“…y no es solo una carta del pasado; esta es una carta del presente y más aún, me atrevo a decir: una carta del futuro” Hugo Chávez Frías.
A 200 años de la Carta de Jamaica, documento en el que Simón Bolívar plasmó sus ideas en torno al estado político de América y su desarrollo futuro con el propósito de contestar las inquietudes y dudas del inglés Henry Cullen, tenemos necesariamente que empezar este ensayo destacando la infinita humildad que caracterizó al Libertador y la indudable vigencia del conjunto de ideas expresadas en la carta, hecho que da cuenta del Bolívar estadista y visionario.
Al inicio de su carta, Bolívar reconoce la preocupación de Cullen sobre el destino de las nacientes repúblicas de la América meridional, y deja claro que en su actual condición no disponía de la documentación necesaria para ofrecerle un análisis político pormenorizado sobre tan vasta región, además de expresar una humildad que sólo los grandes son capaces de demostrar, al reconocer sus límites en el tratamiento de un tema tan complejo como lo es la prospectiva sociopolítica de una región que abarcaba desde los límites originales de México hacia el norte, hasta la Patagonia. Con infinita humildad, Bolívar le advierte a Cullen que no encontrará en su escrito “las ideas luminosas que desea”, y sí las “ingenuas expresiones de su pensamiento.”
Sin embargo, el balance histórico que puede hacerse hoy arroja un resultado inequívoco: el pensamiento de Bolívar expresado en la Carta de Jamaica sobre la suerte futura de América se convertiría en el ensayo de un visionario de la naciente modernidad industrial, en documento delineador del futuro de la nueva región, todo lo cual hace de nuestro americano meridional un auténtico “profeta racional”.
Palabras clave: Batalla de ideas, política, crítica, transformación, diálogo, innovación, cambio de época, amplitud, bloque histórico, lectura, análisis, verdad, belleza, sueños, liberación.
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viernes, 8 de enero de 2016
La Carta de Jamaica, el documento de un profeta racional*
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martes, 22 de septiembre de 2015
Sergio Rodríguez Gelfenstein:Crónica de amor por La Habana
Por invitación de la Asociación de Historiadores de Latinoamérica y el Caribe (Adhilac) y la Cátedra Simón Bolívar de la Universidad de La Habana asistí en la capital cubana al Coloquio Internacional “La integración en América Latina y el Caribe: alternativas históricas y proyección actual, a 200 años de la carta de Jamaica de Simón Bolívar”.
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viernes, 10 de julio de 2015
Diego Olivera Evia: La Exxon y las trasnacionales buscan dividir la unidad Latinoamericana
Luego de los acuerdos de unidad en América Latina, en la década y media del Siglo XXI, en el marco de una diversidad política y económica, en la articulación y la conformación de varios organismos regionales, como UNASUR, CELAC, MERCOSUR, ALBA, que crearon una alternativa al neoliberalismo, como propuesta macroeconómica para nuestro continente...
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sábado, 13 de junio de 2015
10 claves del discurso de Rafael Correa en la Cumbre de los Pueblos en Bruselas
Este jueves, el presidente ecuatoriano Rafael Correa fue el orador durante el cierre de la Cumbre de los pueblos en Bruselas, Bélgica, como acto paralelo a la Cumbre que celebraron los bloques de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y la Unión Europea.
Durante su intervención, el líder de la Revolución ciudadana ofreció un balance de los temas que se trataron entre ambos bloques, palabras con las que denunció reiteradamente la doble moral del sistema internacional respecto a varios de los problemas que vienen aquejando al mundo contemporáneo.
Correa inició su intervención enviando un saludo a la comunidad de migrantes ecuatorianos, “víctimas de la larga noche neoliberal”, destacando la idea de que los ecuatorianos que salieron del país no lo hicieron porque querían sino porque fueron expulsados. “Fueron exiliados de la pobreza y aún así, “sostuvieron la economía nacional, nunca se olvidaron de su patria”, señaló con elocuencia.
La cumbre Celac-UE, indudablemente fue una nueva expresión de la flamante situación geopolítica de América Latina. Tal como también quedó demostrado en la pasada Cumbre de las Américas, la región se presenta cada vez más unida, abogando por la democratización de un sistema internacional cuyo problema central, al parecer de Correa, ya no es la clásica división del trabajo entre centro y periferia, sino la privatización del conocimiento por parte de los países capitalistas desarrollados, del “centro”.
En tal sentido, Correa esbozó en su exposición las líneas fundamentales de los distintos flagelos y problemáticas que afectan a los pueblos del mundo, particularmente a los que viven en los países más pobres o en vías de desarrollo. Seguidamente, presentamos los temas clave planteados por el presidente de Ecuador, temas que deben ser comprendidos y manejados por nuestros investigadores, intelectuales y comunicadores de Venezuela y Nuestra América.
1- La privatización del conocimiento en los países desarrollados Vs. la libertad de uso de los bienes ambientales en los países en vías de desarrollo.
En este punto, Correa destacó la importancia y los nuevos rasgos que adquiere la cooperación para el desarrollo. Después de destacar que América Latina es una región de renta media, el presidente citó al economista francés Tomás Piqueti, quien en su libro El capital en el siglo XXI, concluye que lo único que puede garantizar la equidad y la justicia en el mundo es la difusión del conocimiento.
2- Apoyo a la educación superior: ninguna de nuestras universidades está entre las 100 mejores del mundo.
Relacionado con el punto anterior, Correa abogó por una transferencia de ciencia y tecnología como nueva gestión del conocimiento a través de un tratado mundial vinculante para el acceso al conocimiento y a la innovación que permita ponerlo al servicio del bienestar de nuestros pueblos.
3- El problema de la migración: Correa criticó duramente a la globalización concebida como proceso que pretende convertir al mundo en un gran mercado sin barreras y a los ciudadanos en consumidores, donde se promueve el libre flujo de capitales mientras se criminaliza el libre flujo de personas.
4- La pandemia de las drogas: la estrategia para su combate debe ser preventiva antes que represiva, debe atacarse no solo la oferta sino también la demanda.
Correa citó a Galeano: “En la lucha contra las drogas, las responsabilidades están compartidas: nosotros los latinoamericanos ponemos los muertos, y ellos ponen las narices”.
5- El lavado de dinero, un delito asociado a las drogas. Correa enfatizó que existe una doble moral con este tema. Los grandes paraísos fiscales se encuentran en ciudades de países metropolitanos.
