Algunos testimonios de seguidores de Capriles tomados en los días
previos a las elecciones presidenciales, además de los comentarios que
se pudieron leer en las redes sociales, daban cuenta de que el sector
que apoyaba al candidato “neo-progre” de la derecha venezolana lo hacía
por un supuesto “cambio”. Exhibiendo una inusitada seguridad en que
ganaría su candidato, muchos opositores afirmaron que ahora sí, que ya
era tiempo, había llegado la hora, era el momento de “votar por el
cambio”.
Como bolivariano, entiendo que los que votamos por Chávez votamos por
la consolidación de los cambios por los que viene atravesando Venezuela
en los últimos años, y cuando hablamos de consolidación, nos referimos a
la transformación profunda de la manera de producir y la manera de
pensar, o como lo dijera Claudia Salerno, avanzar hacia otro modelo de
desarrollo y hacia el necesario cambio de valores, proceso del cual
resultaría la sociedad socialista que, como utopía concreta, visualiza
el comandante Chávez y los que pensamos que el socialismo del siglo XXI
está lejos de ser un “capitalismo humano” o un mero Estado de bienestar,
que ya es bastante.
Pero entonces ¿Cómo es eso de que los que votaron por Capriles
votaron por un cambio? Conviene, primero, no dejarnos robar la palabra cambio,
aunque ganadas las elecciones no haya, por ahora, nada de qué
preocuparse. Resultó evidente, que este discurso era parte de la
estrategia electoral de una oposición que pretendió presentar a Chávez
como lo viejo y desgastado para, a partir de ahí, contraponer la figura
de Capriles como el “chocolate nuevo”. Detrás de la estrategia, el tema
de la mentada “alternancia” en el poder, interpretada como algo urgente y
necesario después de 14 largos años de gobierno.
Desde otra perspectiva, podemos decir que un sector de la oposición
fue a votar abogando por la concreción cambios dentro de los cambios,
por rectificaciones y renovaciones que solo se conciben posibles con la
salida de Chávez. Claro, lo que puede entenderse como un interés natural
en ver algo diferente, como el deseo de ver cambios en el paisaje y los
estilos políticos, lamentablemente se confunde con una disociación que
les impide captar la realidad actual de una Venezuela próspera que ha
ofrecido y ofrece condiciones para que muchos venezolanos adversos al
proyecto bolivariano no se “vayan demasiado”, y que les impide ver sobre
todo la historia de la que venimos, porque la historia para ellos es
una especie de penoso resabio, y lo importante aquí es el futuro, aunque
el futuro ―y también el pasado― confluyan en el aquí y en el ahora.
Ensayemos ahora otra lectura. Digamos que gran parte de la oposición
antichavista votó por la posibilidad de la resolución de problemas que
afectan la vida cotidiana como los apagones eléctricos y la
“in-seguridad”, situaciones que en una dinámica donde hay una fuerza
política que ejecuta un proyecto de país orientado a la inclusión y a la
transformación social, deben ser señalados, ética y argumentalmente,
por la oposición política, cuya participación en la resolución de estos
es natural y necesaria. Pero sucede que la oposición política
venezolana, en su carácter reaccionario no ha intervenido sino para
magnificar los problemas recurriendo a un criminal y desmesurado
terrorismo mediático. Sólo en las últimas semanas de campaña los
venezolanos comenzamos a ver señales de sensatez en algunos voceros de
la oposición venezolana, lo cual parece augurar un período menos
psicótico para este sector político.
Respecto al tema de los 14 años en el gobierno, lo cual sigue siendo
una verdad formal y por tanto una simplificación, hay que decir que es
sólo a partir de 2006 que el gobierno bolivariano y el pueblo que lo
sigue, pudo comenzar a ejecutar las políticas de inclusión que hoy han
beneficiado a todos, luego de haber sorteado golpes de Estado,
sabotajes, guarimbas y pateadas de mesa de todo tipo. Así las cosas, los
que votamos por Chávez el 7 de octubre fuimos los que votamos por los
cambios, conscientes de que el gobierno tiene alrededor de 6 años
gobernando, luego de haber llegado, refundado la República, aguantado
los embates de la reacción y de haberse legitimado de todas las maneras
posibles.
Por todo esto, era necesaria la aprobación de la enmienda
constitucional para abrir la posibilidad de la postulación continua, y
permitir así que el líder histórico pudiera ser reelegido para darle
continuidad a un proyecto nacional que no es realizable en 4, 5 o seis
años, luego de décadas de dependencia, colonialismo y subalternidad. No
es casual que teóricos como Ernesto Laclau estén de acuerdo con la
llamada “reelección indefinida”, como lo afirma en entrevista publicada
recientemente y donde ofrece además su opinión sobre las elecciones del 7
de octubre, en una reflexión sobre la necesidad de una nueva
institucionalidad como expresión de las fuerzas políticas del cambio.
Esa nueva institucionalidad es la que se viene construyendo en
Venezuela en medio de la lucha política, la guerra mediática, el saboteo
en algunos servicios y nuestras consuetudinarias taras: el burocratismo
y la corrupción. Es verdad que el propio Chávez se comprometió a ser un
mejor presidente, pero para consolidar los cambios en el marco de la
eficiencia es necesaria también una mejor oposición, una oposición
inteligente, ética y sobre todo, nacional. La no existencia de esta
oposición, hace imprescindible la continuidad de la dirección del
comandante Chávez al frente del Estado, lo cual es posible gracias a la
posibilidad de postularse de forma continua.
Gracias enmienda constitucional! Gracias “reelección indefinida”!
amauryalejandrogv@gmail.com
@maurogonzag
Palabras clave: Batalla de ideas, política, crítica, transformación, diálogo, innovación, cambio de época, amplitud, bloque histórico, lectura, análisis, verdad, belleza, sueños, liberación.
martes, 16 de octubre de 2012
lunes, 8 de octubre de 2012
Chávez ganó bien, pero en Venezuela no hay 6 millones de oligarcas
| Seguidores de Capriles |
Este siete de octubre, más del 80% de los inscritos en el padrón electoral pulsó las pantallas para votar por el candidato de su preferencia, lo cual hizo de estas elecciones las más concurridas en la historia democrática de nuestro país. Como expresión contundente y cívica de la lucha política que viene desarrollándose en Venezuela en los últimos años, es un hecho destacable que después de casi 14 años como presidente, después de haber enfrentado golpes de Estado, sabotajes, estrategias de desgaste y ataques de todo tipo, el apoyo a Chávez mantenga la solidez que significa contar con más de ocho millones de votos del pueblo.
Además, el haber triunfado en el decimo quinto proceso electoral, de los que ha ganado en catorce, hace de Chávez el líder más democrático, la figura política contemporánea más notable y el presidente de mayor legitimidad que haya existido en el mundo político moderno-occidental.
Una de las preocupaciones y expectativas que se plantearon durante la campaña, fue la del techo de votos a que llegaría el presidente, un techo que no se veía desde el 2006 y que estaba siendo afectado por diversos factores, como el descontento con algunas gestiones y la apreciable cantidad de nuevos votantes incorporados al padrón. En estas elecciones pudimos ver de nuevo ese techo, sólido, como no, pero que luego de seis años, pensamos, no se incrementó lo suficiente. Asimismo, pudimos ver de nuevo, que cuando se trata de elecciones donde es la figura de Chávez lo que se juega, la participación es considerablemente superior.
Sobre los resultados, el incremento de los votos opositores nos parece lo suficientemente elocuente, no para plantear la aplicación de las tres erres porque el noble llamado se estrellaría otra vez contra la anquilosada y contrarrevolucionaria estructura de nuestro intocado estado burgués, sino para replantear radicalmente algunas cuestiones relacionadas con aspectos medulares de todo proceso de cambio, como lo son el tema del partido político, la vanguardia revolucionaria, la transformación del Estado, el sujeto del cambio, el socialismo, etc. Por ahora, digamos que los opositores al proyecto bolivariano han sabido capitalizar descontentos y atraer mejor a muchos nuevos electores a sus filas.
Cuando se perdió la Propuesta de Reforma Constitucional en 2007, derrota que por cierto fue un empate técnico, Fidel Castro dijo algo que sigue mereciendo hoy nuestra atención: en Venezuela no hay 5 millones de oligarcas. Hoy, resulta que esos que no son oligarcas suman seis millones y medio de venezolanos, y por alguna razón votaron por un candidato con un pasado de violación del derecho internacional, y con un paquete económico que, recurriendo al eufemismo, puede calificarse de extemporáneo y anacrónico.
Finalmente, los dirigentes opositores reconocen una derrota anunciada, lo cual no hace de ellos, por cierto, unos nobles hidalgos. Saben que vienen sumando nuevos “seguidores” a su propuesta tecno-plus-neoliberal, y que haberse enfrentado a Chávez en unas presidenciales daría prestigio a su candidato, posicionando además a su partido. Ahora piden diálogo y reconciliación. Habría que ver si esa disposición al diálogo, ese "respeto sagrado" a la voluntad de las mayorías, esa honda preocupación y esa aparente madurez que demuestran ahora se manifiesta en una voluntad política real que, comprendiendo y aceptando la nueva cultura política imperante en el país, les permita incorporarse en lo concreto a la construcción de todo lo que está por construirse en el país.
