “pseudociencia” o de la mera imaginación exaltada de un grupo de cabecitas inquietas de gente compleja y soltera que no tiene cosas más importantes de que ocuparse. Pero así como ocurre con los que dicen “no creo en brujas, pero de que vuelan, vuelan”, mucha gente se ha dado cuenta de esta realidad interestelar, aunque hayan preferido siempre mantenerse a una sana distancia para no aumentar con eso las angustias propias de la vida cotidiana en la Matrix.

En el caso de quien escribe, el asunto siempre me había interesado aunque nunca le había puesto mayor atención. De hecho, en mi libro Crónicas de la Ciudad del Bajo narro un episodio onírico de la infancia que, solo ahora, después de conocer el trabajo de gente como David Parcerisa, Sol Ahimsa, Anton Parks o Steve Losce, estoy considerando que fue una verdadera abducción (término que no conocía hasta hace poco). Y como los testimonios y evidencias, la información, se ha viralizado como nunca antes gracias a la red, algunos medios parecen estar preparando a la opinión pública para que se vaya familiarizando con el tema. Es cierto que Russia Today ha dedicado siempre espacios para publicar noticias de este tipo, por lo general de carácter especulativo, muchas de las cuales incluyen videos captados por gente de todo el mundo. Sin embargo, escribo estas líneas porque, como nada es casualidad y como supongo le ha ocurrido a mucha gente, el día que me convencía de esta realidad, enfocándome en ella, noté que la web de RT comenzó septiembre más ufológica de lo acostumbrado.

Interesado como estoy en este campo por razones que iré explicando en otros artículos, y después de constatar que en mi país hay gente dedicada también al tema −incluso personas que organizan avistamientos colectivos en una zona montañosa de Caracas−, el pasado fin de semana entré en la librería de un centro comercial aledaño a mi zona de residencia para ver si encontraba algo sobre anunnakis reptilianos o similares. Era domingo y me gustó la idea de encontrar el lugar abierto tan temprano, considerando el día. Suelo entrar ahí para ver la variedad de títulos y porque el lugar parece una vieja biblioteca familiar. En fin, se trata de un lugar agradable y acogedor donde siempre hay unos señores mayores atendiendo; pero esta vez había una señora que no había visto antes. Cuando le pregunté si tenían algún libro de Parcerisa me contestó con un no indiferente, casi sin pensar. Cuando le dije que se trataba sobre serias teorías de la conspiración, me dijo que la única conspiración que había era la que tenía el Gobierno con la economía. Parecía estar de mal humor. Un proveedor acababa de salir después de murmurar sobre los precios y las dificultades del mercado.

Intercambié algunas palabras con la señora, y alcancé a decirle que la crisis económica también estaba tocando al llamado viejo continente y que no era solo Venezuela. Volviendo al tema de los libros, quise ser más preciso. Cuando le dije que se trataba del tema extraterrestre y que la ufología podría ser incluso un buen nicho de mercado en el país –hasta una idea le estaba dando−, su expresión fue de completo escepticismo. Ante su silencio me animé y le comenté que había pruebas científicas de que nuestro ADN había sido intervenido por una inteligencia superior alienígena y que eran muchos indicios de indicaban que habíamos sido creados por “ellos”. En ese momento, como si hubiera insultado sus creencias más sagradas, la señora, alzando un poco la voz y con ganas de alterarse, me dijo que el único extraterrestre que había en el país era Maduro. La política había hecho perder toda objetividad a la librera, y en ese momento entendí por qué no estaba vendiendo muchos libros y por qué el tema UFO sigue siendo una especie de extraña miscelánea en el país; y todo a pesar de las variadas experiencias de avistamientos Ovni en el gran Guaraira Repano y muchas otras partes del país, incluyendo el cielo ubicado encima del edificio donde resido (el cuento queda para después).

Russia Today va por el encuentro cercano

Mientras tanto, el pasado dos de septiembre, RT publicó una nota sobre un estudio realizado en la Universidad de Cornell en el que se concluye que algún tipo de alianza alienígena podría estar manteniendo a la tierra aislada. El trabajo realizado por el astrofísico Duncan Forgan, parte del supuesto de que nunca se ha dado el contacto entre nosotros y los seres de otras galaxias. Con todo y que este es un supuesto negado por la casuística mundial sobre la materia, el trabajo teoriza sobre las razones por las cuales no se ha dado el contacto, planteando desde la llamada “hipótesis del zoológico” hasta interesantes planteamientos que suenan a teoría política galáctica (de la que se derivaría la exopolítica) sobre las relaciones de cooperación-conflicto entre las diversas razas alienígenas; complicadas relaciones en las que nosotros quedaríamos en medio.

Seguidamente, el 5 de septiembre, la agencia publicó otra nota sobre el tema que nos ocupa, relacionada con la extraña explosión del cohete Falcon 9 de SpaceX, acaecida el pasado 1°de septiembre en Cabo Cañaveral, Florida. El encabezado sugiere que el cohete de la empresa de Elon Musk habría sido detonado por láseres extraterrestres, ¿Quéee? Efectivamente, y gracias a la atención reticular de muchos internautas, se pudo notar en el video en cámara lenta de la explosión, la presencia de un objeto volador anómalo que sobrevuela la zona instantes antes del momento del lanzamiento. La reseña recoge las opiniones que se vertieron sobre el objeto que voló, de acuerdo a los cálculos, a 5.800 K/H. Tal como decía la gente de veía volar a Superman, algo así ocurrió en este caso: que si era un pájaro, que si era un dron; pero no, se trataba de un súper-ovni. El hecho es que el video muestra lo que muestra, y que el señor Musk ha pedido ayuda a la gente de la Nasa porque, de acuerdo a otra nota que recoge sus declaraciones, todo estaba en orden y el incidente no tuvo que haber ocurrido.