6- El bloqueo contra Cuba debe terminarse definitivamente, y debe desocuparse Guantánamo.
Correa, saludó el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, pero dejando en claro de que no se trató de una cortesía o una concesión imperial, sino un hecho que refleja la resistencia y la lucha histórica del pueblo cubano.
7- Crítica al actual sistema interamericano controlado por Estados Unidos. “La OEA no tiene salvación, la CELAC debería sustituir también a la OEA”, afirmó Correa.
Destacó que la CIDH está totalmente entregada a Washington, quien no ha ratificado el Pacto de San José, la Carta Interamericana de Derechos Humanos. “Financia a la comisión pero no está vinculado a las decisiones de la Comisión. Es decir, pagan para controlar a los latinoamericanos, quienes somos los sospechosos”. Fue en este punto donde Correa condenó lo que es a todas luces una forma de neocolonialismo.
8- Rechazo a la absurda e ilegal orden ejecutiva contra la República Bolivariana de Venezuela.
Correa condenó el decreto de Obama contra Venezuela en el que se califica al país como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, y lo calificó de ridículo.
9- Condena sobre las decisiones de quienes manejan el flujo de pagos a nivel mundial, las cuales atentan contra la voluntad de Argentina de saldar las deudas con sus acreedores. Caso de los fondos buitre.
10- El capital debe estar en función de los seres humanos, no los seres humanos en función del capital.
Aquí Correa deslizó una crítica: “La izquierda no debe negar los mercados ni el capital privado, las sociedades deben regular los mercados”.
Amaury González V.
Durante su intervención, el líder de la Revolución ciudadana ofreció un balance de los temas que se trataron entre ambos bloques, palabras con las que denunció reiteradamente la doble moral del sistema internacional respecto a varios de los problemas que vienen aquejando al mundo contemporáneo.
Correa inició su intervención enviando un saludo a la comunidad de migrantes ecuatorianos, “víctimas de la larga noche neoliberal”, destacando la idea de que los ecuatorianos que salieron del país no lo hicieron porque querían sino porque fueron expulsados. “Fueron exiliados de la pobreza y aún así, “sostuvieron la economía nacional, nunca se olvidaron de su patria”, señaló con elocuencia.
La cumbre Celac-UE, indudablemente fue una nueva expresión de la flamante situación geopolítica de América Latina. Tal como también quedó demostrado en la pasada Cumbre de las Américas, la región se presenta cada vez más unida, abogando por la democratización de un sistema internacional cuyo problema central, al parecer de Correa, ya no es la clásica división del trabajo entre centro y periferia, sino la privatización del conocimiento por parte de los países capitalistas desarrollados, del “centro”.
En tal sentido, Correa esbozó en su exposición las líneas fundamentales de los distintos flagelos y problemáticas que afectan a los pueblos del mundo, particularmente a los que viven en los países más pobres o en vías de desarrollo. Seguidamente, presentamos los temas clave planteados por el presidente de Ecuador, temas que deben ser comprendidos y manejados por nuestros investigadores, intelectuales y comunicadores de Venezuela y Nuestra América.
1- La privatización del conocimiento en los países desarrollados Vs. la libertad de uso de los bienes ambientales en los países en vías de desarrollo.
En este punto, Correa destacó la importancia y los nuevos rasgos que adquiere la cooperación para el desarrollo. Después de destacar que América Latina es una región de renta media, el presidente citó al economista francés Tomás Piqueti, quien en su libro El capital en el siglo XXI, concluye que lo único que puede garantizar la equidad y la justicia en el mundo es la difusión del conocimiento.
2- Apoyo a la educación superior: ninguna de nuestras universidades está entre las 100 mejores del mundo.
Relacionado con el punto anterior, Correa abogó por una transferencia de ciencia y tecnología como nueva gestión del conocimiento a través de un tratado mundial vinculante para el acceso al conocimiento y a la innovación que permita ponerlo al servicio del bienestar de nuestros pueblos.
3- El problema de la migración: Correa criticó duramente a la globalización concebida como proceso que pretende convertir al mundo en un gran mercado sin barreras y a los ciudadanos en consumidores, donde se promueve el libre flujo de capitales mientras se criminaliza el libre flujo de personas.
4- La pandemia de las drogas: la estrategia para su combate debe ser preventiva antes que represiva, debe atacarse no solo la oferta sino también la demanda.
Correa citó a Galeano: “En la lucha contra las drogas, las responsabilidades están compartidas: nosotros los latinoamericanos ponemos los muertos, y ellos ponen las narices”.
5- El lavado de dinero, un delito asociado a las drogas. Correa enfatizó que existe una doble moral con este tema. Los grandes paraísos fiscales se encuentran en ciudades de países metropolitanos.
6- El bloqueo contra Cuba debe terminarse definitivamente, y debe desocuparse Guantánamo.
Correa, saludó el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, pero dejando en claro de que no se trató de una cortesía o una concesión imperial, sino un hecho que refleja la resistencia y la lucha histórica del pueblo cubano.
7- Crítica al actual sistema interamericano controlado por Estados Unidos. “La OEA no tiene salvación, la CELAC debería sustituir también a la OEA”, afirmó Correa.
Destacó que la CIDH está totalmente entregada a Washington, quien no ha ratificado el Pacto de San José, la Carta Interamericana de Derechos Humanos. “Financia a la comisión pero no está vinculado a las decisiones de la Comisión. Es decir, pagan para controlar a los latinoamericanos, quienes somos los sospechosos”. Fue en este punto donde Correa condenó lo que es a todas luces una forma de neocolonialismo.
8- Rechazo a la absurda e ilegal orden ejecutiva contra la República Bolivariana de Venezuela.
Correa condenó el decreto de Obama contra Venezuela en el que se califica al país como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, y lo calificó de ridículo.
9- Condena sobre las decisiones de quienes manejan el flujo de pagos a nivel mundial, las cuales atentan contra la voluntad de Argentina de saldar las deudas con sus acreedores. Caso de los fondos buitre.
10- El capital debe estar en función de los seres humanos, no los seres humanos en función del capital.
Aquí Correa deslizó una crítica: “La izquierda no debe negar los mercados ni el capital privado, las sociedades deben regular los mercados”.
Amaury González V.
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lunes, 1 de junio de 2015
Sergio Rodríguez G.: ¡La patria es la América! Una lectura actual de la proclama del Libertador! (II)
La semana pasada esbozábamos elemento de orden general respecto de la proclama del Libertador y su relación con la integración y la identidad nacional para intentar entender cuánto valor pudiera tener la máxima bolivariana en las condiciones actuales. Sin embargo, en las condiciones actuales es imposible sustraer este debate a la noción de modernidad.
