Palabras clave: Batalla de ideas, política, crítica, transformación, diálogo, innovación, cambio de época, amplitud, bloque histórico, lectura, análisis, verdad, belleza, sueños, liberación.
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martes, 14 de febrero de 2017

La conspiración de la teoría conspirativa: ¿ficción, realidad o desinformación?

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Las conspiraciones sí existen… Cualquier conocimiento que uno tiene que no tienen los demás, a uno le da un poder y una ventaja sobre el resto. Entonces, vivimos en un mundo en el cual se controla la información” Sixto Paz Wells.

Ninguna fuerza externa ha frenado todavía nuestra tendencia general hacia un mundo kafkiano–orwelliano donde las peores fantasías parecen cada vez más plausible para más y más gente” 
R. Anton Wilson.

Por lo general, cuando se esbozan explicaciones alternativas sobre acontecimientos históricos o actuales que tuvieron algún tipo de trascendencia económica, social o política, que generaron conmoción en alguna medida y que incluso han influido significativamente en el curso del desarrollo de la humanidad, tarde o temprano terminan siendo ubicadas en el campo de la llamada teoría de la conspiración.

Estas teorías, muchas veces suelen ofrecer una interpretación de los hechos que se ubica en las antípodas de las versiones oficiales, lo cual puede resultar escandaloso cuando no increíble. Una vez que se han detectado suficientes cabos sueltos en la explicación oficial, cuando no está plagada de incoherencias o incongruencias, la mesa queda servida para las lecturas alternativas que, con todo, en una primera mirada podrían parecer jaladas de los pelos, inverosímiles, o al menos el producto de mentes inquietas adictas a la ficción.

De acuerdo a la definición generalmente aceptada, estas teorías dan cuenta de todo un espectro de hechos y situaciones a la luz de un poderoso grupo oculto en las sombras, infiltrado en todas las instituciones sociales, económicas, jurídicas, políticas y culturales, cuyas intenciones giran en torno a la planificación, control y manipulación de procesos y sucesos de importancia, ya sea a niveles tácticos o estratégicos y con propósitos orientados, en el mejor de los casos, a la dominación social.

No obstante, destaquemos que el término “conspiración” es bastante anterior a las “teorías de conspiración”, y que la existencia de las más bizarras conspiraciones está bien documentada en textos históricos y, al decir de la wikipedia (una suerte de enciclopedia conspirativa), en el derecho penal, las leyes y sentencias de los tribunales. Esto nos indica, en un primer momento, que han existido conspiraciones que de alguna manera se han develado al público y han llegado a formar parte de las más diversas historias oficialmente aceptadas.

Sin embargo, por razones elementales de manejo, circulación y democratización de la información, ha llegado el momento en que algún ser imaginativo o grupo de investigadores, buscadores (y encontradores) de la verdad, logra detectar más de una inconsistencia en las explicaciones oficiales de muchos hechos, advirtiendo una notable debilidad en las argumentaciones y justificaciones que con el tiempo se van tornando absurdas e insostenibles, atrayendo el interés, la curiosidad y, durante el proceso, la indignación del investigador que descubre cosas y va develando la urdimbre mitológica de la que él mismo ha formado parte, decidiendo sacar a la luz la nueva verdad.

Discurrir sobre el tema de las teorías de la conspiración en una época como la nuestra, parte de una serie de premisas que convendrá siempre considerar. En primer lugar, esta es una era signada por el conocimiento y el exceso de información, lo que es decir marcada por la desinformación. Agreguemos que la historia que hemos conocido fue la que se escribió, lo cual no implica la certeza de que haya sido lo que realmente ocurrió. Esto nos recuerda una premisa clásica, propia de un mundo en cuyas poblaciones siempre ha sido posible distinguir gobernantes y gobernados, dominantes y dominados; ganadores y perdedores.

En pocas palabras, lo que nosotros, ciudadanos de a pie, optimistas transeúntes y entusiastas participantes de los cuentos que nos echa la matrix, lo que hemos conocido como historia ha sido el relato que ha plasmado e institucionalizado el grupo de los ganadores. Marx expresó la misma idea al decir que las ideas dominantes de una época eran las ideas de la clase dominante. Teniendo esto claro, debemos ahora combinar esta premisa con una reflexión sobre lo que entendemos por realidad y por ficción. Se ha dicho, por ejemplo, que “la realidad supera con creces a la ficción”, y para los efectos de lo que tratamos en este ensayo conviene tener presente la idea en todo momento, así como advertir sus implicaciones.

martes, 9 de agosto de 2016

La bendita ignorancia de Cypher o por qué en la Matrix se vive mejor

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Confieso que desde hace tiempo quería escribir algo sobre The Matrix (1999), la película de los hermanos Wachowski que marcó una pauta en el universo del cine de ciencia ficción. Con los años fui superando prejuicios y me acerqué paulatinamente a la producción. Luego de verla varias veces, despierto mi interés, al adentrarme en el ciberespacio fui encontrando diversas reseñas y análisis interesantes sobre esta cinta protagonizada por Keanu Reeves (Neo), Laurence Fishburne, (Morfeo), Carrie Anne Moss (Trinity), Joe Pantoliano (Cifra) y Hugo Weaving (Agente Smith). Con la lectura de cada texto cobré consciencia del ruido generado; del impacto que había causado y la cantidad de símbolos que encerraba.

Siempre había querido escribir sobre el tema, entre los trabajos formales y otros quehaceres escriturales. Talvez esperaba una excusa, una motivación; un desencadenante, que finalmente llegó.

Diecisiete años después de su estreno, en la segunda mitad de este 2016, me senté a escribir este ensayo motivado por un texto del filósofo Arturo Serrano, extraído de su libro El sueño de la razón produce cine y otros ensayos sobre cine (1), que discurre sobre el tema de los placeres a partir del personaje interpretado por Joe Pantoliano. Entre oráculos, profecías y elegidos, Pantoliano representa la intriga, el escepticismo y la traición. Mientras lo que queda de la humanidad lucha por su derecho a la Paz y a la vida, este personaje decide transar con el agente Smith y reconectarse a la Matrix, el mundo virtual creado por las máquinas para mantener controlada a la humanidad.

Si viste Matrix y alguna vez has tenido la sensación de que vives en algo parecido, o que en este mundo hay algo que no cuadra; si estudiantes filosofía, ciencias sociales o eres conocedor de las teorías de la conspiración; si ya te diste cuenta del poder que tiene nuestra mente; si perteneces a la fauna lectora, si te gusta el cine, estoy seguro que no solo continuarás leyendo esto hasta el final, sino que dejarás un valioso comentario que arrojará más luz sobre este apasionante tema.

*   *   *

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Neo: Esto no es real.

Morpheus: ¿Qué es real?, ¿Cómo defines “real”? Si hablas de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, probar y ver, lo “real” son impulsos eléctricos que tu cerebro interpreta.

