Palabras clave: Batalla de ideas, política, crítica, transformación, diálogo, innovación, cambio de época, amplitud, bloque histórico, lectura, análisis, verdad, belleza, sueños, liberación.
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jueves, 8 de octubre de 2015

Humberto Gómez García: De Robert Serra a Zulay Aguirre, una misma lucha, una misma bandera

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¿Qué le habían hecho estos jóvenes cargados de pureza al “El Colombia”, Leiver Padila y su banda de asesinos paramilitares colombianos y venezolanos, incluido su hijo y otros miembros de lo que dice es su familia. ¿Qué tanto daño le hicieron a Álvaro Uribe, ese monstruo genocida, responsable de la muerte de miles de colombianos, que ordenó sus muertes, esos dos jóvenes enamorados de la Revolución que estaban construyendo?

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martes, 8 de septiembre de 2015

Carlos "El pollo" Echeverri: Colombia debe hacerse cargo de una vez por toda de su tragedia nacional

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El 2005 fue sin duda un año revolucionario. Eran los años de apogeo de la Revolución bolivariana. Se había derrotado un golpe de Estado, un criminal sabotaje petrolero y Chávez había ganado un referéndum histórico y único en el mundo. Se había creado la Universidad Bolivariana de Venezuela y en ese contexto, en el curso introductorio en el Helicoide conocí a "El pollo", quien apareció de repente en el salón, invitado por María Fernanda, para dar una charla sobre socialismo utópico.

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lunes, 10 de agosto de 2015

Humberto Gómez García: jóvenes de la derecha saltan hacia la izquierda chavista

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¿Cómo interpretar el hecho de que el compatriota Ricardo Sánchez y un grupo de jóvenes derechistas abandonarán las filas del fascismo y se hayan venido al campo de la Revolución cuando estuvo como un incendiario enfrentando al Comandante Chávez? La dirección de nuestro Partido y de la Revolución dio un inesperado giro estratégico y le abrió las puertas a ese grupo de jóvenes, enemigos acérrimos hasta no hace mucho tiempo..

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lunes, 8 de junio de 2015

Carola Chávez: Hermanos chavistas y tal

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Espasmódicamente, a la oposición le da por “enamorar” a los chavistas, nunca por amor sino por una necesidad aritmética: los tierrúos son más y votan por el presidente tierrúo. Es por eso que desde las redes sociales, sin llenarse los zapatos del barro que hay en esos barrios hurriblis, se montan en asépticas campañas, cursilísimas por cierto, haciendo llamados a los “hermanos chavistas”..

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sábado, 28 de marzo de 2015

Marcelo Colussi: Academia y "copia y pega" ¿Hacia una cultura del facilismo?

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También podríamos titular este texto como “Se venden tesis para graduarse”, o “¡Viva la corrupción! Hacia una cultura del plagio”. Lo que queremos provocar aquí es una reflexión en torno al modelo de sociedad que estamos construyendo con las tecnologías “hedonistas” que, día a día, pareciera van entronizándose sin retorno.

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sábado, 7 de marzo de 2015

Mario Vargas Llosa: Venezuela al borde del abismo

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Cuando el gobierno venezolano de Nicolás Maduro autorizó a su guardia pretoriana a usar armas de fuego contra las manifestaciones callejeras de los estudiantes sabía muy bien lo que hacía: seis jóvenes han sido asesinados ya en las últimas semanas por la policía tratando de acallar las protestas de una sociedad cada vez más enfurecida contra los atropellos desenfrenados de la dictadura chavista.

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viernes, 27 de febrero de 2015

Amaury González V.: le dio cabezazos en sus puños: represión evidente

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Los últimos años han sido de verdadera guerra por la definición e interpretación de la realidad, de una realidad socio-política que ha sido muy dinámica y compleja, pero que al mismo tiempo siempre ha dejado al público suficientes elementos de juicio para saber de dónde sale la mentira y la muerte, y por tanto para saber de qué lado se inclina la balanza de la justicia.

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domingo, 23 de marzo de 2014

Motorizados, patotas y colectivos: no toda sirena es ambulancia

Encuentra al Tupamaro

 En momentos en que las guarimbas desestabilizadoras van llegando a su fin ―optimismo por delante―, conviene plantear que, si bien el objeto de la violencia que se desató salvajemente desde el pasado 12 de febrero era reeditar el guión desestabilizador-golpista del 11 de abril de 2002, hubo un objetivo transversal durante el desarrollo de los hechos: señalar, satanizándolos, a los diversos colectivos sociales que hacen vida en el país, y por esta vía a los motorizados.