Al día siguiente, RT publicó otra nota con este encabezado: Sin tapujos: Revelamos la verdad sobre las mayores conspiraciones globales de la humanidad, la cual fue presentada como la interfaz de un chat en la que algunos usuarios le hacen preguntas a la agencia sobre algunas conocidas “teorías conspirativas”. El post tiene una breve introducción, en la que estas teorías se califican de “polémicas” y “difíciles de creer”. También, afirma que estas suenan increíbles y que algunas tienen “algo de razón”. En fin, es como si entre las teorías que plantean en el artículo, relacionadas siempre con la manipulación y control de la naturaleza y los seres humanos, estuvieran deslizando una en particular a manera de noticia anticipada; como para que la gente vaya cogiendo dato. Entre estas, está la que afirma que la humanidad es gobernada por una élite de seres reptilianos. Así, el usuario le dice a RT:

Algo que realmente me sorprendió fue un artículo que leí, en el que se afirmaba que los humanos somos gobernados por una “élite reptiliana”…”

La agencia responde:

Esta teoría afirma que muchos gobernantes, entre los que se encuentra la familia real británica, la aristocracia europea y varios líderes a nivel mundial, son en realidad extraterrestres que han adquirido forma humana y ganaron poder político para gobernarnos. Existen cientos de casos de “evidencias” que intentan desenmascarar un proyecto de modificación genética y “pruebas” de seres con aspecto humanoide que dirigen nuestro destino

¿Seres alienígenas, razas extraterrestres que habitan otros planetas y que nos han visitado desde épocas remotas? Nuestra civilización no puede ser tan cosmo-céntrica. Ahora, que una de esas razas alienígenas este gobernando a la humanidad desde siempre, bueno, eso ya admite el debate. ¿Y qué tal si te digo que estos viejos astronautas alienígenas fueron los que nos crearon a nosotros, los seres humanos, y que estos seres son una especie de expertos en ingeniería genética que nos concibieron después de varios intentos y en un contexto de lucha entre las diversas razas de esta especie de bestiario celeste?

Sobre esto habría que decir cantidad de cosas. Se trata de todo un cuerpo de teorías, testimonios, pruebas, abducciones, evidencias históricas de carácter arqueológico, lingüístico y antropológico; de relatos coherentes y bien estructurados, que dan para imaginar y pensar mucho sobre los verdaderos orígenes de la humanidad, que no es precisamente la evolución darwinista. Se trata de un “creacionismo”, pero vaya que creacionismo. Todo este cúmulo de información y conocimientos tiene un origen comprobado y bien definido en las tablillas de la antigua civilización sumeria.

En fin, eso sería materia de otro artículo. Por ahora digamos, en función de lo dicho, que cuando hablamos de seres de otros planetas, de otras galaxias, extraterrestres o humanoides, la cuestión ya no se trata de creer o no creer, sino de estar informado. Reflexión válida, por cierto, para todo tema importante y sensible, y más si pertenece al campo de lo “desconocido”. Un momento ¿campo de lo desconocido? ¿desconocido para quién?

Amaury González V.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Gregg Braden y el poder de las emociones sobre nosotros y el mundo +video

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Desde 1887 hasta 1990 toda la ciencia occidental se basa en el principio de que lo que sucede en un lugar no tiene absolutamente ningún efecto en lo que sucede en otra parte, y ahora que sabemos, esto no es absolutamente cierto”. Gregg Braden.

En un contexto en el que el mundo está atravesando una transformación económica, política y geopolítica, pero también desde el punto de vista científico, tecnológico, mental y espiritual, un proceso de cambio en el que la consciencia del ser humano se expande como nunca en su historia moderna de la mano de herramientas como la internet, es importante familiarizar al gran público con investigaciones que desde hace décadas vienen anunciando el cambio paradigmático que actualmente atravesamos.

Si bien las antiguas civilizaciones de la América, así como las de Egipto, China o el Tíbet, siempre estuvieron conscientes de este poder y lograron manejarlo ampliamente, en la época de la modernidad tardía o, dirían algunos, post-moderna o post-capitalista globalizada, este conocimiento milenario parece estarse fundiendo poco a poco -retroalimentándose- con la ciencia y técnica moderna. El físico e ingeniero aeroespacial Greg Braden es un ejemplo cabal de lo anterior, y tiene años recorriendo el mundo dando charlas sobre este poder que muchos han denominado como "visualización creativa”, “el secreto” o “visualización cuántica”.

En el video que veremos más adelante y que explicamos a continuación, Braden discurre sobre los 3 experimentos “que sacuden absolutamente los cimientos de la física occidental”, y que vienen a dar cuenta de los últimos descubrimientos en mecánica cuántica y física de partículas.

Primer experimento

Fue realizado por el científico ruso Vladimir Poponin en la década de 1990, quien llegó por estos años a Estados Unidos a continuar sus investigaciones. Poponin se planteó investigar la relación entre el ADN humano y las partículas elementales de las que está hecho nuestro mundo, los “pequeños paquetes de energía que llamamos fotones”.

El experimento consistió en tomar un tubo de vidrio, sacar todo el aire de ese tubo para crear lo que hoy se denomina el “vacío”, para luego introducir muestras de ADN. Consciente de que este vacío no es absoluto, ya que dentro del tubo hay presencia de estas partículas elementales de luz, Poponin midió las partículas para ver cómo estaban distribuidas. Dice Braden que los resultados de esta primera parte del experimento no fueron sorprendentes, debido a que las partículas estuvieron esparcidas al azar en el espacio, tal como se esperaba.

Seguidamente, en la segunda parte del experimento se colocó algo de ADN humano en el tubo. Ahora, con el ADN dentro del tubo, Poponin procedió a realizar una nueva medición de los fotones, y se encontró con que el ADN provocó que las partículas se alinearan, lo cual demostró que nuestro ADN tiene un “efecto directo sobre la materia que hace a nuestro mundo”.

Este experimento vendría a demostrar lo que la sabiduría ancestral y sus tradiciones espirituales han dicho siempre: “que algo dentro de nosotros tiene un efecto sobre el mundo que nos rodea”.