A partir de ahora, la construcción del socialismo democrático requerirá de estrategias más sutiles si lo que queremos es sumar y convencer. La batalla por las mentes y los corazones cobra mayor importancia. La gente pide más eficiencia, menos sectarismo. A dar pues, la batalla cultural.
amauryalejandrogv@gmail.com
@maurogonzag
domingo, 7 de octubre de 2012
Crónicas del cierre de campaña: sobre el cordonazo de votos que se viene
![]() |
| En la avenida Bolívar |
Siguiendo el diccionario, un colapso es una “Disminución brusca o paralización de una actividad”. Cuando este es producido por algún accidente de tránsito o un fenómeno natural, la connotación de este colapso suele ser negativa, pero cuando una ciudad colapsa producto de la más grande manifestación política de la historia de un país, ese “colapso”, se convierte en una gran demostración de fuerza y vitalidad política.
Al cierre de la campaña electoral por las presidenciales más importantes y determinantes de la historia del país, podemos decir que la avalancha humana que cubrió Caracas desde tempranas horas de la mañana del 4 de octubre, constituye un poderoso signo de la victoria que se avecina para este domingo 7. Ya el 11 de junio, día en que Chávez inscribió su candidatura ante el Poder Electoral, una impresionante multitud había colmado las plazas adyacentes a la institución para acompañar al candidato de la Patria; ese había sido el primer anticipo de la gran victoria popular.
El esperado 4 de octubre amaneció con un cielo despejado y un sol particularmente abrasador. Las vías hacia Caracas ya estaban congestionándose y los choferes de la línea optaron por meterse por La Rinconada, y así sortear el creciente apiñamiento de la autopista Valle-Coche. Eran 7 las avenidas que se inundarían de pueblo ese día, por lo que mucha gente llegó a la capital desde tempranas horas de la mañana. Un compromiso en el centro de Caracas fue la razón por la que mi recorrido empezó por la avenida Universidad, donde ya se armaban los templetes y sonaba la música.
La avenida se iba llenando de color, del fervor patrio que ya podía sentirse y respirarse a tres días del gran evento. Empiezo mi caminata en dirección a Bellas Artes y me encuentro con un colectivo de trabajadores peruano-venezolanos que, con pancartas y banderas marchan hacia su lugar en la avenida entre multitud creciente. Franelas con los ojos de Chávez, camisas Vinotinto con el número siete de la más importante de todas las misiones, kioscos, pequeñas ventas de bebidas varias. Veo a mi derecha un grupo de hombres que se acercan y se abrazan cual equipo que define la nueva estrategia a seguir.
A nivel de La Hoyada, cerca de las 11 de la mañana, diviso la avenida Bolívar, que a esa hora ya estaba roja, en plena ebullición. En un cruce que empata con la Bolívar, una legión motorizada pasa frente a mi roncando los motores, organizados, combativos, resteados como siempre. Más adelante volteo y diviso la torre negra del Banco de Venezuela, la Torre Ministerial, gente que baja y sube, el porte magnífico de nuestras mujeres. Alzo la mirada, veo una nube cargada que se cierne sobre la ciudad. Me acerco a Bellas Artes y veo como los trabajadores de la cultura suben por la México en dirección a la gran avenida. Me encuentro con amigos de la editorial El perro y la rana, el mago del origami, José el estoico, el Labrador y la poeta Coral iban por la calle disfrutando de ese sol y de esa belleza.
Llegó a Bellas Artes y la densidad popular me frena en seco. Debo recurrir a la inercia de mi peso y a leves empujones para poder desplazarme. La banda El Pacto suena en la tarima con su “vamos creando Poder Popular”. Ya es mediodía y me meto en un pequeño negocio adyacente a comerme unas empanadas y un refrescante batido de piña. La manifestación va tomando cuerpo y la gente seguía llegando de todas las direcciones como diversos ríos que desembocan en el mar. Muchas mujeres con sus niños. Gente tomando cerveza a la salud del comandante. Una calle me separa de la Bolívar, calle a lo largo de la cual se levanta uno de los edificios que han brotado en pocos meses de la mano de la Misión Vivienda Venezuela. La cruzo. El calor que hace es atizado por el vapor de las ventas de pinchos por las que paso. El cielo se ha encapotado. Ese sol y ese calor auguran un gran palo de agua.
Hasta ese momento me he cruzado con ex compañeros de trabajo, gente de la universidad, amigos y amigas, militancia. Caracas es un ágora gigante, una fiesta sincrética que mezcla joropo con salsa, rock y tambor.
Cuando llegué a la Bolívar, ya la aglomeración superaba positivamente a la convocada por el cierre de campaña del candidato de la “extrema derecha progresista”, Henrique Capriles”, y el cielo ya anunciaba lo que después todos comprendimos era el tradicional “Cordonazo de San Francisco”, que este año cayó puntualmente en el día del santo y justo antes de que el comandante ofreciera sus palabras, y durante estas. Este hecho no deja de ser significativo y llevó al candidato de la patria a afirmar que “Hemos sido bañados por el agua bendita del cordonazo de San Francisco”.
Así, el baño del 4 de octubre fue no solo de pueblo sino de agua bendita. Empapado, seguro de la inminente victoria popular, el comandante dijo: “Esta avalancha bolivariana que viene recorriendo el país en las últimas semanas, en los últimos días, ahora tenemos que convertirla en una avalancha de votos el próximo domingo”, destacando la idea de que si bien la magnitud de la manifestación allí reunida era una clara expresión de quien ganaría las elecciones, ese tsunami humano debía traducirse en votos el próximo domingo.
Escampó. Oscurecía. El cielo no perdía las ganas. Emprendía la vuelta a la trinchera caminando por la Fajardo, bordeando el Jardín Botánico viendo si la ruta de alguno de los autobuses aparcados a lo largo de la vía, coincidía con la mía.
Reconocí una unidad de la línea de Los Teques, prácticamente vacía. Sentándome me llegó un curioso mensaje al celular, enviado por alguien a quien imaginaba como un ser contumaz en su ignorancia:
“AMAURY (Así en mayúsculas), todo tiene su final, nada dura para siempre. Y 14 años ya son más que suficientes. Esto no va a cambiar, esto no tiene vida. No los acompaño más”.
Luego de usar un verso de una conocida canción de Héctor Lavoe, esta persona se presenta como alguien que siempre fue chavista pero que ha dejado de serlo, en vista del tiempo “suficiente” que ha transcurrido.
Pero el 7 de octubre votaremos por Chávez porque los cambios que ha experimentado Venezuela en los últimos años han sido evidentes, impresionantes, sobre todo en materia de inclusión social y soberanía.
Y por la consolidación de esos cambios, y por la irreversible transformación de la sociedad venezolana y latinoamericana, el domingo, ya bendecidos por San Francisco, saldremos a darle un cordonazo de votos a la revolución.
Publicado el 5 de octubre en Poderenlared.com
martes, 2 de octubre de 2012
Ahora abogan por la reconciliación nacional o la vuelta al “mundo feliz”
El pasado viernes, todos escuchamos al copeyano Aldo Cermeño manifestar su descontento con el sectarismo rampante de Primero Justicia, y su intención de votar por Hugo Chávez el próximo 7 de octubre, posición que se suma a la de todos aquellos que, como David De Lima, se han “reencontrado” con el candidato de la Patria, motivados en gran medida por la oligofrenia neoliberal presente en este sector de la oposición.
Pero después de manifestar su apoyo al candidato Chávez, Cermeño, más enfático aún, afirmó que esperaba que Chávez condujera en lo sucesivo un “Gobierno de reconciliación nacional”, y hasta le hizo un llamado al presidente a decretar una “amnistía general” en su preocupación por el “odio que hay en el ambiente”. Sobre esto, hubiera sido interesante un pronunciamiento, o una “manifestación de preocupación”, por parte de estos demócrata-cristianos como Cermeño, durante los hechos del golpe de abril de 2002, en que los venezolanos sí estuvimos cerca de un enfrentamiento existencial, y donde el fascismo y el odio hacia Chávez y al proyecto que encarna afloraron con impúdica franqueza.
Para Cermeño, el “odio” que se percibe en la atmósfera es algo nuevo, como al parecer lo fue también para muchos bolivarianos el hecho de que la oposición haya casi llenado la Avenida Bolívar el pasado domingo. Eso se llama tener memoria de corta duración.
Volviendo al tema de este escrito, resulta interesante que el pasado domingo, en la entrevista que le hace José Vicente Rangel a Chávez y que será retransmitida esta noche, haya surgido de nuevo el tema de la “reconciliación nacional”. En un pasaje del diálogo, Rangel le comenta a Chávez que un opositor sensato e inteligente amigo suyo le refirió que, efectivamente, Chávez había ganado todas las batallas, pero que le faltaba ganar la más importante: la de la reconciliación nacional. Aquí se encendieron algunas alertas en mi detector de indefiniciones y ambigüedades.
