Palabras clave: Batalla de ideas, política, crítica, transformación, diálogo, innovación, cambio de época, amplitud, bloque histórico, lectura, análisis, verdad, belleza, sueños, liberación.

lunes, 23 de junio de 2014

Caso Giordani: ¿Atrapados entre el keynesianismo y el liberalismo?


A 5 días de publicado el testimonio de Giordani, si bien este no puede considerarse un rayo en el cielo en un día soleado, si puede verse como la nube cargada que encapota el cielo y anuncia tempestad. Tenemos un debate serio en pleno desarrollo, y ahora que tocamos tierra me parece pertinente que nos preguntemos si la revolución no está atrapada entre los postulados keynesianos y los liberales.

Después de leer en Aporrea el artículo de Hernán Torres Nuñez, uno de los primeros que reaccionó ante el ya famoso testimonio, no pude sino reflexionar y preguntarme si, dada la tendencia que puede identificarse actualmente en la dinámica económica, la Revolución bolivariana no se encuentra en una jaula sociopolítica-conceptual que, así como le impide ir más allá de un reformismo fuerte, la puede precipitar eventualmente hacia los brazos del capitalismo puro y duro. Me explico.

Para Torres, existe una razón de fondo que explica la decisión de apartar a Giordani del poder. Esta, no es otra que la visión que tuvo y que tiene este sobre los grandes lineamientos económicos que debe seguir el proceso revolucionario. Según el autor, el ex ministro habría retratado su pensamiento cuando afirmó que el socialismo del siglo XXI no era otra cosa que el socialismo de siempre pero ubicado en este nuevo siglo. Torres coligió de estas palabras que Giordani era partidario del socialismo soviético, un modelo que ya se sabe terminó fracasando, pero que con todo y eso fue efectivamente introducido en Venezuela. Es decir, al ministro de planificación de Chávez lo sacan por haber implantado en Venezuela el “socialismo real del siglo XXI”.

Nos parece una apreciación equivocada la de Torres, más aún cuando asume y alimenta el discurso según el cual  el “modelo” de la Revolución se habría agotado, lo cual necesita por tanto un ajuste económico ultra ―o neo― liberal. Torres, plantea así los rasgos del supuesto modelo: “expropiaciones de tierra y empresas, un férreo control de cambios, controles de precios, regulación de alquileres de viviendas y locales comerciales, el desvío hacia unos fondos de inversión de los dólares que debían entrar al Banco Central y consolidar las reservas internacionales”. Pero donde Torres ve socialismo real, nosotros vemos puro keynesianismo o, si se quiere, capitalismo de Estado.

Indudablemente, la ingente inversión social generadora de demanda interna, las nacionalizaciones, el control de cambios y la regulación de los precios son medidas más cerca del modelo definido por Keynes ―el Estado interviniendo contra-cíclicamente en la economía, que del socialismo real. Este último, por cierto incluía la planificación centralizada de la economía, junto a una banca y un comercio exterior controlados férreamente por el Estado. Es decir, sin sector privado. De hecho, uno de los escenarios menos deseados en los momentos de mayor intervención estatal fue la Revolución bolivariana adquiriera los peores rasgos del socialismo soviético, como la burocratización de los cuadros, el dogmatismo vanguardista, la identidad Estado-partido y el “círculo cuadrado del centralismo democrático” (Dussel dixit).

De tal manera, que eso que llaman el “fracaso” del modelo, está más cerca de una combinación de algunos errores gubernamentales más la innegable guerra económica, que del “agotamiento” de algún “modelo”. Además, nunca podemos olvidar que los debates teóricos sobre la economía y la propia dinámica económica, se han dado en el marco de un capitalismo permeado por el rentismo petrolero, carácter que se acentuó efectivamente en estos años de keynesianismo de Giordani, tiempo en el que se avanzó trascendentalmente en materia de inclusión social, aunque quedara relegada como materia pendiente la industrialización del país.

Ahora, estamos observando el incremento del precio de los alimentos, tanto en establecimientos privados como públicos, el aumento del precio del pasaje en el transporte público, un aumento del salario mínimo aplaudido por Fedecámaras, entre otras medidas que han tenido todas las características de un paquete económico al detal, como lo definió el compañero Heiber Barreto. Es decir, todo parece indicar que la nueva dinámica económica tiende a devolverle poco a poco a la burguesía lo que había perdido en los momentos más revolucionarios de la era Chávez.

Tenemos la esperanza, aunque el movimiento debería ser mejor explicado, que semejantes medidas, más que una revancha oligárquica o una torcida de brazo al chavismo de izquierda, constituyen pasos conscientes hacia la superación progresiva del rentismo petrolero, y que no estamos presenciando una mal disimulada restauración conservadora que pretende llevar hasta el mínimo el legado del Comandante eterno.

Quedará para la consciencia de los intelectuales en quienes aún domina un imaginario revolucionario tipo “siglo XX”, advertir que lo que ha vivido Venezuela es una lucha política por la redistribución de la renta petrolera sin transformación profunda de la estructura económica ni de la ideológica. Esta última por cierto, al pleno servicio de la lógica del capital.

Así las cosas, no cabe sino plantear una Revolución educativa-cultural que nos permita salir de la “jaula de hierro” que hasta ahora ha logrado reducir el margen de maniobra del proceso de cambio, a una oscilación entre reforma y reacción.

amauryalejandrogv@gmail.com     

@maurogonzag

miércoles, 18 de junio de 2014

Den Xiaoping está en Caracas, y quiere la cabeza de Mao

Reflexiones en torno al artículo ¿Qué hacer en esta etapa de la Revolución?

“El ambivalente discurso latinoamericano sobre la modernidad, que rechaza la dominación europea pero que internaliza su misión civilizadora, ha adoptado la forma de un proceso de auto-colonización que asume formas diferentes en distintos contextos políticos y períodos históricos”. Fernando Coronil, El Estado Mágico.

* * * * * * *

Después de leer el texto de Temir Porras y constatar el incipiente debate que está generando, aprovechamos para hacer algunos comentarios y aportes sobre algunos de los temas sensibles en discusión. Aunque no sea nada pragmático, parece que intercambiar y discurrir sobre abstracciones como los tipos de liderazgo, los modelos económicos y modos de organizar la sociedad, aún puede incidir en los procesos de intervención en la realidad social concreta.

Soy optimista, y creo sinceramente que todos debemos pensar que Venezuela y el proceso político que le devolvió su dignidad estarán a la altura del desafío, que sin duda es uno de los más grandes por tratarse de superar el “período crítico” que se inició en la Revolución con la desaparición física de su motor fundamental, el Comandante Hugo Chávez. Sin embargo, mi optimismo no es panglossiano como el de muchos compañeros con los que uno se topa con frecuencia, quienes ante la crítica fundada te responden que nada peor como la cuarta república, que hay que ver como cambió este país. Nadie duda ni niega que el país cambió, pero no todos entienden la importancia de la crítica.

Ciertamente, después del 5 de marzo de 2013, con todo y la clara directriz que había dejado el Comandante el 8 de diciembre de 2012 en la que definió con absoluta claridad quien tomaría el timón político de la Revolución, se inauguró un período de incertidumbre política, propiciado más por el dolor de la fatalidad que por no tener la certeza de qué hacer y cómo actuar. Pero, como también era verdad que Chávez era el dique político y moral que supo derrotar a la reacción, y como estadista mantener controlada a la oposición y sus alocados planes, la guerra económica que se inició a finales de 2012, aunado a los errores cometidos, a la fecha ha generado un “escenario económico complejo” que, como dice Porras, podría afectar negativamente la base social de la Revolución.

El autor, de un lado reconoce que las amenazas externas se han recrudecido desde la partida del Comandante y no es un dato menor, dado que solo por ahí tendríamos criterio para destacar la magnitud del reto que tuvo que afrontar Maduro ―y que hoy lo sigue haciendo― luego de haber derrotado una campaña nacional, regional e internacional que no la vimos ni con Chávez pues. Además, toda esta conspiración se tuvo que afrontar en el marco del debilitamiento general en que quedó el portaaviones revolucionario en ausencia de su “gran timonel”.

Dice Porras que “en este momento debemos concentrar nuestros esfuerzos en examinar nuestra propia capacidad de generar políticas que nos hagan avanzar”. No podemos estar en desacuerdo, sobre todo porque es un planteamiento que se hace luego de superar varios meses de cruda incitación a la guerra civil, por lo cual cabría el acuerdo con el fragmento que sigue, donde se pide no “fijar el foco en quienes buscan distraernos y desestabilizarnos”, algo solo posible ahora, solo ahora, con todo y que los planes conspirativos no se detienen.

Aunque no lo dice directamente, hay un claro llamado a trabajar para derrotar ciertos flagelos “que tienen que ver con nosotros mismos”, como la corrupción, la desorganización, el burocratismo, toda vez que en un Gobierno donde la Revolución es la que está en el poder, nadie puede atribuir sus problemas como “principal responsable”, a la oposición. En este punto, no compartiría la responsabilidad en partes iguales, pero cuidado con el grado de responsabilidad que puede tener una oposición que casi nunca ha asumido el rol que le corresponde y que parece haberse quedado enganchada en el golpismo, tal vez por lo lucrativo que para ella suele ser.

Ahora bien, antes de comentar críticamente los planeamientos hechos por el autor en los tres ejes centrales que define como las tres grandes áreas donde habría que cambiar o rectificar, me permito hacer una lectura del párrafo en el que reflexiona sobre los grandes logros de la Revolución:

“Cada logro constituye el piso sobre el cual se debe construir otro logro superior, y no solamente en términos cuantitativos, sino, lo que es más complejo, cualitativos también. Venezuela debe seguir teniendo el mayor sistema público de educación, el más masivo sistema público de salud y el acceso más democrático a las tecnologías, pero debe también  construir escuelas y universidades de excelencia, garantizar la mejor calidad de servicio médico, así como la más alta velocidad de conexión a la red, a la par de los mejores estándares internacionales. Una cosa no es pretexto para sacrificar la otra”. (Cursivas nuestras).