Segundo experimento

Se trató de un experimento militar. Este consistió en tomar muestras de ADN humano (raspaduras del tejido del interior de la boca de un voluntario) y colocarlo en un dispositivo que puede medir sus “efectos” en una habitación de un edificio, mientras el donante del que procedía la muestra permanecía en otra habitación del mismo edificio. Seguidamente, sometieron a los voluntarios a una “estimulación emocional” que generara reacciones emocionales genuinas tales como alegría, tristeza, miedo, ira o rabia, con el objetivo de ver si el ADN podría afectar las emociones del donante.

Tal expectativa, supone de entrada que existe una relación entre el ADN humano, ubicado en un dispositivo en la habitación de un edificio, y su donante, ubicado en otra habitación del mismo edificio, lo que es decir separado por decenas de metros. Pero lo que hallaron estos científicos fue lo contrario. Veamos.

Lo que sucedió, fue que cuando los donantes tenían sus altos y bajos emocionales, en la otra habitación, exactamente al mismo tiempo el ADN también tenía sus altos y bajos emocionales. Algo casi "mágico" ¿No?

Tercer experimento

El tercer experimento que da cuenta de la influencia de la energía humana de las emociones en el mundo, se realizó en los años noventa en el instituto HeartMath. Esta institución pionera se propuso demostrar que el corazón humano era mucho más que una bomba que hace circular la sangre por nuestros cuerpos. Se quiso probar que el corazón forma el campo magnético más fuerte de nuestro cuerpo, y “que el campo electromagnético que produce nuestro corazón se extiende mucho más allá de nuestro propio cuerpo.”

Para demostrar esta teoría, se diseñó un experimento similar al anterior. De un lado, se tomaron y aislaron muestras de ADN humano y, de otro, se utilizó un grupo de personas entrenadas especialmente para sentir emociones humanas específicas como ira, rabia y enojo, y también amor, perdón y compasión. Cuando se expuso el ADN a emociones como el amor, el ADN se relajó “de una manera enorme”; al exponerlo a emociones de ira, odio y celos ocurrió lo contrario, encogiéndose notablemente “como un pequeño nudo.”

El poder del ser humano

Para Gregg Braden, al relacionar los resultados de estos tres experimentos, es decir, cuando los dejamos de ver como tres experimentos aislados, nos damos cuenta de la gran historia que se nos está contando. El primero, nos dijo que el ADN de nuestro cuerpo tiene un efecto directo sobre nuestro mundo, sobre las cosas físicas que están a fin de cuentas hechas del mismo “polvo de estrellas” que nosotros; el último experimento demuestra que las emociones humanas tienen la capacidad de cambiar el ADN humano, lo cual tiene un indudable efecto sobre el mundo que nos rodea; y en el experimento del medio, queda patente que ya sea que estemos en el mismo edificio o a mil kilómetros, el efecto es el mismo.

En conclusión, Braden sostiene que no estamos limitados ni por el espacio ni por el tiempo, y que el ser humano alberga un poder que no está regido por las leyes de la física y que es capaz de influir en el mundo. Ahora bien, estas leyes de las que habla Braden son las de la física newtoniana, ya que tales “hazañas humanas” están indudablemente emparentadas con el paradigma de la física cuántica.

Para otra ocasión dejaremos las implicaciones que este conocimiento tiene para la salud de las modernas naciones capitalistas, cuyas poblaciones viven en una permanente alteración emocional producto de la influencia de los grandes medios de comunicación masiva ―entre otros factores―.

Sobre este conocimiento, destaquemos, Braden dice que nos fue legado por varias de las antiguas civilizaciones alrededor del mundo:



Amaury González V.

martes, 9 de agosto de 2016

La bendita ignorancia de Cypher o por qué en la Matrix se vive mejor

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Confieso que desde hace tiempo quería escribir algo sobre The Matrix (1999), la película de los hermanos Wachowski que marcó una pauta en el universo del cine de ciencia ficción. Con los años fui superando prejuicios y me acerqué paulatinamente a la producción. Luego de verla varias veces, despierto mi interés, al adentrarme en el ciberespacio fui encontrando diversas reseñas y análisis interesantes sobre esta cinta protagonizada por Keanu Reeves (Neo), Laurence Fishburne, (Morfeo), Carrie Anne Moss (Trinity), Joe Pantoliano (Cifra) y Hugo Weaving (Agente Smith). Con la lectura de cada texto cobré consciencia del ruido generado; del impacto que había causado y la cantidad de símbolos que encerraba.

Siempre había querido escribir sobre el tema, entre los trabajos formales y otros quehaceres escriturales. Talvez esperaba una excusa, una motivación; un desencadenante, que finalmente llegó.

Diecisiete años después de su estreno, en la segunda mitad de este 2016, me senté a escribir este ensayo motivado por un texto del filósofo Arturo Serrano, extraído de su libro El sueño de la razón produce cine y otros ensayos sobre cine (1), que discurre sobre el tema de los placeres a partir del personaje interpretado por Joe Pantoliano. Entre oráculos, profecías y elegidos, Pantoliano representa la intriga, el escepticismo y la traición. Mientras lo que queda de la humanidad lucha por su derecho a la Paz y a la vida, este personaje decide transar con el agente Smith y reconectarse a la Matrix, el mundo virtual creado por las máquinas para mantener controlada a la humanidad.

Si viste Matrix y alguna vez has tenido la sensación de que vives en algo parecido, o que en este mundo hay algo que no cuadra; si estudiantes filosofía, ciencias sociales o eres conocedor de las teorías de la conspiración; si ya te diste cuenta del poder que tiene nuestra mente; si perteneces a la fauna lectora, si te gusta el cine, estoy seguro que no solo continuarás leyendo esto hasta el final, sino que dejarás un valioso comentario que arrojará más luz sobre este apasionante tema.

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Neo: Esto no es real.

Morpheus: ¿Qué es real?, ¿Cómo defines “real”? Si hablas de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, probar y ver, lo “real” son impulsos eléctricos que tu cerebro interpreta.