A estas alturas del siglo XXI puede resultar difícil que alguien que se considere amante del cine, o mejor, del cine de ciencia ficción o, más precisamente, discípulo del género cyberpunk, no haya visto The Matrix (1999). Dirigida por los hermanos Wachowski, esta es una cinta sobre la que se ha escrito mucho, no solo por las innovaciones técnicas que supuso o por el destacado trabajo de los actores que participaron, sino por la abundancia de elementos filosóficos, místico-religiosos y espirituales que contiene. Hoy, la última distopía del siglo XX sigue dando de qué hablar.

Han pasado 17 años y la producción sigue llamando la atención de las nuevas generaciones, aunque también de todos aquellos que si bien la vieron en su momento, no habían reparado en los meta-mensajes de una película que hoy sigue siendo referencia y objeto de análisis para quienes se formaron en la llamada “cultura de la sospecha”, lo cual incluye toda una gama de pensadores y ensayistas que van desde filósofos y cinéfilos comprometidos hasta los más depurados teóricos de la conspiración, que no conspiranoicos.

En esta oportunidad, vamos a centrarnos en el análisis del artículo “Placeres virtuales y placeres reales en The Matrix”, que integra el mencionado libro del investigador y filósofo Arturo Serrano, en el que se ensaya “Una defensa de Cypher”, el personaje “antihéroe” que forma parte de la tripulación de Morfeo, interpretado convincentemente por Joe Pantoliano. Este, si bien forma parte de la resistencia humana frente a las máquinas, representa el cinismo, la intriga; el tipo hastiado de la vida que lleva como miembro de la tripulación del Nabucodonosor, que es una vida de soldado bajo la órdenes de Morfeo, el líder carismático cuyo propósito es encontrar al “elegido” y terminar así con la guerra.

Desde el principio, notamos en Cypher la actitud de quien está cansado de la rutina, de comer cada día la misma sustancia sin sabor; de los discursos místicos de un líder en el cual ha dejado de creer y que al final decide traicionar. Está harto de llevar una vida sin placeres, dedicada a luchar contra las máquinas, sin amor, rechazando el presente y viviendo de las cenizas de viejas noches hedónicas que se perdieron en el tiempo. La liberación de Neo y la llegada de este a la tripulación parecen acelerar la decisión de Cypher de cometer la traición. Al final, el antihéroe llega a un acuerdo con los agentes de la Matrix. A cambio de entregar al hombre que conoce los códigos de Sión (la última ciudad humana) y traicionar así a sus compañeros, los agentes lo conectarían otra vez al mundo interactivo de ilusiones, esta vez con las ventajas de una vida acomodada y sin memoria de su traición.

En la escena donde se concreta la traición, se encuentra en un elegante restaurante de la Matrix con el agente Smith (Weaving), y está degustando un pedazo de carne. Esta es una escena interesante –central para el análisis− dado que está consciente que la carne no existe, y que lo que ocurre es que la gran computadora le está diciendo a su cerebro que está jugosa y deliciosa. “Después de nueve años ¿sabe de qué me he dado cuenta? La ignorancia es una bendición”, dice antes de llevar un trozo de carne virtual a su boca, masticarla y disfrutar de su sabor. Pero, un momento, ¿cómo es eso de disfrutar de la consistencia y el sabor de una pulpa falsa, a pesar que estoy consciente de que esta no existe? He aquí la clave de la defensa que hace Serrano de la decisión de Cifra; una decisión que, siguiendo al filósofo, sería la que tomaría cualquiera de nosotros haciendo abstracción de la situación de la película.

martes, 8 de diciembre de 2015

Caracas en 100 palabras: Cumbre guerrera

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El pasado jueves 19 de noviembre, el Salón Rojo y el patio central de la Casa de Bello, fueron los escenarios donde tuvo lugar la experiencia de premiación del concurso Caracas en 100 palabras, el cual recibió la apreciable cantidad de 260 cuentos sobre la sultana del Guaraira. A continuación, les dejo el cuento con el que participó Juancho Casablanca. El concurso tendrá su segunda convocatoria el venidero enero de 2016.

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lunes, 7 de diciembre de 2015

Caracas en 100 palabras: Amor complejo

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El pasado jueves 19 de noviembre, el Salón Rojo y el patio central de la Casa de Bello, fueron los escenarios donde tuvo lugar la experiencia de premiación del concurso Caracas en 100 palabras, el cual recibió la apreciable cantidad de 260 cuentos sobre la sultana del Guaraira. A continuación, les dejo el cuento con el que participó Gaucho. El concurso tendrá su segunda convocatoria el venidero enero de 2016.

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sábado, 28 de noviembre de 2015

Caracas en 100 palabras: Despertar

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El pasado jueves 19, el Salón Rojo y el patio central de la Casa de Bello, fueron los escenarios donde tuvo lugar la experiencia de premiación del concurso Caracas en 100 palabras, el cual recibió la apreciable cantidad de 260 cuentos sobre la sultana del Guaraira. A continuación, les dejo el cuento con el que participé, el cual tendrá su segunda convocatoria el venidero enero de 2016.

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viernes, 15 de mayo de 2015

Conoce el documento clave que demuestra que Bin Laden falleció en 2001

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"Es muy posible que en algún momento convenga al Gobierno norteamericano y a la CIA dar a Bin Laden por muerto, y buscar otro pretexto para las guerras y las luchas contra el terrorismo, dado que con el tiempo, el affaire Bin Laden, puede terminar en un escándalo de proporciones incalculables, si no se lo “entierra adecuadamente”.

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jueves, 14 de mayo de 2015

Bin Laden no está muerto, está con Hitler en Argentina

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Cualquiera que lea el titulo de este artículo podrá pensar que el autor no hace un mal uso del llamado “punch”, y que por tanto sabe cómo llamar la atención de los lectores con una frase que bien podría darle nombre a cualquier documental de ficción.

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sábado, 11 de abril de 2015

Clodovaldo Hernández: Las cotufas explotadas de Obama

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La Tercera Guerra Mundial podría estallar por culpa de una planilla mal llenada. Esta es una de las conclusiones extraíbles del episodio de la orden ejecutiva emitida por el emperador Barack "Tuercebrazos" Obama, en la que calificó a Venezuela de "amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad nacional de Estados Unidos.

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viernes, 20 de marzo de 2015

Luis Agüero Wagner: El riesgo que Venezuela invada Estados Unidos

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Recordaba Eduardo Galeano una alocución disparatada del ex presidente norteamericano Ronald Reagan, quien para justificar su injerencia en Centroamérica en tiempos de la revolución sandinista, apeló a un gráfico animado que progresivamente se iba tiñendo de rojo desde el sur hacia el norte.

