Palabras clave: Batalla de ideas, política, crítica, transformación, diálogo, innovación, cambio de época, amplitud, bloque histórico, lectura, análisis, verdad, belleza, sueños, liberación.
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martes, 14 de febrero de 2017

La conspiración de la teoría conspirativa: ¿ficción, realidad o desinformación?

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Las conspiraciones sí existen… Cualquier conocimiento que uno tiene que no tienen los demás, a uno le da un poder y una ventaja sobre el resto. Entonces, vivimos en un mundo en el cual se controla la información” Sixto Paz Wells.

Ninguna fuerza externa ha frenado todavía nuestra tendencia general hacia un mundo kafkiano–orwelliano donde las peores fantasías parecen cada vez más plausible para más y más gente” 
R. Anton Wilson.

Por lo general, cuando se esbozan explicaciones alternativas sobre acontecimientos históricos o actuales que tuvieron algún tipo de trascendencia económica, social o política, que generaron conmoción en alguna medida y que incluso han influido significativamente en el curso del desarrollo de la humanidad, tarde o temprano terminan siendo ubicadas en el campo de la llamada teoría de la conspiración.

Estas teorías, muchas veces suelen ofrecer una interpretación de los hechos que se ubica en las antípodas de las versiones oficiales, lo cual puede resultar escandaloso cuando no increíble. Una vez que se han detectado suficientes cabos sueltos en la explicación oficial, cuando no está plagada de incoherencias o incongruencias, la mesa queda servida para las lecturas alternativas que, con todo, en una primera mirada podrían parecer jaladas de los pelos, inverosímiles, o al menos el producto de mentes inquietas adictas a la ficción.

De acuerdo a la definición generalmente aceptada, estas teorías dan cuenta de todo un espectro de hechos y situaciones a la luz de un poderoso grupo oculto en las sombras, infiltrado en todas las instituciones sociales, económicas, jurídicas, políticas y culturales, cuyas intenciones giran en torno a la planificación, control y manipulación de procesos y sucesos de importancia, ya sea a niveles tácticos o estratégicos y con propósitos orientados, en el mejor de los casos, a la dominación social.

No obstante, destaquemos que el término “conspiración” es bastante anterior a las “teorías de conspiración”, y que la existencia de las más bizarras conspiraciones está bien documentada en textos históricos y, al decir de la wikipedia (una suerte de enciclopedia conspirativa), en el derecho penal, las leyes y sentencias de los tribunales. Esto nos indica, en un primer momento, que han existido conspiraciones que de alguna manera se han develado al público y han llegado a formar parte de las más diversas historias oficialmente aceptadas.

Sin embargo, por razones elementales de manejo, circulación y democratización de la información, ha llegado el momento en que algún ser imaginativo o grupo de investigadores, buscadores (y encontradores) de la verdad, logra detectar más de una inconsistencia en las explicaciones oficiales de muchos hechos, advirtiendo una notable debilidad en las argumentaciones y justificaciones que con el tiempo se van tornando absurdas e insostenibles, atrayendo el interés, la curiosidad y, durante el proceso, la indignación del investigador que descubre cosas y va develando la urdimbre mitológica de la que él mismo ha formado parte, decidiendo sacar a la luz la nueva verdad.

Discurrir sobre el tema de las teorías de la conspiración en una época como la nuestra, parte de una serie de premisas que convendrá siempre considerar. En primer lugar, esta es una era signada por el conocimiento y el exceso de información, lo que es decir marcada por la desinformación. Agreguemos que la historia que hemos conocido fue la que se escribió, lo cual no implica la certeza de que haya sido lo que realmente ocurrió. Esto nos recuerda una premisa clásica, propia de un mundo en cuyas poblaciones siempre ha sido posible distinguir gobernantes y gobernados, dominantes y dominados; ganadores y perdedores.

En pocas palabras, lo que nosotros, ciudadanos de a pie, optimistas transeúntes y entusiastas participantes de los cuentos que nos echa la matrix, lo que hemos conocido como historia ha sido el relato que ha plasmado e institucionalizado el grupo de los ganadores. Marx expresó la misma idea al decir que las ideas dominantes de una época eran las ideas de la clase dominante. Teniendo esto claro, debemos ahora combinar esta premisa con una reflexión sobre lo que entendemos por realidad y por ficción. Se ha dicho, por ejemplo, que “la realidad supera con creces a la ficción”, y para los efectos de lo que tratamos en este ensayo conviene tener presente la idea en todo momento, así como advertir sus implicaciones.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Superar la “crisis de liderazgo” y la “crisis moral y educativa” (¿Los illuminatis mataron a Chávez?)