Lo hemos dicho en otras oportunidades, y puede que estemos en el mejor momento para pasar de una etapa de inclusión masiva en una estructura, a la transformación de esa estructura. Sería un error concebir a la Revolución como un mero proceso de inclusión, con toda la belleza y el perfil romántico de la escena del adulto mayor aprendiendo a leer en la Misión Robinson. Venezuela puja por un salto cualitativo, por una radicalización de la democracia como democratización real, constante y permanente, lo cual quiere decir, junto al acceso a lo que estaba vedado, acceso a todo lo demás y acceso a una mejor calidad.

Añadamos, que existe en el “polémico” artículo, un llamado transversal a la revisión de la estrategia, lo cual no puede menos que recordarnos los reiterados llamados a la aplicación de las fementidas tres erres que en su momento hiciera el Comandante, y más recientemente, de nuevo de la mano del estadista cuya visión y creatividad lo llevaban a plantear virajes en la orientación política cuando así lo dictaban las circunstancias, el “golpe de Timón”.

También, manifestemos nuestro acuerdo con la necesidad de que la discusión de los grandes temas centrales que todo proceso al socialismo debe plantearse, sea “abierta y profunda”, un debate de altura que debe permitir que se expresen todas las tendencias, corrientes y sensibilidades revolucionarias, con la madurez necesaria para que este debate, que puede caldearse en el más diverso grado, no afecte la unidad del movimiento bolivariano. Como signo de nuestros tiempos, consideramos un imperativo la divisa de la cooperación, la complementariedad y la construcción de la unidad en un todo integral que sea producto de la condensación de la diversidad de los imaginarios revolucionarios, bajo el sencillo método de centrar el debate en las coincidencias teórico-metodológicas y ético-políticas y no en las diferencias, para que el debate pueda llegar a buen puerto o, a algún puerto. Y para esto se necesita, si Fidel Castro tiene razón, más que disciplina consciencia revolucionaria.

Sobre el liderazgo del presidente Nicolás Maduro

Evidentemente, el liderazgo carismático es un fenómeno político que hemos visto en América Latina en diversos períodos históricos, y sería bastante raro que se repitiera en un mismo país en intervalos de tiempo de unos pocos años, para no decir que son irrepetibles. Así como hubo un solo Perón en Argentina, así habrá un solo Chávez en Venezuela.

Ahora, la necesidad de avanzar hacia la construcción de un liderazgo colectivo, siempre bajo la dirección de Chávez, fue una propuesta que se planteó en 2009 durante una reunión de intelectuales realizada en el Centro Internacional Miranda, ante la evidencia de que el Comandante se estaba echando el país al hombro y que dicha situación no podía sostenerse en el tiempo. Pero también, un liderazgo colectivo sería la continuación lógica y necesaria luego del paso tempestuoso del liderazgo telúrico, el cual sobrevino, como recuerda Porras, para hacer renacer a Venezuela de sus cenizas.

De tal manera, que sobre el punto coincido con el compañero Víctor Hugo Majano, cuando este afirma que no hay contradicción entre el liderazgo personal y la necesidad de construir un liderazgo colectivo, considerando que el liderazgo de Maduro es diferente al del Comandante. Esto último, por cierto, es tan tautológico como aquello de “Maduro no es Chávez”. También, agreguemos que un liderazgo colectivo no es que no sea algo propiamente chavista, sino que no se correspondía ni logró corresponderse, dadas las circunstancias del país, con la personalidad de Hugo Chávez. Y es que el “mande comandante” ¿No fue siempre una expresión de lo avasallante de este tipo de liderazgo?

Sin embargo, coincidimos en que la jefatura política de Nicolás Maduro no puede limitarse sólo a la preservación del legado del Comandante, ni pude seguir considerándose al presidente como un mero hijo de Chávez. Lo primero, sería recortar las expectativas revolucionarias y darnos por incapaces; lo segundo, podría resultar contraproducente para la construcción de un liderazgo propio. Es un hecho, que el Presidente se ha metido de frente con problemáticas que en el marco de la épica lucha política Revolución y patria Vs. golpismo y antipolítica, quedaron inevitablemente descuidadas. Dos ejemplos: la violencia y el carácter rentista de nuestra economía. Ningún pueblo del mundo puede depender eternamente de un Savonarola, y en el caso de Venezuela, recordemos que hasta la oposición vivió y se desvivió en su oposición a Chávez. Desaparecido físicamente este, hasta ella quedó desconcertada.

Considero clave el siguiente párrafo: “a Nicolás Maduro se le ha reconocido en su función de Presidente de la República, pero no como jefe político del chavismo , con el derecho y el deber de imprimirle su visión personal a la construcción de la Revolución, trascendiendo la simple función de conservador del legado del Comandante”. Esta afirmación, podría alimentarse de la idea según la cual la obediencia y la lealtad hacia Maduro de algunos cuadros medios y dirigentes ubicados en distintos sectores políticos e institucionales, viene exclusivamente de la memorable alocución de Chávez del 8 de diciembre de 2012. Desde este punto de vista, esa es una visión que comienza a trascenderse.

¿Ha llegado para la revolución la etapa del pragmatismo?

Ciertamente el liderazgo de Maduro es “más flexible” y ciertamente tiene rasgos fuertemente pragmáticos. En más de una oportunidad, sus críticas a la reflexión intelectual y su manifiesta molestia con algunos señalamientos han dejado ver ese pragmatismo, y nos parece que en la mayoría de los casos ha tenido la razón. La pérdida de contacto con la vida social concreta, como producto de análisis enmarcados en teorías que son presentadas a veces como más reales que la propia realidad, es una de las razones que desprestigian la reflexión intelectual y que abre paso al pragmatismo, aunque lo sensato siempre sea la dialéctica entre un proceso intelectual amplio, transdiciplinario y holístico, y el mundo real, el cual siempre desbordará a las teorías particulares.

El pragmatismo, como corriente de pensamiento nació en Estados Unidos a finales del siglo XIX. Fundada por Charles Sanders Pierce y William James ―quien lo definió más como un modo de pensar― se caracteriza por su énfasis en la utilidad y en las consecuencias prácticas como componentes esenciales de la verdad. El pragmatismo, como el empirismo, se opone a la idea de que los conceptos y el intelecto representan la realidad. Tolstoi decía que “hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego”, frase que plasma ejemplarmente la visión pragmática. Y en un país que quiere industrializarse, hace falta gente que, al caminar por un pedazo de tierra yerma, no vea sino producción de alimentos.

Es verdad, de otro lado, que resultaría peligroso para la construcción del socialismo que ese pragmatismo adoptara la famosa divisa del camarada Deng Xiaoping, según la cual es irrelevante si el gato es negro o blanco, siempre que cace ratones. Una cosa sí que está clara: hace falta producir, más y mejor. Imposible aquí no recordar lo que fue la Nueva Política Económica (NEP) ejecutada por Lenin en los comienzos de la URSS. Esto habría que repasarlo muy bien, dada la propuesta de Porras, que no es otra cosa sino la aplicación de una NEP a la venezolana.

Sobre el pragmatismo económico que debería aplicarse

La economía del país no atraviesa su mejor momento, y si los problemas actuales de la Revolución son predominantemente económicos, ese es un hecho que en gran medida tiene que ver con la revancha que cierta burguesía le planteó al bolivarianismo cuando constató que Chávez no podría continuar dirigiendo los destinos de la Patria. Tiene que ver con la guerra económica, pues.

Pero si esto es cierto, también lo es que se han cometido algunos errores en el manejo de la economía en términos macros, como lo han venido dejando por escrito desde hace tiempo varios de nuestros analistas más agudos, para no mencionar que el “Chicago boy” de izquierda ―como a veces le decía Chávez jocosamente―, Rafael Correa, se permitió declarar ―y estamos seguros que con toda la fundamentación y buena Fe del mundo― que en Venezuela se habían cometido “errores económicos”.

Dice Porras que “la despreocupación por el mañana,  y la confianza de que el futuro será mejor que el presente, para uno mismo y para sus hijos, es uno de los cimientos más sólidos sobre los cuales construir un proyecto profundamente republicano”. En tal sentido, es innegable que la Revolución bolivariana inició un movimiento de expansión económica de crecimiento vertiginoso, que logró colocar la experiencia a la altura de las expectativas del pueblo, e incluso superarlas en varios aspectos. Esto significa, como mencionamos en una oportunidad, que la Revolución reescribió el estribillo de una conocida canción del grupo La Mosca, cuyo coro dice: “Hoy estoy peor que ayer, pero mejor que mañana, vamos a gritar señor, hasta que no quede nada”.

¿Qué es lo que ha generado este turbio escenario económico? El autor habla de “grandes desequilibrios macroeconómicos”, que deben ser corregidos con decisiones coyunturales apropiadas, las cuales habría que ejecutar con pragmatismo. Esto, permitiría alcanzar los objetivos políticos sin poner en riesgo los grandes logros sociales que tanto esfuerzo costaron a la Revolución. De tal manera, el autor lo que plantea es que la implementación de estas medidas económicas coyunturales no necesariamente implican una traición a la revolución, toda vez que en el hoy por hoy ya existe la sensación de que vivimos cierta regresión social, dado el desenvolvimiento de la economía.

