Confieso que desde hace tiempo quería escribir algo sobre The Matrix (1999), la película de los hermanos Wachowski que marcó una pauta en el universo del cine de ciencia ficción. Con los años fui superando prejuicios y me acerqué paulatinamente a la producción. Luego de verla varias veces, despierto mi interés, al adentrarme en el ciberespacio fui encontrando diversas reseñas y análisis interesantes sobre esta cinta protagonizada por Keanu Reeves (Neo), Laurence Fishburne, (Morfeo), Carrie Anne Moss (Trinity), Joe Pantoliano (Cifra) y Hugo Weaving (Agente Smith). Con la lectura de cada texto cobré consciencia del ruido generado; del impacto que había causado y la cantidad de símbolos que encerraba.
Siempre había querido escribir sobre el tema, entre los trabajos formales y otros quehaceres escriturales. Talvez esperaba una excusa, una motivación; un desencadenante, que finalmente llegó.
Diecisiete años después de su estreno, en la segunda mitad de este 2016, me senté a escribir este ensayo motivado por un texto del filósofo Arturo Serrano, extraído de su libro El sueño de la razón produce cine y otros ensayos sobre cine (1), que discurre sobre el tema de los placeres a partir del personaje interpretado por Joe Pantoliano. Entre oráculos, profecías y elegidos, Pantoliano representa la intriga, el escepticismo y la traición. Mientras lo que queda de la humanidad lucha por su derecho a la Paz y a la vida, este personaje decide transar con el agente Smith y reconectarse a la Matrix, el mundo virtual creado por las máquinas para mantener controlada a la humanidad.
Si viste Matrix y alguna vez has tenido la sensación de que vives en algo parecido, o que en este mundo hay algo que no cuadra; si estudiantes filosofía, ciencias sociales o eres conocedor de las teorías de la conspiración; si ya te diste cuenta del poder que tiene nuestra mente; si perteneces a la fauna lectora, si te gusta el cine, estoy seguro que no solo continuarás leyendo esto hasta el final, sino que dejarás un valioso comentario que arrojará más luz sobre este apasionante tema.
* * *
Neo: Esto no es real.
Morpheus: ¿Qué es real?, ¿Cómo defines “real”? Si hablas de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, probar y ver, lo “real” son impulsos eléctricos que tu cerebro interpreta.
A estas alturas del siglo XXI puede resultar difícil que alguien que se considere amante del cine, o mejor, del cine de ciencia ficción o, más precisamente, discípulo del género cyberpunk, no haya visto The Matrix (1999). Dirigida por los hermanos Wachowski, esta es una cinta sobre la que se ha escrito mucho, no solo por las innovaciones técnicas que supuso o por el destacado trabajo de los actores que participaron, sino por la abundancia de elementos filosóficos, místico-religiosos y espirituales que contiene. Hoy, la última distopía del siglo XX sigue dando de qué hablar.
Han pasado 17 años y la producción sigue llamando la atención de las nuevas generaciones, aunque también de todos aquellos que si bien la vieron en su momento, no habían reparado en los meta-mensajes de una película que hoy sigue siendo referencia y objeto de análisis para quienes se formaron en la llamada “cultura de la sospecha”, lo cual incluye toda una gama de pensadores y ensayistas que van desde filósofos y cinéfilos comprometidos hasta los más depurados teóricos de la conspiración, que no conspiranoicos.
En esta oportunidad, vamos a centrarnos en el análisis del artículo “Placeres virtuales y placeres reales en The Matrix”, que integra el mencionado libro del investigador y filósofo Arturo Serrano, en el que se ensaya “Una defensa de Cypher”, el personaje “antihéroe” que forma parte de la tripulación de Morfeo, interpretado convincentemente por Joe Pantoliano. Este, si bien forma parte de la resistencia humana frente a las máquinas, representa el cinismo, la intriga; el tipo hastiado de la vida que lleva como miembro de la tripulación del Nabucodonosor, que es una vida de soldado bajo la órdenes de Morfeo, el líder carismático cuyo propósito es encontrar al “elegido” y terminar así con la guerra.
Desde el principio, notamos en Cypher la actitud de quien está cansado de la rutina, de comer cada día la misma sustancia sin sabor; de los discursos místicos de un líder en el cual ha dejado de creer y que al final decide traicionar. Está harto de llevar una vida sin placeres, dedicada a luchar contra las máquinas, sin amor, rechazando el presente y viviendo de las cenizas de viejas noches hedónicas que se perdieron en el tiempo. La liberación de Neo y la llegada de este a la tripulación parecen acelerar la decisión de Cypher de cometer la traición. Al final, el antihéroe llega a un acuerdo con los agentes de la Matrix. A cambio de entregar al hombre que conoce los códigos de Sión (la última ciudad humana) y traicionar así a sus compañeros, los agentes lo conectarían otra vez al mundo interactivo de ilusiones, esta vez con las ventajas de una vida acomodada y sin memoria de su traición.
En la escena donde se concreta la traición, se encuentra en un elegante restaurante de la Matrix con el agente Smith (Weaving), y está degustando un pedazo de carne. Esta es una escena interesante –central para el análisis− dado que está consciente que la carne no existe, y que lo que ocurre es que la gran computadora le está diciendo a su cerebro que está jugosa y deliciosa. “Después de nueve años ¿sabe de qué me he dado cuenta? La ignorancia es una bendición”, dice antes de llevar un trozo de carne virtual a su boca, masticarla y disfrutar de su sabor. Pero, un momento, ¿cómo es eso de disfrutar de la consistencia y el sabor de una pulpa falsa, a pesar que estoy consciente de que esta no existe? He aquí la clave de la defensa que hace Serrano de la decisión de Cifra; una decisión que, siguiendo al filósofo, sería la que tomaría cualquiera de nosotros haciendo abstracción de la situación de la película.
Palabras clave: Batalla de ideas, política, crítica, transformación, diálogo, innovación, cambio de época, amplitud, bloque histórico, lectura, análisis, verdad, belleza, sueños, liberación.
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martes, 9 de agosto de 2016
La bendita ignorancia de Cypher o por qué en la Matrix se vive mejor
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martes, 15 de diciembre de 2015
Antonio Pérez Esclarín: Tierra de Gracia
Venezuela, digámoslo con convicción, es un país privilegiado, lleno de encantos y prodigios, que Dios lo debió crear en una tarde en que andaba especialmente feliz. Cuando en 1498, Cristóbal Colón llegó a las costas de Paria, quedó tan impresionado con su belleza que creyó que había llegado al Paraíso Terrenal. Sus ojos abrumados por tanta luz y tanto verdor trataban en vano de captar toda la hermosura. Y de su asombro y admiración, brotó el primer nombre de Venezuela: Tierra de Gracia.
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sábado, 14 de noviembre de 2015
Fin del ciclo progresista, cambio de época y pensamiento perplejo (III)
Continuando con el compendio de reflexiones que han contestado a quienes hablan del FCP, citemos ahora la reflexión del filósofo Manuel Azuaje Reverón, quien ha destacado oportunamente que la relación conflictiva de esta izquierda fatalista con los gobiernos progresistas, radica en la particular visión que tienen sobre la política, cuyo discurso nace de la lógica de los movimientos sociales y su relación con el poder del Estado.
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miércoles, 29 de julio de 2015
Carlos Luna Arvelo: ¿Es la educación bolivariana una educación carente de calidad?
El artículo alerta acerca de los riesgos de la “imposición de modas epistémicas eurocéntricas” en el campo de la educación y después de un ligero pero preciso recorrido por la génesis y evolución del concepto “calidad de la educación”, remata invitando a leer a Simón Rodríguez. No lo dijo Rojas Olaya, pero está entredicha en su artículo la célebre frase de Samuel Robinson “Inventamos o erramos”.
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lunes, 25 de mayo de 2015
América Latina y sus trastornos: 4 reflexiones para ubicarnos en el laberinto
América Latina comenzó el siglo XXI dando inicio a una primavera política en la que varios de sus países se rebelaron contra las viejas clases privilegiadas que, en su carácter de administradores coloniales criollos, habían entregado dignidad y soberanía a intereses extranjeros adoptando-sucumbiendo siempre a los diversos colonialismos.
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martes, 19 de mayo de 2015
Amaury González: Briceño Guerrero y su precisa definición del burocratismo
En los últimos años de proceso político en Venezuela se ha señalado muchas veces, junto a la corrupción, al burocratismo como una de los pesados fardos, obstáculos, lastres, vicios, a superar con el propósito de aumentar la eficiencia y la eficacia de los procesos administrativos de cara al logro de los más altos objetivos de la nación.
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miércoles, 6 de mayo de 2015
Alfredo Toro Hardy: Creación destructiva
Pocos términos resultan tan famosos en economía como el de la creación destructiva. El mismo fue acuñado en 1942 por el austríaco Joseph Schumpeter en su obra Capitalismo, Socialismo y Democracia. De acuerdo a su autor dicha noción aludía al "proceso de mutación industrial.
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jueves, 30 de abril de 2015
Richard Canan: Galeano y su Memoria del Fuego
No hay mejor regalo que un libro. Es la oportunidad de brindar conocimientos, sabiduría. En uno de mis cumpleaños me obsequiaron Memoria del Fuego. Nunca lo había leído. Allí descubrí nuevamente a Eduardo Galeano..
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martes, 21 de abril de 2015
Antonio Pérez Esclarín: Es la hora de la educación
Sólo desde la ceguera o el cinismo puede ocultar la sociedad venezolana sus gravísimos problemas: violencia de todo tipo, egoísmo insolidario, falta de honestidad en la vida pública, corrupción, doble moral, retórica hueca, improductividad y escasez, empecinamiento en seguir caminos que nos están llevando al abismo.
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martes, 3 de marzo de 2015
Antonio Pérez Esclarín: Fe y Alegria cumple 60 años
Nació el 5 de marzo de 1955 en un rancho cedido por sus dueños, Abrahán Reyes y su esposa Patricia, en lo que hoy es el 23 de Enero de Caracas. Cien alumnos sentados sobre el piso, pues no tenían pupitres ni mesas, fueron sus primeros alumnos.