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sábado, 14 de marzo de 2015

Gilberto Merchán: los medios presentan la realidad muchas veces de manera tramposa

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Este viernes, la Librería del Sur del Teatro Teresa Carreño fue el escenario donde varios escritores colaboradores de la revista Altagracia de la Biblioteca Nacional y miembros del taller Teoría Bolivariana de la Historia, se congregaron para presentar sus obras al público asistente en el contexto del inicio de la onceava Feria Internacional del Libro de Venezuela.

viernes, 20 de febrero de 2015

Luis Britto García: estamos en plena lucha contra la dominación espiritual

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Una eficaz coyuntura para ponernos al día sobre las últimas novedades del escritor venezolano Luis Britto —y para escuchar sus criterios en torno a algunas realidades contemporá­neas— resultó ser el espacio Encuentro con, que tuvo lugar en la sala Nicolás Guillén de La Cabaña, coordinado por su habitual conductora la periodista Magda Resik. La orgía imaginaria, de la editorial Fundarte, fue la obra de este autor, galardonado con el Premio Alba de las Letras, que vertebró el primer tema abordado, una entrega reciente que re­pasa figuras de talla universal como Platón, Miguel Ángel Buonarroti, Carlos Marx, Charles Baudelaire…

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Clodovaldo Hernández: Capriles, Machado y Ledezma quieren su película

El anuncio de que van a hacer una película sobre la vida de Leopoldo López ha generado grandes rabietas. Pero no entre dirigentes revolucionarios, como muchos podrían pensar, sino en el mundillo opositor. Por ejemplo, Henrique Capriles Radonski agarró una de sus célebres calenteras y acusó a su equipo de asesores de pasarse la vida haraganeando y mandando tuits (dicen que uno de los aludidos le ripostó: “¿Y quién nos ha enseñado, ah, ah?”, pero esas no son más que habladurías). No le falta razón al gobernador porque si la industria del cine ha decidido hacer películas sobre héroes de la derecha venezolana, la primera debería ser protagonizada por él, que es el líder indiscutible y el candidato presidencial permanente.

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lunes, 8 de diciembre de 2014

Algunos Bares Notables de Buenos Aires + imágenes

Este es el café La poesía, localizado en San Telmo, un barrio lleno magia y color donde la calle Defensa se convierte cada domingo en la famosa feria de San Telmo. Al inicio del deambular, notará de inmediato el olor a frutas, incienso y cuero. En el cruce con la calle Chile, está nuestro café.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

En el centro de Caracas ahora todo es posible

Suelto por las relucientes aceras del centro de Caracas, bajo la plena incandescencia del sol de agosto a mediodía, me dije que el mejor lugar para leer un guión cinematográfico ―pero también el periódico o cualquier libro― era la Casa de las Primeras Letras Simón Rodríguez, un espacio que se va haciendo predilecto para todos aquellos que pensamos que la casa-museo es mucho más de lo que aparentan sus humildes muros.

El café, esa mágica infusión de primera necesidad en Caracas y en más ciudades de las que se podría pensar, me espabiló oportunamente de una modorra espesada por el calor de la hora. Pasadas las tres cumplí con la tarea. La sala de lectura ubicada entre los dos ambientes del café sirvió como un oasis, casi como refugio. El encuentro con el camara Roque sería en pocos minutos, después de abandonar el bulevar Panteón y darle pa bajo hasta otro local de esos que refulgen por haber nacido en los nuevos buenos tiempos de la ciudad del valle, la jodida y milagrosa urbe de las resistencias.

La esquina de San Jacinto bullía con las risas de un ejército de niños que le daban la vuelta histórica al casco, conducidos por dos sargentos de Bolívar enfundados en la indumentaria de la época. El Chocolate estaba abierto, y ya sus mesas se llenaban de la frescura de las parejas, la curiosa parsimonia del viajero y talvez de la soledad de algún jubilado, poeta o buscador tardío de la belleza. Sí, ahora muchas cosas eran posibles; todo, incluso. Porque ahora tenían frente a sí un artificio musical de colores sugestivos, pequeños templos de acción simultánea donde se intercambian las miradas, se conspira y hasta donde te enamoras mientras un criollito ―a base de cocuy― te erecta las neuronas.

El camara Roque es uno de esos seres singulares que andan en tres patas ―siguiendo al enigma aquel de la esfinge― lo cual aumenta su definitiva presencia ludoviquiana de eterno sátiro insatisfecho que, like a rolling stone, ha sido golpeado y acariciado por el amor, maleteado por las mujeres, caído de algunas palmeras y plasmado algunas páginas embriagadas desde su complejo universo de figuras y duendes. Su frente no parecía estar marchita, aunque las nieves del tiempo habían plateado alguna de sus enruladas mechas. A los pocos minutos apareció, me dijo que no había almorzado y me invitó al restorán El Congreso, uno de esos locales semi-escondidos del  casco central, que se alcanzan entrando en pasillos flanqueados por bisuterías y ropas y subiendo escaleras serpenteantes.

Su voz retumbó en ese lugar amarillo y blanco cuando saludó al catire, un hombre moreno con la bienvenida en el rostro que parecía conocer la chispa desenvuelta de Roque. Pasadas las cuatro, El Congreso está vacío. Divisamos vida sólo en una mesa, donde dos mujeres entablaban una charla de alta concentración sobre esos temas que solo pueden tratarse en un restorán vacío y a esa hora. Nos ubicamos cerca de las muchachas, en una mesa contigua. Mi contertulio pidió unas albóndigas. Yo, como ya había comido, pedí una cerveza. Una de las mujeres, morena, frente noble y mirada despierta, nos lanzaba raudas miradas con una discreción que podría causar regocijo. Roque jode un poco con el catire, quien conoce sus claves y reconoce su asiduidad. Las muchachas sonríen. En la mesa de enfrente hay dos hombres, dos estampas, dos tiempos, palabras que empiezan a llegar, invocaciones al encuentro.

Hicimos algunos escarceos, ensayamos un brindis por la creación y por la revelación de las historias verdaderas, esas capaces de quebrar algunos espesos muros ideológicos que el Comandante eterno logró agrietar, estremecer. Roque leyó sobre la ciudad “poblada de referencias circulares y bifurcadas que se encuentran luego del tránsito obligatorio por senderos de terror, de música, de temblores, y se vuelven a difuminar como en un delirio”. Celebró el valor estético de algunas frases que se adaptan bien al discurso del séptimo arte. Antes de darle curso a esa mediana farra, indagamos sobre la fusión fría y su potencial para transformar la matriz energética de un mundo cuya invertida historia puede hallarse en la primera página de la biografía de Nicola Tesla.

El catire iba y venía con las frías. Al fondo, el resto de los mesoneros jodían, aprovechando el momento muerto. Parecían divertirse con la escena que se representaba en ese amplio escenario de mesas vacías. En eso, Roque le lanzó una pregunta a la morena, quien respondió de buen grado, siempre en coordinación con su amiga, una joven de cabello largo y castaño que alcanzaba una cintura que juraba poder rodear completa con mis manos. Cuando nos dimos cuenta la tertulia se había encendido. El Roque, hablaba de amores del pasado y destacaba las escenas eróticas de mi libro, haciéndome propaganda. La sirena se animaba, cruzó las piernas elegantemente, las cambiaba, rozaba mi cuerpo bajo la mesa, rompimos bien el hielo. Era valiente, pero sin coraza, inteligente y sencilla. Junto a su compañera, encaraba día a día la violencia de género, ese flagelo que también sufre el hombre, aunque este prefiera quedarse callado, como nos decían.