Estas consideraciones, han llevado a algunos a plantear, por ejemplo al compañero Majano, que la propuesta de Porras no es otra cosa que una “vuelta al capitalismo como opción revolucionaria”. En este punto, no coincidimos con el autor de La-tabla, porque ¿Es que acaso ya estamos en socialismo para plantear que ciertas decisiones económicas nos “regresarían” al capitalismo? Por cierto que Porras no es el primero que “recuerda” que vivimos en un sistema capitalista, muy particular, pero capitalista. Un optimista panglossiano nos diría ¡Bueno, no estamos en un capitalismo neoliberal, y además estamos en una transición al socialismo!

Pero, yo diría que están planteadas aquí dos transiciones: una de corto plazo y una de más largo aliento. La primera de ellas, hacia el “capitalismo serio”, o capitalismo productivo ― ¿o es que la batalla contra la usura y los precios justos es para ir al socialismo?―, cuyos esfuerzos están orientados a superar la economía rentista. La segunda, sería la transición hacia el socialismo bolivariano, un sistema o modo de organización social cuya fórmula de construcción nadie tiene; porque esa es la cuestión actual: superar el rentismo petrolero generador de consumismo, facilismo, cortoplacismo y todos los ismos culturalmente más atentatorios contra los objetivos supremos de la Patria.

También, es verdad que un Estado de bienestar a la venezolana, lo que es hablar de un Estado fuerte que distribuye la riqueza petrolera con criterios de equidad y justicia, tiene algo de socialista. Pero, incluso en el mejor de los casos de perfecta redistribución de nuestra riqueza y el mantenimiento de la ingente inversión social, subyace una realidad: que seguimos siendo una economía de puertos, un país importador. Además, todo el proceso de distribución se ha dado en un marco sin el que no se podrían entender muchas cosas: la lucha política, la puja por la captación de esta renta entre distintos actores políticos entre los cuales llegó a existir un conflicto de tipo agónico-existencial, es decir, una guerra a muerte.

Así las cosas, conviene no hacer tanta alharaca cuando se trata de reconocer que vivimos en un sistema capitalista que se alimenta de la renta que produce el hidrocarburo más preciado del mundo, por ser la sangre de la parafernalia moderno-capitalista mundial. Acotemos, que no hay nada tan corporativizado como el negocio petrolero, y que Pdvsa estableció recientemente un convenio con la Halliburton, ¿Pragmatismo? En este discurrir, es pertinente recordar al Comandante Chávez, cuando hizo aquella reflexión en la que nos pidió que no nos engañáramos porque la economía venezolana seguía siendo no solo capitalista, sino rentista. Lo que hizo Chávez en aquel momento fue “bajarle dos” al idealismo exacerbado de algunos sectores cuya realidad teórica parece sin duda predominar sobre la realidad social concreta. De la misma forma, sería mezquino negar los rasgos “socialistas” que han surgido durante el movimiento político del bolivarianismo.

Seamos idealistas, pero sin ingenuidades. Seamos materialistas, pero con creatividad; y de modo transversal, seamos realistas.

Sumado a lo anterior, debemos recordar que no fue una reflexión más, aquella de Fidel Castro en la que reconoció que uno de los mayores errores históricos que cometieron en los años iniciales de la Revolución cubana fue pensar que alguien sabía cómo se construía el socialismo. Sobre esto, no albergamos duda alguna de que el Comandante Fidel, lo que quiso fue enviar un mensaje de humildad para los que hoy pensamos y trabajamos para transformar la sociedad capitalista, en Venezuela y en otras naciones hermanas. Siendo justos, hay que considerar que Marx tuvo la idea más acabada sobre cómo hacerlo, aunque haya sido sobre todo para su sociedad y su tiempo, sin caer en historicismos.

Finalmente, el autor señala las políticas macroeconómicas generales que estarían generando la “regresión social”, y propone que tales políticas no se pueden aplicar todo el tiempo en el devenir de un proceso complejo como la Revolución bolivariana. Para justificar su posición, agrega: “Conducir con racionalidad la política económica no es sinónimo de neoliberalismo, así como practicar la heterodoxia hasta la irracionalidad no es sinónimo de socialismo”. Si bien tales cuestiones deben ser analizadas en profundidad ―como seguro está ocurriendo― por un equipo transdiciplinario formado no solo por economistas, colegimos que lo que Porras propone es que la aplicación de medidas ortodoxas de factura tecnocrática podrían sanear el desbarajuste en el corto plazo, y que la fijación inamovible en la heterodoxia económica podría causar más problemas.

En todo caso, si hubo algo que demostró la gestión económica chavista, es que actuar a contracorriente de las sugerencias del común de los economistas por lo general se traducía en beneficios para las grandes mayorías del país. En tal sentido, una fórmula, podría ser la siguiente: de la ortodoxia sólo lo necesario y por el menor tiempo, de la heterodoxia todo lo posible por el mayor tiempo.

Sobre la necesidad de “construir una mayoría amplia para transformar en profundidad”

Sobre este tema, son interesantes y variados los análisis que se han hecho, particularmente después de las elecciones del 7 de octubre de 2012, y después de las del 14 de abril de 2013. Tanto en una como en otra, y con más fuerza en la segunda, se evidenció un crecimiento notable del caudal de votos de la oposición. En la primera, los “oligarcas” habían llegado a seis millones, en la segunda, a más de siete, quedando a menos de 300 mil votos de los “socialistas”.

Porras, inicia esta parte de su escrito con una idea que fue planteada después de las presidenciales de 2012 y, antes de eso, después del referéndum sobre la Propuesta de Reforma Constitucional de 2007. Aquel 2 de diciembre, luego de saber que los opositores a la reforma habían triunfado, se llegó a una conclusión fundamental: si el 50% más 1 había votado por el No, ganaba el no. Sin embargo, no ocurría así con la opción del Sí, que de haber obtenido una mayoría simple habría ganado la opción de reformar la Constitución, pero con la mitad del país opuesta al socialismo.

Indudablemente, la mayoría que hoy en día apoya la Revolución bolivariana no es la misma que aprobó la Constitución, y mucho menos aquella que derrotó ampliamente a la oposición en las presidenciales de 2006. De cara a la construcción del socialismo, ya se sabe que es absolutamente necesario hacer de la propuesta un proyecto hegemónico, para lo cual estuvo claro en su momento la necesidad de construir una hegemonía popular. En este nivel de la exposición, Porras introduce el complejo tema de las clases sociales, y en pocas palabras plantea recuperar el apoyo total de las clases pertenecientes a los estratos D y E, “aliadas naturales de la revolución”, y sumar a cada vez más gente del estrato C, mejor conocido como el sector de las “clases medias”.

En este punto, a mi parecer se alude una de las problemáticas más complejas que enfrenta todo proyecto político de liberación pos capitalista, más aún si ese proceso es pacífico y apegado a las normas del liberalismo burgués. Como tal, el desafío debe ser encarado discutiendo los temas que haya que discutir por la calle del medio, con total franqueza y de la forma más transparente posible. Dice Porras: “Hacer que millones de personas salgan de la pobreza quiere decir, por deducción lógica, que la clase media (en su expresión más modesta inicialmente) crece en proporción correspondiente”. Digamos de antemano que uno de los problemas a la hora de analizar este tema de las clases sociales y la “movilidad social”, es precisamente la utilización de las nomenclaturas economicistas tradicionales, lo cual genera otro problema, más complejo aún, que se produce cuando se traslada el debate a terrenos en los que al parecer aún tenemos preocupantes debilidades simbólicas.

Para muestra, algunas citas:

Dice Porras: “Este hecho extraordinario, del cual tendríamos que enorgullecernos ruidosamente, a veces pareciera generarnos incomodidad, como si nos hubiéramos terminado creyendo la caricatura miserabilista que ha construido la derecha sobre nosotros. Aquella que pretende que el chavismo busca una nivelación hacia abajo de las clases sociales, y sueña con destruir a las clases medias por ser la materialización de la pequeña burguesía”.

Por otra parte, en su comentario al artículo de Porras, dice Majano:

“El problema, otra vez, es que plantearnos la construcción de una mayoría a partir de los paradigmas fundamentales de la dominación no sirve. La noción de “clase media” (categoría sobre la cual Porras ni siquiera reflexiona), es un producto ideológico de la burguesía para construirle una base social al capitalismo. No se trata del tradicional concepto de pequeña burguesía, más relacionado con los sectores que actúan como mediadores entre la burguesía y los trabajadores, sino de un recurso para vincular las expectativas y las posibilidades de una extensa capa social a los intereses de sus dominadores y explotadores”.

También, opinó recientemente Javier Biardeau, que:

“Hay que hacer que millones de personas salgan de la pobreza y la exclusión, con conciencia ético-cultural de que se trata de un transformación post-capitalista, que no se trata de reproducir la verdadera “caricatura miserabilista”, cuyo imaginario es creer que se está mejor sólo porque SE TIENEN más bienes y servicios… El “arte de lo posible” de Bismarck consistía precisamente en evitar pretextos para la radicalización social y política. Una política sin antagonismo de sectores dominantes es precisamente el mejor indicador de que no hay Revolución alguna”.

¿Qué decimos nosotros?
 
Cuando el ministro Héctor Rodríguez comentó en un acto público que el Gobierno “no sacaría de la pobreza a la gente para que estos se conviertan en escuálidos”, palabras más, palabras menos, estaba, por un lado, aludiendo el complejo proceso ideológico según el cual la entrada a otra clase social que está “más arriba” llega a producir un cambio de mentalidad. Este “cambio de mentalidad”, implica el abandono del proyecto socialista que me sacó de la pobreza puesto que ya no soy pobre y por tanto ya no me identifico con él. Problemas de ética-política y alienación.