Pero más interesante fue la respuesta de Chávez, al afirmar que lo que ha vivido Venezuela en la última década ha sido precisamente eso, un proceso de reconciliación que estaba pendiente por lo menos desde los hechos del guarenazo-caracazo de 1989. Pero aquí se advirtió una evidente colisión conceptual, o filosófica, o semántica, entre la “reconciliación” que pide el amigo de José Vicente y la reconciliación de la que habló Chávez. Preguntémonos en primer lugar: ¿Qué reconciliación? ¿Quién debe reconciliarse con quien? ¿Por qué reconciliación?
En primer lugar, una de los enfoques de la “reconciliación” parece partir de un claro supuesto: el de la mentada división de los venezolanos, el de la fractura de la sociedad venezolana, el del “enfrentamiento entre hermanos”. Esta fractura y este enfrentamiento, según este discurso, sobrevinieron con la llegada de la Revolución bolivariana, por lo que se colige que antes de esta lo que teníamos en Venezuela era la más pura concordia y la más perfecta cohesión social. Este discurso del enfrentamiento entre venezolanos es viejo, y está referido al proceso de politización, producto de la toma de conciencia que ha experimentado la población venezolana en los últimos años, y que ha impregnado cada aspecto de la vida nacional, en un proceso de crecimiento y desarrollo político muy conveniente y muy sano para cualquier pueblo; mucho más en esta época de crisis/reacomodo del sistema capitalista mundial. De otro lado, este discurso parte de una mitología que presenta a la sociedad venezolana durante la Cuarta República, como un bloque armónico y feliz, lo cual se develó como la gran falsedad desde el 27 de febrero de 1989, fecha en la que, como se ha dicho, se evidenció con fuerza que nuestra sociedad estaba más que enfrentada, quebrada y verdaderamente dividida.
¿Qué es lo que ha hecho la Revolución bolivariana? Abrir las compuertas de la toma de conciencia por parte de esas mayorías, desnaturalizando y desmitificando una situación de exclusión y de invisibilización, llamada por sus artífices “armonía” y “concordia”. Y es que acaso, durante la cuarta república ¿Se podía hablar de cohesión social entre una clase privilegiada y excluyente, de un lado, y unas mayorías invisibilizadas y sometidas que eran salvajemente reprimidas cuando decidían manifestarse, de otro? Sí se podía, desde la perspectiva de la clase dominante, lo cual nos hace recordar que las palabras no son neutrales y mucho menos los conceptos.
Venezuela es hoy en día una sociedad democrática donde las mayorías tradicionalmente excluidas desde todo punto de vista, han vivido un proceso de emancipación donde por primera vez han participado concretamente de los beneficios de la producción social, en un contexto de lucha política permanente contra los poderes fácticos, las clases privilegiadas y el imperialismo. Ahora, es en esta lucha política permanente y sus consecuencias donde hay que buscar las causas de lo que algunos llaman “polarización”, “división” o “fractura”.
Nadie nunca dijo que la democracia participativa fuera sinónimo de felicidad. Lo que sí se ha dicho (Camus) es que en política, son los medios los que deben justificar el fin, es decir, que el conflicto cotidiano, la lucha diaria, el debate permanente, constituyen la esencia de la política como actividad orientada a la producción y aumento constante de la vida humana, y signo de una sociedad despierta y madura.
En segundo lugar, la reconciliación de la que habla el presidente Chávez, es la más noble que pueda pensarse: la que se ha producido entre la mayoría de la población de un país, y un sistema, una sociedad y un Estado, que históricamente la excluyó hasta que humanamente no se soportó más la situación.
Ahora, les toca a esos sectores privilegiados, tradicionalmente beneficiados y controladores del sistema, reconciliarse con un proceso de democratización, de emancipación y de transformación, del cual ellos forman parte y donde, esperamos, desempeñen algún rol positivo más allá del papel reaccionario que hasta ahora han jugado.
amauryalejandrogv@gmail.com
@maurogonzag
Pero después de manifestar su apoyo al candidato Chávez, Cermeño, más enfático aún, afirmó que esperaba que Chávez condujera en lo sucesivo un “Gobierno de reconciliación nacional”, y hasta le hizo un llamado al presidente a decretar una “amnistía general” en su preocupación por el “odio que hay en el ambiente”. Sobre esto, hubiera sido interesante un pronunciamiento, o una “manifestación de preocupación”, por parte de estos demócrata-cristianos como Cermeño, durante los hechos del golpe de abril de 2002, en que los venezolanos sí estuvimos cerca de un enfrentamiento existencial, y donde el fascismo y el odio hacia Chávez y al proyecto que encarna afloraron con impúdica franqueza.
Para Cermeño, el “odio” que se percibe en la atmósfera es algo nuevo, como al parecer lo fue también para muchos bolivarianos el hecho de que la oposición haya casi llenado la Avenida Bolívar el pasado domingo. Eso se llama tener memoria de corta duración.
Volviendo al tema de este escrito, resulta interesante que el pasado domingo, en la entrevista que le hace José Vicente Rangel a Chávez y que será retransmitida esta noche, haya surgido de nuevo el tema de la “reconciliación nacional”. En un pasaje del diálogo, Rangel le comenta a Chávez que un opositor sensato e inteligente amigo suyo le refirió que, efectivamente, Chávez había ganado todas las batallas, pero que le faltaba ganar la más importante: la de la reconciliación nacional. Aquí se encendieron algunas alertas en mi detector de indefiniciones y ambigüedades.
Pero más interesante fue la respuesta de Chávez, al afirmar que lo que ha vivido Venezuela en la última década ha sido precisamente eso, un proceso de reconciliación que estaba pendiente por lo menos desde los hechos del guarenazo-caracazo de 1989. Pero aquí se advirtió una evidente colisión conceptual, o filosófica, o semántica, entre la “reconciliación” que pide el amigo de José Vicente y la reconciliación de la que habló Chávez. Preguntémonos en primer lugar: ¿Qué reconciliación? ¿Quién debe reconciliarse con quien? ¿Por qué reconciliación?
En primer lugar, una de los enfoques de la “reconciliación” parece partir de un claro supuesto: el de la mentada división de los venezolanos, el de la fractura de la sociedad venezolana, el del “enfrentamiento entre hermanos”. Esta fractura y este enfrentamiento, según este discurso, sobrevinieron con la llegada de la Revolución bolivariana, por lo que se colige que antes de esta lo que teníamos en Venezuela era la más pura concordia y la más perfecta cohesión social. Este discurso del enfrentamiento entre venezolanos es viejo, y está referido al proceso de politización, producto de la toma de conciencia que ha experimentado la población venezolana en los últimos años, y que ha impregnado cada aspecto de la vida nacional, en un proceso de crecimiento y desarrollo político muy conveniente y muy sano para cualquier pueblo; mucho más en esta época de crisis/reacomodo del sistema capitalista mundial. De otro lado, este discurso parte de una mitología que presenta a la sociedad venezolana durante la Cuarta República, como un bloque armónico y feliz, lo cual se develó como la gran falsedad desde el 27 de febrero de 1989, fecha en la que, como se ha dicho, se evidenció con fuerza que nuestra sociedad estaba más que enfrentada, quebrada y verdaderamente dividida.
¿Qué es lo que ha hecho la Revolución bolivariana? Abrir las compuertas de la toma de conciencia por parte de esas mayorías, desnaturalizando y desmitificando una situación de exclusión y de invisibilización, llamada por sus artífices “armonía” y “concordia”. Y es que acaso, durante la cuarta república ¿Se podía hablar de cohesión social entre una clase privilegiada y excluyente, de un lado, y unas mayorías invisibilizadas y sometidas que eran salvajemente reprimidas cuando decidían manifestarse, de otro? Sí se podía, desde la perspectiva de la clase dominante, lo cual nos hace recordar que las palabras no son neutrales y mucho menos los conceptos.
Venezuela es hoy en día una sociedad democrática donde las mayorías tradicionalmente excluidas desde todo punto de vista, han vivido un proceso de emancipación donde por primera vez han participado concretamente de los beneficios de la producción social, en un contexto de lucha política permanente contra los poderes fácticos, las clases privilegiadas y el imperialismo. Ahora, es en esta lucha política permanente y sus consecuencias donde hay que buscar las causas de lo que algunos llaman “polarización”, “división” o “fractura”.
Nadie nunca dijo que la democracia participativa fuera sinónimo de felicidad. Lo que sí se ha dicho (Camus) es que en política, son los medios los que deben justificar el fin, es decir, que el conflicto cotidiano, la lucha diaria, el debate permanente, constituyen la esencia de la política como actividad orientada a la producción y aumento constante de la vida humana, y signo de una sociedad despierta y madura.
En segundo lugar, la reconciliación de la que habla el presidente Chávez, es la más noble que pueda pensarse: la que se ha producido entre la mayoría de la población de un país, y un sistema, una sociedad y un Estado, que históricamente la excluyó hasta que humanamente no se soportó más la situación.