A estas alturas del siglo XXI puede resultar difícil que alguien que se considere amante del cine, o mejor, del cine de ciencia ficción o, más precisamente, discípulo del género cyberpunk, no haya visto The Matrix (1999). Dirigida por los hermanos Wachowski, esta es una cinta sobre la que se ha escrito mucho, no solo por las innovaciones técnicas que supuso o por el destacado trabajo de los actores que participaron, sino por la abundancia de elementos filosóficos, místico-religiosos y espirituales que contiene. Hoy, la última distopía del siglo XX sigue dando de qué hablar.

Han pasado 17 años y la producción sigue llamando la atención de las nuevas generaciones, aunque también de todos aquellos que si bien la vieron en su momento, no habían reparado en los meta-mensajes de una película que hoy sigue siendo referencia y objeto de análisis para quienes se formaron en la llamada “cultura de la sospecha”, lo cual incluye toda una gama de pensadores y ensayistas que van desde filósofos y cinéfilos comprometidos hasta los más depurados teóricos de la conspiración, que no conspiranoicos.

En esta oportunidad, vamos a centrarnos en el análisis del artículo “Placeres virtuales y placeres reales en The Matrix”, que integra el mencionado libro del investigador y filósofo Arturo Serrano, en el que se ensaya “Una defensa de Cypher”, el personaje “antihéroe” que forma parte de la tripulación de Morfeo, interpretado convincentemente por Joe Pantoliano. Este, si bien forma parte de la resistencia humana frente a las máquinas, representa el cinismo, la intriga; el tipo hastiado de la vida que lleva como miembro de la tripulación del Nabucodonosor, que es una vida de soldado bajo la órdenes de Morfeo, el líder carismático cuyo propósito es encontrar al “elegido” y terminar así con la guerra.

Desde el principio, notamos en Cypher la actitud de quien está cansado de la rutina, de comer cada día la misma sustancia sin sabor; de los discursos místicos de un líder en el cual ha dejado de creer y que al final decide traicionar. Está harto de llevar una vida sin placeres, dedicada a luchar contra las máquinas, sin amor, rechazando el presente y viviendo de las cenizas de viejas noches hedónicas que se perdieron en el tiempo. La liberación de Neo y la llegada de este a la tripulación parecen acelerar la decisión de Cypher de cometer la traición. Al final, el antihéroe llega a un acuerdo con los agentes de la Matrix. A cambio de entregar al hombre que conoce los códigos de Sión (la última ciudad humana) y traicionar así a sus compañeros, los agentes lo conectarían otra vez al mundo interactivo de ilusiones, esta vez con las ventajas de una vida acomodada y sin memoria de su traición.

En la escena donde se concreta la traición, se encuentra en un elegante restaurante de la Matrix con el agente Smith (Weaving), y está degustando un pedazo de carne. Esta es una escena interesante –central para el análisis− dado que está consciente que la carne no existe, y que lo que ocurre es que la gran computadora le está diciendo a su cerebro que está jugosa y deliciosa. “Después de nueve años ¿sabe de qué me he dado cuenta? La ignorancia es una bendición”, dice antes de llevar un trozo de carne virtual a su boca, masticarla y disfrutar de su sabor. Pero, un momento, ¿cómo es eso de disfrutar de la consistencia y el sabor de una pulpa falsa, a pesar que estoy consciente de que esta no existe? He aquí la clave de la defensa que hace Serrano de la decisión de Cifra; una decisión que, siguiendo al filósofo, sería la que tomaría cualquiera de nosotros haciendo abstracción de la situación de la película.

domingo, 24 de julio de 2016

La salud del ser humano en la época de las hiper-aglomeraciones

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Un dato adicional que no podemos soslayar, toda vez que hablamos de la salud de la población habitante de nuestra “nave espacial”, es la cantidad de gente que habitaba el mundo a principios del siglo XX, y el crecimiento de esa cifra a comienzos del siglo XXI. “El hecho de las aglomeraciones” considerado en toda su amplitud y complejidad es, que de poco menos de 1000 millones de habitantes el mundo pasó a albergar más de 7 mil millones. Esto significa la más desbordante aglomeración de personas, lo que es decir de pensamientos, deseos, emociones, frecuencias vibratorias, expectativas y necesidades, que haya existido en la historia de la humanidad, al parecer para su perjuicio y el del propio planeta; un hábitat, una naturaleza, por cierto, que al haber quedado separada del ser humano por la modernidad, fue alienada de nosotros siendo nuestra fuente primordial de vida.

Hablando de populosas masas, mientras publico este texto leo que ha fallecido la madre del terrícola número 7 mil millones Piotr Alexéevich Nikoláev, quien nació el 31 de octubre de 2011. Se trata de la rusa Elena Nikoláeva, quien falleció en Kaliningrado por complicaciones de un cáncer de mama.

Lo más alarmante, como puede ver, es que si se trata de una tendencia, acelerada de forma espeluznante en las últimas tres décadas, la proyección indica que para hoy los diagnósticos deben estar en 500 personas de cada 1000, lo cual nos dice que la mitad de la población tendrá esta enfermedad en algún momento de su vida. Nada alentador ¿cierto? Y tratándose de una realidad verificada, hemos de decir que si bien esto no pretende ser una crítica anti-moderna o pre-moderna, definitivamente pone en evidencia lo que terminó ocurriendo con el mundo en la última transición de siglo; un mundo que para nadie es secreto ha sido dirigido, y en gran medida lo sigue siendo, por un conjunto de ideas que podemos resumir en algunas viejas palabras, aunque parezcan siempre dotadas de un insuperable aire vanguardista, como si siempre representaran lo nuevo: progreso, desarrollo, urbanización, conocimiento experto, orden, industrialización, tecnología, individuo, razón, Estado-nación, capital, mercado, etc.

Pareciera que nadie vio matrix, como lo sugiere el libro de Graziano; aunque, al contrario, todos vimos matrix o todos la estamos viendo; estamos en ella, pero hay resistencia.