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martes, 24 de febrero de 2015
Amaury González: inteligencia 3.0, lectura y redes sociales
El novelista y psicólogo Robert Anton Wilson, en su libro Prometeo Ascendiendo nos dejó una concisa y vigente definición sobre nuestra habilidad cognitiva por excelencia: “La inteligencia es la capacidad de recibir, decodificar y transmitir información de manera eficiente”. Al leer tal tesis, de inmediato podemos preguntarnos ¿Recibir, decodificar y transmitir información no es lo que hacemos a diario en nuestro mundo signado por las tecnologías de la información y la comunicación?
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viernes, 20 de febrero de 2015
Laureano Márquez escribió esta carta para Leopoldo López
Estimado Leopoldo:
Es un año de cárcel, 365 días con sus noches desvelos y angustias. No de cualquier cárcel: una cárcel concebida con ensañamiento, con agresión y vejaciones, con un proceso judicial lleno vicios por parte de una justicia que no puede ser imparcial. Una prisión diferente -con mucho- a la que vivió el fundador de este proceso por un intento de golpe militar con cifra oficial de 14 muertes; que tuvo la posibilidad de ser visitado por muchísima gente más allá de sus familiares; con reuniones de trabajo, entrevistas televisadas desde la cárcel y muchos etcéteras que no vienen a cuento.
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Es un año de cárcel, 365 días con sus noches desvelos y angustias. No de cualquier cárcel: una cárcel concebida con ensañamiento, con agresión y vejaciones, con un proceso judicial lleno vicios por parte de una justicia que no puede ser imparcial. Una prisión diferente -con mucho- a la que vivió el fundador de este proceso por un intento de golpe militar con cifra oficial de 14 muertes; que tuvo la posibilidad de ser visitado por muchísima gente más allá de sus familiares; con reuniones de trabajo, entrevistas televisadas desde la cárcel y muchos etcéteras que no vienen a cuento.
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miércoles, 31 de diciembre de 2014
Cualquiera puede ser bueno, lo difícil es ser justo
El Comandante Chávez, se rebeló contra las cúpulas de la Cuarta República y llegó posteriormente al poder para saldar una inmensa deuda social, para hacer renacer a una Patria de sus cenizas; para luchar por la justicia social siempre necesaria para alcanzar la Paz, en un país signado por una violencia producto de sucesivas injusticias históricas. Pero, el noble espíritu de cristiano misionero del militar del pueblo no se esperaba una reacción tan furibunda de las cúpulas tradicionales y su parentela de oligarcas.
Indistintamente de cómo empezó todo, de la filiación de Chávez por la propuesta de la llamada Tercera vía y de su posterior radicalización hacia el socialismo del siglo XXI, la llamada Revolución bolivariana ha sido ante todo un proceso orientado a lograr la justicia social. Y para lograrlo, Chávez tuvo la voluntad y los cojones de hacer una revolución dentro de la antigua PDVSA; de rescatar a la bastante venida a menos OPEP y de poner la nueva ola de ingentes ingresos petroleros al servicio de su legítimo dueño: el pueblo de Venezuela. Esto, sin excluir a los “locoven” que siempre se llevaron la torta completa.
La Revolución en Venezuela, comenzó cuando Chávez se preguntó, como bien lo recordó no hace mucho Aristóbulo Istúriz, si valía la pena gobernar Venezuela sin tomar el control de PDVSA y sus recursos. Lo hizo, y de ahí en adelante, el proceso ha sido golpe y contragolpe, posturas polarizadas que generaron una esquizofrenia mediática donde el pueblo venezolano en su conjunto se vio notablemente afectado. Frente al depravado libertinaje simbólico desatado en este marco, en algún momento el ideal de justicia se confundió o se vio desplazado por la bondad. Ser eficiente para la tarea, lo justo y necesario, dejó de ser lo importante, lo prioritario, dando paso a la lealtad, que pasó a ser lo bueno, lo deseable.
Y como dijo el poeta Víctor Hugo “Es cosa fácil ser bueno, lo difícil es ser justo”. No dudo de la pretensión de justicia que animó siempre la fibra más profunda del Comandante Chávez, y aunque no es nada nueva la idea, cabe recordar que en la idea de igualdad pervive una esencial injusticia, particularmente en una idea como la de igualdad, por lo general mal entendida. “De cada quien según su capacidad, a cada cual según su necesidad”, reza una divisa clásica del pensamiento socialista en la que podríamos ver, dependiendo del contexto, justicia o bondad. Ahora bien, si yo digo “De cada quien según su capacidad, a cada cual según su trabajo”, una suerte de variante de la idea anterior, estamos en presencia de una idea que, más que pretender ejecutar una política “bondadosa”, pretende ser justa.
El debate sería interesante y arduo, y más aún en nuestras sociedades caribes de la diversidad cultural, pero bien podríamos decir que el Comandante Chávez fue más bueno que justo, talvez porque eso era lo que dictaba la necesidad, el contexto. Consciente de su finitud y de cosas que solo él y Dios sabrán, Chávez quiso ser generoso y magnánimo hasta el final, enarbolando el amor como principio político. Desde la perspectiva económica, esto se expresó en la profundización del carácter rentista de la economía y de la persistencia de sus nefastos correlatos culturales, principales enemigos de toda sociedad productiva capitalista o socialista.
La situación está allí, en forma de crisis y oportunidad. En tal contexto, creemos que el presidente Maduro ha asumido el desafío, el reto formidable de enseriar un poco la pea rentista y ejecutar políticas orientadas hacia la justicia, hacia el esperar de cada quien según su capacidad y dar a cada uno de acuerdo a sus esfuerzos, con las excepciones de siempre, que siempre las hay y las habrá.
Separar el grano de la paja, comprender los gustos, actitudes, vicios y virtudes de todo un pueblo y cambiar lo que tenga que ser cambiado, conocer y saber interpretar las consecuencias de los nuevos paradigmas emergentes, las ideologías al uso y la necesidad de mantener la Paz; transformar una economía de precios “estructuralespeculativos” en una de precios justos, es una lucha por la justicia que puede calificarse de cualquier cosa menos de fácil.
Se trata de un problema ético-político, de reconocimiento del otro, de valores y de criterio, de madurez política e intelectual pero también emocional. Así, la organización, será una de las claves para el crecimiento, la actividad que permitirá producir más y mejor, justi-preciar, conocer mejor y valorar lo que tenemos.
Seamos buenos, sí, pero seamos justos.
@maurogonzag
Indistintamente de cómo empezó todo, de la filiación de Chávez por la propuesta de la llamada Tercera vía y de su posterior radicalización hacia el socialismo del siglo XXI, la llamada Revolución bolivariana ha sido ante todo un proceso orientado a lograr la justicia social. Y para lograrlo, Chávez tuvo la voluntad y los cojones de hacer una revolución dentro de la antigua PDVSA; de rescatar a la bastante venida a menos OPEP y de poner la nueva ola de ingentes ingresos petroleros al servicio de su legítimo dueño: el pueblo de Venezuela. Esto, sin excluir a los “locoven” que siempre se llevaron la torta completa.
La Revolución en Venezuela, comenzó cuando Chávez se preguntó, como bien lo recordó no hace mucho Aristóbulo Istúriz, si valía la pena gobernar Venezuela sin tomar el control de PDVSA y sus recursos. Lo hizo, y de ahí en adelante, el proceso ha sido golpe y contragolpe, posturas polarizadas que generaron una esquizofrenia mediática donde el pueblo venezolano en su conjunto se vio notablemente afectado. Frente al depravado libertinaje simbólico desatado en este marco, en algún momento el ideal de justicia se confundió o se vio desplazado por la bondad. Ser eficiente para la tarea, lo justo y necesario, dejó de ser lo importante, lo prioritario, dando paso a la lealtad, que pasó a ser lo bueno, lo deseable.
Y como dijo el poeta Víctor Hugo “Es cosa fácil ser bueno, lo difícil es ser justo”. No dudo de la pretensión de justicia que animó siempre la fibra más profunda del Comandante Chávez, y aunque no es nada nueva la idea, cabe recordar que en la idea de igualdad pervive una esencial injusticia, particularmente en una idea como la de igualdad, por lo general mal entendida. “De cada quien según su capacidad, a cada cual según su necesidad”, reza una divisa clásica del pensamiento socialista en la que podríamos ver, dependiendo del contexto, justicia o bondad. Ahora bien, si yo digo “De cada quien según su capacidad, a cada cual según su trabajo”, una suerte de variante de la idea anterior, estamos en presencia de una idea que, más que pretender ejecutar una política “bondadosa”, pretende ser justa.
El debate sería interesante y arduo, y más aún en nuestras sociedades caribes de la diversidad cultural, pero bien podríamos decir que el Comandante Chávez fue más bueno que justo, talvez porque eso era lo que dictaba la necesidad, el contexto. Consciente de su finitud y de cosas que solo él y Dios sabrán, Chávez quiso ser generoso y magnánimo hasta el final, enarbolando el amor como principio político. Desde la perspectiva económica, esto se expresó en la profundización del carácter rentista de la economía y de la persistencia de sus nefastos correlatos culturales, principales enemigos de toda sociedad productiva capitalista o socialista.
La situación está allí, en forma de crisis y oportunidad. En tal contexto, creemos que el presidente Maduro ha asumido el desafío, el reto formidable de enseriar un poco la pea rentista y ejecutar políticas orientadas hacia la justicia, hacia el esperar de cada quien según su capacidad y dar a cada uno de acuerdo a sus esfuerzos, con las excepciones de siempre, que siempre las hay y las habrá.
Separar el grano de la paja, comprender los gustos, actitudes, vicios y virtudes de todo un pueblo y cambiar lo que tenga que ser cambiado, conocer y saber interpretar las consecuencias de los nuevos paradigmas emergentes, las ideologías al uso y la necesidad de mantener la Paz; transformar una economía de precios “estructuralespeculativos” en una de precios justos, es una lucha por la justicia que puede calificarse de cualquier cosa menos de fácil.
Se trata de un problema ético-político, de reconocimiento del otro, de valores y de criterio, de madurez política e intelectual pero también emocional. Así, la organización, será una de las claves para el crecimiento, la actividad que permitirá producir más y mejor, justi-preciar, conocer mejor y valorar lo que tenemos.
Seamos buenos, sí, pero seamos justos.
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miércoles, 29 de octubre de 2014
Me voy demasiado, me quedo demasiado
Este domingo había amanecido con un sol templado y sabroso, sin
chubascos mañaneros que dejan la tierra empantanada junto a pozos que
aquí y allá se hacen propicios para el brote de los zancudos portadores
de los virus maléficos.