Ahora, les toca a esos sectores privilegiados, tradicionalmente beneficiados y controladores del sistema, reconciliarse con un proceso de democratización, de emancipación y de transformación, del cual ellos forman parte y donde, esperamos, desempeñen algún rol positivo más allá del papel reaccionario que hasta ahora han jugado.
amauryalejandrogv@gmail.com
@maurogonzag
lunes, 1 de octubre de 2012
Es verdad, tienen gente, pero la vaina no es para asustarse
| Mario Silva |
Conscientes de que el canal Globovisión podía manipular las imágenes, muchos estuvieron atentos a la toma aérea captada por el canal, con el deseo de comprobar si efectivamente habían logrado colmar la avenida. Debo decir que todos vimos una toma panorámica donde se vio realmente a mucha gente, y muchos camaradas, como lo dijo Mario Silva, se animaron a sentir algo de culillo expresando la frase “tienen gente”. Como si fuera una sorpresa.
Pero había un detalle. Si bien esa toma reflejaba un lleno, no podía decirse que este lleno fuera de la Avenida Bolívar. ¿Acaso no era la Avenida Bolívar? Por supuesto que lo era, pero precisemos algo: era solo una parte de la avenida, particularmente la que iba desde la tarima hasta el Museo de los Niños, aproximadamente. En un acto caracterizado por un despliegue tecnológico como el que pudimos ver, resultaba extraño no ver un helicóptero haciendo la respectiva toma aérea que cubriera toda la Bolívar, además de las avenidas Lecuna, México, Universidad, y demás espacios aledaños que los líderes opositores aseguraron que abarrotarían de gente.
En este sentido, Mario Silva demostró cómo, si bien no hubo utilización de imágenes falsas, si hubo lo que podríamos llamar manipulación por omisión, por recorte de la realidad. Silva, prevenido ante las prácticas de Globovisión, había coordinado la colocación de dos cámaras en las partes altas del Hotel Alba y de Anauco Suites. Las imágenes hablaron solas. Se aplaude el esfuerzo. La concentración por metro cuadrado era alta hasta el nivel indicado, pero de ahí para atrás, las tomas develaron claramente como la concentración se diluía y se dispersaba.
Recordemos que Antonio Ledezma, el fantasmal Alcalde Mayor, al hacer el anuncio de este cierre de campaña nos habló de que habría un “Caracazo”, haciendo una cínica utilización de un término que alude la más importante explosión social que ha tenido lugar en el país, y asegurando que sectores de “toda Caracas” estarían en tan importante evento. Pero la realidad fue bastante diferente. La gran concentración, como lo dejó sentado el comunicador Ronald Muñoz, fue de autobuses.
El recorrido hecho por el periodista del SNMP (Sistema Nacional de Medios Públicos), a lo largo de la avenida Lecuna y Libertador, dejó ver la pasmosa cantidad de autobuses que se emplearon para traer gente del interior, cosa que por otro lado están en todo su derecho de hacer. La conclusión es clara: trayendo gente de varias partes de Venezuela no logaron llenar la Bolívar. Se les aplaude el esfuerzo, pero no la llenaron, afirmó Silva.
A lo largo de su programa, Mario Silva presentó también algunos detalles que dejaremos acá, para no extendernos mucho, de forma resumida:
- Bolivarianos que estuvieron presentes en la concentración opositora, dieron cuenta de la escasa presencia de afro descendientes, de gente morena, en la marcha. Silva concluye aquí que, el grueso de la concentración, en lo que respecta a Caracas, estuvo conformada por gente de la clase media alta del este de la ciudad, los cuales por cierto se han beneficiados―y hasta han sido salvados― por la Revolución bolivariana.
- Irrespeto a la bandera. En un momento de su intervención, Capriles tomó una bandera para ondearla, luego de lo cual la tiró al piso para repartir gorras tricolores. Aunado a esto, precisamente en la parte de la Bolívar donde se dispersaba la concentración, una gran bandera fue colocada en el piso para que sirviera como una especie de mantel para realizar un pic-nic.
- En uno de los videos presentados, apoyado también por fotografías, se puede ver como un vehículo con placa diplomática perteneciente a la embajada de Polonia en el país, se desplaza cerca del vehículo en donde viajaba el candidato Capriles. ¿?
- Mario Silva reflexionó sobre lo que el definió como un “Error por precipitación” por parte de la oposición, al haber realizado el cierre de campaña en la Bolívar, y cuatro días antes del cierre de campaña de Hugo Chávez, evento en el que sí se espera asistan cientos de miles de personas.
- La primicia de la noche fue la presentación al público de una conversación telefónica en la que el padre de Henrique Capriles Radonski conversa con Gustavo Zingg sobre una contribución en metálico que este último haría ―y los términos en que se haría― a la campaña electoral de aquel. Mario Silva se preguntó, si hoy el candidato de la derecha saldría a botar a su padre de Primero Justicia, tal como ocurrió con el diputado Caldera.
Publicado hoy en Poderenlared.com
@maurogonzag
sábado, 29 de septiembre de 2012
Operativo de mercal entre centros comerciales: crónica de los Altos Mirandinos
“Gran operativo de mega-mercal se realizará en el bulevar de la Recta de las Minas”, fue parte del mensaje que les llegó a algunos compañer@s de San Antonio de Los Altos a lo largo del día jueves, y que los invitaba a aprovechar un operativo integral a realizarse en la comunidad, que incluía desde alimentos de Mercal, hasta lavadoras del programa “Mi casa bien equipada”.
A media mañana el día estaba gris en este sector de los Altos Mirandinos. Un cielo encapotado y una brisa suave y templada auguraban palo de agua. La carretera panamericana lucía desahogada aunque con su habitual volumen de artefactos de cuatro y dos ruedas. La comunidad de San Antonio del Municipio Los Salias, Edo. Miranda, con frecuencia es confundida o analogada con la ciudad de Los Teques que, aunque también hace parte de los Altos Mirandinos, se encuentra, en promedio, 45 minutos más lejos de Caracas.
La zona del bulevar de Las Minas se encuentra del lado de la carretera que baja hacia Caracas, aproximadamente entre el Km 12 y 14 de la conocida vía, en un trecho flanqueado por panaderías, kioscos varios, restoranes, además de diversos y vistosos centros comerciales que invitan al consumo, el más importante de los rituales que se realizan en estos templos. El bulevar, cotidianamente recorrido por adultos y jóvenes que salen a despejarse y a ejercitarse, ha servido como escenario de ferias varias a lo largo del año, además de los conciertos que se vienen realizando cada quince días por cortesía de Pdvsa La Estancia.
Hoy, la feria a realizarse corrió por cuenta del Estado venezolano a través de la Misión Mercal, que ofreció a la comunidad de San Antonio, conocida por ser predominantemente un sector habitado por una clase media por lo general opuesta al gobierno bolivariano, un operativo integral que incluyó el expendio de los alimentos de la cesta básica, entre otros rubros, la posibilidad de sacar el RIF, el certificado de salud, vacunación y hasta la venta de algunos de los equipos del programa “Mi casa bien equipada”, como lavadoras y neveras.
Luego de sacar efectivo en un cajero automático del conocido Centro Comercial La Casona, caminé hacia el operativo al tiempo que sacaba mi cámara para ponerla a punto. Caía una garúa. Cuando pase frente a la entrada del sector Club de Campo, donde hay un centro comercial del mismo nombre, vi como del otro lado de la carretera se elevaba una gran valla del candidato de la oposición invitando a votar por “el camino”, abajo y a la derecha. Muy cerca de esta, la conocida pasarela construida por el gobierno bolivariano durante la gestión regional anterior a la actual. Marketing de un lado, obras concretas del otro. A la derecha, un Banco Bicentenario, gente comprando de todo, vehículos apiñados en los estacionamientos; un panorama propio de un país con una economía pujante, con abundante circulante en la calle.
Si bien la clase media lo es porque tiene más ingresos que la llamada clase baja, ingresos que pueden provenir de un pequeño o mediano negocio, honorarios profesionales, rentas moderadas y hasta de jubilaciones y pensiones, no se me ocurre una razón para que los miembros de esta “clase” no quieran adquirir productos de calidad a bajos precios. Porque, seamos sensatos ¿Por qué razón que no sea ideológica, los miembros de la clase media van a preferir comprar a precios especulativos que a precios justos? Y esta pregunta vale para la comida como para los televisores y los vehículos. Hablando de esto recuerdo siempre un comentario que una vez me hizo un amigo, sobre lo que él aseguraba era la razón de la consuetudinaria especulación en el país: ¿Por qué la gente, a pesar de los precios especulativos de algunos productos, los sigue comprando, y muchas veces a la misma gente? Sencillo, porque la gente tiene real.
Sentimientos pequeño burgueses que, incluso, a veces no se corresponden con el estado económico “real”. Algunos pasaban frente a los toldos en los que se aglomeraban hombres y mujeres, muchas señoras comprando, haciendo cola para equipar su casa. No faltaron las miradas de desprecio, las miradas de reojo de aquellos que aparentan no querer saber de qué se trata; algunos lanzaban algún grito desde sus vehículos nombrando al candidato de la derecha; otros, pasaban tocando sus cornetas, reconociéndose en ese pueblo.
Los operativos en el sector no son nuevos, aunque no deja de ser algo extraordinario ver y participar de estos despliegues de inclusión y bienestar, realizados en un bulevar rodeado de los centros comerciales y las quintas y apartamentos, donde hacen vida muchos opositores a un proyecto que tiene años invitándolos a participar y, sobre todo, directa o indirectamente, beneficiándolos.