García publica su artículo en septiembre de 2014, año que la Organización Mundial de la Salud estimó terminaría con 20 millones de personas padeciendo cáncer, lo cual significa un incremento abismal de los enfermos que, sin embargo, no inmuta a las organizaciones mundiales ni a las universidades. Así como el economista Walter Graziano, en las primeras páginas de su obra Hitler Ganó la Guerra, se preguntó por qué si el economista −premio Nobel cuya vida fue llevada al cine en Una mente brillante (2001)− John Nash demostró matemáticamente que la teoría económica clásica de Adam Smith estaba errada, esta seguía siendo la base fundamental de las ciencias económicas y de su enseñanza en las principales universidades del mundo, García deja en el aire la inquietud sobre la ausencia de reflexión y cambio por parte de los responsables mundiales de la sanidad mundial, institucionales y académicos, quienes “siguen buscando en el mismo callejón sin salida de la medicina sintomática y biologicista.”

Esto sigue...

miércoles, 20 de julio de 2016

"El cáncer, la guerra oculta": ¿qué pasó en las últimas décadas del siglo XX?

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Para continuar esbozando el actual panorama sanitario y darle curso a la incursión en eso que realmente somos, pasamos al comentario del artículo de @AngelCuantico publicado en septiembre de 2014, intitulado “El cáncer: la guerra oculta”, que contiene las ideas clave del paradigma emergente y la crítica del predominante. Veamos en esta parte, cómo se ha comportado la enfermedad desde 1800 hasta nuestros días

 El texto comienza con una estadística general sobre la enfermedad que parte del año 1800 hasta la actualidad. En este año, período en el que América entera, en particular la América que había sido española, entraba en un largo proceso político y militar que terminaría por lograr su independencia del reino de España, por cada 1000 personas se le diagnosticaba cáncer a 50. El contexto europeo en esta transición de siglo no era menos convulso. El llamado “viejo continente” había atravesado diversos procesos desde que el navegante genovés, en su viaje al oriente se topara con una isla del mar Caribe. Esto ocurrió finalizando el Quattrocento, que había sido el siglo del gran movimiento o explosión cultural conocido como el Renacimiento, el cual marcaba una ruptura con la época anterior, etiquetada como “edad media” por la nueva historiografía moderna. Después de este gran movimiento se suscitó la Reforma protestante, la oposición a esta y las consiguientes guerras religiosas, la llamada Ilustración; la primera Revolución industrial y el terremoto político de la Revolución francesa.

Para 1800, habían ocurrido los primeros alzamientos contra el régimen español en las Américas; los negros de Haití se habían alzado como la primera nación independiente de América Latina, y en Europa el terror de Robespierre y la sacudida provocada por la rebelión burguesa y antimonárquica preparaban el terreno para el advenimiento de Napoleón Bonaparte. El imperio español entraba en decadencia frente al poderío inglés, quienes se convertirían en el imperio expansivo mundial hasta mediados del siglo XX. Recordamos el contexto porque fue justo en este período donde se consolidó la visión de mundo estandarte de la modernidad; donde nacería el mito del progreso indetenible de la ciencia y la técnica; donde se configurarían la clásica dualidad de la modernidad: civilización-barbarie; donde se daría inicio al proceso de división espacio-temporal, división intelectual del saber y división del trabajo que se convertirían en el nuevo Zeitgeist de la época. La ciencia positiva y la técnica cobraban cada vez más preeminencia, y la visión mecanicista del universo heredada de Newton impregnaría con todos sus engranajes cada vez más aspectos de la vida del ser humano.

Para 1900, por cada 1000 personas se le diagnosticaba cáncer a 60. La cifra se había incrementado en 10 personas, lo cual no parece un gran incremento si consideramos que transcurrió la apreciable cantidad de tiempo de 100 años. Sin embargo, lo que ocurriría en la venidera centuria con los diagnósticos marcarían una tendencia que es la que sigue dominando en la actualidad. Para 1980 ya eran 80 las personas diagnosticadas por cada millar. El incremento había sido de 20 seres, el doble en comparación al período anterior, y para ilustrar lo que ocurrió a partir de 1980, cito al Dr. García: “… en los próximos 20 años algo pasó en el mundo que esa cifra creció alarmante y groseramente. Para el año 2000, en los comienzos del siglo XXI, de cada 1000 personas ya se le diagnosticaba cáncer a alrededor de 350, en sólo 20 años la cantidad de personas que enferman de patologías oncológicas se cuadruplicó”.

¿Qué fue lo que pasó? ... 

jueves, 7 de julio de 2016

El tesoro de la salud: información, esperanzas y nuevos paradigmas

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Con todo, hay razones para ser optimistas. La época que despunta para la humanidad luce compleja y desafiante. Distintas “verdades incómodas” se están difundiendo o están viendo cada vez más luz gracias a gente valiente que consagra cada día de su vida a formarse y a decir estas verdades incómodas; y gracias a la Internet, hoy la más inconmensurable fuente de información de la humanidad. Es cierto que la red sirve para muchas cosas, pero nos permite acceder a información valiosa que antes ni soñábamos en conocer. Tanto así es, que ahora tenemos la capacidad de transformar esta superabundancia de datos en conocimiento útil para expandir la conciencia sobre nosotros mismos, siempre con el propósito de vivir una vida plena de abundancia, bienestar y significado. Convertir la información en conocimiento, y este en una propuesta organizada para crecer, en todos los sentidos, hoy es factible en medio de la confusión y las trampas que tienden las narrativas basadas en una realidad mutilada o parcial.

Uno de los nuevos caminos que se abre para la humanidad en esta era que despunta, es la de conocer las posibilidades para nuestra salud, crecimiento y expansión como seres humanos que ofrece el nuevo paradigma científico −que no es en realidad tan nuevo sino poco rentable−; un modelo, enfoque o visión que tiene mucho que aportar a nuestra vida, y en particular al tratamiento de una enfermedad como el cáncer que, como dice el Dr. Ángel García, “no mata; mata son otras cosas.

