Palabras clave: Batalla de ideas, política, crítica, transformación, diálogo, innovación, cambio de época, amplitud, bloque histórico, lectura, análisis, verdad, belleza, sueños, liberación.

miércoles, 6 de abril de 2011

Zeitgeist Moving forward, parte IV: Locke y el macabro paradigma económico expresado en el sistema monetario del valor

 “Tienes que generar problemas para generar ganancias” Michael Ruppert.



La tercera parte del documental –tal como lo venimos presentando, en fragmentos de 15 minutos- terminaba con el comienzo de lo que en la obra es la segunda parte, denominada: Patología Social. Desde ahí, el profesor de la universidad de Guelph John Macmurtry, nos dice que el actual colapso acumulativo tiene su origen en la obra de John Locke; particularmente, en los conocidos Tratados sobre el gobierno civil, que en sus palabras ha sido hasta ahora el texto convencional para “el entendimiento económico, político y legal” –por supuesto, en el ámbito intelectual, universitario, capitalista-, el texto básico, imprescindible, referencial.

domingo, 3 de abril de 2011

"Empresarios socialistas", transformación del petro-Estado y modernización

¿Qué te sugiere esta imagen? iica.int
Para Marx, en el marco de la Revolución Industrial europea, la burguesía había desempeñado en la historia un papel altamente revolucionario. En ese importante documento histórico como lo es El Manifiesto Comunista, Marx afirma que “Donde quiera que ha conquistado el Poder, la burguesía ha destruido las relaciones feudales, patriarcales, idílicas”, palabras que aluden una transformación radical de las relaciones sociales y las relaciones de producción, propias de un proceso que comenzaría con la llegada de Colón a nuestro continente y que inauguró lo que W. Mignolo denomina el “Circuito Comercial del Atlántico”.

En nuestro particular contexto tropical, latinoamericano y venezolano en particular, siempre ha constituido una necesidad de primer orden –en virtud de nuestro consuetudinario problema eurocéntrico- desde la ciencia social y la intelectualidad crítica y orgánica en general, matizar y adaptar planteamientos que fueron elaborados para otras realidades, más allá de todo lo que podamos tener –aún hoy día- en común con algunos países de la Europa del siglo XIX. Muy lejos están estas afirmaciones de alguna intención de definir al marxismo como una propuesta desfasada y sin ningún tipo de vigencia, por el contrario, siempre hay que recordar que la herencia teórica de Marx constituyó el mayor esfuerzo de síntesis teórica de carácter crítico sobre la sociedad capitalista por excelencia de la época, como lo fue el caso de Inglaterra.  No obstante, en épocas sucesivas y en sociedades distintas, surgieron pensadores marxistas cuya producción intelectual -precisamente por haber surgido en realidades diferentes- adoptó un carácter crítico particular, asumiendo al marxismo como método, matizándolo y enriqueciéndolo. Es el caso de pensadores como Lenin o Gramsci, y en nuestras latitudes el caso de Mariátegui y Ludovico Silva.

sábado, 2 de abril de 2011

El nuevo Estado y la revolución pacífica*

Uno de los elementos sui generis de este proceso de cambio y que es propio de la época en que le ha tocado desarrollarse, ha sido siempre su carácter pacífico. Vivimos una revolución que en 10 años ha logrado grandes cosas y que dio inicio a un proceso de emulación casi en todo el resto de la región. Un proceso de emancipación en paz y democracia, en el marco de la legalidad y con la presencia -por supuesto- de un recurrente forcejeo entre lo jurídico y lo político.
                                                                         
En otras palabras, la Revolución bolivariana ha consistido en un impresionante proceso de inclusión social que logró encontrar la manera de democratizar, por ejemplo, la salud y la educación, impulsando lo que podemos llamar la política del desborde: si las instituciones de la vieja república no están ni podrán colocarse a la altura de los tiempos, si forman en sí mismas parte del problema estructural heredado del Estado de la cuarta, es imperativo crear instituciones paralelas, mejores instituciones, instituciones de nuevo tipo, al lado de las viejas, junto a las esclerotizadas.

En este sentido, las misiones pueden bien dejar de considerarse como una respuesta coyuntural a problemas estructurales, exitosas iniciativas que si bien no han adquirido el status de una “institución”, han respondido satisfactoriamente a los intereses y necesidades del colectivo. También es pertinente recordar que, institucionalizar una misión puede traer consecuencias no deseadas para su funcionamiento de cara a la consolidación de la revolución, como por ejemplo el traslado de normas y procedimientos que burocraticen el trabajo en dichos espacios.