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jueves, 9 de abril de 2015
La Jornada: Estados Unidos resbala ante Venezuela
Detrás de la campaña estadunidense contra la nación sudamericana no hay más que un designio injerencista y neocolonial, inspirado a su vez por el afán de realinear a Venezuela con la política exterior de la superpotencia.
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miércoles, 8 de abril de 2015
Mark Weisbrot: ¿Otra cumbre desastrosa para Obama?
La última Cumbre de las Américas (2012) en Cartagena, Colombia, fue un desastre para el presidente Obama. Hubo escándalos que involucraban a agentes del Servicio Secreto con trabajadoras sexuales, una rebelión creciente desde el Sur contra la fallida “Guerra contra el narcotráfico” de EEUU y una oposición unánime al bloqueo estadounidense contra Cuba.
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domingo, 5 de abril de 2015
Luis Britto García: Cumbre en Panamá
Dijo Bolívar que en Panamá bien podría situarse la capital del mundo. El Libertador planeó la apertura del canal interoceánico, creó el enorme bloque geopolítico de la Gran Colombia para administrarlo y defenderlo, y convocó un Congreso Anfictiónico en el Istmo para integrar a los países liberados. A la postre, Estados Unidos favoreció la secesión de Panamá.
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martes, 10 de marzo de 2015
Modesto Emilio Guerrero: ¿Hasta dónde se atreverá Obama contra Maduro y Venezuela?
El actual escalamiento del gobierno de EEUU contra Venezuela y el proceso bolivariano, tiene precedentes que obligan a preocuparse, pero al mismo aparece en un contexto que debe ser considerado para no ser víctimas de golpes de efecto y falsas impresiones.
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domingo, 19 de agosto de 2012
Caso Julián Assange: barómetro del nuevo contexto geopolítico mundial
La decisión soberana tomada por Ecuador de otorgar el
asilo político a Julián Assange, quien se encuentra refugiado en la
embajada ecuatoriana en Londres desde el 19 de junio, ha generado una
serie de reacciones y movimientos que evidencian ―y ponen a prueba― las
transformaciones que ha vivido el mundo en los últimos años en materia
de política internacional.
Distintos bloques regionales y mecanismos de integración del continente fueron convocados con carácter de emergencia a solicitud del gobierno ecuatoriano, después de que el pasado 15 de agosto, este recibiera una comunicación del Reino Unido con la amenaza de asaltar su embajada en Londres en caso de que se negaran a entregar al fundador y cabeza de Wikileaks, Julián Assange, tal como lo afirmó en rueda de prensa el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño.
Ante lo que constituye una grave amenaza contra la soberanía del país y una frontal violación del derecho internacional, el canciller ecuatoriano solicitó, con carácter de emergencia, la convocatoria a una Asamblea General Extraordinaria en el seno de la OEA, una reunión con el mismo carácter de los cancilleres de la Unasur, además de una reunión urgente de los países del bloque de la Alba, al que también pertenece el Ecuador.
Durante la Asamblea Extraordinaria de la OEA, realizada ayer, Ecuador obtuvo el respaldo de casi la totalidad de los países del continente americano en su conjunto, además de haber logrado el apoyo de países como Rusia. Ecuador había solicitado una reunión de cancilleres, la cual fue aprobada con el apoyo de todos los países latinoamericanos, incluyendo parte del Caribe, con la oposición de Estados Unidos, Trinidad y Tobago y Canadá, y la abstención de Barbados, Bahamas, Panamá, Jamaica y Honduras. Así lo recoge hoy el portal Página 12.
El tema fundamental que tratarán los cancilleres del continente en una próxima reunión, será la crisis generada entre el Reino Unido y el Ecuador, luego de que este otorgara el asilo político a un personaje que se convirtió en el perseguido político más famoso de los últimos tiempos. Para el analista Modesto Emilio Guerrero, colaborador de este medio, el hecho del asilo a Assange podría ser considerado una noticia más en el vasto campo de la información mundial, “si no se tratara del personaje no militar ni delincuente, más perseguido por algunos de los estados más poderosos del mundo”.
Para Guerrero, la razón de tal ensañamiento, se explica por “…haber revelado la mayor cantidad de información diplomática en tiempos de paz de que se tenga registro histórico”. Esta filtración, como sabemos, develó las intrigas y bullangas de la diplomacia imperial, a la que dejó semidesnuda para el placer y conocimiento de muchos.
Como era predecible, tanto Estados Unidos como Canadá señalaron que la crisis debía ser solventada por los países involucrados de manera bilateral, postura que fue secundada por la Unión Europea. Incluso, la representante estadounidense en la OEA, Carmen Lomellin, atacó directamente la propuesta de reunir a los cancilleres alegando la perla de que “no va a aportar valor y será, incluso, dañina para la fama de la institución internacional”. Por su parte, el observador permanente del Reino Unido en la OEA, Philip Barton, aseveró que la nota enviada al gobierno ecuatoriano fue “tomada fuera de contexto”; mal interpretada pues.
Otra opinión fue la manifestada por Rusia, país que manifestó su extrañeza ante la negativa del Reino Unido de permitir el asilo político de Assange, dado que Londres le negó a Rusia en varias oportunidades la extradición de presuntos autores de graves crímenes. En el caso que nos ocupa, distintas informaciones difundidas en varios medios han puesto entre paréntesis el sustento de las acusaciones de abuso sexual que pesan sobre Assange. Para el periodista canadiense Jean Guy Allard, dado que Estados Unidos fue el país más afectado por las filtraciones de Wikileaks, están buscando cualquier excusa para echarle mano. En tal sentido, para Allard “no hay duda de que los cargos que se le imputan a Assange por delitos sexuales son falsos, es un pretexto de Suecia”.
El periodista canadiense ofreció declaraciones para la Radio del Sur, en las que hizo una comparación entre el comportamiento actual del Reino Unido con Assange, y la que tuvieron con el ex dictador Augusto Pinochet. Fue en el año 2000 cuando el Reino Unido, ante el pedido de extradición de España para juzgar al dictador chileno por delitos de lesa humanidad, se esforzó inusualmente por impedir que se hiciera justicia. Hoy, los ingleses hacen un esfuerzo parecido, aunque no para impedir sino para permitir y empujar la extradición de alguien que está siendo acusado de delito sexual por una mujer cuyos vínculos con la CIA están demostrados.