Entre los gurús que mencioné al principio que vienen arrojando luz sobre este tema tan importante para nuestra vida está el Dr. Ángel García. Este ser de luz, médico traumatólogo de profesión, lleva alrededor de quince años desarrollando lo que ha denominado la “Medicina de la Conciencia”, investigando y profundizando particularmente en el tratamiento del cáncer desde las posibilidades abiertas por la física cuántica. La propuesta de García consiste en un replanteamiento del abordaje de la enfermedad, un nuevo enfoque que parte, entre otras cosas, del hecho incontestable de que el ser humano es mucho más que un cuerpo y una mente; más que una maquinaria dirigida por un órgano complejo situado en la cabeza que llamado cerebro. Una de sus publicaciones clave sobre esta visión que puede consultar, se llama Sanar el alma, curar al cuerpo. Cómo sobrevivir al cáncer. No obstante, para continuar dibujando el actual panorama sanitario y continuar la incursión en eso que realmente somos, comentaremos un artículo de García publicado en septiembre de 2014, intitulado “El cáncer: la guerra oculta”, que por decirlo así, contiene las ideas clave de esta visión y la crítica de la predominante, comenzando por los respectivos datos diagnósticos.

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domingo, 3 de julio de 2016

La política y la salud: conceptos, paradigmas y palabras en lucha

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La propuesta del presidente uruguayo suena muy profesional y completa. Al escucharla, o al leerla, no pareciera quedar nada por fuera; sin embargo, cada uno de los planteamientos, cada una de las palabras puede significar algo distinto dependiendo de la visión que esté detrás, del sustento científico, del paradigma que este en la base. Por ejemplo, “promover educación” qué significa hoy día exactamente, ¿inclusión en el sistema de instrucción predominante hoy?; ¿de qué hablamos cuando hablamos de diagnóstico a tiempo, tratamiento y rehabilitación?

    Mejor aún, ¿de qué hablamos cuando hablamos de estrategias sistémicas para batir la pobreza y generar inclusión social?, ¿se trata acaso de una propuesta socialista? Solo esta parte de la propuesta de Tabaré nos llevaría de nuevo a los eternos debates teóricos capitalismo vs. socialismo o, más recientemente, pachamamismo vs. extractivismo; habría que decir que la gente sigue enfermando y falleciendo, por lo que más bien parece que habría que empezar a pensar “fuera de la caja”, superando los condicionamientos históricos de un debate contaminado al extremo de propaganda, etiquetas históricas y destructivas luchas por el poder. Y entre la propaganda y la lucha política, todo con los medios de comunicación en el centro del proceso, quien ha resultado más afectada es la salud de la población.

    Batir la pobreza y generar inclusión social debería ser la prioridad para cualquier gobierno de cualquier signo. El gran reto sería hacerlo con un propósito que vaya más allá de los intereses políticos y con una visión a largo plazo. Esto significa practicar una verdadera co-responsabilidad en los procesos de inclusión. El problema, a fin de cuentas, es el de los sistemas y espectros políticos. El signo de los gobiernos del futuro, en el corto-mediano plazo, deberá situarse en un lugar distinto a los que ofrece el espectro tradicional que va desde el extremo derecho al extremo izquierdo. Deberá estar ubicado en el lugar de la amplitud y la diversidad, en el lugar de la gente; en el lugar del pueblo, en un sentido amplio; en el propósito de elevar la conciencia, que no es condicionar las mentes. Porque recordemos, en Occidente la gente está enferma, la gente está muriendo.

Más allá de las palabras, de la elegancia, del performance de nuestra sociedad tecno-científica, hay un diagnóstico nada alentador; nos invade la sensación poderosa de que algo equivocado debemos estar haciendo para haber llegado a esta situación. Y lo peor de todo es que no parecemos estar en capacidad de romper con lo que tenemos que romper para cortar las proyecciones nefastas que se vislumbran para 2030. Es como si nos hubiéramos montado en un tren hipersónico intercontinental, maravilloso y ultramoderno, en el cual la pasamos muy bien y desde cuyas ventanas podemos ver paisajes increíbles, para luego darnos cuenta que no podemos bajarnos y que nuestro destino es una aparatosa colisión; la muerte, pues.

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martes, 28 de junio de 2016

La salud del ser humano y la verdad incómoda del cáncer

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Con una sutileza admirable, Vázquez trasladó la gravedad del cáncer como enfermedad a sus implicaciones crematísticas, preguntándose cuánto de este dinero no podría invertirse, envés de en tratamientos, en políticas sociales orientadas a fomentar la calidad de vida en la gente. Y es que, cualquiera que se acerque al tema y verifique las cifras de su país respectivo, sobre todo si vive en América Latina o en cualquier otro país de Occidente, podrá darse cuenta que la preocupación del presidente, la vehemencia con la que habló, es producto de una realidad que ya es inocultable: a pesar del ingente gasto −son $4.500 millones−, los diagnósticos y las muertes siguen aumentando. Es decir, todo ese dinero no está salvando las vidas de la gente enferma de cáncer, una realidad que pudiera llevarnos a decir que esos miles de millones están cayendo en saco roto. Pero no es así; ese dinero ingresa en las cuentas de quienes proveen las formas predominantes de diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. De ahí, que el presidente haya dicho:

Puede resultar antipático mencionar este aspecto, pero es parte de una realidad incómoda que hay que transformar

    Sí, puede resultar antipático hablar de una realidad incómoda como la de una industria millonaria que se alimenta del sufrimiento y la muerte de gente que contrajo una enfermedad perfectamente prevenible y que, de paso, no mata. Esta realidad alude una problemática que nos sacaría de nuestro tema central, por lo que invitamos a los lectores a profundizar en un tema sobre el cual hay abundante información, entre documentales, estudios, informes, reportajes, que pueden encontrarse en la Red. Advierte Tabaré que de no tomarse medidas inmediatas, para el año 2030 un millón de latinoamericanos morirán anualmente, solo de cáncer; y 7 millones más en el mundo verán finalizada su vida por una enfermedad que “es previsible y que diagnosticada a tiempo y tratada adecuadamente, es curable.

El cáncer en el mundo va a matar por año más personas de las que mató la Segunda Guerra Mundial

Vázquez, visiblemente alarmado, enfatizó que había que tomar conciencia de lo que ya puede considerarse una “brutal pandemia” que estamos sufriendo; una pandemia como nunca antes la humanidad conoció. Una pandemia, agrego, nunca antes conocida por la humanidad porque esta no ha despertado o no ha tenido el valor de encarar esta realidad en toda su grandilocuente perversión.