@maurogonzag
A media mañana el día estaba gris en este sector de los Altos Mirandinos. Un cielo encapotado y una brisa suave y templada auguraban palo de agua. La carretera panamericana lucía desahogada aunque con su habitual volumen de artefactos de cuatro y dos ruedas. La comunidad de San Antonio del Municipio Los Salias, Edo. Miranda, con frecuencia es confundida o analogada con la ciudad de Los Teques que, aunque también hace parte de los Altos Mirandinos, se encuentra, en promedio, 45 minutos más lejos de Caracas.
La zona del bulevar de Las Minas se encuentra del lado de la carretera que baja hacia Caracas, aproximadamente entre el Km 12 y 14 de la conocida vía, en un trecho flanqueado por panaderías, kioscos varios, restoranes, además de diversos y vistosos centros comerciales que invitan al consumo, el más importante de los rituales que se realizan en estos templos. El bulevar, cotidianamente recorrido por adultos y jóvenes que salen a despejarse y a ejercitarse, ha servido como escenario de ferias varias a lo largo del año, además de los conciertos que se vienen realizando cada quince días por cortesía de Pdvsa La Estancia.
Hoy, la feria a realizarse corrió por cuenta del Estado venezolano a través de la Misión Mercal, que ofreció a la comunidad de San Antonio, conocida por ser predominantemente un sector habitado por una clase media por lo general opuesta al gobierno bolivariano, un operativo integral que incluyó el expendio de los alimentos de la cesta básica, entre otros rubros, la posibilidad de sacar el RIF, el certificado de salud, vacunación y hasta la venta de algunos de los equipos del programa “Mi casa bien equipada”, como lavadoras y neveras.
Luego de sacar efectivo en un cajero automático del conocido Centro Comercial La Casona, caminé hacia el operativo al tiempo que sacaba mi cámara para ponerla a punto. Caía una garúa. Cuando pase frente a la entrada del sector Club de Campo, donde hay un centro comercial del mismo nombre, vi como del otro lado de la carretera se elevaba una gran valla del candidato de la oposición invitando a votar por “el camino”, abajo y a la derecha. Muy cerca de esta, la conocida pasarela construida por el gobierno bolivariano durante la gestión regional anterior a la actual. Marketing de un lado, obras concretas del otro. A la derecha, un Banco Bicentenario, gente comprando de todo, vehículos apiñados en los estacionamientos; un panorama propio de un país con una economía pujante, con abundante circulante en la calle.
Si bien la clase media lo es porque tiene más ingresos que la llamada clase baja, ingresos que pueden provenir de un pequeño o mediano negocio, honorarios profesionales, rentas moderadas y hasta de jubilaciones y pensiones, no se me ocurre una razón para que los miembros de esta “clase” no quieran adquirir productos de calidad a bajos precios. Porque, seamos sensatos ¿Por qué razón que no sea ideológica, los miembros de la clase media van a preferir comprar a precios especulativos que a precios justos? Y esta pregunta vale para la comida como para los televisores y los vehículos. Hablando de esto recuerdo siempre un comentario que una vez me hizo un amigo, sobre lo que él aseguraba era la razón de la consuetudinaria especulación en el país: ¿Por qué la gente, a pesar de los precios especulativos de algunos productos, los sigue comprando, y muchas veces a la misma gente? Sencillo, porque la gente tiene real.
Sentimientos pequeño burgueses que, incluso, a veces no se corresponden con el estado económico “real”. Algunos pasaban frente a los toldos en los que se aglomeraban hombres y mujeres, muchas señoras comprando, haciendo cola para equipar su casa. No faltaron las miradas de desprecio, las miradas de reojo de aquellos que aparentan no querer saber de qué se trata; algunos lanzaban algún grito desde sus vehículos nombrando al candidato de la derecha; otros, pasaban tocando sus cornetas, reconociéndose en ese pueblo.
Los operativos en el sector no son nuevos, aunque no deja de ser algo extraordinario ver y participar de estos despliegues de inclusión y bienestar, realizados en un bulevar rodeado de los centros comerciales y las quintas y apartamentos, donde hacen vida muchos opositores a un proyecto que tiene años invitándolos a participar y, sobre todo, directa o indirectamente, beneficiándolos.
@maurogonzag
domingo, 16 de septiembre de 2012
El paquetazo neoliberal develado: el "hecho extraordinario" que impacta la psiquis colectiva
| Jesse Chacón |
A escasas tres semanas para las elecciones presidenciales, la ventaja que todas las encuestadoras dan al candidato de la Patria, Hugo Chávez, no deja lugar siquiera para hablar de “guerra de encuestas”. Sin embargo, sí podemos decir que la cercanía de la trascendente fecha ha generado una interesante batalla interpretativa en torno a la lectura de los recientes “hechos extraordinarios” que impactarían en el comportamiento electoral.
Luego de la presentación, el pasado viernes 14, de los resultados del último estudio de GISS XXI, uno de los más recientes de los que cada día se presentan, podemos decir que su “fotografía de la realidad” le da un interesante giro a la interpretación que ofreciera la encuestadora Hinterlaces la semana anterior.
Haciendo a un lado las evidentes coincidencias cuantitativas que presentan en sus resultados tanto Hinterlaces como GISS XXI, nos encontramos con una interesante contraposición de visiones en relación al mentado “hecho extraordinario”, que impactaría sensiblemente en la conciencia colectiva y por tanto en el comportamiento electoral.
Sin embargo, y haciendo a un lado esta contraposición de visiones, es bueno destacar ante todo que tanto Schemel como Chacón dejaron clara cuál es la tendencia, a estas alturas irreversible. “El escenario electoral más probable es el triunfo del presidente Chávez”, lo que está por verse es la brecha que sacará”, fueron las palabras del director de Hinterlaces a principios de mes. Poco más de una semana después, el director de GISS XXI diría que “Aún en el peor de los escenarios, el favorito para ganar las elecciones es el presidente Hugo Chávez”.
Recordemos que Schemel, quien fue uno de los que habló de la probabilidad de ocurrencia del “hecho extraordinario” que impactaría en las encuestas, adelantó a principios de mes que la tragedia de Amuay, a pesar de no tener el estudio terminado, sí había tenido efectos en el comportamiento electoral, afirmando que la brecha entre ambos candidatos se había reducido. Una brecha que, por demás, se ha mantenido en los últimos meses en un promedio de 20 puntos porcentuales.
El estudio de Hinterlaces abarcaba hasta el viernes 24 de agosto, justo un día antes de los hechos de la refinería de Amuay, por lo que Schemel afirmó que si bien no podían hablar con precisión del impacto que este hecho había tenido en la “psiquis colectiva”, sí podían adelantar que ya estaban observando que sí lo había tenido y que la brecha se había reducido, como dando esperanzas al sector de la oposición.
Ahora bien, desde principio de mes y hasta la fecha, han ocurrido otros hechos que, si bien no han incluido incendios y explosiones, han estado impactando sensiblemente a la opinión pública. Es aquí donde comienza la batalla interpretativa. Y es que, con el reciente estudio de GISS XXI, que por la fecha de su realización sí pudo considerar los hechos de Amuay, el tema de los impactos electorales de los “hechos extraordinarios” parece haber dado un giro de 360º grados.
El impacto de Amuay y el impacto del “paquetazo”
Sobre la lamentable tragedia de Amuay, el “hecho extraordinario” que de acuerdo a Schemel habría tenido un impacto importante en el comportamiento electoral, Chacón destacó que lo importante no es la mera ocurrencia de un “hecho extraordinario”, en alusión a las comparaciones que se venían haciendo con el “fenómeno atocha”, sino la reacción del gobierno y la respuesta que este tenga ante el mismo. Así las cosas, Chacón despejó dudas afirmando que “el gobierno sale muy bien valorado de su actuación en el momento en que ocurre el hecho”, aserción fundamentada en un sólido 70% de los encuestados que piensa que el gobierno y el gabinete actuaron con diligencia y eficiencia, inmediatamente después de la tragedia.
Descartada así la posibilidad de que los hechos de Amuay afectaran sensiblemente el apoyo al candidato Chávez, quien de inmediato se puso al frente de la situación, y debilitando así la expectativa creada por Schemel sobre la próxima presentación de resultados el 27 de septiembre y que demostrarían que Amuay sí redujo la brecha a favor de Chávez, Chacón reflexionó sobre otros hechos importantes que con seguridad impactaron en el comportamiento electoral: el develamiento del “paquetazo” de la MUD y las consecuencias que esto ha traído en el seno del sector opositor, como el llamado de David De Lima a no votar por Capriles, la denuncia de William Ojeda del “economicismo trasnochado” que implica presentar un programa de factura neoliberal, o el polémico y recientemente difundido video, donde un diputado del partido del candidato Capriles aparece recibiendo pesados fajos de billete para financiar actividades de campaña, todo lo cual nos habla de hechos extraordinarios, escandalosos y bochornosos para la oposición, y que tendrían también sus consecuencias electorales.
Así las cosas, y aquí observamos el giro de la situación, lo que impactará en el comportamiento electoral ya no serán los hechos de Amuay, sino el develamiento del paquetazo neoliberal de la MUD y las divisiones y preocupaciones que esto ha causado en el seno de la oposición.