Varios analistas coinciden en afirmar que Ecuador tiene la razón de su parte para acudir a las distintas instancias internacionales y así defender su soberanía. Uno de ellos, el politólogo Juan Paz y Miño, afirma que la opción de recurrir a organismos internacionales se justifica plenamente por la “amenaza real” que pesa sobre la embajada ecuatoriana en Londres, reseña hoy la agencia RT.
Otra razón para acudir, por ejemplo, a la Corte Penal Internacional, se daría en caso de que el Reino Unido se niegue a otorgar a Assange el salvoconducto necesario para hacer efectiva su salida de la sede diplomática, una situación prevista por el presidente Correa y que efectivamente se está dando. De ahí que la recomendación de Alexis Mera, asesor de Correa, de acudir a una instancia internacional para viabilizar la salida de Assange de la embajada, sea una medida necesaria dadas las circunstancias.
Este escenario de negación del salvoconducto a Assange, luego de que Ecuador le otorgara el asilo político, fue previsto por el catedrático Juan Pablo Cadena en entrevista citada en una nota del 2 de agosto y publicada por este medio. Para Cadena, la figura ideal aplicable en este caso no es la de asilado sino la de refugiado. En esa oportunidad, Cadena sustentaba su aserto en el hecho de que, al otorgársele a Assange la condición de refugiado “automáticamente estaría también bajo la protección del Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas (Acnur, por sus siglas en inglés)”, ante la negativa en el otorgamiento del salvoconducto.
El escenario previsto, hoy es una realidad: Londres está negando el salvoconducto para que Assange pueda salir de la embajada ecuatoriana, lo cual lo coloca en una situación de permanencia indefinida en la sede diplomática. Para Cadena, tal escenario estaría descartado en caso de que se le otorgue el carácter de refugiado, ya que “políticamente sería muy difícil al Reino Unido negarle la solicitud a una agencia de la ONU”, argumento Cadena.
Sin embargo, el canciller británico William Hague, en entrevista concedida a la BBC, reiteró que su gobierno no permitirá la salida de Assange de la embajada. “Nuestra obligación legal es extraditarlo a Suecia”, afirmó Hague. Ante la pregunta del periodista sobre si Assange podría quedarse en la embajada indefinidamente, esta fue la respuesta del real canciller: “Algunos solicitantes de asilo han pasado largos periodos de tiempo dentro de embajadas”, afirmación que ilustra el escenario de juego trancao al que apuestan los británicos, que no es otro que el de embajada por cárcel.
De otro lado, para el representante venezolano ante la OEA, Roy Chaderton, la situación de Assange debe resolverse por la vía diplomática y en el marco del respeto a los principios del derecho internacional y de la soberanía del Estado ecuatoriano “en cuyo ejercicio se decidió la concesión del asilo diplomático al señor Julián Assange”.
De tal manera, los escenarios posibles parecen no dejar muchas opciones, aunque indistintamente de estas, esta nueva crisis, que involucra a países europeos (incluyendo a Rusia) y Latinoamericanos, a países del norte y del Sur emergente, se está convirtiendo en un particular barómetro para la comprensión del nuevo contexto geopolítico mundial.
Publicado en Poderenlared.com el 18 de agosto
amauryalejandrogv@gmail.com
@maurogonzag
Distintos bloques regionales y mecanismos de integración del continente fueron convocados con carácter de emergencia a solicitud del gobierno ecuatoriano, después de que el pasado 15 de agosto, este recibiera una comunicación del Reino Unido con la amenaza de asaltar su embajada en Londres en caso de que se negaran a entregar al fundador y cabeza de Wikileaks, Julián Assange, tal como lo afirmó en rueda de prensa el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño.
Ante lo que constituye una grave amenaza contra la soberanía del país y una frontal violación del derecho internacional, el canciller ecuatoriano solicitó, con carácter de emergencia, la convocatoria a una Asamblea General Extraordinaria en el seno de la OEA, una reunión con el mismo carácter de los cancilleres de la Unasur, además de una reunión urgente de los países del bloque de la Alba, al que también pertenece el Ecuador.
Durante la Asamblea Extraordinaria de la OEA, realizada ayer, Ecuador obtuvo el respaldo de casi la totalidad de los países del continente americano en su conjunto, además de haber logrado el apoyo de países como Rusia. Ecuador había solicitado una reunión de cancilleres, la cual fue aprobada con el apoyo de todos los países latinoamericanos, incluyendo parte del Caribe, con la oposición de Estados Unidos, Trinidad y Tobago y Canadá, y la abstención de Barbados, Bahamas, Panamá, Jamaica y Honduras. Así lo recoge hoy el portal Página 12.
El tema fundamental que tratarán los cancilleres del continente en una próxima reunión, será la crisis generada entre el Reino Unido y el Ecuador, luego de que este otorgara el asilo político a un personaje que se convirtió en el perseguido político más famoso de los últimos tiempos. Para el analista Modesto Emilio Guerrero, colaborador de este medio, el hecho del asilo a Assange podría ser considerado una noticia más en el vasto campo de la información mundial, “si no se tratara del personaje no militar ni delincuente, más perseguido por algunos de los estados más poderosos del mundo”.
Para Guerrero, la razón de tal ensañamiento, se explica por “…haber revelado la mayor cantidad de información diplomática en tiempos de paz de que se tenga registro histórico”. Esta filtración, como sabemos, develó las intrigas y bullangas de la diplomacia imperial, a la que dejó semidesnuda para el placer y conocimiento de muchos.
Como era predecible, tanto Estados Unidos como Canadá señalaron que la crisis debía ser solventada por los países involucrados de manera bilateral, postura que fue secundada por la Unión Europea. Incluso, la representante estadounidense en la OEA, Carmen Lomellin, atacó directamente la propuesta de reunir a los cancilleres alegando la perla de que “no va a aportar valor y será, incluso, dañina para la fama de la institución internacional”. Por su parte, el observador permanente del Reino Unido en la OEA, Philip Barton, aseveró que la nota enviada al gobierno ecuatoriano fue “tomada fuera de contexto”; mal interpretada pues.