De otro lado, el ministro también reconocía indirectamente que el proyecto moderno-capitalista seguía ostentando su hegemonía cultural sobre la población venezolana, y que el chavismo hasta ahora no ha sido capaz de construir una alternativa hegemónica ―de dirección intelectual y moral― que evite que nos creamos o que reproduzcamos caricatura miserabilista alguna: ni aquella según la cual la igualación que quiere la Revolución es “hacia abajo”, ni aquella según la cual estamos mejor porque tenemos la “casa bien equipada”. El dilema está, y aquí el Gobierno ha sido realmente pragmático, entre avanzar en la construcción del buen vivir bajo el imperio del sistema de valores y creencias predominante, y construir el Sumak Kawsay (Buen Vivir), desde una ética-cultural diferente, realmente asumiendo la transformación del modo de vida y superando los esquemas que tienden a dejarnos como el burro tras la zanahoria.

Ahora bien, crear una nueva consciencia se dice rápido, pero es el más grande de los desafíos, en la medida que hablamos de los factores mediáticos, educativos, subjetivos; del terreno de lo simbólico. Es aquí, donde entra la inestimable labor de los medios alternativos y de todos los proyectos culturales-educativos de carácter contra-hegemónico. Al momento de escribir esto, escucho el encendido discurso del presidente José “Pepe” Mujica en la Cumbre del g-77, en el que con su habitual tono imperativo de musical imprecación, decía:

“Es más fácil cambiar relaciones de propiedad que relaciones culturales, pero si no cambia la cultura, no cambia nada”.

Finalmente, si lo vemos desde al ángulo de “las dos corrientes”, tendríamos que el debate está planteado entre los que piensan que hay que avanzar sobre la escala de valores existente y predominante, sin formar al hombre nuevo pues, y los que son de la convicción de que el socialismo democrático humanista del siglo XXI necesita una escala de valores distinta, un hombre y una mujer matinal -diría Mariátegui-, lo cual implica un desafío formidable, el camino de mayor resistencia y por tanto el más susceptible de ser descartado o postergado.

Entonces, qué, ¿Hay que sumar? Sin duda, ¿Qué hay que producir más? Por supuesto. ¿Qué hace falta más pragmatismo? Donde sea realmente necesario. Porque, si Den Xiaoping está de visita en Caracas, puede que tenga algo que decir, pero no olvidemos que el objetivo trascendente es hacer una Revolución cultural.
Por cierto, que nuestro deseo no es que esa Revolución cultural sea la de Mao Zedong, así como pensamos también que el pragmatismo que necesita el proceso bolivariano no debe ser el del camarada Xiaoping.

@maurogonzag

viernes, 13 de junio de 2014

20 verdades sobre el fútbol profesional contemporáneo

Arrancó el torneo más importante del deporte rey, el Mundial de Fútbol, y toda Venezuela está a la expectativa sobre lo que le deparará la suerte a sus equipos favoritos, con todo y que nuestra Vinotinto no logró ―por ahora― clasificar. Realmente, la atención sobre la prestigiosa competición es mundial y durante un mes muchos pueblos del mundo entrarán en una suerte de hibernación futbolística.

En algunos hogares se colocará el cartel “Cerrado por fútbol”, como es el caso de la casa del escritor Eduardo Galeano, conocido hincha del fútbol, y en algunos países como Venezuela, bares y restoranes de todo tipo, así como los hacedores de bebidas espirituosas, verán incrementadas sus ventas en el marco de la gran pugna futbolística, detrás de cuyos símbolos y colores se encuentra un negocio milmillonario que, como cabe pensar, ha venido influyendo sobre la forma en que se juega el popular deporte.

La belleza del fútbol es innegable, a pesar de que con los años y su conversión en industria haya venido perdiendo parte de esa belleza desbordante que lo caracterizó en otros tiempos. Pero que el torneo se celebre en Brasil, que esté siendo transmitido también por Tves, y que cada día tengamos el lujo de ver a Maradona junto a Víctor Hugo Morales en el programa #DeZurda, transmitido por TeleSur, son noticias que producen cierta satisfacción. Incluso, auguramos que la Copa se quedará en Suramérica y queremos que así sea.

Sin embargo, esta vez queremos plantear unas cuantas verdades sobre el futbol profesional contemporáneo, que para todo amante del fútbol con algo de consciencia política podrían resultar algo inquietantes. Esas verdades son:

1- A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar por jugar.

2- El fútbol se ha convertido en un espectáculo con pocos protagonistas y muchos espectadores, y el espectáculo es por cierto uno de los más lucrativos del mundo.

3- El fútbol-espectáculo no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue.

4- La tecnocracia del futbol profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía.

5- Si Marx estuviera vivo, consideraría al fútbol el nuevo opio de los pueblos.

6- Como la religión, el fútbol es un fenómeno masivo que agrupa a las personas en torno a ciertos símbolos y dioses.

7- Grandes multitudes tienen en los estadios el gran templo de culto y en los partidos las celebraciones rituales.

8- Cada equipo equivale a un grupo religioso, y cada uno de estos tiene sus propios seguidores incondicionales cuyo fanatismo les lleva a enfrentarse a los seguidores de otros equipos con los que existen rivalidades que van más allá de los partidos.

9- Particularmente en Europa, cada partido, como enfrentamiento entre naciones, recuerda las guerras de religión, el fanatismo inquisidor y la cacería de brujas.

10- El millonario negocio detrás de cada torneo, hace que los jugadores sean comprados y vendidos como nuevos gladiadores del circo mediático.

11- Pan y circo era lo que daban a las multitudes romanas. Pan y fútbol lo que dan los regímenes autoritarios, como es el neoliberalismo, a sus pueblos.

12- Todo pueblo necesita alegrías y tiene derecho a tenerlas, y el fútbol, sea dicha la verdad, se las da.

13- Pero los pueblos también tienen derecho a saber que el fútbol es el deporte que siempre es más útil a ciertos gobiernos que lo usan para encubrir sus miserias.

14- El fútbol es, sin duda, el deporte rey, el más difundido a nivel mundial y el más popular.

15- Además de negocio lucrativo, el fútbol se ha convertido en una cortina de humo, y directamente en un mecanismo de control social.

16- El afamado Mundial de Fútbol, sirve a los potentados del mundo para que estos ejecuten lo que son sus planes geoestratégicos de dominación a largo plazo.

17- El fútbol contemporáneo trata de controlar a las masas en el día a día, abrumándolas con más y más partidos, más y más campeonatos, más y más ligas.

18- El fútbol, y su manipulación en los medios masivos de difusión generan la ilusión de igualación de clases sociales. En torneos como el que comienza, explotadores y explotados, ricos y pobres se abrazan tras la camiseta de su selección nacional.

19- El mundial de fútbol es imperiosamente importante en comparación a otros torneos de deportes profesionales, y nunca se invierte tanto dinero y esfuerzo para que la humanidad centre su atención en la solución de los problemas del mundo.

20- Los grandes torneos de fútbol recuerdan la frase de Einstein: “El nacionalismo es la enfermedad infantil de la humanidad”.

21- Si por alguna extraña razón el fútbol se hubiera desterrado de Europa, después de la Segunda Guerra Mundial los pueblos europeos hubieran continuado diezmándose en terribles guerras sucesivas producto de rivalidades nacionalistas.

Referencias:

Galeano, Eduardo (2010). El fútbol a sol y sombra. Siglo XXI editores. Argentina.

Iglesia y Fútbol: ¿Dos caras de la misma alienación?: en: http://kaosenlared.net/especiales/item/15762-iglesia-y-f%C3%BAtbol–%C2%BFdos-caras-de-la-misma-alienaci%C3%B3n?.html

Fútbol profesional: una crítica necesaria: en: http://www.aporrea.org/internacionales/a178522.html
Realmente: ¿qué nos dejó el Mundial?: http://www.voltairenet.org/article141945.html

Publicado en PoderenlaRed.com

martes, 10 de junio de 2014

30 verdades sobre la Conjura Mediática contra Venezuela



El foro internacional Conjura Mediática contra Venezuela finalizó exitosamente el pasado viernes, después de dos largas jornadas de reflexiones, críticas, verdades y propuestas en torno a la campaña negra que la mediática internacional y nacional coaligada viene ejecutando contra el país, y las políticas y estrategias para hacerle frente.

Sin mucho preámbulo, presentamos a continuación algunos elementos clave que fueron planteados por los diversos ponentes que ofrecieron el resultado de su bagaje, trabajo e investigaciones, durante los dos días que duro un evento donde se dibujó el poco alentador panorama mediático en el que se desarrolla una de las más importantes batallas por la liberación de nuestros pueblos.

Las lectoras y lectores, seguramente podrán identificar al autor de algunos de los planteamientos, aunque conviene dejar claro que la idea de este trabajo fue agruparlos y no destacar su autoría, la cual, agreguemos, no es difícil de indagar.

Conviene entonces, prestar atención a las siguientes verdades:

1- En el país existen 2.896 medios de comunicación de los cuales 2.332 son privados, eso quiere decir que el 65,18% es privado. Esto quiere decir, que más del 65% de los medios en Venezuela, adversan las políticas revolucionarias.

2- Las continuas victorias electorales del Gobierno bolivariano, se deben a una corriente hegemónica revolucionaria que se traduce en un mensaje inclusivo que predica valores positivos y convivencia democrática. Esto significa, que gana la Revolución porque tenemos la hegemonía en el mensaje.

3- Vivimos una restauración de la hegemonía simbólica que existía antes de Chávez.

4- La guerra mediática antecede a una pretensión de intervención violenta, lo cual implica la vulneración de la soberanía nacional.

5- La batalla se está dando en el terreno de lo simbólico.

6- En el trabajo mediático contra-hegemónico, la investigación y la reflexión deben ser permanentes.