De tal manera, los resultados presentados por Chacón desplazan la expectativa creada por Oscar Schemel sobre el impacto que tendrían los hechos de Amuay en la psiquis colectiva y el comportamiento electoral, hacia la expectativa por el impacto en el comportamiento electoral que seguramente han tenido los últimos hechos relacionados con la denuncia del paquetazo neoliberal de la MUD, que han incluido desde presentaciones de libros, hasta denuncias y expulsiones de varios líderes políticos opositores.
amauryalejandrogv@gmail.com
@maurogonzag
domingo, 9 de septiembre de 2012
Oscar Schemel: "La gente no vota por un programa político, sino por una identificación"
| Oscar Schemel, de Hinterlaces |
El estudio se basó en entrevistas realizadas a 1500 personas de ambos sexos, mayores de edad, de todos los niveles socioeconómicos e inscritas en el registro electoral. La cobertura fue tanto urbana como rural, con un 2.7% de error muestral.
Schemel inició su exposición haciendo algunas precisiones metodológicas sobre el trabajo de campo, afirmando que mientras más grande es la muestra se reduce el error muestral, y destacando que lo importante es que la muestra sea representativa de la población objeto de estudio.
También hizo énfasis en el hecho de que el estudio cuyos resultados estaba presentando, no considera el impacto que pudieron tener los hechos acaecidos el 25 de agosto en la refinería de Amuay, anunciando que en un próximo estudio mostrarán cómo los recientes “hechos extraordinarios” pudieron haber afectado la “psiquis colectiva y el comportamiento electoral”.
El director de la “Empresa de inteligencia y opinión pública” Hinterlaces, viene haciendo referencia en sus investigaciones a la importancia que los componentes emocionales tienen para los estudios de opinión y preferencias políticas. En este sentido, Schemel hizo alusión a un estudio realizado por el Banco Mundial, en el que preguntaron a 60 mil pobres de 60 países, qué era lo que más les dolía de ser pobres.
Schemel, creando expectativa en torno a los resultados del estudio, y como quien revela una verdad subestimada por la ciencia oficial y de gran importancia socio-cultural, contó que la respuesta que dieron los pobres sobre lo que más les duele nada tenía que ver con el hambre, sino con la mirada de desprecio de los ricos.
Seguidamente, Schemel afirmó, en tono sentencioso, que “el país cambió, viene cambiando desde hace por lo menos 20 años, agregando que “ha surgido una nueva emocionalidad social, otra sensibilidad, una nueva cultura política”. “Aquí hay ingredientes culturales y componentes sociales que van más allá de la gestión del gobierno y de las valoraciones racionales”, completó Schemel en su interés de hacerse entender respecto a un tema que pudiera parecer muy abstracto, y sobre todo para ilustrar lo que calificó como “paradoja política”, y que estaría caracterizando el estado actual de opinión pública en Venezuela.
Cabe destacar la alusión constante a nuevas gramáticas, al discurso moral y los componentes afectivos, “casi religiosos”, que caracterizarían la relación de Chávez con las masas populares. Recordemos que Schemel ha señalado con reiteración, que una de las debilidades del candidato opositor frente a Chávez, es la ausencia en el de un “discurso moral”, debilidad que llevó al analista a calificarlo, hace unos meses, como una especie de “Jardín sin flores”.
En este sentido, Schemel afirmó que el liderazgo de Chávez no es estrictamente político sino principalmente socio-afectivo, un liderazgo carismático-religioso. Sin embargo, nos parece importante dejar claro o, llamar la atención, sobre el hecho de que el liderazgo de Chávez no se ha sustentado sólo en el discurso; no todo es magia en el apoyo de la mayoría del pueblo venezolano a Hugo Chávez.
Es decir, es cierto que hay una identificación de clase entre Chávez y las mayorías populares del país, que hay lazos efectivos, políticos y culturales. Pero, aunque los componentes emocionales sean de importancia central en todo proceso sociopolítico, decir que el apoyo a Chávez se basa exclusivamente en factores subjetivos, a elementos de su discurso, sería calificarlo, desde el lugar teórico que utiliza esta palabra en un sentido despectivo, como una especie de amoroso populista.
Ahora bien, la fuerte presencia de componentes afectivos-emocionales en la valoración de la gestión bolivariana, según Schemel es proporcional al desprecio social consuetudinario que a lo largo de la historia padecieron los pobres en Venezuela, una idea planteada en distintos espacios de reflexión surgidos al calor del proceso, aunque expresada de otras formas. Convendría profundizar en esta idea.
Estos son los resultados del último estudio hecho por Hinterlaces:
- 57% piensa que su situación está bien o mejor que el año anterior
- 52% se identifica con los ideales del presidente Chávez, (Discurso moral-trascendente) 31% con Capriles (Discurso racional)
- 45% piensa que las mejores ideas para combatir la inseguridad las tiene Chávez, 37% Capriles
- 51% piensa que Chávez tiene las mejores propuestas para crear empleo
- 51% piensa que Chávez tiene las mejores propuestas para combatir la inflación, 36% Capriles
- 62% piensa que Chávez tiene las mejores propuestas en materia de vivienda
- 55% piensa que Chávez tiene las mejores propuestas para impulsar la economía
- 53% piensa que Chávez tiene las mejores propuestas para mejorar los hospitales
- 56% piensa que Chávez tiene las mejores propuestas para mejorar la educación
- 56% piensa que Chávez tiene las mejores propuestas para garantizar independencia
- 50% piensa que Chávez tiene las mejores propuestas para garantizar la paz y la estabilidad en Venezuela
- 55% Cree que el candidato Chávez beneficiaría más a la clase media
- 42% piensa que es cierto que Capriles beneficiaría más a los empresarios que a los trabajadores, 44% piensa que es falso
- 43% piensa que es falso que Capriles como presidente beneficiaría sólo a los ricos
- 67%, 2 de cada 3 venezolanos valora como regular, buena o muy buena gestión de Chávez
- 49% la valora de buena o muy buena
* * * * * * *
Terminada la presentación de los resultados, Schemel retomó las reflexiones iniciales, afirmando apodícticamente que “la gente no vota por un programa político, sino por una identificación”.
Conviene tomar en cuenta, que estas afirmaciones están sustentadas en los resultados de las investigaciones que viene realizando Hinterlaces desde hace diez años, y en los rasgos particulares que ha adquirido la opinión pública venezolana en los últimos años, y que se reflejan en sus estudios.
Evidentemente, los resultados de este nuevo estudio realizado por Hinterlaces reflejan la indiscutible victoria que obtendrá el presidente Chávez en las venideras elecciones, aunque lo interesante de los resultados, nos parece, radica en los aspectos cualitativos que allí se destacan, en los elementos que constituirían el por qué de los números, y las implicaciones que puede tener este por qué, en el proceso de construcción de una sociedad socialista en Venezuela.
En este sentido, Schemel puntualizó que la intelectualidad cercana a la oposición ha subestimado los factores emocionales, subjetivos, los vínculos afectivos, en la relación Chávez-sectores populares. Esta crítica, agregamos nosotros, resulta extrapolable a un sector de la intelectualidad cercana al proceso bolivariano, para el cual los factores subjetivos “idealistas”, no tienen mucha relevancia en la comprensión del fenómeno chavista, y menos para el propósito de construcción del socialismo.
Un dato interesante que arrojó el estudio, tiene que ver con los encuestados que dijeron que irían a votar. De estos, un contundente 86% dijo que iría a votar el 7 de octubre, el mismo porcentaje de los que votaron por Chávez en el pasado simulacro. En intención de voto, Chávez aventaja a Capriles en 18 puntos porcentuales, una brecha que se ha venido consolidando en los últimos meses.
Amuay, focus group y la lucha de clases
Schemel, quien fue uno de los que habló de la probabilidad de ocurrencia del “hecho extraordinario” que impactaría en las encuestas, reveló que los eventos de Amuay sí tuvieron efectos en el comportamiento electoral, adelantando que se redujo la brecha entre ambos candidatos, que se ha mantenido en los últimos meses en 20 puntos porcentuales aproximadamente.
Sin embargo, la tendencia hacia la victoria del presidente Chávez sigue siendo irreversible, y Schemel lo dejó claro: “El escenario electoral más probable es el triunfo del presidente Chávez”, lo que está por verse es la brecha que sacará”. En este sentido, informó que será el próximo 27 de septiembre cuando expondrá con toda la precisión cuál fue el impacto de la tragedia de Amuay en “la psiquis colectiva” y el “comportamiento electoral”.
Finalizada la exposición de los resultados del último “Monitor país”, el director de Hinterlaces presentó una serie de testimonios de personas de distintos estratos sociales, en los que estas responden a distintas preguntas sobre temas económicos y políticos.
Gente expresando sus ideas sobre el socialismo y sobre el capitalismo, sobre la riqueza y la pobreza. Por razones de espacio, destacaremos solo las afirmaciones de una de las entrevistadas, quien afirma que los pobres no tienen nada en contra de los ricos, porque reconocen que ellos son ricos porque “trabajaron mucho”, y lo que ellos quieren es tener las mismas oportunidades.