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En días recientes, explorando las redes sociales, un tuit que citaba unas palabras del general Pérez Arcay llamó mi atención. Al hacer click, soy remitido a una reseña que resumía la intervención del conocido militar en el programa “Análisis situacional”, conducido por el director de la agencia de inteligencia Hinterlaces, Oscar Schemel. La nota estaba acompañada del video con la entrevista completa, el cual estaba colgado en la cuenta de youtube del programa y, hecho curioso, había sido colgado a mediados de año. 

La reseña de la intervención del general fue publicada ayer en la propia web de Hinterlaces, como si hubiera sido el programa más reciente. Sin embargo, después de ver la entrevista con atención, imaginé que los editores de la web habían decidido lanzar al ciberespacio las reflexiones de Pérez Arcay como una suerte de reflexión o balance final del año que termina, dada la indudable vigencia de los temas que allí se trataron. Entre las frases que más resonaron en el espacio, estuvo esta: el país atraviesa una crisis política causada por la falta de liderazgo; en otra, afirmó que vivimos además una crisis moral y educativa, y que esta se expresa en “la gente que prefiere el dinero a los estudios.”

Considero que el general, quien fuera uno de los maestros del Comandante Chávez, es una de esas personas a las que hay que escuchar, no solo por su evidente bagaje cultural, sino por su sensibilidad y genuina preocupación por los factores culturales y el papel que estos tienen en la forja de los hombres y mujeres que desean vivir en una sociedad, en una “república”, políticamente estable, socialmente segura y tan feliz como sea posible. También, me parece que son dos temas que pueden considerarse “raizales” (liderazgo político y crisis moral-educativa), por su relación con nuestra evolución en tanto individuos y como sociedad. Por tanto, quiero aprovechar para plasmar algunas opiniones que sobre estos tópicos he compartido con amigos y allegados en los últimos años.

Sobre la “crisis de liderazgo”

Para Pérez Arcay, desde la muerte de Bolívar el país entró en una crisis de liderazgo que solo se salvó con la llegada de Hugo Chávez al poder; un liderazgo político que, hay que destacar, se configuró frente al proyecto geopolítico de dominación plasmado en la famosa doctrina Monroe de “América para los americanos”. Ahora, habría que agregar que hubo dos gobiernos durante el siglo XX –incluso tres−, en los cuales se verificó una estabilidad política que daba cuenta de un liderazgo de alguna manera reconocido: el de Juan Vicente Gómez y el del general Marcos Pérez Jiménez; el tercero, sería el de otro general: Isaías Medina Angarita. Como puede observar el lector, son tres gobiernos militares que expresaron liderazgos y que lograron instaurar una situación hegemónica, indistintamente del carácter del Estado y el tipo de régimen.

En este sentido, hago la comparación entre el gobierno de Chávez y los de estos militares por una sencilla razón: el fenómeno del chavismo, la conexión del gran líder con gran parte de la sociedad de la que surge, fue la expresión de un tipo de liderazgo (telúrico-carismático) que da cuenta de una sociedad que lleva en su psicología, en su memoria genética, la necesidad de un gendarme poderoso que inspire la suficiente autoridad como para que las instituciones políticas –y al sociedad como un todo− tengan estabilidad y funcionen adecuadamente. Como ya puede advertir, no se trata sino de la tesis de Vallenilla Lanz (Cesarismo Democrático), salvando un tanto las distancias y los tiempos.

Así las cosas, la desaparición física de Chávez no podía sino producir una crisis de liderazgo, aunque esta vez como llamado a la sociedad venezolana a madurar definitivamente y cortar así con la dependencia histórica de un tipo de líder que pareciera estar siempre preparado en algún cuartel del país, esperando que el gobierno civil de turno se caiga por el peso de su propio desorden, su propia corrupción; de su propio bochinche, para tomar las armas y salir a salvar de nuevo a la patria. Entonces, mi parecer es que la desaparición de Chávez es un llamado a la sociedad venezolana como un todo, e incluso a la sociedad latinoamericana, a que se preocupe más por el estado de su moral y su educación, y asimismo se detenga un poco más en su desarrollo espiritual, en el contexto de los estertores del materialismo rentista-petrolero.

Sobre la crisis educativa y moral

Respecto a la crisis moral-educativa esbozada por Pérez Arcay habría que decir muchas cosas; pero seamos concisos. El general ha dicho que la gente prefiere el dinero a los estudios, lo cual es, en el contexto de nuestra tradicional sociedad rentista de lo rápido, fácil y sin esfuerzo, una manera de evidenciar un materialismo particularmente enfermizo, que en mi opinión ha sido bastante gravoso para la cultura y al sociedad venezolana. Sobre la reflexión del general, habría que decir que el problema radica en dos confusiones históricas:

- Se ha confundido instrucción con educación (a pesar de Simón Rodríguez)

- La instrucción, como capital cultural, ha sido vista como un vehículo para acceder al dinero, a un “estilo de vida”, y no para ascender a la comprensión del mundo y de la sociedad actual, con todos los cambios profundos que ha experimentado en los últimos treinta años; e incluso para comprendernos mejor a nosotros mismos como seres que dicen pertenecer al “homo sapiens”, aunque su comportamiento este determinado en un 95% por su mente subconsciente.