7- Este golpe, el cual se puede definir como un “golpe hegemónico”, pretendió trastocar el significado de cuatro fechas de gran carga simbólica para el pueblo: 23/01, 12/02, 27/02 y 05/03.

8- La conspiración de los medios en los últimos tres meses contra Venezuela estuvo centrada en neutralizar las fuerzas de orden público y al Estado.

9- Los países latinoamericanos no poseen control de la circulación de la comunicación.

10- Esta conjura mediática se ha estrellado contra la construcción política que diseñó el gran arquitecto de la política mundial que es nuestro comandante Hugo Chávez.

11- Los pueblos del mundo comprenden mucho más allá de lo que reciben a diario a través de los medios, que en Venezuela hay un pueblo que está luchando por el derecho a vivir en paz.

12- Los medios masivos fueron descentralizando el papel ideológico que juegan, y lo fueron trasladando a los dispositivos de las redes sociales.

13- Los grandes medios contribuyen a crear lo que Edgar Barrero denomina la "estética de lo atroz".

14- La guerra psicológica es una operación en la que participan elementos políticos, ideológicos, militares y religiosos, al servicio de los intereses del imperio norteamericano.

15- La psicología de la liberación, apunta a que la guerra psicológica actúa sobre cinco cuerpos: el físico, mental, inconsciente, mágico y espiritual, a través de las empresas de difusión.

 16- Durante las guarimbas, los medios de derecha ―nacionales e internacionales― intentaron tergiversar el término "represión", manipulando la verdad para que la opinión pública internacional no se enterara que la GNB había salido a las calles a defender los derechos de los ciudadanos, sin distinción política.

17- El odio es en esencia uno de los factores que subyacen en los ataques fascistas de la derecha venezolana y que es utilizado por los medios de comunicación reaccionarios y en las redes sociales para promover el resentimiento y el pánico en la población.

18- Vivimos en un constante proceso de infestación. Una somera revisión de la prensa diaria privada demuestra que todos los días quieren sembrar pánico, terror y la gente entra en crisis.

19- Las empresas de difusión promueven el odio para instaurar así el No reconocimiento, un determinado orden simbólico y la deprivación relativa.

20- Al instaurarse un orden simbólico, se produce un corto circuito mental, la información no llega al lóbulo frontal del cerebro y se queda en lo que muchos científicos llaman el cerebro “reptil” del ser humano.

21- 84 diarios de la región coordinaron ataques mediáticos contra Venezuela durante las acciones violentas de la guarimba.

22- Tres grupos editoriales, que suman importantes diarios del continente, arremetieron contra el país en un ataque sin precedentes en la historia de América.

23- Washington, tomo recientemente la decisión de disponer de entre 15 y 18 millones de dólares para Venezuela, con los cuales el gobierno estadounidense busca estimular, propiciar o financiar medios de comunicación que necesiten fortalecerse.

24- El factor fundamental detrás del poder que han venido logrando los sectores de oposición en Venezuela, que se ha expresado en el crecimiento de sus votos, ha sido la influencia de los medios de comunicación.

25- En Venezuela hay un poco más de 100 diarios de los cuales entre 80 o 90 periódicos están en contra de las políticas gubernamentales.

26- Hay centenares de emisoras del sector privado que tienen políticas similares a los impresos y que con frecuencia nutren su programación de la lectura de estas publicaciones.

27- La guerra psicológica de la que se habla ahora no está muy lejos de la que se aplicó en los años 70 en Chile.

28- Hoy se buscan golpes indoloros donde nadie puede acusar a los golpistas.

29- El Sistema Público de medios del Estado no funciona realmente como un sistema.

30- Alrededor de 7 grandes corporaciones mediáticas controlan el 90% de la difusión cultural mundial.

Publicado el 7 de junio en PoderenlaRed.com

lunes, 2 de junio de 2014

El turismo en Venezuela o como superar el síndrome de la cafetería sin café


Este domingo, José Vicente Hoy tuvo como invitado al Ministro del Poder Popular para el Turismo, Andrés Izarra, para discurrir sobre uno de los temas-motores de la nueva Venezuela en construcción: el desafío de convertir a Venezuela en el destino turístico por excelencia del Caribe, una zona paradisíaca donde “la competencia turística es feroz”.

Entrando en materia, Izarra destacó la necesidad de invertir en infraestructura y de ejecutar una política cambiaria más favorable para la actividad turística. A pesar de que Venezuela, como ya es lugar común mencionar, lo tiene todo para ser una potencia turística, ante la pregunta de José Vicente sobre si el Gobierno tenía una política turística, el ministro no pudo menos de recordar que fue durante el Gobierno de Hugo Chávez que nació el ministerio de Turismo, y lo que se podría llamar una Po-lí-ti-ca de turismo en Venezuela.

Pero, ¿Por qué ahora y no antes? Todo el mundo sabe que vivimos en una tierra de gracia, que los paisajes que ofrece Venezuela no se limitan a una extensa costa y un mar Caribe pletóricos de playas paradisíacas. Sin embargo, parece ser ahora, entradito el siglo XXI, cuando se está considerando con seriedad a idea de convertir a Venezuela en un gran destino turístico, y convertir dicha actividad en uno de los motores de nuestra economía. Y la razón por la que esto no se hizo antes no es difícil de ubicar, y es la misma que ha afectado la política industrial del país: el rentismo petrolero, con su abundancia de petrodólares y su peso aceitoso sobre las alas del espíritu emprendedor.

En este contexto, Izarra planteó tres políticas centrales que se encuentran en la base del propósito de transformar a Venezuela en un gran oasis turístico mundial:

1- Una nueva política cambiaria
2- Potenciar la inter-conectividad aérea y acuática
3- Crear condiciones de seguridad para el turista

Uno de los datos interesantes que refleja el inmenso potencial de Venezuela como destino turístico, es que la isla de Aruba, cercana a las costas de Falcón, en el occidente del país, recibe un millón quinientos mil turistas al año. No obstante, Venezuela tiene la isla La Tortuga, prácticamente del mismo tamaño que Aruba, y de una belleza equiparable ―y que según algunos supera― a la del Archipiélago Los Roques, otro paraíso del Caribe venezolano, por cierto.

En este contexto, existen tres líneas centrales de trabajo para alcanzar un propósito que no solamente es deseable y probable sino altamente posible.

A) Mercadeo: El gran crecimiento del turismo interno permite concluir que las energías deben enfocarse en el posicionamiento de la imagen del país en el exterior. En este sentido, Izarra destacó que esto significa, más que campañas de publicidad (Que son necesarias y que deben ser creativas y agresivas) crear las condiciones para promover la publicidad boca-oído-boca, para lo cual es necesario que la experiencia que se llevan los turistas del país sea tan satisfactoria que logre que sean ellos mismos quienes se conviertan en los mejores promotores de los destinos turísticos del país.

B) Calidad del servicio: una condición sine qua non para que se pueda desarrollar la anterior. Sin calidad en el servicio, seguramente que el boca-oído-boca seguirá funcionando, de eso no hay duda, con la diferencia que será una mala publicidad, aunque no sea menos cierto que no haya tal cosa como una “mala publicidad”.

C) Desarrollo turístico: la línea que contiene a todas las demás, donde confluye desde la inversión en infraestructura (Tenemos un déficit de 60 mil habitaciones, 120 mil plazas-cama) y el desarrollo de una nueva cultura turística, hasta la inter-conectividad y el mercadeo inteligente. Sobre este último punto, recordemos que la guerra mediática permanente contra Venezuela tiene su incidencia sobre el turismo internacional.

Muchos somos los venezolanos que tenemos experiencias que contar sobre el servicio y las atenciones en lugares de interés turístico y recreacional, y que pueden dar cuenta de nuestras falencias en materia de cultura turística. Fue en el Teleférico del Waraira Repano, un parque nacional que atrae gente de todas partes del país, y que evidentemente es una de las atracciones de la ciudad de Caracas.

La experiencia la tuve en agosto del año pasado, y me movió a escribir esta crónica. Todo lo ocurrido y percibido ese día pudo ser producto de que estábamos en vacaciones, de la alta demanda que en Venezuela, como producto del carácter rentista de la economía, existe para muchos bienes y servicios en muchos casos no producidos en el país. El hecho, es que tuvimos que invertir más de tres horas haciendo colas, una para subir y más de dos para bajar; la cosa fue que cuando entramos al restorán La Cima, casi tuvimos que jalar bolas para que nos atendieran, para de inmediato constatar que no tenían ni vino, ni cerveza ni jugo de naranja para la ginebra ni carne para comer.

Por cierto que no era un miércoles a mediodía, era un sábado a las seis de la tarde, un día de alta afluencia de gente proveniente de varios lugares del país. En nuestra estancia de menos de dos horas en el parque, recuerdo, me crucé con unos maracaiberos, gente de valencia y de los andes.

Como lo dijo Chávez incontables veces, reflexioné después, nuestro país tiene todo para convertirse en una potencia. Tenemos los recursos ¿Quién lo duda?, tenemos el personal necesario, en un país de gente joven. Ahora bien, lo visto en el Teleférico de Caracas tiene, como no, su tufillo a rentismo, a comodidad, a la consuetudinaria falta de rigurosidad en los campos de la coordinación y planificación; a imaginación dormida en la embriaguez de las vertiginosas y altas tasas de ganancia, y ahí puede estar la clave para dar finalmente el salto cualitativo que convierta a Venezuela en uno de los mejores destinos turísticos de la región y el mundo.

Es definitivo. No basta con tener las mejores infraestructuras, si no tenemos a la gente formada en una cultura turística que tiene que ser de las mejores, dado que tiene que estar a la altura de nuestra increíble y noble tierra de gracia.