No fue casualidad que el 12 de febrero, uno de los asesinados de la jornada haya sido un conocido luchador social miembro de un colectivo del 23 de enero, y que los brazos mediáticos del golpe continuado se hayan precipitado al unísono a denunciar la presencia de “colectivos armados”, como los responsables de las muertes que ocurrieron ese día. Según esta lógica, esos “colectivos” son fácilmente identificables porque andan en moto, aunque estas no sean de alta cilindrada como las que desfilaron en Chacao y en otros municipios en los peores días de la guarimba.

En medio de las reflexiones y la preocupación que causa constatar como en los últimos años se han venido importando ciertas prácticas de violencia criminal de rasgos terroristas, surgió de inmediato ―plena como la luna llena― la idea de que los inescrupulosos factores de la para-política que estarían operando en varios sectores del país, ven en los colectivos sociales un peligroso enemigo y un formidable obstáculo para llevar adelante sus oscuros planes contra el Gobierno bolivariano y contra el país en general.

Agreguemos, que tal campaña estaría enmarcada en un plan a mediano plazo, seguramente ya detectado y neutralizado, que se estaría planteando controlar cada vez más territorios de la república para, llegado el momento, dar el zarpazo golpista. De ahí la importancia de controlar la situación del Zulia y Táchira, donde la penetración e influencia de estos factores lleva ya varios años, y donde las acciones oportunas del Gobierno en materia de contrabando y demás negocios ilícitos ―por ejemplo, el de las remesas―, activaron las alarmas de las mafias fronterizas binacionales.

Como en años recientes tuvimos guarimbas en el país ―así como hoy, solo en municipios gobernados por la oposición―; así como hace pocos años los estudiantes identificados con la oposición salieron a la calle en manifestaciones que fueron alternativamente pacíficas y violentas, recordé dos escenas emblemáticas que nos sirven para ilustrar lo que venimos comentando sobre los colectivos revolucionarios, los cuales se funden simbólicamente ―o por lo menos así se pretende― con los motorizados.

En la primera escena hubo violencia, fuego y estudiantes, y se desarrolló en la Escuela de Trabajo Social de la UCV. Fue por los días de la salida del aire del canal RCTV, contexto en el que los estudiantes opositores al Gobierno bolivariano ―antes como ahora, minoría frente a los estudiantes bolivarianos― fueron movilizados en protestas muchas veces violentas contra el Gobierno de Chávez. Un buen día, estudiantes universitarios identificados con la Revolución se encontraban reunidos en la mencionada escuela de la UCV, y cuando se dieron cuenta estaban encerrados en sus instalaciones, a las que de paso le habían prendido fuego. Sí, la irracionalidad de este sector no se había ido, estaba agazapada. Por su parte, las autoridades del recinto universitario, tal como hoy lo hacen los alcaldes de los municipios donde aún se guarimbea, se declararon incompetentes para controlar la situación, al tiempo que impedían y denunciaban cualquier intento de ingreso de las fuerzas de seguridad del Estado, amparadas en la mentada “autonomía”.

Los lectores (as) podrán imaginarse la situación desesperante en que se encontraban estos estudiantes, quienes vieron súbitamente amenazadas sus vidas y sin posibilidad de que la fuerza pública los ayudara. Destáquese el carácter fascista de dicha acción de asedio. Incluso, uno de los elementos violentos portaba un arma de fuego. Pero como los muchachos no se encontraban completamente incomunicados o abandonados, alguien le avisó a los colectivos sociales de lo que acontecía en la UCV, y al rato se hicieron presentes. Llegó un contingente ensillado en motos. Es verdad que hubo acciones disuasivas, disparos al aire, pero sólo así pudieron ser liberados los estudiantes del asedio irracional.