Buen día para subir las generosas lomas del Guaraira, me dije. Al llegar a plaza Venezuela recordé la reciente inauguración de la nueva línea del metrobus que enhorabuena recorre Simón Rodríguez, Pinto Salinas y Sarría, donde se alzan los inveterados y eternos bloques de Pedro Camejo. Divisé el flamante Yutong en la esquina oeste de la Plaza Bolivia, hice una breve cola y lo abordé. Este nuevo agregado al buen vivir se lo debemos a las comunas en construcción de Sarría, al poder popular, pensé; también recordé cuando, hace al menos cuatro años, algunas iniciativas de organización y autogestión que florecieron en algunos puntos de la calle Real fueron tildadas como “anarquistas”.
El autobús se detiene frente al bloque 9 y 10 de la urbanización que lleva el nombre del gran filósofo que enseñaba desnudo y despeinado, y que como todo genio fue tachado no pocas veces de diletante delirante. Me bajo y camino en dirección a las escaleras que llevan hacia el teleférico pero también a la avenida Boyacá y de ahí a la energética naturaleza de la montaña. Delante de mí, camina una mujer joven que, me doy cuenta, mide como metro ochenta. Su cabello castaño claro con rulitos recortados más arriba de los hombros, su blanco transparente, mirada ingenua y caminar desenfadado, hace que parezca una niña grande escapada de algún enclave secreto de pueblo Hunza ubicado Galipán adentro.
La muchacha entró a los espacios del teleférico con sus largos pasos, y yo seguí por la cota mil, casi trotando, hacia la pica más cercana en la Florida. El mediodía me había alcanzado y la avenida sería abierta al ansioso tránsito vehicular en pocos minutos. Empiezo mi ejercicio en dirección al Corta fuego. Tengo tiempo que no lo hago, voy sin atore, tranquilo, respirando profundo. Alguna gente viene bajando. Familias, mujeres, hombres, una señora con un perro. De la sede del INE sale una música que se escucha en todo el entorno. Resuena una changa noventosa que deviene en el pop depresivo de los Coldplay; parece una bailoterapia. En eso me cruzo con el Junior, un viejo pana de la época en que todos nos creíamos Michael Jordan cuando jugábamos en el patio trasero del centro materno del bloque 17, con un tablero hecho en casa que permitía arrojadas fantasías voladoras.
Nunca fuimos amigos. Nos identifica, eso sí, ese sentimiento especial de ser parroquia, los recuerdos de los tiempos de primera juventud inconsciente de agresiva competitividad; aunque también la época en que coincidimos en el empleo del banco, donde a veces trabajábamos hasta el amanecer, una vez por semana, para redondear la quincena. Parroquias, aunque ya yo no viva en Sarría y él tenga el firme propósito de irse definitivamente del país, y abandonar el súper-bloque pariente de aquellos del 23.
Buen día para subir las generosas lomas del Guaraira, me dije. Al llegar a plaza Venezuela recordé la reciente inauguración de la nueva línea del metrobus que enhorabuena recorre Simón Rodríguez, Pinto Salinas y Sarría, donde se alzan los inveterados y eternos bloques de Pedro Camejo. Divisé el flamante Yutong en la esquina oeste de la Plaza Bolivia, hice una breve cola y lo abordé. Este nuevo agregado al buen vivir se lo debemos a las comunas en construcción de Sarría, al poder popular, pensé; también recordé cuando, hace al menos cuatro años, algunas iniciativas de organización y autogestión que florecieron en algunos puntos de la calle Real fueron tildadas como “anarquistas”.
El autobús se detiene frente al bloque 9 y 10 de la urbanización que lleva el nombre del gran filósofo que enseñaba desnudo y despeinado, y que como todo genio fue tachado no pocas veces de diletante delirante. Me bajo y camino en dirección a las escaleras que llevan hacia el teleférico pero también a la avenida Boyacá y de ahí a la energética naturaleza de la montaña. Delante de mí, camina una mujer joven que, me doy cuenta, mide como metro ochenta. Su cabello castaño claro con rulitos recortados más arriba de los hombros, su blanco transparente, mirada ingenua y caminar desenfadado, hace que parezca una niña grande escapada de algún enclave secreto de pueblo Hunza ubicado Galipán adentro.
La muchacha entró a los espacios del teleférico con sus largos pasos, y yo seguí por la cota mil, casi trotando, hacia la pica más cercana en la Florida. El mediodía me había alcanzado y la avenida sería abierta al ansioso tránsito vehicular en pocos minutos. Empiezo mi ejercicio en dirección al Corta fuego. Tengo tiempo que no lo hago, voy sin atore, tranquilo, respirando profundo. Alguna gente viene bajando. Familias, mujeres, hombres, una señora con un perro. De la sede del INE sale una música que se escucha en todo el entorno. Resuena una changa noventosa que deviene en el pop depresivo de los Coldplay; parece una bailoterapia. En eso me cruzo con el Junior, un viejo pana de la época en que todos nos creíamos Michael Jordan cuando jugábamos en el patio trasero del centro materno del bloque 17, con un tablero hecho en casa que permitía arrojadas fantasías voladoras.
Nunca fuimos amigos. Nos identifica, eso sí, ese sentimiento especial de ser parroquia, los recuerdos de los tiempos de primera juventud inconsciente de agresiva competitividad; aunque también la época en que coincidimos en el empleo del banco, donde a veces trabajábamos hasta el amanecer, una vez por semana, para redondear la quincena. Parroquias, aunque ya yo no viva en Sarría y él tenga el firme propósito de irse definitivamente del país, y abandonar el súper-bloque pariente de aquellos del 23.
miércoles, 15 de octubre de 2014
Contundente victoria de Evo Morales en honor a la resistencia indígena
En horas de la noche de este domingo, las autoridades
electorales bolivianas informaban que
con más del 90% de los votos escrutados, Evo Morales ganaba las elecciones
presidenciales con más del 60%, una victoria contundente y
refrescante para los pueblos y los gobiernos progresistas de la región, y
particularmente para el pueblo y el Gobierno bolivariano de Venezuela, que
actualmente enfrenta los más duros desafíos desde de la desaparición física del
Comandante Chávez.
Así como Hugo Chávez tuvo su 7 de octubre, Evo Morales tuvo
su 12 de octubre; una victoria por toda la línea, contundente, inobjetable y
poderosa. Pero además, hay que destacar que la extraordinaria fiesta democrática
que culminó con la nueva victoria del aymara, ocurre en el día de la
resistencia indígena, un hecho simbólico nada desdeñable en un contexto de
crisis civilizatoria donde a la explotación, la destrucción de la naturaleza,
al racionalidad instrumental y la guerra que han predominado en el occidente
capitalista, el líder indígena y su proyecto han opuesto el pensasiento, el cosmocimiento, la Paz, el respeto a la madre tierra y una
concepción de desarrollo que no descarta la capacidad técnica moderna como
herramienta para alcanzar el bienestar, cabalgando las contradicciones.
Como lo destacó el presidente reelecto, esta nueva victoria
electoral representa un triunfo del anticolonialismo y del antiimperialismo,
una nueva manifestación de la fuerza “anti-cartesiana” que ha logrado ir más
allá de la mera “meditación” (Dussel dixit). Los herederos de Tupac Katari y
Guaman Poma se impusieron en 8 de los 9 departamentos que tiene Bolivia, y se
han propuesto convertir al país en el centro energético de Sudamérica, como la
tierra con las segundas reservas de gas de la región, las primeras del mundo en Litio y con el proyecto de aprovechar
el potencial de la energía nuclear con fines pacíficos.
Tal como lo recogió la agencia boliviana de noticias, Morales
llamó a la oposición a dejar de lado la confrontación y los convocó a sumarse
al trabajo conjunto por Bolivia, para la ejecución de proyectos de desarrollo
que redunden en el bienestar de todo el pueblo boliviano. En esta línea, Evo
abogó porque la oposición política “tire del carro por el mismo lado” y se
siente a debatir todo lo relacionado con el desarrollo de un país que este año lidera
el crecimiento económico de Sudamérica. Sobre este llamado, conviene recordar
que tanto el presidente Chávez en su momento como el presidente Maduro ahora,
han hecho llamados reiterados a la oposición a incorporarse al trabajo conjunto
para el desarrollo del país, conscientes del papel que ese sector está llamado
a desempeñar en la construcción del país posible. Sin embargo, lo que hemos visto los
venezolanos ha sido guarimbas, señas de paramilitarismo y en general un sector
opositor que, aunque diverso, sin ningún pudor ha demostrado que es capaz de
sumergir al país en la tragedia nacional con tal de desplazar al Gobierno
bolivariano del poder.
Mientras tanto, medios locales han aprovechado la victoria
de Morales para revivir el discurso de la mal llamada “reelección indefinida”,
un discurso que fue ampliamente difundido en Venezuela en el marco de la
Propuesta de Reforma Constitucional, y luego con la enmienda hecha a la Constitución
para crear la libertad de candidatura o, de otra forma, la posibilidad de la
postulación repetida de la misma personalidad política. Así, el portal Web de El Universal, destaca en su titular de
hoy la victoria de Morales extiende su gestión a 14 años, y que sus críticos y
detractores temen que el líder cocalero haga uso de los dos tercios obtuvo en
el parlamento para modificar la Constitución y así incorporar la llamada
“reelección indefinida”. Continuando con su discurso sutilmente oligofrénico,
la nota de este diario incluso compara a Evo Morales con el Mariscal Andrés de
Santa Cruz, quien en el siglo XIX gobernó Bolivia por casi 10 años, destacando
que en lo sucesivo aquel lo superará en materia de tiempo en el poder.
Mientras tanto, la oposición de Bolivia parece quedar en una
situación de franca debilidad. No por casualidad, el candidato del sector
opositor fue un empresario, Dora Medina, quien no alcanzó a sacar el 20% de los
votos, razón por la cual analistas como Rolando Ramos afirman que "la
oposición boliviana debe leer este mensaje y reflexionar. Debe unificarse y
renovar los liderazgos”. ¿Suena familiar? Siempre hay que leer los mensajes que
dan los números electorales, e indistintamente de los resultados estos deben ser
leídos con atención por todas las fuerzas políticas en pugna; más aún cuando estos reflejan realidades elocuentes.