María era toda una sirena urbana, una rara especie asalmonada en este estanque de peces toscos y escurridizos. Mirada analítica y dulce, de cierto aire conservador, entregada a su trabajo, estaba abierta sin embargo a las posibilidades, y estaba segura de que tiempo siempre había para hacer lo que uno quiere hacer. Ana, la morena, parecía entretenida con la charla de Roque, quien recordaba un episodio en el que se había ido sin pagar de un restaurant en Moscú, gracia que le recordaron puntualmente un año después cuando, de paso por el mismo lugar con algunos poetas resonantes, un maitre le preguntó qué le había pasado aquel día que salió apresurado del local, manifestándole su preocupación.

Hacia las seis de la tarde, con siete amarillas en el coco, la tertulia desembocaba en un animado debate sobre machismo, hembrismo, que si las lolas operadas y la mujer como objeto sexual. Conozco casos de algunas a quien llamaban “gallas” en su adolescencia por no “echar pa lante” o por usar lentes culo e botella, que años después se quitaron los cristales despojándose violentamente del pudor, como para recuperar el tiempo perdido, decía. Las muchachas me daban la razón, ¿Por qué atraparse como mujer entre ser una galla o una putañera? Entre la represión y el libertinaje está la alternativa, pero hubo una época en que había que estar en uno de los polos. Pero lo hombres no tienen ese problema ―decía Ana, reflexiva―, ellos pueden ser putos y la sociedad se lo celebra. El pene debería ser un aparato enroscable para todos aquellos hombres casados que gustan salir a beber con sus amigos por la noches. Así, uno se divertiría enroscando y desenroscando y no habría lugar para malos entendidos.

Era una versión cyberpunk del cinturón de castidad aplicado al hombre “jodedor” y disoluto, pero casado y con familia. Fueron pocas las horas, pero El Congreso podía ser en ese momento un bohío en Mochima o el balcón del apartamento de Ana. El catire sonreía. Había aparecido un hombre de edad madura, bermejo de los varios tragos que traía encima, quien después de hablar con los muchachos de la barra reconoció a María. El torrente de palabras fue interrumpido por un momento, el hombre se sentó un rato con nosotros. Quiso involucrarse pero su dicción parecía relentizarse por la kurda. Por momentos, balbuceaba, se inclinaba sobre María, le tocaba el hombro en una caricia que la empujaba. Nos habló de su tragedia marital y lanzaba alternativamente miradas desconfiadas a Roque y a este servidor.

El caso es que María era un ángel. “La vida es algo mágico y el amor es un milagro”, me escribió dos semanas después del día de El Congreso, ese lugar frecuentado por abogados, banqueros y burócratas y propuso, sin querer, un nombre para esta crónica, una frase que contiene la esencia de una clásica escena de bar o café, en que la atmósfera, el azar urbano y las palabras, precisas, amables, fluidas y sinceras, le dan paso al deseo, al milagro. Ahora en el centro todo es posible, desde la Casa de las Letras hasta El Congreso.

@maurogonzag

miércoles, 16 de abril de 2014

Cuatro tablas y una Lírica por la Patria

Teatro de calle en la Plaza Diego Ibarra
El inicio de la nueva edición del Festival de Teatro de Caracas coincidió con la conmemoración del nefasto golpe de Estado de 2002, y se perfila como una fiesta dramática que expresará la nueva vitalidad de la Caracas cultural, vibrante, recuperada y libre de fascismo.

Desde tempranas horas de la tarde, la ciudad teatro erigida en medio de la plaza Diego Ibarra fue ocupada por la familia caraqueña. Muchos niños y muchos jóvenes hablando, riendo y corriendo. Señores y señoras sentadas alrededor de la fuente, donde la leve sombra le bajaba dos al calor abrazador del generoso astro. La obra de César Rengifo esperaba al público desde la carpa de la editorial Fundarte, donde también se exhibían títulos como El realismo crítico o Teatro completo.

Detrás de los anaqueles de libros, sentada, una señora hojeaba un libro verde como quien abre un paquete con un imperioso almuerzo. Su gran cartera, y otro ejemplar más grande y chato encima, fungían de improvisada mesa. A su lado, un señor moreno, con un afro blanqueado por los años, con más apariencia de actor que de lector, veía fijamente el ojo de la cámara mientras captaba las portadas. Piezas dispersas, piezas teatrales, identidad cultural, democracia cultural.

El naranja predominante de la tarima recreaba los clásicos balcones del teatro, en un tono similar al naranja vivo del Teatro Nacional, donde una cuadra más abajo, detrás del escenario dispuesto para el teatro de calle, asistiríamos a la representación de Lírica, una obra que desde ya nos permitimos recomendar por su poderoso mensaje de esperanza, por su invitación directa y desesperada al diálogo, por su advertencia ante la posibilidad de la injusta perpetuación del odio y la entronización de la muerte.

Después de comer dos pastelitos sin sabor, ver los esfuerzos de un gato por copular con su hembra y divisar a una mujer gritar agresivamente al aire en increpaciones dirigidas a una rival o algo así, me dirigí con mi amiga hacia la entrada del teatro, cuya ubicación era algo así como el final ―o el principio― de un corredor o eje histórico que comenzaba en el mausoleo a El Libertador o en la Biblioteca Nacional. El azar nos situó en una esquina de la fila M, en un balcón lateral donde la visión quedaba entorpecida por el ángulo y una inveterada ―aunque muy bien restaurada― columna. El inicio fue puntual, y en el patio fueron varias las butacas que quedaron vacías, incluyendo algunas en la primera fila, donde divisé al maestro Chalbaud.

Dos mujeres iniciaron un diálogo sobre un niño, sobre dos niños, sobre una situación circunstancial de esas insólitas que ocurren en la “vida real” y que son el numen del arte. Ellos estudian en la misma escuela y en el mismo salón, son los mejores amigos pero una situación los preocupa y esa preocupación es un hermoso signo de la pureza de su amistad. El padre de uno ha matado al padre del otro, y el victimario está preso. Entre las madres de los niños, la una viuda y la otra prácticamente también, se despierta un odio mecánico que va creciendo a lo largo de la obra, moderado por momentos por la directora del colegio donde estudian los niños, una maestra que ama su trabajo y que representa el compromiso, la razón, el trabajo y la reconciliación.

No es mucho lo que las madres saben del mundo poético en el que están inmersos sus hijos en el mundo de la escuela. Lennon y David tienen tanto en común que ambos están enamorados de la misma niña, Franchesca. Ella, es otra celebración de su amistad, un amor puro y platónico que ha logrado sacar hermosos versos de los niños, palabras que lograrán conmover profundamente a las madres. La relación de los dos niños es mágica, es una Lírica con la que se protegen de los infortunios y carestías de la vida, de las incomprensibles rutinas y desgracias de sus padres.