Lo que ocurrió ese día, fue una agresión de un grupo numeroso de “estudiantes” de derecha a un grupo mucho más pequeño de jóvenes revolucionarios, en un territorio que se declaró tierra de nadie, una zona gris donde la violencia podía enseñorearse sin que le costara trabajo. Pero la violencia del que somete y pretende acabar con la vida humana ―como diría Dussel― no tiene la misma dignidad ética de quien la ejerce para defenderse, para la liberarse. En este caso, ese grupo que llegó en las motos no hirió a nadie, y tuvieron la capacidad de evitar un hecho que pudo haber enlutado terriblemente a la ”casa que vence las sombras”. Recordemos que aquella vez, la estrategia, similar a la de ahora, fue forzar al Estado a la intervención de la UCV, para que luego la canalla mediática vociferara sobre el autoritarismo, la violación de la autonomía unievrsitaria y la represión del rrrégimen chavista.

Hoy, lo que todos los venezolanos pudimos ver en Chacao y en otros municipios gobernados por alcaldes opositores al Gobierno bolivariano, fue la conversión de esos territorios en tierra de nadie, en zonas grises sin autoridad donde la mezcla de manifestantes “normales” y factores violentos incendiarios, fue posible gracias a la “indiferencia activa” de estos gobernantes locales, quienes formaron parte de la renovada estrategia de provocar la acción legítima de las fuerzas de seguridad del Estado, para luego denunciar represión, violación de derechos humanos y hasta torturas. Y he aquí lo nuevo: la utilización de grupos infiltrados para opacar el escenario, confundir a los actores en juego y por esa vía, señalar como perpetradores de la violencia a colectivos como los tupamaros.

La segunda escena la vivimos un poco más atrás, en la época en que el objeto de la estrategia criminalizadora eran los círculos bolivarianos. Llamó la atención de propios y extraños, que los hechos ocurrieran a plena luz del día y en los alrededores de la emblemática Plaza Francia. De repente, tres o cuatro individuos que se desplazaban en moto por la Francisco de Miranda, hicieron unas maniobras frente a la aludida Plaza, se bajaron de las motos, sacaron armas de fuego y descerrajaron varios tiros, hiriendo a varios transeúntes y, si no recuerdo mal, asesinando a una persona. Uno de estos individuos, llevaba una boina roja y hasta bigotes a lo Che Guevara, detalle nada casual y que hizo pensar que la intención fue que acusaran a estos elementos de tenebrosos miembros de los círculos del terror. Un acto farsesco, algo confuso, pero con toda seguridad planeado para generar miedo en torno a los colectivos revolucionarios.

De tal manera, que la campaña contra estos colectivos, que muchas veces se movilizan en moto como decenas ―o centenas― de miles en el país, no es nada nueva, toda vez que los motorizados desempeñaron un importante rol movilizador y comunicacional, durante las 48 horas que duró el golpe de abril de 2002, lo cual les otorgó una innegable importancia política.

De ahí la importancia del lenguaje, en un contexto en el que cualquier acción, cualquier movimiento en el que se vean involucrados grupos de motorizados, están siendo atribuidos a los “colectivos”, con el renovado propósito de aludir a las organizaciones chavistas. Al momento de escribir esto, reportan vía twitter a un programa de VTV, que en Táchira ciertos “colectivos de motorizados” estaban infundiendo miedo por las calles y decretando un toque de queda. Pero el detalle está, en que estos motorizados no son otra cosa que paramilitares y, como se develó en el caso de Caracas, gente pagada para vandalizar y desquiciar la normalidad de la vida civil.

Así las cosas, digamos simplemente que no todo grupo motorizado es un “colectivo”, en el sentido organizativo y revolucionario del término, así como no toda organización, agrupación o movimiento es revolucionaria; así como no toda sirena es ambulancia.

@maurogonzag

lunes, 17 de febrero de 2014

El día en que quedó patentado en que lado del espectro se ubica la violencia

Después de 15 años de Revolución bolivariana el pueblo venezolano ha madurado. Sobre todo, ha aprendido de las lecciones del pasado reciente, concretamente de las experiencias de abril de 2002 y de abril de 2013, que le permitieron conocer de cerca lo que es el fascismo.

Los hechos violentos que lamentablemente tuvieron lugar hoy en la ciudad de Caracas y en otras del país (Que no terminan aún) y que dejaron ―de acuerdo a la información ofrecida por el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez― un saldo de al menos dos fallecidos y 23 heridos, han sido condenados por la alta dirigencia del Gobierno Nacional, la cual ha manifestado todo su apoyo a la Fiscal General en el objetivo de imponer la justicia ante el desparpajo y salvajismo de una manifestación que terminó destrozando la fachada de la sede principal de un poder del Estado, quemando cinco unidades del CICPC, destruyendo los espacios adyacentes y, lo más repudiable, acabando con la vida de personas.