¿Qué propone Tabaré Vazquez?

Cito, tal como lo planteó el presidente: “Para enfrentar y revertir la creciente morbilidad y mortalidad del cáncer y otras enfermedades no transmisibles es imprescindible adoptar decisiones y posiciones políticas e instrumentar estrategias sistémicas para batir la pobreza, para generar inclusión social, para promover educación, para impulsar hábitos de vida saludables; fortalecer sistemas de salud integrados que incluyan programas nacionales para la prevención primaria, detección temprana, diagnóstico a tiempo, tratamiento, rehabilitación y seguimiento a largo plazo de estas enfermedades."

Como ya veremos, estas son propuestas generales que sin duda son importantes y necesarias en un primer abordaje, pero que se enmarcan en el viejo paradigma; la vieja visión sobre la salud. La cosa no es tan sencilla. Ahora bien, lo que en Occidente llamamos el "nuevo paradigma", es algo que en el Oriente sabe desde hace mucho, mucho tiempo. El nuevo paradigma, en las sociedades post-modernidad de la segunda década del siglo XXI, es la vieja sabiduría, los viejos conocimientos ancestrales, presentes también en nuestro continente en tradiciones como la maya, quechua y aymara, pero en nuevas circunstancias.

Veamos...

miércoles, 22 de junio de 2016

La salud del ser humano en este "manicomio administrado por sus pacientes"

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Lo que está pasando con la salud de la gente, con la salud del ser humano como un todo, no parece estar hablando muy bien de nosotros; particularmente de nosotros los occidentales, incluyendo a los que fuimos occidentalizados a la fuerza por razones históricas ya conocidas. Para ser personas formadas alrededor de la idea de razón; para ser "animales políticos" "racionales" que no solo distinguen entre el placer y el dolor sino entre lo justo y lo injusto, no nos está yendo muy bien que digamos.

Durante el pasado siglo tuvieron lugar guerras civiles y mundiales de una magnitud, crueldad y poder de exterminio sin precedente en el mundo. Estas dieron unos cuantos golpes duros a la Fe que el hombre (sí, esta vez solo podemos hablar del sexo masculino) hasta el momento había profesado, con pasión desenfrenada y ciega, a la razón. Tanto así fue que surgieron movimientos y corrientes de pensamiento que empezaron a cuestionar (desde la razón), a la razón misma. Desde la crítica a la razón instrumental de los teóricos de la Escuela de Frankfurt hasta eso que se dio en llamar posmodernidad, definivamente algo no estaba bien en medio de tanta ciencia y tanta técnica. Se había creado un monstruo peligroso que se tornaba incontrolable y que ponía en el ojo de la tormenta el viejo tema de la naturaleza humana.

Se trataba otra vez de un baño caliente de modernidad pura; del triunfo de Maquiavelo, Hobbes, el pensamiento cristiano, y en general de todas las corrientes y propuestas que nos definieron ante todo como seres malvados por naturaleza, indistintamente de los contextos íntimos, sociales y atmosféricos. Así, en la película El abogado del diablo (1997), Al Pacino (el diablo), durante el clímax de las revelaciones, le dice a su confundido y atormentado hijo (Keanu Revees) que no podía haber duda de que el siglo XX había sido todo suyo. Viéndolo así, hasta suena convincente. Hacemos estas reflexiones sobre la razón, porque lo que está pasando con la salud del ser humano Hoy, no es para nada razonable. Perdón, sí lo es. Sí, se trata de algo perfectamente razonable, como ya veremos. Aquí, pues, la segunda entrega.

***

Los llamados al ser humano a cambiar su estilo de vida, su mentalidad, su manera de producir y reproducir la vida, se vienen presentando de forma silenciosa pero contundente en las cifras que arrojan respetados entes multilaterales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre otras instituciones. Hemos visto también, como en algunos programas de entrevistas en radio o televisión, en la sección de salud de algún noticiero o en las reflexiones de algunos coachs, motivadores, astrólogos, yoghis, psicólogos y gurús de diverso tipo, surge constantemente el tema sobre el sufrimiento del ser humano contemporáneo, y consecuentemente la importancia de expandir la consciencia sobre esas actitudes y hábitos que amenazan o impiden nuestro bienestar y, más importante aún, todo aquello relacionado con nuestras capacidades, con nuestro poder.

Alguien pudiera decir que estos gurús siempre han existido; que en la vida los problemas de salud siempre han estado ahí y que, en ultima instancia, hay que preocuparse por cosas más importantes como estudiar y trabajar duro para conseguir todo aquello sin lo cual, de acuerdo a lo que nos dijeron, difícilmente podamos alcanzar la felicidad. Y si sobreviene la enfermedad, pues ahí están los hospitales y las clínicas con sus médicos que estudiaron bastante en la universidad para salvar nuestro pellejo cuando, por razones que aceptamos como normales, empezamos a padecer de alguna enfermedad crónica que amenaza nuestra vida. Después de todo, estamos “asegurados” o tenemos “acceso” a la salud. Pero esta vez, en sintonía con un agravamiento sin precedente de la salud mundial y, en sintonía con una singular y emergente toma de conciencia sobre lo que hemos estado haciendo con nosotros mismos como humanidad, como especie, el llamado se produjo desde el púlpito de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El mundo se parece demasiado a un manicomio administrado por sus propios pacientes

Fue a finales de septiembre de 2015, en el contexto de la 70° Asamblea General de la ONU, cuando el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, en su condición de médico oncólogo, se refirió al tema de la salud mundial en forma directa y dramática, dejando las esquirlas de la bomba que soltó flotando en la conciencia de los presentes y de todos aquellos que lo escucharon. No obstante, la cita de arriba fue tomada de su discurso, ya tocando su final, como para que no quedara duda del carácter de su crítica cultural. ¿Qué hemos hecho, y que estamos haciendo como sociedades modernas formadas por seres “sapientes” que habitan el mundo de la segunda década del siglo XXI? Con todo y la importancia de lo que dijo, de la elocuencia de los números presentados, medios como TeleSur y muchos otros prefirieron destacar de su intervención −seguramente por su perfil− que pidió el cese del bloqueo a Cuba y que manifestó su apoyo al proceso de paz en Colombia.