El hecho, es que Evo Morales obtuvo una contundente victoria
que le permitirá seguir al mando del país corazón de Sudamérica hasta el 2020.
Conviene, desde Venezuela, que tanto nuestra variopinta oposición como el chavismo
en general hagan las lecturas necesarias y, también, que opten por tomar lo
mejor del ejemplo de esa Revolución cultural en marcha.
Editorial PoderenlaRed
@maurogonzag
martes, 21 de enero de 2014
La filosofía de Leo Strauss, el imperialismo y las guerras mediáticas
Recuerda Walter Graziano en su popular obra Nadie vio Matrix, que son las teorías
del filósofo de origen alemán Leo Strauss, las que se erigieron en inspiración
y base conceptual de los llamados “neocons” (Neoconservadores) del Partido
Republicano estadounidense, y del CFR, el think tank desde el cual la elite
globalizadora petrolero-financiera maneja los hilos de los acontecimientos
mundiales.
Graziano, recuerda que Strauss emigró a Estados Unidos
perseguido por motivos raciales por el Tercer Reich, y que fue muy bien
recibido en la conocida Universidad de Chicago, casa de estudios fundada y
dirigida por los intereses petroleros, y lugar donde florecieron las teorías
monetaristas de Milton Friedman, base del neoliberalismo, y donde además
trabajaron los físicos que llevaron a cabo los estudios para el desarrollo de
la bomba atómica.
Añade el autor de Hitler
ganó la guerra, que Strauss se convirtió en una especie de gurú para los
neoconservadores republicanos quienes, después de los atentados del 11/09 en
Nueva York, como lo expone Miguel Ángel Contreras en Una Geopolítica del Espíritu, configuraron un escenario discursivo
“anclado en una restauración de la teología-política”. Esto implicaba una
“filosofía política como retorno”, lo cual no le venía nada mal a los intereses
de la elite globalizadora, desde siempre darwinista y malthusiana.
Lo interesante del pasaje del libro de Graziano, es que
resume el pensamiento de Strauss, plasmándolo en una premisa básica y tres
líneas de acción estratégicas. Agrega el autor, para más señas, que Strauss es
un continuador de las tesis de Maquiavelo, cuyas conocidas máximas no le
merecieron nunca la más mínima crítica. De tal manera, como esta es la
filosofía-ideología de los neoconservadores en Estados Unidos, de los cuales por
cierto se pueden encontrar algunos epígonos en la ultraderecha de nuestro país,
conviene que nos detengamos en las implicaciones de este pensamiento, una vez
aclarada su base filosófica. Empecemos con la premisa básica, según la cual:
Por derecho natural,
los fuertes deben gobernar sobre los débiles.
La premisa recuerda a los “esclavos por naturaleza” de
Aristóteles, un esencialismo peligroso que evoca la doctrina del “Destino
manifiesto”, dotado de una teleología muy aristotélica; las palabras de Ginés
de Sepúlveda en el debate con el padre De las Casas con las que pretendió
justificar la guerra y exterminio indígena, y las afirmaciones sobre el
supuesto “Excepcionalismo” de EE.UU. con las que Obama sugirió, desde la
tribuna de la ONU, que su país puede atropellar el derecho internacional cuando
sus intereses así lo reclamen.
Por otra parte, las líneas de acción, si bien son manejadas
por la elite con fines de dominación mundial, podrían ser también la fuente
nutricia del accionar político de personajes más conocidos por nosotros:
1.- La mentira como
necesidad: como no existen verdades absolutas, sino solo relativas, es
necesario que los gobiernos mientan. Las clases dirigentes, a través de la
prensa, deben difundir solo un mínimo indispensable de información veraz. En
términos generales, no cabe otra posibilidad que la mentira y el engaño, con el
fin de mantener bien cohesionada la fe y el optimismo de las masas en el futuro
y en un sistema de valores y creencias. Así, la mentira y el engaño serían las
armas para impedir el mínimo brote de escepticismo o nihilismo en los pueblos,
lo cual podría conducir al desorden.
- Claramente, esta línea straussiana nos habla del perverso
papel que la ideología ―entendida como falsa consciencia o “imagen invertida”―
desempeña en las modernas sociedades capitalistas, mediatizadas y en gran
medida condicionadas por los “mass media”. Como puede verse, son múltiples las
implicaciones de esta “línea”.
- De otro lado, como actitud y comportamiento político, en
Venezuela hemos presenciado hasta la saciedad como los personajes más
representativos de la ultraderecha venezolana, recurren a la mentira y al
engaño de manera sistemática, muchas veces obedeciendo “líneas” de los
entusiastas discípulos que dejó señor Strauss.
2.- Al contrario de lo que establece la mayoría de las
constituciones democráticas modernas, de carácter laico y que por tanto separan
Iglesia y Estado, Strauss pensaba, a la usanza de los neocons estadounidenses
con los Bush a la cabeza, que la fe
religiosa y las constantes invocaciones a un dios todopoderoso (Bush hijo,
incluso, hablaba con Dios) ayudan significativamente a que ese nihilismo y ese
escepticismo se mantenga en el mínimo posible. De tal manera, la religión,
cualquiera que sea, es una potente arma de dominio, tal como la mentira, para
lograr meter en cintura, disciplinar, encolumnar, a las masas tras un líder y
tras la clase dominante que, de acuerdo a la premisa básica, debe gobernar una
sociedad o país por “derecho natural”.
- Este lineamiento pretendería aprovecharse de la necesidad
de trascendencia presente en el alma humana, dándole un uso convenientemente
político. Recordemos con Ludovico Silva, que los sacerdotes fueron los
“primeros ideólogos”, dotados de autoridad carismática y de conocimiento
trascendental. En 15 años de Revolución bolivariana, si hacemos un repaso del
papel de la iglesia nos daremos cuenta de cómo su autoridad ―hoy bastante
maltratada y socavada― fue utilizada siempre para canalizar intereses políticos
criminales y antipopulares. Estaríamos en presencia aquí de un importante
factor teológico-político, escolástico-medieval, propio de Strauss, capaz
incluso de poner entre paréntesis el supuesto laicismo de nuestras sociedades
modernas.
3.- La base de cualquier Estado y de cualquier gobierno es la existencia de un enemigo. Luchar
contra un enemigo común sirve para aglutinar y mantener cohesionadas a las
masas. Si bien un enemigo externo a un Estado puede aparecer de manera
espontánea o imprevisible, según Strauss, y aquellos que siguen y practican su
pensamiento, si ese enemigo no aparece, no existe, es necesario crearlo. Si no
se puede echar mano de uno, este debe ser fabricado, porque sin la existencia
de un enemigo poderoso al acecho se corre el riesgo de que se den las
condiciones para que surjan importantes grados de disenso interno, el cual
podría poner en cuestión la conducción del Estado y el dominio de un país por
la clase “ungida” por derecho natural, es decir, los más fuertes. Lógicamente,
en un sistema capitalista, los más fuertes son por lo general los más ricos.
- Una línea aplicable sobre todo a estados territorialmente
extensos y culturalmente heterogéneos, ciertamente como Estados Unidos, pero
sobre todo a aquellos países de vocación imperialista dirigidos desde las
sombras por élites capaces de asesinar presidentes, organizar increíbles
auto-atentados y crear enemigos de la nada, incluso sacarlos de entre el viejo
grupo de “aliados”.
En resumen, mentir, usar la fe religiosa, y crear enemigos
de la nada, nos da un resultado interesante: hegemonía, una situación de
dominación-dirección construida en lo esencial por ese conglomerado
ideológico-condicionante, hoy en el ojo del huracán en Venezuela: las empresas
de información y “entretenimiento” llamadas medios de comunicación.
@maurogonzag
jueves, 7 de noviembre de 2013
Einstein: “Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía"
Pero también “Eso está carísimo, me llevo dos”
Abogando por una sociedad organizada, capaz de ahorrar, denunciar y boicotear, así sea diciembre
Este miércoles, en el apogeo de la presentación al país de las medidas económicas que se ejecutarán para combatir la guerra económica, y a propósito del lenguaje que han utilizado algunos economistas opositores al Gobierno, quienes han dicho que Venezuela vive una grave crisis económica, el presidente Maduro recordó las reflexiones que el gran pensador Albert Einstein hizo sobre el tema de la “crisis”.
Maduro reflexionó y afirmó, apoyándose en el gran pensador, que la situación generada por la guerra económica, de llamarse crisis, constituía la oportunidad para que Venezuela diera el salto cualitativo necesario para transformar su economía y avanzar de forma más expedita al socialismo. En este contexto, presentamos acá los extractos del libro The World As I See It (El mundo tal como lo veo), publicado en 1935, en donde el también autor de Por qué el socialismo, destaca las ventajas de las crisis:
“No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos”.
“La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura”.
“Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias”.
“Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar “superado”.
“Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia”.
“El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones”.
“Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía.
“Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo”.
“En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla”.
Einstein, destaca a la pereza como el inconveniente que tienen tanto las personas y los países para encontrar las salidas y las soluciones. Más aún, el maestro de la relatividad destaca que la verdadera crisis “es la crisis de la incompetencia”.
Evidentemente, la idea que quiso destacar el presidente Maduro tiene que ver con la idea del desafío y la oportunidad que presenta la compleja coyuntura económica por la que atraviesa actualmente el país, para superar de una vez el carácter estructuralmente rentista de la economía y las distorsiones que este ha traído históricamente a la sociedad venezolana. Sin duda, este nuevo latigazo oligarca servirá para sacudir la “pereza”, la “incompetencia” y el “conformismo” de los que habla Einstein, ya que de eso depende la propia estabilidad del Gobierno y el futuro de la Revolución.
Así, si nos fijamos en la frase: importamos porque no producimos y no producimos porque importamos, esta encierra toda la fatalidad de la falta de creatividad, de la ausencia de grandes estrategias, de prospectiva, de la incapacidad para inventar, que ha configurado como cultura, un particular tipo de vida social permeada en todos sus aspectos por unos ingentes ingresos petroleros que no se corresponden con una capacidad productiva real.