Como diversos materiales y testimonios lo han evidenciado, durante la marcha de los “estudiantes” de la oposición, las consignas que se expresaban hablaban de muerte y destrucción, de tumbar a un Gobierno al que califican de autoritario y represor, como ya lo hemos visto y escuchado en otras puntuales ocasiones. De tal manera, no podemos dejar de hacer un llamado a los sectores sensatos de la oposición, e incluso a los que dicen no identificarse con ninguna posición política, dado que el 12 de febrero de 2014 será recordado por la gloria de la juventud patriota bicentenaria, pero también como un día en el que se volvió a evidenciar de qué lado está el despropósito, la violencia, la manipulación, la oscuridad política y el odio.

Entretanto, las redes sociales volvieron a desempeñar un papel central como fuente de información y termómetro de las reacciones de los diversos sectores de la opinión pública. En tal sentido, de la diversidad de reacciones observadas, podemos destacar que existe, por un lado, una imperturbable consciencia capaz de contener la indignación y el deseo de retaliación y justicia popular, para hacer un llamado a no caer en lo que puede considerarse la más grave y frontal provocación que ha recibido el chavismo en los últimos meses. De otro lado, lo que con más facilidad puede colegirse de los análisis en la radio y los mensajes en redes sociales como el twitter, es una determinante exigencia de justicia.

Ahora bien, conviene ubicar los hechos en su contexto. La oposición venezolana se encuentra dividida, y atraviesa una de sus peores crisis como alternativa política unitaria, si es que alguna vez lo han sido. Derrotada electoralmente en ocasiones sucesivas, y con el que ha sido su líder hasta el momento, Henrique Capriles, bajando el tono de su discurso, rindiendo cuentas por primera vez en la Gobernación y reuniéndose con el ministro Rodríguez Torres para coordinar políticas de seguridad, el dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo López, parece haber tomado el testigo para volver por los fueros violentos y golpistas de factura fascista, y proyectarse así internacionalmente como el arrojado líder que se mantiene firme en la lucha contra el rrégimen. Además, se sabe que la estrategia que pretenden implementar es la de la desestabilización al estilo Ucrania, libreto que ya se viene estudiando y denunciando. Venezuela, como Ucrania, no está atravesada de gasoductos y oleoductos, pero ya se sabe que es la principal reserva de petróleo del mundo.

De tal manera, en una situación de debilidad creciente, sobre todo por el terreno que el Gobierno viene ganando en materia económica y de seguridad ciudadana, las acciones violentas de hoy podrían estar dando cuenta de la desesperación y de la crisis de liderazgo de una oposición que ya no tiene argumentos para deslegitimar al Gobierno; ni siquiera para decir que no están siendo convocados al diálogo y la participación en la definición y ejecución de políticas públicas como la Misión A Toda Vida Venezuela o el Plan Patria Segura.

El presidente de la República ya ha fijado posición. Si el Gobierno bolivariano cayó en algún momento en el chantaje según el cual, si el Estado impone su autoridad ante la violencia entonces eso es autoritarismo, conviene que esta vez hile fino en el ejercicio de su autoridad, dado que la estrategia antichavista dura sigue siendo eminentemente mediática. Maduro anunció el lanzamiento el próximo viernes del Plan de Pacificación Nacional. El pueblo pide la interrupción del guión golpista y el cese de la impunidad.

Editorial PoderenlaRed.com del 12F

viernes, 4 de febrero de 2011

Días de liceo, la estatura promedio y los 12 años de Revolución bolivariana

Chávez en el Andrés Bello
Las afirmaciones que hizo ayer Héctor Navarro en VTV, sobre el aumento de la talla promedio de los jóvenes venezolanos en 2 centímetros durante los últimos años, me recordó de inmediato a los duros años de finales de los ochenta, los tiempos del Marzo Merideño, los de la masacre del Amparo, los días en que los liceos Andrés Bello, Gustavo Herrera y Fermín Toro –emblemáticos por su combatividad- vivían en la calle luchando por las diversas reivindicaciones del momento, en un contexto donde la explosión del Caracazo había desatado la protesta, y una subversión ya no sólo social sino política.