La vieja mitología liberal que nos habla del empresario millonario que llega a esa posición luego de haber entrado a la empresa como barrendero, como una oportunidad abierta para todo aquel que quiera alcanzarlo, parece haberse hecho presente acá. Por otra parte, aquí la situación histórica de ricos y pobres no parece ser producto de estructuras sociales impuestas a sangre y fuego, y sí solo de “oportunidades” que los actualmente ricos supieron aprovechar más que los actualmente pobres.
Finalmente, para no extendernos más, dejamos acá dos afirmaciones de Schemel para el debate:
“En Venezuela hay una lucha de clases no antagónica, fundada en un debate para refundar la democracia”
“La sociedad venezolana está de acuerdo con la sociedad de clases. Se “entiende” que los ricos lo son porque han trabajado”
Publicado el 6 de septiembre en poderenlared.com
amauryalejandrogv@gmail.com
@maurogonzag
domingo, 2 de septiembre de 2012
Una mala simulación que no se puede permitir el 7 de octubre
Como todo el que participó hoy en el simulacro electoral, que fueron muchos, pude constatar lo sencillo y expedito del proceso. Sin exageraciones literarias, mi participación pudo consumarse en segundos. Llegué a eso de las dos de la tarde al colegio habilitado para el simulacro, a pleno sol y con un calor tipo zuliano.
Tengo la seguridad de que el resultado del simulacro de hoy será más que positivo. Lo de hoy fue, como ya es costumbre en Venezuela, una fiesta democrática, un evento en el que se demostró de nuevo el talante democrático del pueblo venezolano, y la eficiencia, seguridad y confiabilidad del sistema electoral venezolano que es, sin duda, uno de los más avanzados y precisos del mundo, si no el que más.
Pero, de Perogrullo, no todo fue eficiencia y precisión de reloj en los 1553 centros electorales habilitados para el importante evento. Y es que, en uno de los centros habilitados en los Altos Mirandinos, la Sra. Esperanza Aguirre, quien se levantó temprano para cumplir con este deber democrático, tuvo que devolverse a su casa sin pulsar el botón “Votar” en la máquina de votación. “Todo fue una confusión”, podría decir alguien para escurrir el bulto, para diluir la responsabilidad. El hecho es que, después de escuchar el testimonio de la Sra. Esperanza, tengo que decir que la culpa no es de la vaca.
Tal como hice yo, Esperanza entró al salón donde estaba instalada la mesa en que le tocaba ejercer su simulación del acto de votar; tal como hice yo, considerando la experiencia que hemos tenido en los quince dieciséis procesos electorales anteriores, Esperanza se fue sin documentarse sobre las novedades de este proceso, esperando que al llegar, el personal de la mesa le explicara y la orientara sobre qué hacer, cómo, de qué manera, si así o asao, si allá o acullá; así como en mi caso, a Esperanza le pidieron la cédula laminada. Llegado este punto le dijeron que sus nombres no aparecían, que sólo aparecían los apellidos, que eso era un problema de la data, del CNE. En fin, le dijeron que se metiera en la página web del poder electoral para imprimir una planilla, con la que tendría que dirigirse al CNE a pedir la aplicación de los correspondientes correctivos.
Esperanza, algo desconcertada, dejó claro que tenía años votando en el centro en cuestión, que había actualizado sus datos, que nunca había tenido tal problema. Esto, ante los representantes del CNE. Seguidamente, comunicó la situación a un grupo de vecinos del sector, representantes de una de las organizaciones políticas de la batalla. La respuesta fue similar: usted debe dirigirse al CNE, meterse en su web, etc.
El caso se tornaba interesante, por lo que insté a la Sra. Esperanza a que me explicara paso a paso lo que había hecho, las instrucciones que había recibido, el trato, todo. Habrase visto pues! Resulta que en mi caso, supongo que como en el 99% de los casos, luego de pedirme la cédula, ahí mismo me pidieron colocar el pulgar derecho en el recuadro capta huella, y recordé que había leído que tal novedad servía para verificar la correspondencia entre número de cédula y huella dactilar, lo cual añadía mayor seguridad y confiabilidad al sistema. Se trata pues, del SAI, o Sistema de Autenticación Integrado.
En el caso de la señora Esperanza pasó algo tan elemental como preocupante: nunca le pidieron que colocara su pulgar derecho en la máquina. Para la votación del 7-O, estoy seguro que todos los que vamos a votar, iremos con un conocimiento técnico-enciclopédico del funcionamiento de la herradura electoral, pero hoy, muchos como yo fuimos dispuestos a que nos explicaran sobre la novedad. Yo podía o no podía saber lo de la huella, lo del SAI, pero indistintamente de eso, la indicación “ponga aquí el pulgar derecho y presione”, era necesariamente obligatoria.
Pero a pesar de eso, se dio el particular caso de un elector al que no le pidieron la huella, cosa ya preocupante, y donde este elector tampoco indagó sobre el caso. Eso sí, le explicaron muy bien sobre la responsabilidad del poder electoral en el hecho.
Cosas que pasan, diría uno; como lo de Amuay.
@maurogonzag
Tengo la seguridad de que el resultado del simulacro de hoy será más que positivo. Lo de hoy fue, como ya es costumbre en Venezuela, una fiesta democrática, un evento en el que se demostró de nuevo el talante democrático del pueblo venezolano, y la eficiencia, seguridad y confiabilidad del sistema electoral venezolano que es, sin duda, uno de los más avanzados y precisos del mundo, si no el que más.
Pero, de Perogrullo, no todo fue eficiencia y precisión de reloj en los 1553 centros electorales habilitados para el importante evento. Y es que, en uno de los centros habilitados en los Altos Mirandinos, la Sra. Esperanza Aguirre, quien se levantó temprano para cumplir con este deber democrático, tuvo que devolverse a su casa sin pulsar el botón “Votar” en la máquina de votación. “Todo fue una confusión”, podría decir alguien para escurrir el bulto, para diluir la responsabilidad. El hecho es que, después de escuchar el testimonio de la Sra. Esperanza, tengo que decir que la culpa no es de la vaca.
Tal como hice yo, Esperanza entró al salón donde estaba instalada la mesa en que le tocaba ejercer su simulación del acto de votar; tal como hice yo, considerando la experiencia que hemos tenido en los quince dieciséis procesos electorales anteriores, Esperanza se fue sin documentarse sobre las novedades de este proceso, esperando que al llegar, el personal de la mesa le explicara y la orientara sobre qué hacer, cómo, de qué manera, si así o asao, si allá o acullá; así como en mi caso, a Esperanza le pidieron la cédula laminada. Llegado este punto le dijeron que sus nombres no aparecían, que sólo aparecían los apellidos, que eso era un problema de la data, del CNE. En fin, le dijeron que se metiera en la página web del poder electoral para imprimir una planilla, con la que tendría que dirigirse al CNE a pedir la aplicación de los correspondientes correctivos.
Esperanza, algo desconcertada, dejó claro que tenía años votando en el centro en cuestión, que había actualizado sus datos, que nunca había tenido tal problema. Esto, ante los representantes del CNE. Seguidamente, comunicó la situación a un grupo de vecinos del sector, representantes de una de las organizaciones políticas de la batalla. La respuesta fue similar: usted debe dirigirse al CNE, meterse en su web, etc.
El caso se tornaba interesante, por lo que insté a la Sra. Esperanza a que me explicara paso a paso lo que había hecho, las instrucciones que había recibido, el trato, todo. Habrase visto pues! Resulta que en mi caso, supongo que como en el 99% de los casos, luego de pedirme la cédula, ahí mismo me pidieron colocar el pulgar derecho en el recuadro capta huella, y recordé que había leído que tal novedad servía para verificar la correspondencia entre número de cédula y huella dactilar, lo cual añadía mayor seguridad y confiabilidad al sistema. Se trata pues, del SAI, o Sistema de Autenticación Integrado.
En el caso de la señora Esperanza pasó algo tan elemental como preocupante: nunca le pidieron que colocara su pulgar derecho en la máquina. Para la votación del 7-O, estoy seguro que todos los que vamos a votar, iremos con un conocimiento técnico-enciclopédico del funcionamiento de la herradura electoral, pero hoy, muchos como yo fuimos dispuestos a que nos explicaran sobre la novedad. Yo podía o no podía saber lo de la huella, lo del SAI, pero indistintamente de eso, la indicación “ponga aquí el pulgar derecho y presione”, era necesariamente obligatoria.
Pero a pesar de eso, se dio el particular caso de un elector al que no le pidieron la huella, cosa ya preocupante, y donde este elector tampoco indagó sobre el caso. Eso sí, le explicaron muy bien sobre la responsabilidad del poder electoral en el hecho.
Cosas que pasan, diría uno; como lo de Amuay.
@maurogonzag
jueves, 30 de agosto de 2012
La tragedia de Amuay: más acá de las teorías conspirativas
| Vista aérea de Amuay |
Cuando se plantea que la explosión en Amuay pudo haber sido producida por un saboteo, lo que es decir por una acción conscientemente orientada a producir la tragedia, tal apreciación pareciera venir de una mente conspiranoica, cuando no de alguien partidario de la teoría de la conspiración o formado en la “cultura de la sospecha”. Pero siempre es bueno para el esclarecimiento de los “enigmas” hacerse preguntas, y una que podríamos hacernos, y que muchos se hacen, es ¿A quien convenía la ocurrencia de un hecho “extraordinario” como este? Una pregunta enmarcada, por supuesto, en la campaña electoral presidencial.
