Palabras clave: Batalla de ideas, política, crítica, transformación, diálogo, pensamiento otro, cambio de época, hegemonía popular, lectura, análisis, verdad, sueños, liberación.

lunes, 7 de marzo de 2011

Zeitgeist Moving Forward, parte 1

En una sociedad decadente, el arte, si es veraz, debe también reflejar la decadencia. Y, a menos que quiera quebrantar la fe con su función social, el arte debe mostrar el mundo como algo en continuo cambio. Y ayudar a cambiarlo”. Ernst Fisher.



“Nunca dudes de que un pequeño grupo de ciudadanos reflexivos y comprometidos pueda cambiar el mundo. De hecho, es lo único que alguna vez lo ha hecho”. Margaret Mead.

Zeitgeist Moving Forward, es el tercero de la serie de documentales Zeitgeist (palabra alemana que significa “el espíritu de los tiempos” o, “las condiciones de la época”), escrito, producido y dirigido por Peter Joseph, director de cine, activista sociopolítico y pesador crítico quien, retomando ideas ya planteadas en la segunda parte “Zeitgeist Addendum”, nos deja una producción de indiscutible carácter crítico donde, entre otros temas, se discurre sobre el comportamiento humano –cuestión sobre la cual no existe consenso en las llamadas ciencias sociales, pero sobre el cual se ha impuesto cierta mitología-, la crítica al sistema socioeconómico, la tecnología, y las posibilidades que ésta nos ofrece en la construcción de la sociedad del futuro, que sería por supuesto una sociedad donde se ha alcanzado el bienestar social general.

Conviene recordar desde el principio que, como toda propuesta crítica del sistema, este documental debe ser analizado con mirada atenta y crítica, y si es posible, debatido en el seno de los distintos colectivos y movimientos sociales. Esta obra audiovisual, que no es un documental propiamente dicho en la medida en que tiene mucho de ciencia ficción y recurre alternativamente a dibujos animados, constituye un paquete indivisible –como toda obra- que deja una impresión general pero que conviene separar en sus partes constitutivas. Conviene, sobre todo, estar atentos ante la propuesta futurista de la sociedad tecnológica que desliza triunfalmente la falsa idea de la neutralidad de la ciencia y la tecnología, en detrimento de la religión y la política, elementos que merecen debate profundo y que le dan a la propuesta futurista, cierto sabor a distopía.

Esta propuesta de la sociedad tecnológica basada en una economía de recursos, Joseph la retoma, como mencionamos, de la segunda parte de la saga, el Addendum, y constituye una clara influencia de Jacque Fresco, un inventor y pensador futurista, quien a mediados de los años setenta fundara el Proyecto Venus, una propuesta de sociedad futura que parte, podemos decir, de estas premisas:

- la naturaleza es lo suficientemente abundante para satisfacer las necesidades de todos (idea presente en Marx),
- Existe un gran avance científico-técnico, que sin embargo está puesto al servicio del “ciclo monetario del valor” (del capitalismo, pues), razón por la que hay tanta pobreza en el mundo,
- Dada la actual capacidad tecnológica desarrollada por el ser humano, ésta puede ser puesta al servicio de una “economía basada en recursos”, lo que recuerda el socialismo cibernético que propone Dietrich.

Sin embargo, desde ya queremos destacar las reflexiones sobre la naturaleza humana y la violencia que se hacen a lo largo de la primera parte de la película, a través de las voces de diversos académicos que, desde posturas críticas, van desmontando consuetudinarios mitos sociales sobre el comportamiento humano, como aquel que pretende explicar tal o cual conducta recurriendo exclusiva y únicamente a los factores genéticos.

La obra comienza con la cita de Ernst Fisher que está al comienzo de estas palabras. Acto seguido, se presenta una pantalla caótica la cual deja escuchar una sucesión de expresiones propias de la sociedad consumista victima del miedo y las campañas publicitarias, de la que en un momento dado surge una narración donde se hace alusión al juego del monopolio como forma de instaurar en el ser humano, desde edad temprana, la mentalidad adquisitiva. Es una narración del que aprendió a jugar teniendo a su abuela por maestra y que terminó superándola en inescrupulosidad. Al final, aquella le da una última lección: “todo vuelve a la caja”. Es un adquirir para, finalmente, perderlo todo.

En el transcurso de la narración, se ve la imagen de una especie de gota que va creciendo, que al caer al suelo empieza a inundarlo todo, simbolizando la carrera acumulativa suicida que termina ahogando al jugador que, desde la época en que aprendió a jugar monopolio, había comenzado. La voz del narrador súbitamente adquiere el tono del profeta carismático que advierte sobre lo peligroso y absurdo del juego, que sugiere, señala, increpa y convence… A continuación, se deja ver una sucesión de imágenes y escenas que contrastan el estilo de vida derrochador, consumista, como reflejo de una ilusoria felicidad, y el mundo subterráneo aunque está ahí frente a los ojos, en contraste con el otro, de pobreza y la exclusión.

Aquí tiene lugar la presentación de la obra, donde comienza otro discurso, esta vez en primera persona, donde el narrador cuenta su experiencia de niño rebelde y crítico que, en la escuela, se niega a jurar lealtad a la bandera de su país y que termina yéndose definitivamente de la escuela, convirtiéndose en un autodidacta que monta un laboratorio en su dormitorio para estudiar a la naturaleza y a la sociedad, y que en consecuencia va cobrando conciencia de los grandes antagonismos, y de la invalidez de las premisas sobre las que se erige la moderna sociedad capitalista. El narrador resulta ser el propio Jacque Fresco, quien recuerda el famoso Crack de 1929, como el hecho que le permitió comprender el carácter “inherentemente inválido”, de las leyes de la economía. De la misma forma, recuerda la Segunda Guerra Mundial, conflagración donde se invirtió una cantidad de recursos para la destrucción que bien pudieron servir para la satisfacer las necesidades humanas a nivel planetario.

No hay relleno en el discurso de Fresco, quien toca a manera de preámbulo, temas como el del desperdicio y derroche en nombre de las ganancias y el libre mercado, la reducción de los valores sociales al mero materialismo, la política al servicio del dinero en “sociedades llamadas libres”, entre otros. Fresco, quien tiene 94 años, termina afirmando que sus ideas son las mismas de hace 80 años y que “esta mierda se tiene que acabar”.

Finalmente, es aquí donde comienzan las entrevistas a los diversos expertos, donde queremos hacer énfasis al lector en el interés de generar un enriquecedor debate sobre un tema que está en la raíz de problemas tan sensibles como el de la violencia, que en Venezuela hoy en día tiene la mayor importancia social y política, en un contexto donde los sectores que se oponen al gobierno dan un tratamiento escatológico del tema, en su ciego interés por deslegitimar al gobierno, politizando un tema que debería ser tratado con mayor seriedad y profundidad.

En tal sentido, conviene escuchar, en estos primeros 15 minutos de la obra, lo que sobre el tema dicen –que no es que sea una primicia- Robert Sapolsky, Gabor Maté, Richard Wilkinson y James Gilligan, temas que desde nuestras latitudes deberían ser tratados con la misma seriedad, lo que no significa, por supuesto, hacer a un lado en el análisis de la violencia y la llamada in-seguridad, los factores políticos. Los invito, pues, a ver la primera parte del Moving Forward, que estaré montando por partes, con su respectivo comentario, e invito asimismo a los lectores a dejar sus comentarios, críticas y propuestas sobre la temática tratada.





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