Otra opinión fue la manifestada por Rusia, país que manifestó su extrañeza ante la negativa del Reino Unido de permitir el asilo político de Assange, dado que Londres le negó a Rusia en varias oportunidades la extradición de presuntos autores de graves crímenes. En el caso que nos ocupa, distintas informaciones difundidas en varios medios han puesto entre paréntesis el sustento de las acusaciones de abuso sexual que pesan sobre Assange. Para el periodista canadiense Jean Guy Allard, dado que Estados Unidos fue el país más afectado por las filtraciones de Wikileaks, están buscando cualquier excusa para echarle mano. En tal sentido, para Allard “no hay duda de que los cargos que se le imputan a Assange por delitos sexuales son falsos, es un pretexto de Suecia”.
El periodista canadiense ofreció declaraciones para la Radio del Sur, en las que hizo una comparación entre el comportamiento actual del Reino Unido con Assange, y la que tuvieron con el ex dictador Augusto Pinochet. Fue en el año 2000 cuando el Reino Unido, ante el pedido de extradición de España para juzgar al dictador chileno por delitos de lesa humanidad, se esforzó inusualmente por impedir que se hiciera justicia. Hoy, los ingleses hacen un esfuerzo parecido, aunque no para impedir sino para permitir y empujar la extradición de alguien que está siendo acusado de delito sexual por una mujer cuyos vínculos con la CIA están demostrados.
Varios analistas coinciden en afirmar que Ecuador tiene la razón de su parte para acudir a las distintas instancias internacionales y así defender su soberanía. Uno de ellos, el politólogo Juan Paz y Miño, afirma que la opción de recurrir a organismos internacionales se justifica plenamente por la “amenaza real” que pesa sobre la embajada ecuatoriana en Londres, reseña hoy la agencia RT.
Otra razón para acudir, por ejemplo, a la Corte Penal Internacional, se daría en caso de que el Reino Unido se niegue a otorgar a Assange el salvoconducto necesario para hacer efectiva su salida de la sede diplomática, una situación prevista por el presidente Correa y que efectivamente se está dando. De ahí que la recomendación de Alexis Mera, asesor de Correa, de acudir a una instancia internacional para viabilizar la salida de Assange de la embajada, sea una medida necesaria dadas las circunstancias.
Este escenario de negación del salvoconducto a Assange, luego de que Ecuador le otorgara el asilo político, fue previsto por el catedrático Juan Pablo Cadena en entrevista citada en una nota del 2 de agosto y publicada por este medio. Para Cadena, la figura ideal aplicable en este caso no es la de asilado sino la de refugiado. En esa oportunidad, Cadena sustentaba su aserto en el hecho de que, al otorgársele a Assange la condición de refugiado “automáticamente estaría también bajo la protección del Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas (Acnur, por sus siglas en inglés)”, ante la negativa en el otorgamiento del salvoconducto.
El escenario previsto, hoy es una realidad: Londres está negando el salvoconducto para que Assange pueda salir de la embajada ecuatoriana, lo cual lo coloca en una situación de permanencia indefinida en la sede diplomática. Para Cadena, tal escenario estaría descartado en caso de que se le otorgue el carácter de refugiado, ya que “políticamente sería muy difícil al Reino Unido negarle la solicitud a una agencia de la ONU”, argumento Cadena.
Sin embargo, el canciller británico William Hague, en entrevista concedida a la BBC, reiteró que su gobierno no permitirá la salida de Assange de la embajada. “Nuestra obligación legal es extraditarlo a Suecia”, afirmó Hague. Ante la pregunta del periodista sobre si Assange podría quedarse en la embajada indefinidamente, esta fue la respuesta del real canciller: “Algunos solicitantes de asilo han pasado largos periodos de tiempo dentro de embajadas”, afirmación que ilustra el escenario de juego trancao al que apuestan los británicos, que no es otro que el de embajada por cárcel.
De otro lado, para el representante venezolano ante la OEA, Roy Chaderton, la situación de Assange debe resolverse por la vía diplomática y en el marco del respeto a los principios del derecho internacional y de la soberanía del Estado ecuatoriano “en cuyo ejercicio se decidió la concesión del asilo diplomático al señor Julián Assange”.
De tal manera, los escenarios posibles parecen no dejar muchas opciones, aunque indistintamente de estas, esta nueva crisis, que involucra a países europeos (incluyendo a Rusia) y Latinoamericanos, a países del norte y del Sur emergente, se está convirtiendo en un particular barómetro para la comprensión del nuevo contexto geopolítico mundial.
Publicado en Poderenlared.com el 18 de agosto
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sábado, 9 de junio de 2012
La rebelión de los calibanes y la superación del sistema interamericano colonialista
Los países Alba mandaron al carajo al TIAR (Tratado Interamericano de asistencia recíproca), en una acción de gran significación geopolítica que anuncia la separación definitiva de Nuestra América del colonialista y desfasado sistema interamericano desprendido de la OEA. Y el presidente Chávez junto Rafael Correa, han sido los principales artífices de este importante paso descolonizador.
Siempre me ha parecido que Rafael Correa, figura surgida en el contexto de la primavera política latinoamericana que se inició con el siglo y la Revolución bolivariana, tiene un liderazgo en la región que sigue y complementa al del presidente Chávez. Recuerdo que en 2006 visitó la Universidad Bolivariana y ofreció unas palabras en el salón Simón Bolívar. No pude asistir, pero una compañera que si estuvo en el evento me dijo: “El carajo está claro de verdad”.
Luego de la llegada de Correa a la presidencia de Ecuador, se inició un proceso de cambio pacífico al estilo inaugurado por la Revolución bolivariana, que viéndolo bien, son procesos que no han incluido el conflicto armado directo, pero de otro lado han sido tremendamente violentos desde la perspectiva simbólica, sin descartar por supuesto una violencia material que ha incluido golpes de Estado.
Correa ha sabido interpretar muy bien las transformaciones geopolíticas que han tenido lugar en el mundo en los últimos años, reiterando la idea de que no estamos viviendo una época de cambios sino más bien un cambio de época. Un ilustrativo retruécano que expresa la crisis orgánica en desarrollo, donde hay algo que muere y al mismo tiempo hay algo que nace.
Entre esas cosas que mueren pero no terminan de morir, que siguen ahí a pesar de su anacronismo, inutilidad y desnudez política, está la OEA y el sistema interamericano, tan caducos como la pasada Cumbre de las Américas, otro foro desfasado donde, recordemos, no hace nada se dio el primer consenso sin Washington. Desde que Fidel Castro definió con precisión a la Organización de Estados Americanos como el Ministerio de Colonias de EEUU para América Latina, siempre hemos sabido qué es la OEA, sólo que es ahora cuando se han dado las condiciones para emprender las necesarias acciones en la dirección de separarnos de la colonialista organización.