De tal manera, parece que esta vez, de todas todas, le ha llegado el momento al país para “superarse a sí mismo sin quedar superado”. Una clave dentro de todo esto, y tal vez el mayor de los desafíos, puede que sea lograr implementar todas las medidas económicas en una sociedad que en gran medida ha sido cómplice, aunque también víctima ―con o sin consciencia―, del macabro juego cadivista y consumista.
amauryalejandrogv@gmail.com
@maurogonzag
Abogando por una sociedad organizada, capaz de ahorrar, denunciar y boicotear, así sea diciembre
Este miércoles, en el apogeo de la presentación al país de las medidas económicas que se ejecutarán para combatir la guerra económica, y a propósito del lenguaje que han utilizado algunos economistas opositores al Gobierno, quienes han dicho que Venezuela vive una grave crisis económica, el presidente Maduro recordó las reflexiones que el gran pensador Albert Einstein hizo sobre el tema de la “crisis”.
Maduro reflexionó y afirmó, apoyándose en el gran pensador, que la situación generada por la guerra económica, de llamarse crisis, constituía la oportunidad para que Venezuela diera el salto cualitativo necesario para transformar su economía y avanzar de forma más expedita al socialismo. En este contexto, presentamos acá los extractos del libro The World As I See It (El mundo tal como lo veo), publicado en 1935, en donde el también autor de Por qué el socialismo, destaca las ventajas de las crisis:
“No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos”.
“La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura”.
“Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias”.
“Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar “superado”.
“Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia”.
“El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones”.
“Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía.
“Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo”.
“En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla”.
Einstein, destaca a la pereza como el inconveniente que tienen tanto las personas y los países para encontrar las salidas y las soluciones. Más aún, el maestro de la relatividad destaca que la verdadera crisis “es la crisis de la incompetencia”.
Evidentemente, la idea que quiso destacar el presidente Maduro tiene que ver con la idea del desafío y la oportunidad que presenta la compleja coyuntura económica por la que atraviesa actualmente el país, para superar de una vez el carácter estructuralmente rentista de la economía y las distorsiones que este ha traído históricamente a la sociedad venezolana. Sin duda, este nuevo latigazo oligarca servirá para sacudir la “pereza”, la “incompetencia” y el “conformismo” de los que habla Einstein, ya que de eso depende la propia estabilidad del Gobierno y el futuro de la Revolución.
Así, si nos fijamos en la frase: importamos porque no producimos y no producimos porque importamos, esta encierra toda la fatalidad de la falta de creatividad, de la ausencia de grandes estrategias, de prospectiva, de la incapacidad para inventar, que ha configurado como cultura, un particular tipo de vida social permeada en todos sus aspectos por unos ingentes ingresos petroleros que no se corresponden con una capacidad productiva real.
De tal manera, parece que esta vez, de todas todas, le ha llegado el momento al país para “superarse a sí mismo sin quedar superado”. Una clave dentro de todo esto, y tal vez el mayor de los desafíos, puede que sea lograr implementar todas las medidas económicas en una sociedad que en gran medida ha sido cómplice, aunque también víctima ―con o sin consciencia―, del macabro juego cadivista y consumista.
amauryalejandrogv@gmail.com
@maurogonzag
domingo, 13 de octubre de 2013
Bartolomé de las Casas y su crítica temprana a la conquista salvaje*
…”los indios son seres tan racionales como los romanos o los habitantes antiguos de la Península Ibérica.” Bartolomé de las Casas.
Desde lo más reciente del encuentro desencontrado entre dos mundos acaecido en 1492 (1) , desde los infaustos inicios del genocidio contra la población aborigen, surgieron líderes que se opusieron a la matanza, voces de protesta que de manera frontal y con gran pasión y compromiso, elevaron su voz en defensa de los indígenas. Es el caso del Fraile Dominico Bartolomé de las Casas quien, por su rol histórico no postuló nunca la independencia de las tierras que empezaban a conquistarse, si pudo dar al traste filosóficamente con todo ese cuerpo de ideas que justificaba la conquista y quebraba salvajemente el ideal cristiano.
Bartolomé de las Casas, es conocido como el mejor exponente de lo que después se llamó “La Leyenda Negra Española”, título que refiere todas las crueldades, salvajismos, infamias y matanzas que perpetraron los conquistadores españoles en estas tierras y que, valga aclarar, no tienen nada de leyenda. Su extensa obra, fue definida como indigenista en virtud del propósito central en que se empeñó el fraile dominico: la defensa irrestricta y apasionada de los indígenas. Sin embargo, es importante no caer en la tentación de pensar que nuestro fraile decidió defender a los autóctonos movido por algún sentimiento romántico; siempre tuvo suficientes argumentos para enfrentar las pretensiones de los que defendían la licitud y naturalidad de la guerra y la brutal matanza contra los naturales.
De tal manera, en momentos de crisis global del capitalismo y de la posibilidad de guerras de gran escala para salvarlo, es bueno recordar este cuerpo de ideas que pretendieron licitar la “guerra justa” contra los indígenas y la famosa batalla de ideas que enfrentó a Bartolomé de las Casas con Juan Ginés de Sepúlveda, el primero oponiéndose férreamente al uso de la violencia y reconociendo la Igualdad Indígena, y el segundo defendiendo el uso de la violencia y la consideración de los indígenas como “inferiores”.
Sin embargo, no deja de ser curioso el hecho de que el Fraile Dominico, con todo y su arduo y apasionado trabajo pro-indígena, después de haberles reconocido su diversidad y por lo tanto su dignidad, estuviera a favor de la colonización. Estuvo de acuerdo con la colonización, pero en términos pacíficos. La gran barbarie a la que se enfrentó y las dimensiones del área donde ocurría simplemente lo sobrepasaron. Hay que decir que Bartolomé de las Casas fue en lo esencial un conquistador, de los que utilizaron la cruz y no la espada. Pero con una particularidad: este hombre tuvo el valor de romper con su propia tradición filosófica, con su propia formación aristotélico-tomista, reconociendo en ella a la causante originaria justificadora y cohonestadora del brutal exterminio.
De las Casas, no sólo fue una precoz manifestación de protesta, de contestación, sino uno de los primeros vestigios del movimiento pre-independentista latinoamericano, el primer hombre sabio que denunció teológica y filosóficamente el sentimiento de “superioridad europea” que licitaba la guerra, sentimiento que hoy en día sigue manifestándose y que todos pudimos ver manifestado de manera cruda en aquella cumbre “iberoamericana”, donde el “Rey” de España pretendió mandar a callar al Comandante Chávez, infinitamente más respetable que su pretendida “majestad”(2) ; fue un visionario, un auténtico humanista, que defendió la igualdad indígena porque talvez ya vislumbraba que la tan mentada “superioridad europea” no era más que superioridad de violencia, superioridad de barbarismo, hecho que podía ver de cerca en tanto fue testigo vivencial, desde adentro, de los mecanismos del imperialismo.
El pensamiento teológico-filosófico de cuya tradición se nutrió y en cuyos preceptos se formó Bartolomé fue el de la Escolástica, palabra artificiosa ésta que sugería la asimilación al ideario cristiano del pensamiento del filósofo griego Aristóteles. La Escolástica se convirtió en el movimiento teo-filosófico más importante de la edad media y tuvo su apogeo entre los siglos XI y XIV. En este período, específicamente en el siglo XIII, tiene lugar en Europa un auge importante, comienza la conformación de los Estados Nacionales, con hegemonía francesa, se crean las universidades y se fundan las órdenes mendicantes: Franciscanos y Dominicos. Los primeros, asimilarán al platonismo; los segundos, al aristotelismo a partir de las traducciones e interpretaciones hechas por los árabes Avicena y Averroes.
Es de esta tradición dominica de la que se nutre y en la que se forma de las Casas, siendo el pilar fundamental de este pensamiento, el autor más importante de este período y de toda la Escolástica en general, Tomás de Aquino (1225-1274), autor responsable de haber llevado a cabo la más completa síntesis entre aristotelismo y cristianismo, incorporando también aspectos del platonismo y de la filosofía árabe. No obstante el gran mérito de haber completado esta síntesis, el pensamiento del Estagirita siempre fue difícilmente armonizable con los dogmas de la iglesia, situación que generó un importante debate en torno a la relación que debía existir entre la Fe y la Razón, entre Teología y Filosofía. Con todo, gracias a Tomás de Aquino, la filosofía de Aristóteles logró el reconocimiento de la iglesia, haciéndola su filosofía oficial a partir del concilio de Trento.
Santo Tomás de Aquino, se constituyó entonces en el principal antecedente teológico-filosófico de Bartolomé de las Casas, y este fue precisamente el problema que se le presentó a éste llegado el momento de defender a los indígenas: Aristóteles era el problema. Era el problema y veremos por qué: La oposición hecha por Aristóteles entre esencia y accidentes, donde el hombre es antes que otra cosa, esencia o sustancia, había cerrado las posibilidades definicionales de un ser tan complejo como el hombre. Y fueron los estoicos los que en polémica con Aristóteles, así como Bartolomé de las casas en polémica con Sepúlveda, dieron al traste con las contradicciones filosóficas del Estagirita. Cómo se ha popularizado, para Aristóteles el hombre era un “animal político”, en la medida en que poseía un lenguaje, con el que podía expresar aparte del placer y el dolor, lo justo y lo injusto, convirtiéndose así el lenguaje en razón.
De tal manera, este esencialismo llevó a Aristóteles a pensar, en una de sus características teleologías, que existían “esclavos por naturaleza”, esclavos en virtud de que estos tenían otra “esencia” o “sustancia”. Citemos al Estagirita: “La autoridad y la obediencia no son solo cosas necesarias, sino que son eminentemente útiles. Algunos seres, desde el momento en que nacen, están destinados, unos a obedecer, otros a mandar”(3). Sobre el pensamiento aristotélico que queda expresado en la cita es importante decir dos cosas:
a) Hay que destacar, que la lucha del Fraile De las Casas es desarrollada desde la filosofía en la que se formó, advirtiendo al conocer el nuevo mundo y el arrase que se estaba practicando, cosa que le permitió poner en perspectiva su filosofía, que el esencialismo de Aristóteles y su gran influencia en el pensamiento Europeo había devenido, expresado en el Doctor Sepúlveda, en sentimiento de superioridad cultural. No sería muy aventurado pensar ―al contrario sería muy pertinente― establecer ciertas analogías entre la actitud imperialista española del siglo XV, apoyada en este sentimiento de superioridad, y la actitud imperialista norteamericana, que se caracteriza por un fundamentalismo cristiano de rasgos muy Aristotélicos, apoyándose también en un sentimiento de superioridad cultural muy teleológico (el destino manifiesto), muy finalista, esencialista, muy Aristotélico. La Doctrina Monroe y sus secuelas y actuales variantes, ilustran esta idea.
b) Es importante señalar que el pensamiento aristotélico, ha sido y es el más utilizado por las distintas corrientes del pensamiento universal, así como el hecho de que el fortalecimiento de la visión esencialista, se debió más a las posteriores escolásticas que al propio Aristóteles. Desviaciones, malas interpretaciones, tal como ocurrió con el pensamiento de Marx.