La brutalidad del odio, las condiciones de su surgimiento, los prejuicios que lo alimentan y la poca voluntad para cobrar conciencia de su enseñoreamiento, son aleccionadores. Más aún, la esperanza que representan las nuevas generaciones y el imperativo humano de no trasladarles, irresponsablemente, ese odio. Los aplausos fueron resonantes.

Subimos por el corredor y de nuevo nos encontramos en la plaza, ya de noche. Mucha más gente, comidas y bebidas, pero sobre todo, Paz. Una paz por la que hay que luchar, una paz que hay que imponer, una paz que se trabaja, una paz que no es precisamente el camino fácil porque lo fácil es el odio.

Entretanto, mi amiga me hablaba de un caso. Las relaciones son complicadas, tenía sentimientos encontrados. Estaba haciendo un esfuerzo sin igual, sin precedentes, para no sentir rencor hacia su ex pareja. Ella, puedo decir, se había especializado en odiar. Pero era el momento de cambiar, de crecer, de aprender a amar; era el momento de la paz.

Publicado en PoderenlaRed.com el 14 de abril

Real Academia Española elimina la “Ch” de Chávez del alfabeto ¿Conspiración o paranoia?

Es verdad, no es solo la Ch de Chávez, pero caballero, después del Comandante Chávez no es cualquier palabra

El pasado martes 8 de abril, la Real Academia española dio a conocer los cambios que contiene la nueva edición de la Ortografía que se publicará a fines de este año, y si bien algunas de estas modificaciones parecen bastante normales, como el cambio del nombre de la “i griega” por “ye”, la supresión definitiva de la letra “Ch” del alfabeto nos parece, más que llamativo, una clara conspiración de factura orwelliana contra el glorioso nombre del Comandante Chávez.

Parece ficción distópica, pero no es. Junto a la letra “Ll”, la letra “Ch” ha sido formalmente eliminada de la tabla del alfabeto. En consecuencia, las letras del abecedario ahora son 27. En las reseñas que se encuentran en la red, puede notarse que sobre la eliminación de las letras no hay mayor explicación, aunque, no lo dudamos, algún argumento técnico esgrimirá la “autoridad” de la lengua romance para haber eliminado las iniciales del apellido de un líder de resonancia mundial como fue y sigue siendo Hugo Chávez.

No pudimos sino evocar de nuevo la renombrada novela 1984, de George Orwell. Recordemos que en la obra, el idioma que hablan los habitantes de la tierra gobernada por el Gran Hermano se llama Neolengua, “el único idioma del mundo cuyo vocabulario disminuía cada día”. Cada cierto tiempo, las autoridades editaban una nueva versión del diccionario de Neolengua, con menos palabras, menos significados. De repente, una palabra perdía dos de sus tres acepciones, quedando en el aire sus connotaciones, desapareciendo su riqueza. Peor aún, esa palabra que había sido notablemente empobrecida terminaba desapareciendo.

Uno podría preguntarse si todo esto era inocente en la trama de la novela, porque ¿Para qué sacar palabras del diccionario y por esa vía del lenguaje y del habla? Como lo dice Orwell, la función de las nuevas ediciones del diccionario del mencionado lenguaje “Era limitar el alcance del pensamiento y estrechar el radio de acción de la mente”. ¿Cabe la analogía con la reciente eliminación de la letra “Ch” del alfabeto de la lengua española? Respondamos con otra pregunta: ¿Hubiera sido lo mismo sacar la Ch del alfabeto hace 20 años que sacarla en este momento? Porque ¿Cuál es este momento? Sí, la respuesta es: consideremos el contexto.

Actualmente se ejecuta contra la Venezuela bolivariana una guerra de cuarta generación, la cual, como se ha venido estudiando y analizando, es una combinación de formas de lucha que incluye formas de guerra asimétrica, e incorpora formas de guerra psicológica que se despliegan en una variedad de acciones mediáticas tóxicas para socavar las emociones y la moral de poblaciones enteras. Parte de esta intoxicación, por supuesto, se lleva a cabo con el uso científicamente distorsionado del lenguaje adherido a los discursos políticos y mediáticos

De ahí, la variedad de oxímorons, desquiciantes y cínicos, que hemos visto salir de las bocas de distintos factores oposicionistas, desde la mediática y el discurso propiamente político. Si ya habíamos escuchado lo de “capitalismo popular”, antes habíamos oído hablar del “fuego amigo” y de la famosa “destrucción creativa”, con el permiso de Schumpeter.

De tal manera, no nos vengan a decir que esta supresión de la “Ch” del alfabeto es casual, a pesar de la rigurosa justificación técnica-sociológica que bien podría estar detrás de ella.

No hay duda. Sabemos que la campaña contra la Revolución bolivariana empezó antes de 1998, y que poderosos intereses, aquí y en el exterior, quieren borrar el legado de Chávez. Pero ahora van por su nombre, en un sutil pero considerable cambio ―una supresión― que podría tener importantes efectos simbólicos.

Publicado en PoderenlaRed.com el 10 de abril de 2014

martes, 13 de agosto de 2013

El viernes del atardecer púrpura


El viernes 19 de julio amaneció gris y templado, como escarmentado por la primera tormenta eléctrica de verano que había caído la noche anterior, y que se extendió hasta la mitad de la madrugada. Los eucaliptos y los pinos resonaban sus hojas y tambaleaban sus troncos. Tenía una leve resaca de ron que tenía tiempo sin padecer y mi cabeza parecía más pesada.

La telepantalla de mi pieza se encendió a las siete en punto. La había programado a esa hora porque debía asistir a un curso especial en el que me había anotado para no perder la oportunidad, aunque sin tener la seguridad de que podría terminarlo. Ya había faltado una vez, y esa ausencia me había privado del certificado. Una falta más y no aprobaría el curso. En esas meditaciones estaba mientras daba vueltas en la cama, y al final decidí no terminar el curso y quedarme en casa. Más aún, luego de constatar que las vías estaban trancadas por algún tronco caído y el siempre excesivo tránsito vehicular.

Con una sensación como de sueño interrumpido y con un leve mareo, hice mis ejercicios matutinos, los cuales en algo ayudaron a poner mi cabeza de nuevo en su lugar. Mientras saboreaba el café sentía la piel como reseca, y la brisita fría que se colaba por el resquicio de la ventana parecía exacerbar esa sensibilidad. El ron corría por mis venas, el gris del cielo de esa mañana parecía demasiado claro. Empecé mi rutina con suavidad. Abrí varias páginas web y di con un blog cuyo fondo blanco me pareció escandaloso. El contraste de ese blanco con las letras negras, extrañamente incomodó mis ojos.