Chávez y Correa, junto a Evo, han sido los principales impulsos descolonizadores en la región, diciendo las cosas como son, quitando el espeso velo ideológico que siempre cubrió al discurso geopolítico continental en el pasado reciente, y estremeciendo la elegancia acartonada de la diplomacia tradicional. Que esta burocracia internacional haya despotricado de Chávez en los primeros años ante su discurso digno y frontal, y que aún lo haga, es la mejor señal de que el camino que se recorre es el camino; y la mejor prueba, es que este discurso ha sido emulado y asumido por varios líderes de países hermanos de la región. Recordemos la sepultura del Alca, el discurso en la ONU de 2006 en el que Chávez denunció, aparte del olor a azufre dejado por el nefasto Bush, el escandaloso carácter inservible de las Naciones Unidas.
Correa venia reiterando la necesidad de separarnos de la OEA, y en su intervención durante la Cumbre de la Celac dejó clara la posición de Ecuador respecto a lo que había que hacer frente al absurdo de tener que ir a Washington para discutir los problemas concernientes a la región indoamericana. Viendo como a Chávez se le subía la pasión al rostro escuchando a Correa, imagine el gran esfuerzo que estaría haciendo para no mandar al carajo de una buena vez, tomándole la palabra, al insolente ministerio de colonias y a toda su “burocracia internacional”.
Luego vino la Cumbre de las Américas, otro foro que Correa no titubeó en denunciar, ante la continuidad en el hemisferio en pleno siglo XXI, de dos situaciones ciertamente inaceptables: la exclusión de Cuba de la cumbre y el colonialismo presente aún en las argentinas islas Malvinas. Y es que, a propósito de las Malvinas y de salida de los países Alba del TIAR, hay que recordar que estas islas fueron hace treinta años el escenario de una guerra donde quedó evidenciada la hipocresía rezumante en los tratados que se firmaban con la otrora omnipotencia hegemónica.
Recuerdo una frase que alguna vez se pronunció en un salón de clase, y que expresa fielmente lo que ocurrió con los bloques, alianzas y tratados durante la guerra de las Malvinas: OTAN mata TIAR. Siempre es pertinente recordar el contexto en el que ocurrieron los hechos, lo cual sin embargo no pretende justificar la inoperancia e inutilidad que demostró el tratado en cuestión. Análisis posteriores a la guerra dieron cuenta de cierta ingenuidad por parte de la junta militar argentina, al calcular que EEUU apoyaría sus acciones en las Malvinas. Es cierto que en ese momento los militares argentinos trabajaban conjuntamente con los gringos en oscuras actividades represoras, contrarrevolucionarias, en Centroamérica. Sin embargo, hablamos de ingenuidad, en primer lugar porque la OTAN, bloque político - militar del que EEUU y Gran Bretaña formaban parte, en el marco de la “guerra fría” ―vigente en ese entonces―, constituía una alianza que nació para defender los intereses del Occidente capitalista frente al mundo Soviético-socialista. Si partimos del supuesto de que Argentina es también Occidente, no pertenecía sin embargo a la OTAN. Y es que vale preguntarse ¿Es Argentina, o Venezuela, parte de Occidente? Pertenecemos a América, pero a América del Sur; somos Occidente, pero sin ser Europa ni EEUU. Es decir, somos otra cosa, el “Otro Occidente” (buen título para un libro).
“El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender”. J. L. Borges
Considerando el marco geopolítico en el que surge el TIAR, que es el del pleno comienzo de la “guerra fría”, podemos decir que este tratado, así como la OEA, nació orientado al mantenimiento del predominio del Gran Hermano sobre el continente americano. El TIAR, fue un pacto de defensa mutua, firmado en 1947 en Río de Janeiro. El artículo 3.1 del pacto, establece que “En caso de (…) de un ataque armado por cualquier Estado contra un Estado americano, será considerado un ataque contra todos los estados americanos, y en consecuencia, cada una de las partes contratantes se compromete a ayudar a hacer frente al ataque en ejercicio del derecho inminente de legítima defensa individual o colectiva que reconoce el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas”.
Recordemos también que este tratado, en el mundo de post-guerra era el primero de su especie, firmado dos años antes del nacimiento de la OTAN, siendo también el primero nacido en el marco de la recién inaugurada bipolaridad mundial.
Ciertamente, el caso de las Malvinas había echado por tierra, deslegitimándolo, al TIAR. Pero también es verdad que no era la primera vez que el tratado era invocado y desoído. ¿Por qué? Porque era obvio que en EEUU dominaba un doble interés: representaba a una de las dos superpotencias del enfrentamiento este-oeste, y por tanto era quien lideraba la “lucha contra el comunismo” en el mundo. De otro lado, su interés en mantener al continente bajo su dominio en el espíritu de la doctrina Monroe. Así las cosas, el TIAR se invocaría en 1962, cuando se le impuso el bloqueo a la Cuba revolucionaria, y en 1969, durante la guerra entre Honduras y El Salvador. En ambos casos sería ignorado en nombre de los intereses del Occidente capitalista.
Ahora bien, durante la guerra de las Malvinas, conflicto que enfrentó a Inglaterra y Argentina en 1982, el tratado se invocaría nuevamente, pero sería otra vez ignorado. EEUU alegaría que había sido Argentina la que había invadido las islas Malvinas, realizando una ocupación de unas tierras consideradas “territorio británico”, siendo el TIAR un tratado estrictamente defensivo. Estos alegatos serían esgrimidos también por Colombia y Chile, citando el artículo 3.1 del tratado, antes aludido. Súmesele a esto, que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (En el cual estaban –y están aún- EEUU e Inglaterra), había emitido la resolución 502, la cual exigía el retiro de las tropas argentinas como condición para cualquier negociación.
No obstante, la actuación de EEUU, al no retirarse del Tratado ante la OEA por medio de un comunicado oficial como lo establece el artículo 25 del TIAR, hizo de su acción un no cumplimiento de facto de las obligaciones del tratado. Pero no conforme con eso, los soberanos hijos de la gran reina no se mantuvieron neutrales, prestado apoyo satelital a Gran Bretaña, particularmente en la ubicación del buque Belgrano, torpedeado por un submarino inglés ―recientemente enviaron uno de estos aparatos a las islas― fuera de la zona de exclusión previamente definida por los británicos, matando a 300 argentinos.