Recordemos de nuevo a Aristóteles: “aquí toda la cuestión estriba realmente sobre la noción del derecho, colocado por los unos en la benevolencia y la humanidad y por los otros en la dominación del más fuerte”(4). La controversia Sepúlveda-de las Casas, expresa con transparencia la confrontación entre estas dos visiones, donde el primero se apoyaba en el derecho de la fuerza y el segundo en la benevolencia y el respeto de la condición humana. Si analizamos nuestro mundo contemporáneo ¿No se presenta aún esta confrontación entre dos visiones del mundo, entre dos nociones derecho? ¿La lucha entre el Neoliberalismo y el Socialismo no es esto mismo? ¿Aquel “por qué no te callas” del Borbón, o el “excepcionalismo” proclamado recientemente por Obama no expresan con claridad meridiana ese sentimiento de “superioridad cultural” que hoy bien podríamos llamar soberbia imperial y fascismo?
En los siglos XIV y XV, podemos decir que comenzó un incipiente proceso de secularización, donde la preocupación por el alma cedió ante la preocupación por la ciencia y el intercambio comercial, actividades éstas que dieron comienzo a la “civilización”, que si bien permitió al ser humano alcanzar deslumbrantes y vertiginosos logros materiales, tal industriosidad ha puesto entre paréntesis la supervivencia del homo sapiens. También, se originó la apertura estructural de lo que hoy se conoce como “mercado mundial”. No obstante la ruptura filosófica del Fraile dominico nos habla de las “jaulas de hierro” en las que se encontraba el pensamiento de la época, o en las que se estaba autoencerrando, jaula en la que todavía se encuentra y de la que parece estar saliendo, precisamente en las tierras donde Bartolomé de las Casas decidió decir “Adiós Aristóteles”. Romper con la tradición en la que uno se ha formado, remite en nuestra época a la más genuina expresión de pensamiento crítico, a la necesidad de desaprender, impensar, deconstruir, etc. Todo esto nos lleva a establecer una analogía:
Si Bartolomé rompió con el Aristotelismo al darse cuenta que en su pensamiento esencialista estaba la raíz de salvajes prácticas, nosotros tenemos que romper definitivamente con el Eurocentrismo y toda su carga colonialista. Para nosotros sería más fácil, al fin y al cabo el fraile era uno de ellos, nosotros somos nosotros.
* Versión adaptada del original publicado en noviembre de 2007 en aporrea.org
Publicado en PoderenlaRed.com el pasado 12 de octubre
amauryalejandrogv@gmail.com
@maurogonzag
Notas:
1) Este fue también el año de la recuperación por parte de los Reyes Católicos del Bastión de Granada, del que fueron expulsados los Moros y judíos, pueblos que representaban lo más avanzado desde el punto de vista del proceso de modernización que comenzaba en Europa, dando al traste con las posibilidades de que se hubiera dado una Revolución Burguesa en la península que eventualmente se trasladase al “nuevo mundo”. (Recordatorio para Javier Nart)
2) Leyendo un artículo aparecido en Aporrea el 20/11, del Sr. Oliverio Comte, llamado: La “pataleta” del rey, observo lo que me parece es una importante equivocación. En el tercer párrafo dice: “Nunca un gobernante-en este caso el rey-había hecho callar a otro jefe de estado en una cumbre presidencial”. Sr. Comte, primero, ese rey no es gobernante y segundo, tampoco hizo callar a Chávez.
3) Aristóteles: La Política, Buenos Aires, Edit. El Cid, 1978, Pág. 13
4) Aristóteles: La Política, Buenos Aires, Edit. El Cid, 1978, Pág. 15
Desde lo más reciente del encuentro desencontrado entre dos mundos acaecido en 1492 (1) , desde los infaustos inicios del genocidio contra la población aborigen, surgieron líderes que se opusieron a la matanza, voces de protesta que de manera frontal y con gran pasión y compromiso, elevaron su voz en defensa de los indígenas. Es el caso del Fraile Dominico Bartolomé de las Casas quien, por su rol histórico no postuló nunca la independencia de las tierras que empezaban a conquistarse, si pudo dar al traste filosóficamente con todo ese cuerpo de ideas que justificaba la conquista y quebraba salvajemente el ideal cristiano.
Bartolomé de las Casas, es conocido como el mejor exponente de lo que después se llamó “La Leyenda Negra Española”, título que refiere todas las crueldades, salvajismos, infamias y matanzas que perpetraron los conquistadores españoles en estas tierras y que, valga aclarar, no tienen nada de leyenda. Su extensa obra, fue definida como indigenista en virtud del propósito central en que se empeñó el fraile dominico: la defensa irrestricta y apasionada de los indígenas. Sin embargo, es importante no caer en la tentación de pensar que nuestro fraile decidió defender a los autóctonos movido por algún sentimiento romántico; siempre tuvo suficientes argumentos para enfrentar las pretensiones de los que defendían la licitud y naturalidad de la guerra y la brutal matanza contra los naturales.
De tal manera, en momentos de crisis global del capitalismo y de la posibilidad de guerras de gran escala para salvarlo, es bueno recordar este cuerpo de ideas que pretendieron licitar la “guerra justa” contra los indígenas y la famosa batalla de ideas que enfrentó a Bartolomé de las Casas con Juan Ginés de Sepúlveda, el primero oponiéndose férreamente al uso de la violencia y reconociendo la Igualdad Indígena, y el segundo defendiendo el uso de la violencia y la consideración de los indígenas como “inferiores”.
Sin embargo, no deja de ser curioso el hecho de que el Fraile Dominico, con todo y su arduo y apasionado trabajo pro-indígena, después de haberles reconocido su diversidad y por lo tanto su dignidad, estuviera a favor de la colonización. Estuvo de acuerdo con la colonización, pero en términos pacíficos. La gran barbarie a la que se enfrentó y las dimensiones del área donde ocurría simplemente lo sobrepasaron. Hay que decir que Bartolomé de las Casas fue en lo esencial un conquistador, de los que utilizaron la cruz y no la espada. Pero con una particularidad: este hombre tuvo el valor de romper con su propia tradición filosófica, con su propia formación aristotélico-tomista, reconociendo en ella a la causante originaria justificadora y cohonestadora del brutal exterminio.
De las Casas, no sólo fue una precoz manifestación de protesta, de contestación, sino uno de los primeros vestigios del movimiento pre-independentista latinoamericano, el primer hombre sabio que denunció teológica y filosóficamente el sentimiento de “superioridad europea” que licitaba la guerra, sentimiento que hoy en día sigue manifestándose y que todos pudimos ver manifestado de manera cruda en aquella cumbre “iberoamericana”, donde el “Rey” de España pretendió mandar a callar al Comandante Chávez, infinitamente más respetable que su pretendida “majestad”(2) ; fue un visionario, un auténtico humanista, que defendió la igualdad indígena porque talvez ya vislumbraba que la tan mentada “superioridad europea” no era más que superioridad de violencia, superioridad de barbarismo, hecho que podía ver de cerca en tanto fue testigo vivencial, desde adentro, de los mecanismos del imperialismo.
El pensamiento teológico-filosófico de cuya tradición se nutrió y en cuyos preceptos se formó Bartolomé fue el de la Escolástica, palabra artificiosa ésta que sugería la asimilación al ideario cristiano del pensamiento del filósofo griego Aristóteles. La Escolástica se convirtió en el movimiento teo-filosófico más importante de la edad media y tuvo su apogeo entre los siglos XI y XIV. En este período, específicamente en el siglo XIII, tiene lugar en Europa un auge importante, comienza la conformación de los Estados Nacionales, con hegemonía francesa, se crean las universidades y se fundan las órdenes mendicantes: Franciscanos y Dominicos. Los primeros, asimilarán al platonismo; los segundos, al aristotelismo a partir de las traducciones e interpretaciones hechas por los árabes Avicena y Averroes.
Es de esta tradición dominica de la que se nutre y en la que se forma de las Casas, siendo el pilar fundamental de este pensamiento, el autor más importante de este período y de toda la Escolástica en general, Tomás de Aquino (1225-1274), autor responsable de haber llevado a cabo la más completa síntesis entre aristotelismo y cristianismo, incorporando también aspectos del platonismo y de la filosofía árabe. No obstante el gran mérito de haber completado esta síntesis, el pensamiento del Estagirita siempre fue difícilmente armonizable con los dogmas de la iglesia, situación que generó un importante debate en torno a la relación que debía existir entre la Fe y la Razón, entre Teología y Filosofía. Con todo, gracias a Tomás de Aquino, la filosofía de Aristóteles logró el reconocimiento de la iglesia, haciéndola su filosofía oficial a partir del concilio de Trento.
Santo Tomás de Aquino, se constituyó entonces en el principal antecedente teológico-filosófico de Bartolomé de las Casas, y este fue precisamente el problema que se le presentó a éste llegado el momento de defender a los indígenas: Aristóteles era el problema. Era el problema y veremos por qué: La oposición hecha por Aristóteles entre esencia y accidentes, donde el hombre es antes que otra cosa, esencia o sustancia, había cerrado las posibilidades definicionales de un ser tan complejo como el hombre. Y fueron los estoicos los que en polémica con Aristóteles, así como Bartolomé de las casas en polémica con Sepúlveda, dieron al traste con las contradicciones filosóficas del Estagirita. Cómo se ha popularizado, para Aristóteles el hombre era un “animal político”, en la medida en que poseía un lenguaje, con el que podía expresar aparte del placer y el dolor, lo justo y lo injusto, convirtiéndose así el lenguaje en razón.