Alguien dijo que no había que precipitarse, que había que controlar la imaginación. Pero es precisamente la imaginación, junto al pensamiento racional, la que por lo general está en capacidad de dilucidar lo que en apariencia es un irresoluble cangrejo. Pero ¿Es que hace falta mucha imaginación aquí? Nos parece que incluso la mente más reprimida, podría en este caso atribuir al sabotaje los hechos de Amuay acaecidos en la madrugada de ayer. O es que no se viene advirtiendo que los factores más extremistas y desesperados de la derecha venezolana, en articulación con los consuetudinarios factores externos, podrían eventualmente recurrir al “hecho extraordinario” para tratar de influir de alguna manera en la tendencia electoral.
Una advertencia había sido planteada con total seriedad por el periodista cubano Percy Alvarado Godoy, en un artículo donde afirmaba que la oposición venezolana estaba buscando producir un hecho extraordinario en el Metro de Caracas, afirmando incluso que los actores para perpetrar el hecho ya habrían cruzado la frontera, provenientes de Colombia. Más recientemente, el director de la encuestadora Hinterlaces, Oscar Schemel, hizo alusión al tema del “hecho extraordinario” ―forma elegante para referirse a un atentado terrorista de la suficiente envergadura como para generar zozobra en la población―, prácticamente como la única posibilidad que le permitiría a la oposición levantar cabeza en las encuestas.
Siendo así, si la tragedia de Amuay fue producida por un sabotaje, y si este tuvo como objetivo atacar políticamente al gobierno de Hugo Chávez, tal hecho demostraría que, efectivamente, la tendencia electoral reflejada por las encuestas hasta ahora, es realmente irreversible.
Pero antes de estas dos advertencias, analistas como Nicmer Evans habían advertido sobre la posibilidad de que la oposición buscara reproducir el “fenómeno atocha”, con el objetivo de incidir en el comportamiento electoral. Claro, salvando las distancias con el contexto de un país europeo que se había involucrado, de la mano del nefasto Aznar, en una guerra imperialista.
Para autores como Víctor Hugo Majano, no hay duda de que la tragedia de la refinería fue producida por un atentado, en la medida en que “En una instalación industrial donde los procesos son cíclicos y previsibles, no es nada difícil introducir un elemento que cause una alteración y a la hora y momento previsto rompa con esa rutina”.
Pero hay otro hecho que se suma a los elementos de juicio que nos permitirían comprender la terrible tragedia como producto de un sabotaje con claros intereses políticos, y que no está exento de cinismo e ironía. Se trata del hackeo de tres portales web del gobierno, ejecutado de manera simultánea a los hechos trágicos de Amuay. Es decir, que mientras la onda expansiva de la gran explosión de la esfera de gas se cobraba decenas de víctimas, estaban hackeando las webs de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) (www.cadivi.gob.ve), la del Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, (www.oncti.gob.ve) y el de Defensa Pública (www.defensapublica.gob.ve).
Si escogiéramos tres palabras para denotar a los portales intervenidos, a primera mano tendríamos: dólares, tecnología y defensa. ¿Alguna relación con el hecho catastrófico ocurrido en Amuay? Eso se lo dejamos a los lectores.
Todo indica que detrás de la tragedia de Amuay hay una intencionalidad política, un interés que se ha mostrado descarnado en las declaraciones de distintos personajes vinculados a la vieja Pdvsa como el Sr. José Toro Hardy, el experto petrolero quien con gran cinismo se ha atrevido a vaticinar nuevas tragedias como la de Amuay.
El presidente Chávez ha anunciado el inicio de una “investigación profunda” en torno a la tragedia, una investigación de la que deben salir las respuestas que espera la población en cuanto a los responsables del hecho, indistintamente de la convicción de que fue un atentado; más allá o, mejor, más acá de las teorías conspirativas.
Editorial Poderenlared.com del 26 de agosto
miércoles, 22 de agosto de 2012
Forcades habló de marxismo y del nuevo auge de la Teología de la Liberación
| Cristianismo y cristiandad |
El programa matutino Toda Venezuela, conducido por el periodista Ernesto Villegas y transmitido por VTV, tuvo como invitada este lunes a la médica, teóloga y monja española Teresa Forcades, en el marco del Primer Encuentro Internacional Ecuménico sobre Espiritualidad Liberadora a La luz de la Teología de la Liberación, realizado recientemente en Caracas.
Villegas comenzó la entrevista comentando el calificativo que últimamente le endosaron a la teóloga Forcades, a la cual han llamado “Monja roja”. Para la también Doctora en Medicina, tal mote ―que no es que la complazca― viene dado por las declaraciones que viene haciendo en distintos medios de comunicación, en las que los más desfavorecidos han ocupado el lugar central. Sin embargo, la alusión a lo de “monja roja”, era la introducción al tema, mucho más importante, de la vinculación Teología de la Liberación ― Marxismo.
Y es que la Teología de la Liberación fue la base de este importante encuentro ecuménico donde se discutió sobre “espiritualidad liberadora”, y que se constituyó en una manifestación más del nuevo auge que viene recobrando la conocida corriente teológica, nacida en 1968 en el contexto de la Primera Conferencia Episcopal Latinoamericana, realizada en la ciudad de Medellín, Colombia.
Para Teresa Forcades, este nuevo auge de la teología de la liberación viene de las bases, de abajo hacia arriba. En tal sentido, la teóloga recordó que la actitud de la jerarquía de la iglesia frente a la Teología de la Liberación sigue siendo de sospecha y condena, por lo que el llamado “alto clero” nada tiene que ver con este renacimiento de la corriente teológica-filosófica.
Entrando en materia, el conductor del matutino hizo la pregunta de rigor: ¿Qué eso de la Teología de la Liberación? La hermana respondió que la corriente “se basa en lo más original y fundamental del cristianismo”, en la constatación de que “no se puede hablar de Dios sin hablar de la realidad de justicia social”, una idea que se encuentra en el evangelio, en Mateo 25.
Forcades reflexionó sobre las ideas contenidas en el evangelio, citándolo ampliamente y demostrando su amplio dominio de las escrituras, destacando los debates y conclusiones que en este sentido emanaron del Concilio Vaticano II, que se concretaron en la idea de la “Acción preferencial por los pobres” como base de la nueva visión teológica liberadora. Se basa también “en algo peculiar del cristianismo”, que es “Pensar a Dios encarnado”. Es aquí donde el amor se convierte en lo fundamental del planteamiento cristiano, en la medida en que “la única experiencia humana que puede acercarse a la plenitud de Dios es el amor”.
Villegas avanzó de lo abstracto a lo concreto, recordando a Leonardo Boff, representante destacado de la aludida corriente teológica, y que como muchos otros mereció la condena de los jerarcas de la cristiandad, quienes los catalogaron ―acusaron― de marxistas.
Aprovechemos aquí para distinguir entre cristianismo originario y cristiandad, donde el primero se identifica con la Teología liberadora y el segundo con la iglesia tal como la hemos conocido en los últimos siglos, en su calidad de institución al servicio de los intereses del capital, el gran fetiche de nuestros tiempos.
La teóloga Forcades afirmó que la vinculación TL―Marxismo es una discusión que se está retomando, aprovechando para establecer una interesante distinción entre las versiones caricaturescas del marxismo ―en alusión a las versiones manualescas―; las versiones históricas inaceptables ―aludiendo directamente a las experiencias del socialismo burocrático tipo soviético―, y los estudios marxistas de filósofos como Enrique Dussel, del cual afirmó estar leyendo su obra “Las metáforas teológicas de Marx”, donde el autor afirma que Marx fue un estudioso de la teología en sus primeros años.
En este sentido, la estudiosa recordó que nociones centrales del marxismo como el fetichismo, es tomada por Marx de los profetas del antiguo testamento. Luego de repasar la etimología de la palabra fetiche, o los ídolos ante los cuales se arrodillan los hombres, la teóloga recordó que Marx definió al capitalismo como el anticristo, un sistema en el que el ser humano termina sometiéndose a los fetiches, productos del trabajo humano.
Conviene recordar que filósofos de la ética y la política como Enrique Dussel, fundador de la Filosofía de la liberación, tributaria en apreciable medida de la Teología de la liberación, ha afirmado en distintos espacios que quien considere a Marx como ateo, no ha leído o entendido bien al filósofo de Tréveris.
El hecho es que la obra de Marx ha sido históricamente distorsionada y tergiversada, lo cual no indica que debamos considerar a Marx como teólogo, aunque sí como un autor en cuya obra están presentes las ideas del cristianismo originario, lo cual explicaría que las ideas de Marx esten presentes en los planteamientos de una teología que establece que no se puede hablar de Dios sin hablar de justicia social.
Publicado ayer en Poderenlared.com
Etiquetas:
Batalla de las ideas,
Capitalismo,
Crítica,
Enrique Dussel,
Filosofía,
Intelectuales,
Libros,
Modernidad,
Pensamiento Latinoamericano,
Socialismo,
Teoría social,
Transformación
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