EEUU, Chile y Colombia, suscriptores del TIAR, justificaron su violación en el hecho de que había sido Argentina la que había empezado el pleito (pos supuesto, el hecho estaba lejos de considerarse la recuperación de un territorio perdido hace 149 años), sin embargo, este argumento no los eximía de no haber apoyado a Argentina como Estado contratante de un tratado que obligaba a la asistencia recíproca. Como agravante, en el caso de EEUU, tenemos una contravención flagrante del tratado al prestarse para apoyar a un país que, si bien era su aliado en la OTAN, no fue un apoyo dirigido precisamente a la contención del comunismo, misión fundamental del Tratado del Atlántico Norte. Es decir, no fue un apoyo para luchar contra el este comunista.
¿Entonces el apoyo estuvo dirigido a qué?
Existía en el mundo de principios de los ochenta un mapa geopolítico visible: el este y el oeste, donde el primero era el lugar del “comunismo rojo antidemocrático”, y el segundo el del capitalismo, presentado como el universo de la “democracia y la libertad”; pero también, aunque un poco más encubierto, existía otra cartografía geopolítica: el norte, lugar de las potencias colonialistas, centro del sistema-mundo moderno/colonial, y el Sur, territorio periférico de lo subalterno, de lo dependiente, lo colonial.
¿Qué quiere decir esto?
Que tanto ingleses como gringos, y más allá de su común interés de luchar contra el comunismo, se sintieron ofendidos en lo más profundo de su sentimiento de patrón colonialista ante las pretensiones descolonizadoras de un país ubicado en el llamado tercer mundo. La lucha contra el comunismo era una cosa, y los soviéticos tenían poder nuclear, tecnología, capacidad de disuasión, países satélites; pero Argentina era periferia, mercado de la metrópoli, territorio de lo civilizado subalterno, un satélite rebelde del mundo occidental con aspiraciones de potencia, y que este pretendiera retomar por la fuerza un territorio considerado real propiedad de los ingleses, era una insolencia imperdonable.
Próspero ―para utilizar a los personajes conceptuales de La Tempestad― no podía permitir que esa suerte de mezcla entre Ariel y Calibán, pero Calibán al fin, se le revelara de esa manera. Hoy día, sucede que los calibanes se han reunido y se han rebelado. Juntándose, cada vez les importa menos lo que diga Próspero, que está en decadencia. Así, Correa, Evo y Chávez, junto al resto de la tribu, enhorabuena mandan al carajo al TIAR, al tiempo que Ecuador propone la creación de una Corte Penal de la Unasur. Se superan los resabios del viejo colonialismo, pero aún nos queda superar la cultura que dejó sembrada. Pero ese es otro cuento.
amauryalejandrogv@gmail.com
@maurogonzag
Siempre me ha parecido que Rafael Correa, figura surgida en el contexto de la primavera política latinoamericana que se inició con el siglo y la Revolución bolivariana, tiene un liderazgo en la región que sigue y complementa al del presidente Chávez. Recuerdo que en 2006 visitó la Universidad Bolivariana y ofreció unas palabras en el salón Simón Bolívar. No pude asistir, pero una compañera que si estuvo en el evento me dijo: “El carajo está claro de verdad”.
Luego de la llegada de Correa a la presidencia de Ecuador, se inició un proceso de cambio pacífico al estilo inaugurado por la Revolución bolivariana, que viéndolo bien, son procesos que no han incluido el conflicto armado directo, pero de otro lado han sido tremendamente violentos desde la perspectiva simbólica, sin descartar por supuesto una violencia material que ha incluido golpes de Estado.
Correa ha sabido interpretar muy bien las transformaciones geopolíticas que han tenido lugar en el mundo en los últimos años, reiterando la idea de que no estamos viviendo una época de cambios sino más bien un cambio de época. Un ilustrativo retruécano que expresa la crisis orgánica en desarrollo, donde hay algo que muere y al mismo tiempo hay algo que nace.
Entre esas cosas que mueren pero no terminan de morir, que siguen ahí a pesar de su anacronismo, inutilidad y desnudez política, está la OEA y el sistema interamericano, tan caducos como la pasada Cumbre de las Américas, otro foro desfasado donde, recordemos, no hace nada se dio el primer consenso sin Washington. Desde que Fidel Castro definió con precisión a la Organización de Estados Americanos como el Ministerio de Colonias de EEUU para América Latina, siempre hemos sabido qué es la OEA, sólo que es ahora cuando se han dado las condiciones para emprender las necesarias acciones en la dirección de separarnos de la colonialista organización.
Chávez y Correa, junto a Evo, han sido los principales impulsos descolonizadores en la región, diciendo las cosas como son, quitando el espeso velo ideológico que siempre cubrió al discurso geopolítico continental en el pasado reciente, y estremeciendo la elegancia acartonada de la diplomacia tradicional. Que esta burocracia internacional haya despotricado de Chávez en los primeros años ante su discurso digno y frontal, y que aún lo haga, es la mejor señal de que el camino que se recorre es el camino; y la mejor prueba, es que este discurso ha sido emulado y asumido por varios líderes de países hermanos de la región. Recordemos la sepultura del Alca, el discurso en la ONU de 2006 en el que Chávez denunció, aparte del olor a azufre dejado por el nefasto Bush, el escandaloso carácter inservible de las Naciones Unidas.
Correa venia reiterando la necesidad de separarnos de la OEA, y en su intervención durante la Cumbre de la Celac dejó clara la posición de Ecuador respecto a lo que había que hacer frente al absurdo de tener que ir a Washington para discutir los problemas concernientes a la región indoamericana. Viendo como a Chávez se le subía la pasión al rostro escuchando a Correa, imagine el gran esfuerzo que estaría haciendo para no mandar al carajo de una buena vez, tomándole la palabra, al insolente ministerio de colonias y a toda su “burocracia internacional”.
Luego vino la Cumbre de las Américas, otro foro que Correa no titubeó en denunciar, ante la continuidad en el hemisferio en pleno siglo XXI, de dos situaciones ciertamente inaceptables: la exclusión de Cuba de la cumbre y el colonialismo presente aún en las argentinas islas Malvinas. Y es que, a propósito de las Malvinas y de salida de los países Alba del TIAR, hay que recordar que estas islas fueron hace treinta años el escenario de una guerra donde quedó evidenciada la hipocresía rezumante en los tratados que se firmaban con la otrora omnipotencia hegemónica.