@maurogonzag

sábado, 31 de mayo de 2014

La historia del fútbol: el triste viaje del placer al deber

La frase la tomamos de la cuarta edición ampliada del libro El fútbol a sol y sombra, del conocido escritor nuestroamericano y apasionado del fútbol, Eduardo Galeano. Se trata de un extraordinario conjunto de textos breves y magistrales en los que aquel recuerda anécdotas, personajes y figuras, sus proezas durante partidos memorables y hasta el contexto histórico de cada torneo mundial, desde el primero del 30 del siglo XX hasta el último de Sudáfrica 2010.


A poco más de dos semanas para el inicio de este nuevo carnaval futbolístico, conviene detenernos en la reflexión que hace el escritor uruguayo sobre la contemporaneidad del “deporte rey”. ¿Qué está en el centro de la discusión? Por supuesto que es el capitalismo y su capacidad de mercantilizarlo todo, insuflando con su proterva esencia todo aquello en lo que posa su implacable mira. A decir de Galeano, el fútbol se ha venido desencantando por cortesía de la maquinaria mafiosa sedienta de lucro:

“A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí. En este mundo del fin de siglo (Más aún, adentrados en el nuevo siglo), el fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inútil lo que no es rentable”.

Hoy por hoy, no hay duda de que el fútbol se ha convertido en el gran circo romano en pleno siglo XXI, y que lo que se avecina es la más depurada y perfecta fiesta del consumismo y el lucro degenerados. Agrega Galeano:

“El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue.”

Para el escritor, detrás del fútbol profesional existe una tecnocracia (peligrosa tribu reptiliana que en cada lugar al que llega pretende adaptarlo todo a sus caros intereses), que ha venido imponiendo  “un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, prohíbe la osadía y atrofia la fantasía”. Hoy, en la segunda década del siglo XXI, esta verdad se ha amplificado hasta unos niveles de locura que hacen pensar que el dilecto discípulo del balompié no colocará esta vez en la puerta de su casa el acostumbrado cartel que reza “cerrado por fútbol”.

Afortunadamente, en medio del fastuoso circo neo romano de los grandes estadios y de las más grandes aún orgías publicitarias, se alza de cuando en vez “algún descarado carasucia que se sale del libreto… y ejecuta hermosos gambeteos y le devuelve la alegría a los campos, deleitando a millones de personas en su osada ejecución de la “prohibida aventura de la libertad”.

El libro, por cierto, puedes descargarlo, AQUÍ.

PoderenlaRed.com

viernes, 9 de mayo de 2014

Que vaina con este país ¿Usted entiende? Yo no entiendo

He llegado a pensar que la hegemonía del capitalismo, sin duda desafiada por el proceso bolivariano, se basa en condicionamientos bien anclados en lo que podríamos llamar inconsciente colectivo. En una mentalidad de escasez ―que, si haber vamos, es uno de los principios de la economía clásica― que es alimentada por una visión negativa hasta el fatalismo, de la realidad. Al parecer, existe en nuestra estructura social una ideología nefasta producto del fementido rentismo petrolero, que lleva a mucha gente a sentirse esclava y pobre en medio de una abundancia que muchos países quisieran disfrutar.

Si en medio de la Paz, mucha gente vivía presa del miedo y de la sensación de inseguridad, repitiendo y hasta vociferando lo que muchos medios privados reflejaban como país, uno puede imaginar el barranco emocional en el que muchos se encontrarán después de casi tres meses de candela, irracionalidad, violencia y muerte en algunos municipios del país; después de una serie de acciones vandálicas que se sumaron a la evidente manipulación de la cadena de distribución de alimentos y bienes básicos que, en un plan que se ha venido puliendo a través de años de conspiración, aplicó la burguesía como quien toca uno de los botones rojos de su tablero de poder para destruir la Paz e intentar desestabilizar un país que siempre ha sido una tierra de gracia.

Hace pocos días, volví a constatar esta lamentable “realidad psicológica” en un supermercado ubicado en una urbanización de clase media donde también hubo guarimba y donde todavía hay “compras nerviosas”. Como lo hecho otras veces, tomé dos o tres cosas de las que se pueden comprar ahí ―dice uno― y me ubiqué en una de las colas donde despachan hasta diez artículos. Delante de mí, una mujer de mediana edad, baja estatura y lolas operadas, tenía su cesta con 4 cosas que terminaron siendo como veinte luego de varias idas y venidas para buscar cosas de última hora, productos que había que llevárselos solo porque estaban ahí.

La señora, me decía ya vengo que olvidé algo y una cosa llevó a la otra y se armó una conversación entre ella y otra señora que tenía tras de mí. “Hay que calarse las colas, que le vamos a hacer”, “Uno nunca sabe lo que puede pasar”, “¿En cuánto están vendiendo la harina pan?”, eran las frases al uso y en cuanto hubo chance el intercambio se deslizó hacia la inseguridad que estaban experimentando sus hijos de igual edad en la universidad. Uno estudiaba en la Simón Bolívar, el otro en la UCV. Ambos, una chama y un chamo, habían decidido abandonar sus casas de estudio para probar suerte en el exterior.

¿Cuál era la razón? La inseguridad. Se habló se ocho robos en una semana en una de las facultades de la Central, de intentos de violación, que si no sé quien me dijo, que esto no mejorará, que así no se puede vivir en este país. Una de las mujeres, luego del elegante derroche de fatalismo terminaba sus frases sobre la economía y la inseguridad, los dos temas dominantes, con un “¿Usted entiende? Yo no entiendo”, donde el “¿Usted entiende?” es un yo sé que ni usted ni yo entendemos lo que está pasando, ni lo queremos entender, simplemente no lo aceptamos porque en fin, esto es culpa del Gobierno. “Mi hija está averiguando para estudiar afuera pero eso son 8 mil dólares mensuales y hay que verle la cara a eso”, decía la más locuaz. Porque además, estudiar afuera significaba para ella, noté, estudiar en EEUU una “carrera paga en una universidad paga”, como dijo cierto filósofo.

El “¿Usted entiende? Yo no entiendo” seguía saliendo como un mantra, y al fin pude comprender que cuando alguien ha vivido siempre sumergido en la ideología ―entiéndase, en la falsa conciencia, adorando los ídola― estructurado por las instituciones de la “sociedad civil”, haciendo lo que “Dios manda”,  tratando de imitar estilos de vida foráneos y, lo más delicado, sin haber intentado nunca comprender por qué llegó o, mejor, por qué tuvo que llegar al poder una figura como el Comandante Hugo Chávez para cambiar este país, se convierte en la masa impensante estratégica que necesitan aquellos que, de acuerdo a la coyuntura nacional e internacional, tocan las teclas de la distorsión económica hasta darle el carácter directo de guerra.
Porque, cuántas veces no escuchamos a la “gente decente” preguntarse cómo había llegado al poder en Venezuela alguien como Chávez. El psiquiatra Heriberto González diría que tienen anulado el cerebro racional, diagnóstico que coincide con el “¿Usted entiende? Yo no entiendo” como síntoma del aludido estado “reptiliano”.

Es el clásico de aquel que no da razones ni quiere tener razón, el que no quiere entender y que, por esa vía, ante el libro saca la pistola. Con todo, creo que el camino no es la burla ni la lástima ni la condena, y sí la Fe y el trabajo sensible por elevar la conciencia de toda la sociedad. Entre el pulso por la vida, las aspiraciones y deseos de la gente, y el “Yo no sé, yo no entiendo”, hay un gran muro ideológico que hay que derribar. Un buen comienzo para estas personas sería, sin duda, querer entender.

@maurogonzag

30 claves del plan insurreccional contra Venezuela denunciado por Rodríguez Torres

El pasado viernes 2 de mayo, el ministro del Interior, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, develó el plan insurreccional que factores de la extrema derecha nacional e internacional ejecutan contra el Gobierno bolivariano, y presentó pruebas contundentes sobre los actores involucrados en la conspiración en marcha.

Rodríguez Torres, hizo un repaso histórico de lo que significó la caída del muro de Berlín como símbolo del comienzo de la entronización del neoliberalismo, y recordó, destacándolo, el hecho de que unos meses antes Venezuela señalara un camino alternativo al pensamiento único, haciendo alusión a El Caracazo y a todos los hechos posteriores que desencadenaron la Revolución bolivariana y lo que algunos han llamado la “primavera política latinoamericana”.

Cómo todo análisis político sobre lo que ocurre en Venezuela debe enmarcarse en los objetivos de un imperio decadente que pretende recuperar espacios perdidos en su “retaguardia estratégica”, el ministro recordó cuales son los dos objetivos estratégicos principales que tiene el imperialismo norteamericano respecto a Venezuela, y lo que ésta representa:

- Impedir la propagación continental del ideal bolivariano

- Apropiarse y controlar la reserva petrolera más grande del planeta

A partir de estos objetivos, el Dpto. de Estado norteamericano define dos caminos para atentar contra el Gobierno bolivariano y la Revolución bolivariana con mucha fuerza:

1.- Atacar a Venezuela por el tema de los derechos humanos, promoviendo una imagen de que el Gobierno venezolano es un violador sistemático de los derechos humanos

En tal sentido, el informe firmado por la diputada de Primero Justicia, Delsa Solórzano, en el que se denuncian supuestas violaciones a los derechos humanos de manifestantes indefensos por parte de las fuerzas de seguridad del Estado y grupos “paramilitares”, constituye una de las pruebas del trabajo que factores de la oposición realizan en esa dirección.

2.- Acusar a altos funcionarios del Gobierno de estar implicados en actividades terroristas o de financiamiento al terrorismo, y en actividades de narcotráfico para fortalecer la matriz de que Venezuela es un Estado forajido, y crear así condiciones para una intervención externa.