Súbitamente, sobrevino un deslumbramiento y unas extrañas luminiscencias en la periferia de la mirada me saboteaban la lectura. Pensé en el fondo blanco del blog, que no era el sol, y me dije que algo extraño estaba pasando. Cerré los ojos y me tapé la cara con las manos. Ahí estaban las luces, como hacia la derecha, cínicas, como burlándose de mí. ¿El cuerpo, mi cerebro, me mandaban una señal? Una leve preocupación quiso invadirme, pero como no me sentía mal me dije que no podía ser nada grave salvo el efecto de haber tomado más ron de la cuenta.

Ese viernes se cumplían 34 años de la Revolución sandinista, y esa era una de las noticias del día, más allá de que fuera una efeméride, que las hay todos los días. Recibí la luz de las manos con cruces con toda la Fe de siempre, después de semanas alejado de su fuerza purificadora. El deslumbramiento duró cerca de media hora. Al sentarme frente a la pantalla luminosa, mis ojos tras los cristales leyeron como siempre y ningún fondo blanco pudo molestarme. La mañana avanzaba inexorable y, otra vez la resaca, recordé a Gina y quise tenerla a mi merced, al alcance de mi cuerpo.

Traté de ser dueño de mis pensamientos, habían pasado cuatro meses sin saber de ella. Sentí que debía llamarla y sorprenderla. La extensión de su oficina no respondió. Le escribo en inglés y de una le digo que la quiero ver y para mi sorpresa se muestra receptiva. Ese viernes 19 de julio sigue deparando detalles interesantes, me dije. Leí algunas páginas de Vicente Romano sobre la manipulación mediática y me salió un artículo sobre el tema. Esas páginas despertaron mi apetito lector para interrumpir el libro que estaba leyendo y tomar la obra periodística de García Márquez, la cual inicié con el placer y la voracidad del antropólogo que da con la prueba del “eslabón perdido”.

Cuando vi la hora habían pasado las cuatro. En eso sonó el móvil, el cual atendí ―inusualmente― sin ver el número en la pantalla. La voz preguntó por mí con una extraña seriedad, y sin preguntar de parte de quién respondí con expectante seriedad que sí, que hablaba con Mauro Gonzaga. De inmediato me dijo su nombre, de donde llamaba y para qué llamaba, y esa fue la verdadera noticia del día. Me informaban que era el ganador del Premio Stefanía Mosca, las Crónicas de la ciudad del bajo se lo habían merecido. Dije que no podía ser, que era un notición. La llamada fue breve, tanto, que después pensé que se trataba de una mala broma.

Pero era verdad. Al salir a darle la buena nueva a mi madre, con las manos juntas y benévolas, me dijo que ella lo sabía, que la noche anterior se había acordado del libro, que le había dicho a no sé quién que ganaría ese concurso. Ese día el atardecer fue púrpura, la resaca había desaparecido, y para cuando llegó la noche había dado con dos películas cuya trama giraba en torno a escritores, lectores y librerías. Entre las vueltas en la cama al amanecer de la tormenta, y el atardecer profundo y el buen cine, estaba el brillo plateado de las narraciones de Buenos Aires. Esa fue la noticia del día y para mi, puede que la noticia del año. Volví a saber que las señales existen.

Mauro Gonzaga


viernes, 19 de julio de 2013

Edward Snowden, the last man in USA

Snowden y la sociedad orwelliana del siglo XXI

Una de las consecuencias que trajo la revelación de Edward Snowden sobre los planes secretos de vigilancia y espionaje masivo en la red que viene ejecutando Estados Unidos, fue el incremento de las ventas de la conocida novela 1984, de George Orwell, la obra maestra de ficción distópica que plantea una devastadora crítica a los sistemas totalitarios de control, y que anticipó la configuración de sistemas sociales en los que la tecnología sería empleada para la manipulación y el control de la naturaleza y el ser humano.

Escrita entre 1947 y 1948, y  publicada el 8 de junio de 1949, la novela introdujo una serie de conceptos que hoy día resultan de gran utilidad para comprender nuestro tecnificado y ultra-mediatizado mundo contemporáneo, como son el de Gran Hermano, todo un personaje conceptual o concepto-metáfora, el de Policía del Pensamiento o el de Neolengua, todos insólitamente relacionados ―o relacionables―  con los oscuros planes de la NSA, CIA y demás instituciones del Complejo Militar-Industrial para vigilar y controlar a los pueblos del mundo.

1984, se considera una de las tres obras cumbre de ciencia ficción distópica de principios del siglo XX, junto a Un mundo feliz, de Aldous Huxley, y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury. Sin embargo, el verdadero precursor del género distópico fue el escritor ruso Yevgueni Zamyatin, quien escribió en 1921 la novela Nosotros, la cual influyó determinantemente en la obra de Huxley y Orwell. Originalmente, la novela había sido intitulada The Last Man in Europe (El último hombre de Europa), nombre que fue cambiado a 1984 por razones comerciales. Hoy, ¿Quien podría negar que Snowden es algo así como The Last Man in USA?

Antes de las revelaciones hechas por el ex agente de la CIA Edward Snowden, muchos analistas ya habían establecido paralelismos entre la sociedad actual y el mundo plasmado en 1984, sugiriendo que estamos comenzando a vivir en lo que se ha dado en llamar sociedad orwelliana. En tal sentido, el término “orwelliano”, apellido del autor hecho adjetivo, se ha convertido en sinónimo de sociedades u organizaciones que practican el totalitarismo y la represión, constituyéndose en una idea-fuerza de gran potencial crítico, que ha dado lugar a diversas versiones cinematográficas y que se ha prestado además para atacar a gobiernos y sistemas del más diverso signo.

No obstante, es indiscutible que hoy, más aún después de las revelaciones de Snowden, lo esencial de las críticas sociopolíticas y humanistas contenidas en 1984, aluden directamente a las sociedades capitalistas desarrolladas, al llamado “mundo desarrollado” cuna de la civilización occidental. Una verdad inocultable, cuando hoy sabemos que varios de los documentos revelados dan cuenta del acceso de las autoridades a registros telefónicos de millones de personas en EEUU y el resto del mundo. Además, los papeles secretos confirmaron la existencia de un programa secreto llamado PRISM, mediante el cual la NSA vigila los datos de los usuarios de gigantes informáticos como Microsoft, Google, Facebook y Apple.

Pero, dejemos que sea el propio Orwell el que nos diga si en realidad vivimos en una sociedad como la que él vislumbró hace más de sesenta años. En primer lugar, citemos las tres consignas del Partido Único, el cual ejerce el dominio total en la citada sociedad orwelliana pintada en la obra:

- “La Guerra es la Paz”

- “La Libertad es la Esclavitud”
 
-  “La Ignorancia es la Fuerza”*

No cuesta mucho imaginar lo extraño o pintoresco que pudo haber resultado para el público lector de la época, estas consignas del Partido de la novela, consignas construidas a partir de la combinación de dos palabras de significado opuesto, lo cual permite alterar el orden de los factores sin alterar el producto: La paz es la guerra, la escalvitud es la libertad y la fuerza es la ignorancia. Es verdad, este último caso es más descabellado aún, aunque las tres consignas expresen algo así como la intransigencia fascista del que es capaz de imponer la idea de que dos más dos es cinco, y punto.