Recuerdo una frase que alguna vez se pronunció en un salón de clase, y que expresa fielmente lo que ocurrió con los bloques, alianzas y tratados durante la guerra de las Malvinas: OTAN mata TIAR. Siempre es pertinente recordar el contexto en el que ocurrieron los hechos, lo cual sin embargo no pretende justificar la inoperancia e inutilidad que demostró el tratado en cuestión. Análisis posteriores a la guerra dieron cuenta de cierta ingenuidad por parte de la junta militar argentina, al calcular que EEUU apoyaría sus acciones en las Malvinas. Es cierto que en ese momento los militares argentinos trabajaban conjuntamente con los gringos en oscuras actividades represoras, contrarrevolucionarias, en Centroamérica. Sin embargo, hablamos de ingenuidad, en primer lugar porque la OTAN, bloque político - militar del que EEUU y Gran Bretaña formaban parte, en el marco de la “guerra fría” ―vigente en ese entonces―, constituía una alianza que nació para defender los intereses del Occidente capitalista frente al mundo Soviético-socialista. Si partimos del supuesto de que Argentina es también Occidente, no pertenecía sin embargo a la OTAN. Y es que vale preguntarse ¿Es Argentina, o Venezuela, parte de Occidente? Pertenecemos a América, pero a América del Sur; somos Occidente, pero sin ser Europa ni EEUU. Es decir, somos otra cosa, el “Otro Occidente” (buen título para un libro).
“El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender”. J. L. Borges
Considerando el marco geopolítico en el que surge el TIAR, que es el del pleno comienzo de la “guerra fría”, podemos decir que este tratado, así como la OEA, nació orientado al mantenimiento del predominio del Gran Hermano sobre el continente americano. El TIAR, fue un pacto de defensa mutua, firmado en 1947 en Río de Janeiro. El artículo 3.1 del pacto, establece que “En caso de (…) de un ataque armado por cualquier Estado contra un Estado americano, será considerado un ataque contra todos los estados americanos, y en consecuencia, cada una de las partes contratantes se compromete a ayudar a hacer frente al ataque en ejercicio del derecho inminente de legítima defensa individual o colectiva que reconoce el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas”.
Recordemos también que este tratado, en el mundo de post-guerra era el primero de su especie, firmado dos años antes del nacimiento de la OTAN, siendo también el primero nacido en el marco de la recién inaugurada bipolaridad mundial.
Ciertamente, el caso de las Malvinas había echado por tierra, deslegitimándolo, al TIAR. Pero también es verdad que no era la primera vez que el tratado era invocado y desoído. ¿Por qué? Porque era obvio que en EEUU dominaba un doble interés: representaba a una de las dos superpotencias del enfrentamiento este-oeste, y por tanto era quien lideraba la “lucha contra el comunismo” en el mundo. De otro lado, su interés en mantener al continente bajo su dominio en el espíritu de la doctrina Monroe. Así las cosas, el TIAR se invocaría en 1962, cuando se le impuso el bloqueo a la Cuba revolucionaria, y en 1969, durante la guerra entre Honduras y El Salvador. En ambos casos sería ignorado en nombre de los intereses del Occidente capitalista.
| Los gringos apoyaron a los ingleses |
No obstante, la actuación de EEUU, al no retirarse del Tratado ante la OEA por medio de un comunicado oficial como lo establece el artículo 25 del TIAR, hizo de su acción un no cumplimiento de facto de las obligaciones del tratado. Pero no conforme con eso, los soberanos hijos de la gran reina no se mantuvieron neutrales, prestado apoyo satelital a Gran Bretaña, particularmente en la ubicación del buque Belgrano, torpedeado por un submarino inglés ―recientemente enviaron uno de estos aparatos a las islas― fuera de la zona de exclusión previamente definida por los británicos, matando a 300 argentinos.
EEUU, Chile y Colombia, suscriptores del TIAR, justificaron su violación en el hecho de que había sido Argentina la que había empezado el pleito (pos supuesto, el hecho estaba lejos de considerarse la recuperación de un territorio perdido hace 149 años), sin embargo, este argumento no los eximía de no haber apoyado a Argentina como Estado contratante de un tratado que obligaba a la asistencia recíproca. Como agravante, en el caso de EEUU, tenemos una contravención flagrante del tratado al prestarse para apoyar a un país que, si bien era su aliado en la OTAN, no fue un apoyo dirigido precisamente a la contención del comunismo, misión fundamental del Tratado del Atlántico Norte. Es decir, no fue un apoyo para luchar contra el este comunista.
¿Entonces el apoyo estuvo dirigido a qué?
Existía en el mundo de principios de los ochenta un mapa geopolítico visible: el este y el oeste, donde el primero era el lugar del “comunismo rojo antidemocrático”, y el segundo el del capitalismo, presentado como el universo de la “democracia y la libertad”; pero también, aunque un poco más encubierto, existía otra cartografía geopolítica: el norte, lugar de las potencias colonialistas, centro del sistema-mundo moderno/colonial, y el Sur, territorio periférico de lo subalterno, de lo dependiente, lo colonial.
¿Qué quiere decir esto?
Que tanto ingleses como gringos, y más allá de su común interés de luchar contra el comunismo, se sintieron ofendidos en lo más profundo de su sentimiento de patrón colonialista ante las pretensiones descolonizadoras de un país ubicado en el llamado tercer mundo. La lucha contra el comunismo era una cosa, y los soviéticos tenían poder nuclear, tecnología, capacidad de disuasión, países satélites; pero Argentina era periferia, mercado de la metrópoli, territorio de lo civilizado subalterno, un satélite rebelde del mundo occidental con aspiraciones de potencia, y que este pretendiera retomar por la fuerza un territorio considerado real propiedad de los ingleses, era una insolencia imperdonable.
Próspero ―para utilizar a los personajes conceptuales de La Tempestad― no podía permitir que esa suerte de mezcla entre Ariel y Calibán, pero Calibán al fin, se le revelara de esa manera. Hoy día, sucede que los calibanes se han reunido y se han rebelado. Juntándose, cada vez les importa menos lo que diga Próspero, que está en decadencia. Así, Correa, Evo y Chávez, junto al resto de la tribu, enhorabuena mandan al carajo al TIAR, al tiempo que Ecuador propone la creación de una Corte Penal de la Unasur. Se superan los resabios del viejo colonialismo, pero aún nos queda superar la cultura que dejó sembrada. Pero ese es otro cuento.
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