A partir de estos objetivos, o en el marco de estos, es que hay que entender las acciones violentas que pequeños grupos perpetraron durante tres meses con la tranca de calles y el asesinato de guardias nacionales y civiles inocentes. A continuación, las claves de la denuncia hecha por el ministro Rodríguez Torres sobre la conspiración para derrocar el Gobierno de Maduro y dar al traste con la Revolución:

1- Las acciones orientadas a atentar contra el Gobierno venezolano y la Revolución se han diseñado en el exterior.

2- La violencia guarimbera forma parte de un plan definido desde 2010, y tiene continuidad con la operación paramilitar que se planificó en 2004 y que fue frustrada con la detención de un grupo de paramilitares colombianos en la hacienda Daktari.

3- Las acciones violentas de 2014 fueron concebidas en el evento llamado la “Fiesta mexicana” (Octubre 2010), donde participaron distintos líderes de movimientos estudiantiles y juveniles.

4- Gustavo Tovar Arrollo es uno de los grandes organizadores y articuladores de estas actividades insurreccionales.

5- Participaron además en esta “fiesta mexicana”: Daniel Ceballos, Lester Toledo, Freddy Guevara, David Smolansky, Gaby Arellano, Villca Fernández, Yon Goicoechea, algunos generales de la Plaza Altamira, entre otros…

6- Estos personajes recibieron entrenamiento de instructores serbios del movimiento OTPOR, el cual ha participado en actividades conspirativas para aplicar el manual de Gene Sharp para derrocar gobiernos.

7- En marzo de 2012 comienzan a desarrollar el llamado “Plan país”, anexo a todo el macro plan, y que es dirigido por Humberto Prado (vinculado a los procesos de desestabilización en las cárceles bajo el manto de la defensa a los DDHH)

8- En abril de 2012 hay un encuentro entre varias ONG intervencionistas y los jóvenes líderes de la oposición, donde participan Tamara Suju,  Gonzalo Himiob, Lorent Saleh, Operación Libertad, Enrique Starhorse y todos los miembros de JAVU.

9- Algunas de las ONG que financian la desestabilización a través de Gustavo Tovar Arrollo, son la NED, CANVAS, AEI, Freedom House y Otpor.

10- Gustavo Tovar Arrollo mantiene contacto permanente con el ex presidente mexicano Vicente Fox y se reúne con el banquero prófugo Eligio Cedeño, el cual aporta financiamiento para las movilizaciones y viajes al exterior.

11- En la reunión de México llegan a dos conclusiones: 1- Hay que aplicar el manual para derrocar al presidente Chávez (En su momento) y hacen un resumen de 50 pasos a seguir. 2- Es necesario definir un líder único que reúna a todos los grupos juveniles, los cuales son anárquicos. Ese líder es Leopoldo López.

12- En abril de 2013 se impulsan acciones de calle con la intención de generar enfrentamientos y desconocer al Gobierno de Nicolás Maduro. Capturan a Timothy Hallet, personaje vinculado al cine y a labores de inteligencia.

13- Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma se comportan como procónsules del imperialismo en Venezuela.

14- El ex presidente colombiano, Álvaro Uribe Vélez, figura como el personaje que “aparece en todas las quinielas de todas las actividades contra Venezuela”.

15- Tovar Arrollo también mantiene comunicación con Yon Goicochea, Manuela Bolívar, Roderick Navarro, Gene Sharp y Eligio Cedeño. Este, a su vez se comunica permanentemente con José Antonio Colina, oficial retirado de la Guardia Nacional responsable de la colocación de las bombas en el edificio de Caracas Teleport, lugar donde se realizaban los diálogos Gobierno-oposición luego del golpe de Estado de 2002.

16- Hay un bufete en EEUU, dirigido por Tew Cárdenas, vinculado con el partido republicano y asesorado por Roger Noriega, que se encarga de armar expedientes contra Venezuela.

17- Las acciones vandálicas e insurreccionales de 2014, forman parte de un plan que tiene continuidad con el plan golpista de 2002 y con el plan desestabilizador que pretendió usar paramilitares en 2004.

18- Salas Römer, quien se enfrentó a Chávez en las elecciones de 1998, es el que financia, potencia y organiza al movimiento extremista JAVU. La familia Salas Römer tiene vinculaciones coloniales históricas con la familia Mendoza en Valencia.

19- Robert Alonso, hermano de María Conchita Alonso, fue quien trajo el manual de la guarimba a Venezuela, además de ser el dueño de la finca Daktari que albergó a los paramilitares en 2004.

20- Salvatore Mancuso, jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y preso en EEUU, declaró que Jorge Noguera, ex director del DAS (Equivalente a la anterior DISIP venezolana, hoy SEBIN), envió a los paramilitares a Venezuela siguiendo órdenes de Álvaro Uribe Vélez.

21- El movimiento JAVU tiene vinculaciones con un funcionario de la embajada de EEUU en Caracas que les agiliza las visas, llamado Robin Meyer.

22- Pedro Burelli, hijo del ex canciller Miguel Ángel Burelli, tiene oficinas en Washington y es la conexión de Julio Rivas con diversas organizaciones internacionales y personajes como Santiago Cantón, José Miguel Insulsa, José Miguel Vivanco, etc.

23- En el marco de las guarimbas violentas que se iniciaron en febrero de 2014, se han detenido a 58 personas de otras nacionalidades, casi todos implicados en el uso de armas. En el manual de Gene Sharp, estos serían los mercenarios empleados en la insurrección.

24- Rodolfo Pedro González, “El aviador”, ― hoy detenido― viene de la época de la Coordinadora Democrática y es el gran articulador logístico y financista de las guarimbas en Caracas. Tiene vinculaciones con Amtonio Ledezma, Iván Carratú Molina, Juan Requesens, Friolán Barrios y Villca Fernández, entre otros.

25- La esposa de Leopoldo López, Lilian Tintori, es una de las principales proveedoras de logística de las carpas que están frente a la sede de la ONU en Caracas.

26- Una cauchera de La Castellana y una agencia de viajes llamada OVNI, también financian la violencia guarimbera.

27- Pedro Enrique Paraquiemo Hernández, ex comisario de la Disip y pupilo de Henry López Sisco, asesora en materia de seguridad las actividades subversivas en el este de la ciudad de Caracas.

28- Lo que está viviendo Venezuela es un plan de conspiración insurreccional para derrocar al Gobierno legítimo de Venezuela, como objetivo estratégico permanente del Departamento de Estado de Estados Unidos.

29- Pudiésemos estar entrando en una fase de asesinatos selectivos y acciones terroristas. Ejemplo: la muerte de Eliécer Otaiza, no achacable al hampa común.

30- El asesinato de Otaiza ―sumado a todos los que han ocurrido― tiene también el objetivo de provocar a las fuerzas chavistas y generar una confrontación que conduzca al país por el despeñadero de la guerra civil. El ministro enfatizó la necesidad de no caer en provocaciones.

31- Hasta ahora, nadie se ha responsabilizado por la violencia guarimbera.

Luego de la detallada exposición, el ministro destacó la necesidad de que haya una ruptura clara, tajante y concisa entre los sectores sensatos y democráticos de la oposición, y los sectores aventureros golpistas. ¿Será eso posible luego de tres meses de violencia insurreccional?

El pueblo pide justicia y confía en las oportunas acciones del Estado. Al momento, muchos se ven en el espejo de Ucrania, precipitada hoy a la violencia y la fragmentación. Afortunadamente, Venezuela no es Ucrania y la gran mayoría del país quiere la Paz.

Publicado en PoderenlaRed.com el 05 de amyo

sábado, 3 de mayo de 2014

La memoria es porosa para el olvido, pero no tanto

Decía Borges que la memoria es porosa para el olvido, y en los años 40 Orwell advertía sobre la estrategia mediática de controlar el presente para controlar el pasado y así, poder controlar el futuro. Pero el uso de este poder, incluso, requiere de ciertos grados de talento y sutiliza en su aplicación.


Decimos esto, a propósito del titular que exhibió el diario El Nacional en su edición del día 29 de abril y que a nuestro parecer plantea una manipulación bastante jalada de los cabellos, y de los pelos también: “Detenciones por protestas triplican las del Caracazo”. De inmediato, notamos una disonancia en la oración, porque ¿Qué hace la palabra Caracazo en ese titular? No deja de ser audaz, aunque esta vez suene un tanto ridícula la comparación. Veamos.

En primer lugar, hay que decir que la idea del titular lo que expresa son los deseos que cierto sector de la oligarquía del país y sus más alocadas expresiones políticas, tenían para Venezuela: una explosión social, el caos, la guerra civil. Sin embargo, lo primero que hay que recordar ―nunca denunciar― es que los hechos del Caracazo no se pueden comparar con estos aciagos meses de violencia guarimbera, y por una elemental razón: el 27 de febrero de 1989 lo que ocurrió fue una manifestación de la desesperación del pueblo más pobre del país, una manifestación que fue brutalmente reprimida por unas fuerzas armadas que se habían sido bien entrenadas en la Escuela de las Américas para comportarse como un ejército de ocupación en su propio país.

De otro lado, lo que ha ocurrido desde febrero de 2014 ha sido una “revuelta de ricos” financiada por ricos de dentro y fuera del país; vulgares y silvestres acciones vandálicas que fueron perpetradas en muchos casos por criminales solicitados por la Interpol, por oscuros personajes con prontuarios criminales o directamente por mercenarios avezados en prácticas terroristas. Es verdad, que un ínfimo porcentaje de estas acciones han sido protestas propiamente dichas, pero no nos jodan queriendo calificar más de dos meses de violencia callejera que incluyó más de 40 muertos como “protestas”. De otra manera, aquí los cerros no bajaron, como sí ocurrió en el Caracazo.