Lo interesante de estas consignas es que estamos en presencia del oxímoron, definido como la combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido, como por ejemplo, un “silencio atronador”. Recientemente, la audacia demagógica de la propuesta aquella del “capitalismo popular”, nos hizo recordar que el imperialismo ha recurrido a este artificio para definir la destrucción y la muerte, pretendiendo así trastocar el significado de sus atroces acciones.

En los últimos años, hemos podido recopilar variedad de ejemplos de estas frases que, fuera de la poesía, se convierten en puro artificio volteador del lenguaje, yendo más allá de la frontera del eufemismo y lo políticamente correcto. Es así, como se pretende que haya un “imperialismo humanitario”, “holocaustos bienhechores”, “agresiones pacíficas” provenientes del “fuego amigo”, emparentado con el “bombardeo filantrópico”, que originará “males buenos” como el “genocidio vivificante” o el “exterminio saludable”. De tal manera que ahora no hay que alarmarse por los crímenes de lesa humanidad porque de lo que se trata en el fondo es de una “destrucción edificante” que producirá “devastaciones creadoras”.

Interesante ¿No? Porque, quien podría negar que para el imperialismo “la guerra es la paz”. Sigamos.

El que controla el pasado controla el futuro, el que controla el presente controla el pasado

Dicen que Orwell, de filiación trotskista y crítico acérrimo del stalinismo, era un agente de los servicios secretos estadounidenses. Hoy dicen lo mismo del propio Trotsky. El hecho es que, de haber sido Orwell un colaborador de los servicios secretos ingleses o estadounidenses, cuando uno lee algunos pasajes de 1984 uno pudiera pensar que no todo lo allí planteado fue producto de la imaginación creadora del autor. Y es que, controlar el presente para controlar el pasado para así controlar el futuro, interpretar y re-interpretar la historia para así justificar las acciones del presente de cara a un futuro determinado, ¿No ha sido la estrategia de los potentados del mundo durante los últimos 200 años, la cual han ejecutado a través de las corporaciones mediáticas y la gran industria cultural? Sigamos…

La neolengua, es el único idioma del mundo cuyo vocabulario disminuía cada día

En la Plusvalía Ideológica, Ludovico Silva define a la ideología de una forma sencilla: lenguaje impuesto a la sociedad. Paolo Freire identificó en el lenguaje las células de la dominación, y por tanto vio también en él la esencia de la liberación. Pensamos con palabras, y si hay alguien interesado en disminuir el vocabulario es para limitar la capacidad de definir nuestra realidad. De ahí, que Orwell dijera sobre la “neolengua” que “Su función era limitar el alcance del pensamiento y estrechar el radio de acción de la mente”. Hay más.

“¿Y si el pasado y el mundo exterior solo existen en nuestra mente y, siendo la mente controlable, también pueden controlarse el pasado y lo que llamamos realidad?”

Emparentada con las ideas anteriores, estamos en presencia de la idea raizal de las grandes estrategias de dominación cultural y de construcción de hegemonía que ha desarrollado el capitalismo en las últimas décadas. Se trata del ataque sistemático contra las mentes de millones de personas en el marco de las nacientes sociedades de masas, que en algún momento de la historia pueden rebelarse, levantarse y sacudir los cimientos del sistema, cosa que deben impedir a toda costa los “potentados” del mundo, con mucho circo, con mucha televisión y mucha iglesia.

Las bombas cohete que caían diariamente sobre Londres eran lanzadas por el mismo gobierno de Oceanía solo para que la gente estuviera siempre asustada

En este caso, solo detengámonos a analizar cuáles son las “bombas cohete” que lanzan cotidianamente contra la gente para mantenerla siempre asustada, en una situación de “esclavitud moderna”, dependiente de las convenciones, sometida a la ideología. Todo nos lleva siempre al tema de las “transnacionales del miedo”.

La industria militar consiste en usar los productos de las máquinas sin elevar por eso el nivel general de la vida

Recordemos el lugar que ocupa hoy en día la industria armamentista entre los negocios más lucrativos del mundo y el clásico usufructo tecnológico perpetrado durante la carrera armamentista desarrollada en el marco de la guerra fría.

Con el desarrollo de la TV y el adelanto técnico que hizo posible recibir y transmitir simultáneamente en el mismo aparato, terminó la vida privada

Si con la televisión, Orwell pensó que había terminado la vida privada, que pensar en la época de la internet; en la era del programa PRISM, mediante el cual la NSA vigila los datos de los usuarios de gigantes informáticos como Microsoft, Google, Facebook y Apple.

Por primera vez en la historia existía la posibilidad de forzar a los gobernados, no solo a una completa obediencia a la voluntad del Estado, sino a la completa uniformidad de opinión”

Recordemos al neoliberalismo, a esos grandes contingentes de hombres y mujeres votando por gente como Uribe o Rajoy, los efectos de los monopolios mediáticos en los estados de opinión y las pretensiones de imposición del pensamiento único; recordemos las 10 estrategias de manipulación mediática de Noam Chomsky. Añadamos también la perversa “doctrina del shock”.

El progreso de nuestro mundo será la consecución de más dolor

Respecto al mito del progreso es mucho lo que se ha dicho. Esta frase merecería un tratamiento especial, aparte. Solo preguntémonos si en realidad hemos tenido progreso, entendido este como bienestar físico y espiritual. ¿No son las sociedades capitalistas contemporáneas las sociedades del miedo y la ansiedad? ¿El progreso tecnológico ha llevado aparejado el bienestar material y espiritual de la humanidad? ¿La guerra y la violencia en general no han sido la constante en las modernas sociedades capitalistas?

Pero no olvides que nosotros creamos la naturaleza humana. Los hombres son infinitamente maleables

Una realidad que muchos preferirían ignorar. Resulta tenebroso pensar que, si bien esto era posible sin todos los artilugios técnicos surgidos en los últimos sesenta años, hoy día las capacidades de manipulación, sin exagerar, pueden haber alcanzado niveles de esquizofrenia.

Así, las revelaciones de Snowden nos han recordado en buen momento lo mucho que han avanzado los potentados en materia de manipulación, vigilancia, espionaje y control social.

Ahora veo la versión cinematográfica de 1984, veo a Winston, The Last Man in Europe, recluido en los depravados y desolados salones del Ministerio del Amor. Esperemos no ver nunca a Edward, The Last Man in USA, desaparecer entre los lóbregos pasillos y mazmorras de los amorosos servicios secretos que lo persiguen.

* Orwell, George (1970). 1984. Biblioteca Básica Salvat. Salvat Editores. España.

amauryalejandrogv@gmail.com
@maurogonzag

viernes, 12 de julio de 2013

Edward Snowden: breve biografía del bachiller que saltó la talanquera del imperio


Edward Snowden, el joven informático actualmente centro de la atención mundial, nació en Elizabeth City, Carolina del Norte (EEUU). Su padre, residente en Pensilvania, fue un oficial de la Guardia Costera de Estados Unidos. Su madre, Wendy, residente de Baltimore, es una empleada del Tribunal Federal de Distrito para el Distrito de Maryland. Snowden tiene además una hermana mayor que es abogada.