De tal manera, este esencialismo llevó a Aristóteles a pensar, en una de sus características teleologías, que existían “esclavos por naturaleza”, esclavos en virtud de que estos tenían otra “esencia” o “sustancia”. Citemos al Estagirita: “La autoridad y la obediencia no son solo cosas necesarias, sino que son eminentemente útiles. Algunos seres, desde el momento en que nacen, están destinados, unos a obedecer, otros a mandar”(3). Sobre el pensamiento aristotélico que queda expresado en la cita es importante decir dos cosas:
a) Hay que destacar, que la lucha del Fraile De las Casas es desarrollada desde la filosofía en la que se formó, advirtiendo al conocer el nuevo mundo y el arrase que se estaba practicando, cosa que le permitió poner en perspectiva su filosofía, que el esencialismo de Aristóteles y su gran influencia en el pensamiento Europeo había devenido, expresado en el Doctor Sepúlveda, en sentimiento de superioridad cultural. No sería muy aventurado pensar ―al contrario sería muy pertinente― establecer ciertas analogías entre la actitud imperialista española del siglo XV, apoyada en este sentimiento de superioridad, y la actitud imperialista norteamericana, que se caracteriza por un fundamentalismo cristiano de rasgos muy Aristotélicos, apoyándose también en un sentimiento de superioridad cultural muy teleológico (el destino manifiesto), muy finalista, esencialista, muy Aristotélico. La Doctrina Monroe y sus secuelas y actuales variantes, ilustran esta idea.
b) Es importante señalar que el pensamiento aristotélico, ha sido y es el más utilizado por las distintas corrientes del pensamiento universal, así como el hecho de que el fortalecimiento de la visión esencialista, se debió más a las posteriores escolásticas que al propio Aristóteles. Desviaciones, malas interpretaciones, tal como ocurrió con el pensamiento de Marx.
Recordemos de nuevo a Aristóteles: “aquí toda la cuestión estriba realmente sobre la noción del derecho, colocado por los unos en la benevolencia y la humanidad y por los otros en la dominación del más fuerte”(4). La controversia Sepúlveda-de las Casas, expresa con transparencia la confrontación entre estas dos visiones, donde el primero se apoyaba en el derecho de la fuerza y el segundo en la benevolencia y el respeto de la condición humana. Si analizamos nuestro mundo contemporáneo ¿No se presenta aún esta confrontación entre dos visiones del mundo, entre dos nociones derecho? ¿La lucha entre el Neoliberalismo y el Socialismo no es esto mismo? ¿Aquel “por qué no te callas” del Borbón, o el “excepcionalismo” proclamado recientemente por Obama no expresan con claridad meridiana ese sentimiento de “superioridad cultural” que hoy bien podríamos llamar soberbia imperial y fascismo?
En los siglos XIV y XV, podemos decir que comenzó un incipiente proceso de secularización, donde la preocupación por el alma cedió ante la preocupación por la ciencia y el intercambio comercial, actividades éstas que dieron comienzo a la “civilización”, que si bien permitió al ser humano alcanzar deslumbrantes y vertiginosos logros materiales, tal industriosidad ha puesto entre paréntesis la supervivencia del homo sapiens. También, se originó la apertura estructural de lo que hoy se conoce como “mercado mundial”. No obstante la ruptura filosófica del Fraile dominico nos habla de las “jaulas de hierro” en las que se encontraba el pensamiento de la época, o en las que se estaba autoencerrando, jaula en la que todavía se encuentra y de la que parece estar saliendo, precisamente en las tierras donde Bartolomé de las Casas decidió decir “Adiós Aristóteles”. Romper con la tradición en la que uno se ha formado, remite en nuestra época a la más genuina expresión de pensamiento crítico, a la necesidad de desaprender, impensar, deconstruir, etc. Todo esto nos lleva a establecer una analogía:
Si Bartolomé rompió con el Aristotelismo al darse cuenta que en su pensamiento esencialista estaba la raíz de salvajes prácticas, nosotros tenemos que romper definitivamente con el Eurocentrismo y toda su carga colonialista. Para nosotros sería más fácil, al fin y al cabo el fraile era uno de ellos, nosotros somos nosotros.
* Versión adaptada del original publicado en noviembre de 2007 en aporrea.org
Publicado en PoderenlaRed.com el pasado 12 de octubre
amauryalejandrogv@gmail.com
@maurogonzag
Notas:
1) Este fue también el año de la recuperación por parte de los Reyes Católicos del Bastión de Granada, del que fueron expulsados los Moros y judíos, pueblos que representaban lo más avanzado desde el punto de vista del proceso de modernización que comenzaba en Europa, dando al traste con las posibilidades de que se hubiera dado una Revolución Burguesa en la península que eventualmente se trasladase al “nuevo mundo”. (Recordatorio para Javier Nart)
2) Leyendo un artículo aparecido en Aporrea el 20/11, del Sr. Oliverio Comte, llamado: La “pataleta” del rey, observo lo que me parece es una importante equivocación. En el tercer párrafo dice: “Nunca un gobernante-en este caso el rey-había hecho callar a otro jefe de estado en una cumbre presidencial”. Sr. Comte, primero, ese rey no es gobernante y segundo, tampoco hizo callar a Chávez.
3) Aristóteles: La Política, Buenos Aires, Edit. El Cid, 1978, Pág. 13
4) Aristóteles: La Política, Buenos Aires, Edit. El Cid, 1978, Pág. 15
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domingo, 26 de mayo de 2013
Para lograr una sociedad de paz: tanta mano derecha como sea necesaria, tanta mano izquierda como sea posible
Recientemente, el filósofo uruguayo Pablo Romero nos hizo llegar el video de su intervención inaugural en el programa Ciudad+, espacio ancla de Tv Ciudad, en el que aborda el sensible tema de la seguridad ciudadana, apoyándose en autores como Thomas Hobbes y Hannah Arendt. Luego de escuchar las reflexiones de Romero, debo decir que estas resultan de gran interés para los venezolanos, toda vez que el tema de la seguridad se encuentra en el centro de la preocupación de nuestro pueblo, y que el gobierno del presidente Maduro ha implementado una serie de políticas por la seguridad, llamando a los diversos actores sociales y políticos a incorporarse a tan importante lucha.
Tan pertinentes resultan las palabras del filósofo, que me motivaron a escribir estas líneas donde comentaré la visión de Romero sobre el tema y aprovecharé para recordar algunas cosas y dejar algunos aportes. Al inicio de su intervención, dice Romero que el tema de la seguridad está instalado como fundamental en la sociedad uruguaya, tal como ocurre en el caso venezolano, lo cual de entrada no resulta nada casual. Tal afirmación, me hizo pensar casi por reflejo en los medios de comunicación uruguayos, pero de inmediato recordé que la percepción o sensación de inseguridad es sólo la parte simbólica del problema.
En primer lugar, Romero parte de una reflexión raizal, argumentando que el tema de la seguridad está presente en el imaginario social desde los propios tiempos de la formación del Estado Moderno, con lo cual quiso dejar claro, ante todo, que la inseguridad y la violencia no son fenómenos nuevos, aunque hoy el problema se haya complejizado hasta niveles de emergencia. También, nos sirve afirmar que los problemas de inseguridad son comunes ―hasta podríamos decir, inherentes― a todas las sociedades modernas, a toda urbe moderna, lo cual es decir, a todo centro urbano donde se concentran los medios de producción, se centraliza el poder y donde por tanto se aglomera la población.
El filósofo ilustró la idea citando la idea central de El Leviatán, de Thomas Hobbes, filósofo político de la “segunda modernidad temprana” (Dussel). Romero recordó que el tema de la seguridad fue central para el autor inglés en su justificación de la necesidad del Estado absolutista, del poder total del soberano, lo que es hablar del Estado moderno. Según la clásica teoría, antes del surgimiento del Leviatán los hombres vivían en una especie de estado de guerra permanente, sin autoridad, en lucha de todos contra todos. Es aquí donde se establece un “contrato”, según el cual los ciudadanos ceden su derecho a la defensa en el soberano, superándose así la pelea entre hombres-lobos, y dando paso al nacimiento de la “violencia legítima”.
Es así, como una de las funciones del Estado moderno, inherente a su nacimiento, es la protección de la ciudadanía, garantizar el orden, la paz, la seguridad. Ahora bien, explica oportunamente Romero que llega un momento en que ese contrato, por diversas razones, deja de cumplirse, quebrándose así el pacto social. De ahí, los “ajustes de cuentas”, los linchamientos y demás manifestaciones de “violencia no oficial, no legítima”, asumida por individuos y comunidades dada la incapacidad de las instituciones para imponer la justicia y mantener la paz. Cabe acá hablar de las llamadas zonas grises, aquellas en las que la presencia del Estado es lo suficientemente débil o inexistente como para dar lugar a micro-estados o estados paralelos, mafias, grupos, que logran llenar los espacios jurisdiccionales vacíos.
Un hecho deja claro Romero: si el Estado no actúa el sujeto recupera su derecho a la defensa propia. Vale decir también, si el Estado no actúa y el ciudadano no se organiza para defenderse, nacerá tarde o temprano una organización para-estatal que surgirá de la necesidad de protección. Y como puede presentarse el caso de que la situación se presente en una población tranquila donde si acaso ocurrirá alguna riña entre vecinos después de las fiestas patronales que tienen lugar una vez por año, la organización para-estatal puede surgir para proteger a esa población de ella misma, lo cual constituye un vulgar chantaje.
Algo similar ocurre en algunas partes de la ciudad de Caracas, posiblemente también en Montevideo, Bogotá o Buenos Aires, cuando ciertos individuos se ofrecen para cuidar los carros (coches) cuando estos estacionan en la calle, en alguna zona comercial. Estos “cuidadores”, se animan no solo a pedir sino a exigir dinero por haber cuidado el vehículo, ¿De quién?: de ellos mismos.
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viernes, 5 de abril de 2013
Ahora es que comienza tu era, Comandante
Escuchando al presidente Nicolás Maduro en el acto con la Fuerza Armada Bolivariana, me doy cuenta de cómo ha comprendido y asumido lo que me parece es uno de los legados más importantes del Comandante Chávez.
A un mes de la desaparición física del huracán Chávez, no nos queda duda de que esa parte de su legado es la que convertirá a Venezuela en una auténtica potencia, en lo político, económico, militar, cultural y moral. Ese legado, cuya fuerza telúrica dejó profunda impronta, es el de la voluntad.