El intento de falsear la historia, queda patente cuando se recurre a la variable “cantidad de detenciones” para comparar dos sucesos diametralmente opuestos, con el claro propósito de continuar con la campaña según la cual todo motorizado es tupamaro que merece ser degollado, que toda sirena es ambulancia y que toda acción de calle es una protesta legítima de estudiantes desesperados que luchan por la Patria. Mentiras que se derrumban por sí solas, toda vez que hace 25 años, más que detenciones lo que hubo fue una masacre.
Además, si el Caracazo queda falseado como un día en el que no hubo represión sino “detenciones”, la violencia terrorista que comenzó en febrero queda falseada como una protesta cívica que fue criminalizada por un Estado coercitivo que detuvo al triple de personas que detuvo durante el Caracazo. Pero la mayoría de los venezolanos ya sabe lo que hubo. Y mejor no hablar de la muerte, porque es verdad, la memoria es porosa para el olvido, pero no tanto.

Editorial PoderenlaRed.com del 30/04/14

miércoles, 16 de abril de 2014

Cuatro tablas y una Lírica por la Patria

Teatro de calle en la Plaza Diego Ibarra
El inicio de la nueva edición del Festival de Teatro de Caracas coincidió con la conmemoración del nefasto golpe de Estado de 2002, y se perfila como una fiesta dramática que expresará la nueva vitalidad de la Caracas cultural, vibrante, recuperada y libre de fascismo.

Desde tempranas horas de la tarde, la ciudad teatro erigida en medio de la plaza Diego Ibarra fue ocupada por la familia caraqueña. Muchos niños y muchos jóvenes hablando, riendo y corriendo. Señores y señoras sentadas alrededor de la fuente, donde la leve sombra le bajaba dos al calor abrazador del generoso astro. La obra de César Rengifo esperaba al público desde la carpa de la editorial Fundarte, donde también se exhibían títulos como El realismo crítico o Teatro completo.

Detrás de los anaqueles de libros, sentada, una señora hojeaba un libro verde como quien abre un paquete con un imperioso almuerzo. Su gran cartera, y otro ejemplar más grande y chato encima, fungían de improvisada mesa. A su lado, un señor moreno, con un afro blanqueado por los años, con más apariencia de actor que de lector, veía fijamente el ojo de la cámara mientras captaba las portadas. Piezas dispersas, piezas teatrales, identidad cultural, democracia cultural.

El naranja predominante de la tarima recreaba los clásicos balcones del teatro, en un tono similar al naranja vivo del Teatro Nacional, donde una cuadra más abajo, detrás del escenario dispuesto para el teatro de calle, asistiríamos a la representación de Lírica, una obra que desde ya nos permitimos recomendar por su poderoso mensaje de esperanza, por su invitación directa y desesperada al diálogo, por su advertencia ante la posibilidad de la injusta perpetuación del odio y la entronización de la muerte.

Después de comer dos pastelitos sin sabor, ver los esfuerzos de un gato por copular con su hembra y divisar a una mujer gritar agresivamente al aire en increpaciones dirigidas a una rival o algo así, me dirigí con mi amiga hacia la entrada del teatro, cuya ubicación era algo así como el final ―o el principio― de un corredor o eje histórico que comenzaba en el mausoleo a El Libertador o en la Biblioteca Nacional. El azar nos situó en una esquina de la fila M, en un balcón lateral donde la visión quedaba entorpecida por el ángulo y una inveterada ―aunque muy bien restaurada― columna. El inicio fue puntual, y en el patio fueron varias las butacas que quedaron vacías, incluyendo algunas en la primera fila, donde divisé al maestro Chalbaud.

Dos mujeres iniciaron un diálogo sobre un niño, sobre dos niños, sobre una situación circunstancial de esas insólitas que ocurren en la “vida real” y que son el numen del arte. Ellos estudian en la misma escuela y en el mismo salón, son los mejores amigos pero una situación los preocupa y esa preocupación es un hermoso signo de la pureza de su amistad. El padre de uno ha matado al padre del otro, y el victimario está preso. Entre las madres de los niños, la una viuda y la otra prácticamente también, se despierta un odio mecánico que va creciendo a lo largo de la obra, moderado por momentos por la directora del colegio donde estudian los niños, una maestra que ama su trabajo y que representa el compromiso, la razón, el trabajo y la reconciliación.

No es mucho lo que las madres saben del mundo poético en el que están inmersos sus hijos en el mundo de la escuela. Lennon y David tienen tanto en común que ambos están enamorados de la misma niña, Franchesca. Ella, es otra celebración de su amistad, un amor puro y platónico que ha logrado sacar hermosos versos de los niños, palabras que lograrán conmover profundamente a las madres. La relación de los dos niños es mágica, es una Lírica con la que se protegen de los infortunios y carestías de la vida, de las incomprensibles rutinas y desgracias de sus padres.

La brutalidad del odio, las condiciones de su surgimiento, los prejuicios que lo alimentan y la poca voluntad para cobrar conciencia de su enseñoreamiento, son aleccionadores. Más aún, la esperanza que representan las nuevas generaciones y el imperativo humano de no trasladarles, irresponsablemente, ese odio. Los aplausos fueron resonantes.

Subimos por el corredor y de nuevo nos encontramos en la plaza, ya de noche. Mucha más gente, comidas y bebidas, pero sobre todo, Paz. Una paz por la que hay que luchar, una paz que hay que imponer, una paz que se trabaja, una paz que no es precisamente el camino fácil porque lo fácil es el odio.

Entretanto, mi amiga me hablaba de un caso. Las relaciones son complicadas, tenía sentimientos encontrados. Estaba haciendo un esfuerzo sin igual, sin precedentes, para no sentir rencor hacia su ex pareja. Ella, puedo decir, se había especializado en odiar. Pero era el momento de cambiar, de crecer, de aprender a amar; era el momento de la paz.

Publicado en PoderenlaRed.com el 14 de abril

Real Academia Española elimina la “Ch” de Chávez del alfabeto ¿Conspiración o paranoia?

Es verdad, no es solo la Ch de Chávez, pero caballero, después del Comandante Chávez no es cualquier palabra

El pasado martes 8 de abril, la Real Academia española dio a conocer los cambios que contiene la nueva edición de la Ortografía que se publicará a fines de este año, y si bien algunas de estas modificaciones parecen bastante normales, como el cambio del nombre de la “i griega” por “ye”, la supresión definitiva de la letra “Ch” del alfabeto nos parece, más que llamativo, una clara conspiración de factura orwelliana contra el glorioso nombre del Comandante Chávez.

Parece ficción distópica, pero no es. Junto a la letra “Ll”, la letra “Ch” ha sido formalmente eliminada de la tabla del alfabeto. En consecuencia, las letras del abecedario ahora son 27. En las reseñas que se encuentran en la red, puede notarse que sobre la eliminación de las letras no hay mayor explicación, aunque, no lo dudamos, algún argumento técnico esgrimirá la “autoridad” de la lengua romance para haber eliminado las iniciales del apellido de un líder de resonancia mundial como fue y sigue siendo Hugo Chávez.

No pudimos sino evocar de nuevo la renombrada novela 1984, de George Orwell. Recordemos que en la obra, el idioma que hablan los habitantes de la tierra gobernada por el Gran Hermano se llama Neolengua, “el único idioma del mundo cuyo vocabulario disminuía cada día”. Cada cierto tiempo, las autoridades editaban una nueva versión del diccionario de Neolengua, con menos palabras, menos significados. De repente, una palabra perdía dos de sus tres acepciones, quedando en el aire sus connotaciones, desapareciendo su riqueza. Peor aún, esa palabra que había sido notablemente empobrecida terminaba desapareciendo.

Uno podría preguntarse si todo esto era inocente en la trama de la novela, porque ¿Para qué sacar palabras del diccionario y por esa vía del lenguaje y del habla? Como lo dice Orwell, la función de las nuevas ediciones del diccionario del mencionado lenguaje “Era limitar el alcance del pensamiento y estrechar el radio de acción de la mente”. ¿Cabe la analogía con la reciente eliminación de la letra “Ch” del alfabeto de la lengua española? Respondamos con otra pregunta: ¿Hubiera sido lo mismo sacar la Ch del alfabeto hace 20 años que sacarla en este momento? Porque ¿Cuál es este momento? Sí, la respuesta es: consideremos el contexto.

Actualmente se ejecuta contra la Venezuela bolivariana una guerra de cuarta generación, la cual, como se ha venido estudiando y analizando, es una combinación de formas de lucha que incluye formas de guerra asimétrica, e incorpora formas de guerra psicológica que se despliegan en una variedad de acciones mediáticas tóxicas para socavar las emociones y la moral de poblaciones enteras. Parte de esta intoxicación, por supuesto, se lleva a cabo con el uso científicamente distorsionado del lenguaje adherido a los discursos políticos y mediáticos

De ahí, la variedad de oxímorons, desquiciantes y cínicos, que hemos visto salir de las bocas de distintos factores oposicionistas, desde la mediática y el discurso propiamente político. Si ya habíamos escuchado lo de “capitalismo popular”, antes habíamos oído hablar del “fuego amigo” y de la famosa “destrucción creativa”, con el permiso de Schumpeter.

De tal manera, no nos vengan a decir que esta supresión de la “Ch” del alfabeto es casual, a pesar de la rigurosa justificación técnica-sociológica que bien podría estar detrás de ella.

No hay duda. Sabemos que la campaña contra la Revolución bolivariana empezó antes de 1998, y que poderosos intereses, aquí y en el exterior, quieren borrar el legado de Chávez. Pero ahora van por su nombre, en un sutil pero considerable cambio ―una supresión― que podría tener importantes efectos simbólicos.

Publicado en PoderenlaRed.com el 10 de abril de 2014