Luego de la revelación de Snowden sobre los planes de espionaje masivo que adelanta la dirigencia político-militar estadounidense, su padre declaró a ABC que estaba preocupado por su hijo y las consecuencias que le podrían traer sus acciones, mientras que su madre ha preferido mantener el silencio frente a la prensa.

En 1999, se mudó con su familia a Ellicott City, Maryland, donde estudió computación en el Anne Arundel Community College con el fin de conseguir los créditos necesarios para obtener la certificación GED (General Educational Development Test), la cual se otorga a todos aquellos que por diversas razones no alcanzaron a terminar la preparatoria. De tal manera, la GED es una especie de equivalente al diploma del que en Venezuela se conoce como bachillerato.

Siguiendo el reporte de The Guardian, Snowden se unió al ejército en 2003, motivado por servir a su país en las Fuerzas Especiales, dado que “Quería luchar en la guerra de Irak porque sentía que tenía una obligación como ser humano para ayudar a liberar personas de la opresión”, llegó a decir. Sin embargo, el 28 de septiembre de 2004, Snowden se fracturó ambas piernas durante un entrenamiento, tras lo cual fue dado de baja.

No obstante, en medio de los entrenamientos, antes de romperse las piernas, Snowden se desengañó sobre los objetivos reales detrás de la conflagración con Irak, una guerra por petróleo que fue justificada, recordemos, por la supuesta posesión por parte de Saddam Hussein de “armas de destrucción masiva”. Snowden comprobaría que "La mayoría de las personas en entrenamiento estaban muy emocionados en matar árabes, no en ayudar”.

Durante los últimos cuatro años, trabajó como guardia de seguridad en la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) como empleado de empresas contratistas, incluyendo Booz Allen y Dell, desde la que tuvo acceso a información secreta y desde donde filtraría los oscuros planes de espionaje de la agencia, perteneciente por cierto al conocido Complejo Militar-Industrial. En este período, Snowden estuvo trabajando en las instalaciones de una base militar estadounidense en Japón.

Snowden también fue agente de la CIA, la terriblemente célebre agencia de inteligencia estadounidense, lo cual da una idea de la información que maneja el ex agente y del por qué este tuvo que pedir asilo político luego de hacer sus revelaciones. Fue en 2007 cuando la CIA lo destinó a Ginebra, Suiza, como agente con protección diplomática. Esta colaboración duraría hasta 2009, cuando pasa a trabajar con la NSA.

En mayo de 2013, antes de abandonar Estados Unidos, llevaba poco menos de tres meses trabajando para la mencionada contratista de defensa Booz Allen Hamilton, como administrador de sistemas, en Hawái. Según The Guardian, Snowden llevaba “una vida muy cómoda”, devengando un salario de 200 mil dólares, acompañado por una novia con la que vivía y con una carrera estable. Todo duraría hasta que Snowden decidió hacer la revelación.

Desengañado desde la época en que se rompió las piernas en medio de los entrenamientos para combatir en Irak, su responsabilidad en el mantenimiento de las redes de computadoras significó que tuvo acceso a documentos clasificados. Si a esto le sumamos los tres años que estuvo en la CIA, nos damos cuenta que la historia de Snowden no se diferencia mucho de la de muchos soldados y veteranos de guerra estadounidenses que se han convertido en férreos luchadores sociales, luego de haber conocido al monstruo por dentro.

“De verdad me quiero enfocar en estos documentos y en el debate que espero gatille entre los ciudadanos alrededor del mundo acerca de en qué mundo vivimos", afirmó Snowden. "Mi único motivo es informar al público acerca de lo que se ha hecho en su nombre y en contra de ellos", precisó el más famoso salta talanquera imperial de los últimos tiempos.

“Estoy dispuesto a sacrificar todo eso porque no puedo tener una buena conciencia si permito que el gobierno de Estados Unidos destruya nuestra privacidad, la libertad en Internet y las libertades básicas para las personas alrededor del mundo con la gran máquina de vigilancia que están construyendo en secreto", dijo Snowden al diario británico.

Tendencias anti bélicas y defensor de la privacidad

La agencia Efe lo describe como un partidario del anti intervencionismo del Estado, postura que demostró con las donaciones que hizo a la campaña del precandidato a la presidencia por el partido Republicano, Ron Paul, conocido por su antibelicismo y su condición de libertario. 

The Guardian, describe a Snowden como alguien apasionado por la privacidad. Su laptop está adornada con calcomanías de organizaciones que apoyan la libertad en internet, como la Electronic Frontier Foundation (EFF) y el proyecto Tor. Es así, como Snowden dejó pocos rastros de sí mismo en el entorno virtual; “mínimos detalles sobre su familia” y no dejó nuevas fotografías, o actualizaciones de Facebook o Twitter “si es que tenía una cuenta”, y ninguna relación con compañeros de la escuela secundaria.

Según informes, Snowden presuntamente tiene un profundo interés en la cultura popular japonesa, y estudió el idioma japonés.  Otras fuentes que posee conocimientos básicos de chino mandarín y que le interesan las artes marciales. Otros informes señalan que en una ocasión afirmó que su religión es el budismo. No obstante, antes del destape de la olla, Snowden estuvo en Hong Kong de vacaciones con su novia.
Snowden, explicó que no se arrepiente de haber filtrado la información clasificada "alto secreto" y cree que las filtraciones han hecho que los estadounidenses ahora entiendan "que tienen el poder de decidir por ellos mismo si están dispuestos a ceder su privacidad a un estado de vigilancia constante".

Una de las repercusiones que ha tenido la revelación de este plan secreto de vigilancia masiva en la Red, fue el incremento vertiginoso de las ventas de la famosa novela 1984, de George Orwell, obra maestra de ficción que plantea una crítica a los sistemas totalitarios de control, anticipando la posible configuración de sistemas sociales donde la tecnología es empleada para la manipulación y el control total de la naturaleza y el ser humano. 

Esa es la historia vertiginosa de Edward Snowden, el joven informático que se paseó por los meandros del Complejo Militar Industrial, hurgando de tal manera en su ADN informático, que no pudo evitar tomar la decisión de denunciar los planes para socavar elementales derechos civiles que constaron cientos de años de luchas a la humanidad. 

Lo último que supo el mundo sobre el destino del personaje que fue la excusa para que algunos países europeos, siguiendo los dictados de EEUU, pusieran en peligro la vida del presidente boliviano Evo Morales, fue su solicitud de "asilo temporal" a Rusia, en vista de la imposibilidad de que viaje a América Latina, donde varios países, incluyendo Venezuela, le han ofrecido asilo humanitario.

Una historia en pleno desarrollo, la historia del bachiller que saltó la talanquera del imperio.

Publicado hace unos días en PoderenlaRed.com