Si algo demostró el presidente Chávez con su pujanza, su personalidad, su potencia, sensibilidad, energía y compromiso, es que para hacer, para transformar, para construir, para concretar lo que se plasma en un papel, para aterrizar los sueños, hay algo de lo que no puede prescindirse y que incluso, dadas ciertas condiciones puede llegar a ser determinante: la voluntad. Chávez fue, ante todo, una gran voluntad, la estrepitosa voluntad política quebradora de los pesimismos de la inteligencia.
En el apogeo de su intervención ante los compañeros militares, Maduro planteó la posibilidad de que la Fuerza Armada Bolivariana desarrollara la capacidad de fabricar sus propios aviones, sus propios helicópteros; incluso sus propios alimentos. El hijo de Chávez reflexionó sobre algo que siempre ha sido una verdad, y que fue un objeto constante de las inquietudes y preocupaciones de Chávez: si somos inteligentes, si tenemos la capacidad, si tenemos los recursos materiales, si lo tenemos todo ¿Por qué no podemos? ¿Es que acaso somos seres inferiores, incapaces?
Nadie duda que los venezolanos tenemos la capacidad para realizar las tareas más nobles, emprender los proyectos más ambiciosos, concretar los más grandes proyectos. El problema, el obstáculo, no es ni ha sido nunca de inteligencia o capacidad. Afirmar lo contrario sería asumir el viejo mito moderno de que como nos tocó en suerte nacer en el territorio de lo “incivilizado”, de lo “subdesarrollado” y “bárbaro”, en la tierra de Calibán, somos inferiores por naturaleza, tal como lo eran los esclavos para Aristóteles. Y si la cosa es así, el problema se escaparía de nuestras manos y tendríamos que asumirnos eternamente dependientes de la ciencia y la tecnología; del pensamiento, europeo o euro-norteamericano.
En este sentido, recordamos como hace algunos años, ya formando parte del torbellino político desatado con la Revolución, una reflexión nos llevó a plantear que Chávez era una gran voluntad política que estaba forzando a las fuerzas del cambio a levantarse, a despertarse, a sacudirse la modorra de la desesperanza y el pesimismo y ponerse a la altura de esa voluntad irrefrenable, al nivel del desafío. Nuestra propia formación teórica-política, salvo las excepciones de siempre, no parecía estar en sintonía con lo que ese dinamo incansable proponía, concebía, inventaba.
Como líder revolucionario, Chávez se rebeló contra un conjunto de "situaciones cristalizadas" que habíamos heredado de la cuarta república, situaciones frente a las que muchos, o habían abdicado o consideraban parte del paisaje político-social del país que teníamos. Una de esas situaciones fue evocada hace poco por Aristóbulo Istúriz, quien recordó como en los primeros años del chavismo, en un Consejo de Ministros en el que él participaba, el presidente hizo la siguiente pregunta: ¿Ustedes creen que vale la pena gobernar este país sin tomar el control de Pdvsa? Cuenta Istúriz, que de inmediato saltó Miquilena a decir que meterse con Pdvsa implicaba golpe de Estado, que mejor no tocara la gran empresa.
Pero Chávez aceptó el reto, no encogió los hombros ante lo que “siempre había sido así”, y en lo sucesivo Pdvsa no seguiría siendo un Estado intocable dentro del Estado. Ya sabemos lo que pasó. Ahora bien ¿Fue la inteligencia, la mentalidad filosófica, la sabiduría de los doctores, los lineamientos de algún gurú de la planificación lo que hizo que el gobierno tomara el control de la principal industria del país? No, compañeros, fue una decisión política movida por un sentimiento patriótico y una gran sensibilidad social, es decir, la recuperación o, democratización de Pdvsa se llevó a cabo gracias a la voluntad política.
Recordemos a Gramsci “Ante el pesimismo de la inteligencia, el optimismo de la voluntad”
¿Cuál es la enseñanza? Esta: ¿Hay o no hay voluntad política? That`s the question.
Es necesario destacar que el anterior es solo un ejemplo de todos los que se pueden citar. Imaginémonos el gran trabajo de sistematización que habrá que emprender con los miles de testimonios que quedaron de esta brillante y compleja historia en la que la acerada voluntad de un hombre, Hugo Chávez, despertó conciencias, rompió paradigmas y nos demostró que, efectivamente, vivimos en la tierra de lo posible.
A 14 años del inicio del fenómeno político que se llamó ―y que continua llamándose― Revolución bolivariana, pensamos que es mucho lo que se ha aprendido, muchos los espacios que nacieron, las instituciones que se crearon, los recursos invertidos en el desarrollo del país, todo lo cual generará necesariamente un salto cualitativo en Venezuela. Se vislumbra en el horizonte un legado monstruoso, y desde ya podemos decir que, si se mantiene esa voluntad ―y Nicolás está demostrando haber asumido ese legado fundamental― y a esta se suma una preparación y capacidad a la altura de esa voluntad, más temprano que tarde tendremos una nueva potencia en el mundo.
amauryalejandrogv@gmail.com
@maurogonzag
A un mes de la desaparición física del huracán Chávez, no nos queda duda de que esa parte de su legado es la que convertirá a Venezuela en una auténtica potencia, en lo político, económico, militar, cultural y moral. Ese legado, cuya fuerza telúrica dejó profunda impronta, es el de la voluntad.
Si algo demostró el presidente Chávez con su pujanza, su personalidad, su potencia, sensibilidad, energía y compromiso, es que para hacer, para transformar, para construir, para concretar lo que se plasma en un papel, para aterrizar los sueños, hay algo de lo que no puede prescindirse y que incluso, dadas ciertas condiciones puede llegar a ser determinante: la voluntad. Chávez fue, ante todo, una gran voluntad, la estrepitosa voluntad política quebradora de los pesimismos de la inteligencia.
En el apogeo de su intervención ante los compañeros militares, Maduro planteó la posibilidad de que la Fuerza Armada Bolivariana desarrollara la capacidad de fabricar sus propios aviones, sus propios helicópteros; incluso sus propios alimentos. El hijo de Chávez reflexionó sobre algo que siempre ha sido una verdad, y que fue un objeto constante de las inquietudes y preocupaciones de Chávez: si somos inteligentes, si tenemos la capacidad, si tenemos los recursos materiales, si lo tenemos todo ¿Por qué no podemos? ¿Es que acaso somos seres inferiores, incapaces?
Nadie duda que los venezolanos tenemos la capacidad para realizar las tareas más nobles, emprender los proyectos más ambiciosos, concretar los más grandes proyectos. El problema, el obstáculo, no es ni ha sido nunca de inteligencia o capacidad. Afirmar lo contrario sería asumir el viejo mito moderno de que como nos tocó en suerte nacer en el territorio de lo “incivilizado”, de lo “subdesarrollado” y “bárbaro”, en la tierra de Calibán, somos inferiores por naturaleza, tal como lo eran los esclavos para Aristóteles. Y si la cosa es así, el problema se escaparía de nuestras manos y tendríamos que asumirnos eternamente dependientes de la ciencia y la tecnología; del pensamiento, europeo o euro-norteamericano.
En este sentido, recordamos como hace algunos años, ya formando parte del torbellino político desatado con la Revolución, una reflexión nos llevó a plantear que Chávez era una gran voluntad política que estaba forzando a las fuerzas del cambio a levantarse, a despertarse, a sacudirse la modorra de la desesperanza y el pesimismo y ponerse a la altura de esa voluntad irrefrenable, al nivel del desafío. Nuestra propia formación teórica-política, salvo las excepciones de siempre, no parecía estar en sintonía con lo que ese dinamo incansable proponía, concebía, inventaba.
Como líder revolucionario, Chávez se rebeló contra un conjunto de "situaciones cristalizadas" que habíamos heredado de la cuarta república, situaciones frente a las que muchos, o habían abdicado o consideraban parte del paisaje político-social del país que teníamos. Una de esas situaciones fue evocada hace poco por Aristóbulo Istúriz, quien recordó como en los primeros años del chavismo, en un Consejo de Ministros en el que él participaba, el presidente hizo la siguiente pregunta: ¿Ustedes creen que vale la pena gobernar este país sin tomar el control de Pdvsa? Cuenta Istúriz, que de inmediato saltó Miquilena a decir que meterse con Pdvsa implicaba golpe de Estado, que mejor no tocara la gran empresa.
Pero Chávez aceptó el reto, no encogió los hombros ante lo que “siempre había sido así”, y en lo sucesivo Pdvsa no seguiría siendo un Estado intocable dentro del Estado. Ya sabemos lo que pasó. Ahora bien ¿Fue la inteligencia, la mentalidad filosófica, la sabiduría de los doctores, los lineamientos de algún gurú de la planificación lo que hizo que el gobierno tomara el control de la principal industria del país? No, compañeros, fue una decisión política movida por un sentimiento patriótico y una gran sensibilidad social, es decir, la recuperación o, democratización de Pdvsa se llevó a cabo gracias a la voluntad política.
Recordemos a Gramsci “Ante el pesimismo de la inteligencia, el optimismo de la voluntad”
¿Cuál es la enseñanza? Esta: ¿Hay o no hay voluntad política? That`s the question.
Es necesario destacar que el anterior es solo un ejemplo de todos los que se pueden citar. Imaginémonos el gran trabajo de sistematización que habrá que emprender con los miles de testimonios que quedaron de esta brillante y compleja historia en la que la acerada voluntad de un hombre, Hugo Chávez, despertó conciencias, rompió paradigmas y nos demostró que, efectivamente, vivimos en la tierra de lo posible.
A 14 años del inicio del fenómeno político que se llamó ―y que continua llamándose― Revolución bolivariana, pensamos que es mucho lo que se ha aprendido, muchos los espacios que nacieron, las instituciones que se crearon, los recursos invertidos en el desarrollo del país, todo lo cual generará necesariamente un salto cualitativo en Venezuela. Se vislumbra en el horizonte un legado monstruoso, y desde ya podemos decir que, si se mantiene esa voluntad ―y Nicolás está demostrando haber asumido ese legado fundamental― y a esta se suma una preparación y capacidad a la altura de esa voluntad, más temprano que tarde tendremos una nueva potencia en el mundo.
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