Ahorrándonos el preámbulo de su discurso, donde deja claro lo que la salud pública significa para cualquier gobernante, empecemos por su diagnóstico de la situación, el cual expresó con la siguiente frase: “enfrentamos una realidad preocupante e inexcusable a nivel de todo el planeta tierra”. A continuación, Vázquez dio sustento a su afirmación. Según recientes estudios e informes de la OMS, la carga mundial de morbilidad está pasando de las enfermedades infecciosas, de las enfermedades agudas, a las enfermedades crónicas no transmisibles. Las afecciones crónicas como las cardiopatías y los accidentes cerebro vasculares, destacó Vázquez, son las principales causas de muerte en todo el mundo. A estas afecciones se suman otras enfermedades no transmisibles vinculadas sobre todo al estilo de vida que hemos tenido y profundizado en nuestras sociedades de hoy.

Estamos hablando de que entre el 60 y el 70% de la morbi-mortalidad en el mundo, se debe a enfermedades crónicas no transmisibles como las cardiovasculares ya mencionadas, a las que se suma el cáncer, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y la diabetes, entre las de mayor incidencia. Por razones de peso, el presidente se detuvo en el cáncer. Esta enfermedad le cuesta a Latinoamérica 4.500 millones de dólares por año, cifra alimentada por lo costos directos como consultas, estudios, diagnósticos, tratamientos, medicamentos, internado, cuidados, paliativos; e indirectos como gastos en traslados y alojamiento, pérdida de productividad, etc.

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domingo, 19 de junio de 2016

La salud del ser humano en la transición hacia una nueva era

Por Amaury González V.*

El artículo que presento hoy a los lectores es la introducción a un texto que pretende abordar el tema de la salud del ser humano, ese que hemos llamado “homo sapiens”, desde una perspectiva integral. Esto quiere decir que hoy, bien entrado el siglo XXI y con la información que se ha socializado, gran parte de ella disponible en la Red, es posible −y necesario− abordar un tema tan importante y esencial para nuestra vida desde el ángulo biológico, pero también el psicológico, social, mental y espiritual.

Como todos los temas trascendentes, este reviste de una complejidad que nos llama a relacionar las cosas para poder verlas como en realidad son. Y relacionar las cosas, en primer lugar, significa que tenemos que definir lo mejor posible eso que somos. La respuesta a la pregunta “¿qué somos?” nos dará la base necesaria que nos permitirá discurrir sobre nuestra salud, y sobre esa base formarnos un criterio para poder evaluar nuestro estado de salud como sociedad y, sobre todo, descubrir el potencial especial que tenemos como unidad. Porque eso es lo que somos, una unidad biológica, psicológica y social.

Así lo aprendemos en la universidad cuando se presenta el debate mente vs. cuerpo, luego de lo cual, para quienes hemos estudiado ciencias sociales, agregamos el ser social, destacando nuestra indiscutible naturaleza gregaria sin la cual no podríamos definirnos como especie. Y si bien esta parece ser una definición completa de lo que somos, hoy está claro que no podemos hablar de hombre o mujer sin agregar a la definición el factor mental y espiritual. De alguna forma, estos aspectos están presentes en la mencionada tríada de lo bio-psico-social; sin embargo, creemos que no lo han estado como deberían, o no se ha tomado consciencia de su omni-presencia, en razón del predominio de paradigmas científicos que hoy bien pueden considerarse que están de salida.

Al definirnos y comprendernos como una unidad bio-psico-socio-espiritual, podemos decir que ya tenemos una base sólida de la cual partir para poder diagnosticar mejor los padecimientos de los hombres y mujeres de este mundo y, por tanto, definir no solo la mejor terapia sino dar con aquellas claves que nos permitirán transformar nuestro estilo de vida o, la forma de ver nuestro tránsito por el mundo. Y si me apuran un poco, desde ya podemos darle preeminencia a nuestro aspecto espiritual definiéndonos en primer lugar como seres espirituales; cuerpos energéticos-luminosos, dotados de facultades intelectuales, viviendo en un cuerpo físico.

Pero, ¿hay razones que nos muevan a cambiar nuestro estilo de vida?, ¿es acaso nuestra forma de vivir la mejor de las formas posibles? ¿Es que la propuesta de cambiar nuestro modo de vivir es una cuestión de moda, de una nueva new age? Pues no. Muy lejos de eso. Si hubo algo que me motivó a escribir este artículo, después de muchas lecturas y aprendizajes durante los últimos años, es un hecho constatable y pasmosamente verificable: la gente está muriendo.

Sí, la gente muere o está viviendo para morir. Es verdad que todos morimos; que todos moriremos algún día. Talvez, esta fue la realidad que quiso señalar Borges cuando dijo que “Morir es una costumbre que suele tener la gente”. Mucha gente fallece luego de una larga vida, por causas naturales. La gente también muere en las guerras y en todas las formas de violencia criminal relacionadas con desigualdades, injusticias, las drogas y las armas; pero eso sería materia de otro artículo. Lo que me interesa destacar aquí, es que la gente está muriendo de enfermedades que pudieran evitarse o prolongando una vida de enfermedad y sufrimiento. En primer lugar, echemos un vistazo al panorama y cobremos consciencia del estado de la cuestión.

Continúa...

*Este artículo, el primero de una serie donde abordaremos el tema referido en el titulo, marca el comienzo de la nueva etapa de Ágora Caracas, haciendo honor a la descripción planteada en el encabezado, que concibe este espacio como un aporte para la expansión de la conciencia; un tema amplio que considero más pertinente y necesario para la nueva época que se abre para la humanidad. Sobre esto, nos iremos explicando. Y como siempre, bienvenidos tus comentarios y reflexiones.