En semejante contexto, habría que comprender por qué el maestro dice que “Esta coyuntura que estamos viviendo es porque no hay la palabra de los hombres que están en la oposición y en el poder”. Más aún, si recordamos con Aristóteles que somos “animales políticos” porque en virtud de nuestro lenguaje podemos distinguir entre lo justo y lo injusto. Y aquí volvemos al consabido tema del libro y la lectura, considerando que para el general la gente no está leyendo, y aquí al parecer lo que tenemos es un problema ético y dialógico en el que la palabra ha sido secuestrada por una  propaganda convertida en el "orden del discurso", como diría Foucault. Así, habría que preguntarse:

¿Cuál es la valoración social del libro y la lectura en nuestra actual sociedad?

¿Qué significa ser culto en la sociedad del conocimiento y la información?

¿Ante la presencia del Dr. Google, cuáles son las implicaciones para nuestro sistema educativo?

¿Qué significa ser intelectual en el marco de una era de expansión de la consciencia?

¿Estaría preparada la sociedad venezolana, y también la latinoamericana y mundial, para aceptar la existencia de la vida inteligente distinta a la humana?

Llama también mi atención la forma en que Pérez Arcay sitúa la figura de Chávez. Para él, a Chávez lo mataron porque se opuso (y derrotó en medida importante) a los planes de aquellos que adoran al “dios dinero”, los illuminatis que vienen de la “pérfida Albión”, de la cual Estados Unidos no es más que una extensión. Incluso, el general dio cuenta del Council on Foreign Relations (CFR), uno de los think thank que maneja la elite mundial aludida por el invitado, donde en gran medida se diseñan los acontecimientos (hasta ahora) que marcan la pauta del mundo occidental. Entramos así, al campo de las teorías de la conspiración.

sábado, 5 de marzo de 2016

Ryszard Kapuscinski: Guevara y Allende

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A propósito del aniversario del nacimiento del reputado perodista, poeta y escritor polaco, y en ocasión de los tres años desde la desaparición física del gran Hugo Chávez, iniciador de la primavera política latinoamericana del siglo XXI, dejo este artículo que, a partir de la comparación entre el Che Guevara y Salvador Allende, dos íconos de la revolución latinoamericana, ofrece inestimables reflexiones sobre lo que significa -o significó- la izquierda política en la región.

* * *

En el curso de un encuentro con los lectores, alguien del público me pide que compare la figura de Allende con la del Che Guevara y diga cuál de los dos tenía razón.

La pregunta encierra la opinión de que sólo uno de ellos podía tener razón, y el público espera a que yo escoja entre los caminos elegidos por Ernesto Guevara y por Salvador Allende.

En un determinado momento de su vida, Guevara abandona el despacho del ministro y su mesa de trabajo para marcharse a Bolivia, donde organiza un destacamento de guerrilla. Muere siendo el comandante de ese destacamento.

Allende, al contrario, muere defendiendo su mesa de trabajo, su despacho de presidente, del cual sólo lo sacarían –como siempre había dicho– en un traje de madera.

Aparentemente, pues, se trata de dos muertes muy diferentes, pero en realidad esa diferencia no estriba más que en el lugar, el tiempo y las circunstancias. Tanto Allende como Guevara sacrifican su vida por el poder del pueblo. El primero defendiéndolo, el segundo luchando por conseguirlo. La mesa de Allende sólo es un símbolo, al igual que lo son las botas de campesino que calza Guevara.

Hasta el último momento los dos están convencidos de haber elegido el más justo y acertado de los caminos. Para Guevara, es el de la acción armada. Y se sabe que ésta no puede saldarse sin víctimas. Para Allende, es el camino de la lucha política. Él quiere evitar víctimas cueste lo que cueste.

Los dos eran médicos. Guevara, cirujano; Allende, internista. ¿Influyó tal cosa en sus actitudes? Al elegir una profesión, la persona se guía por una serie de motivos psicológicos. Indudablemente, pero ¿también fue así en este caso? No lo sé. Los tiros que acaban con la vida de Guevara y de Allende no se disparan desde un escondite. Los dos aceptan su muerte conscientemente, a sabiendas de que llega. Cada uno de ellos puede salvarse, tiene su oportunidad, tiene tiempo. Entre la captura de Guevara herido y su ejecución transcurren veinte horas. El coronel Zenteno le promete que conservará la vida si consiente en comparecer ante un tribunal como acusado. Guevara rechaza la propuesta. Maniatado, permanece sentado en el suelo de tierra de la escuela rural de Higueras y calla, se niega a hablar. Le duele el muslo abierto por el balazo, le duelen los forúnculos, le asfixia el asma. Quizá ni siquiera se da cuenta del momento en que en la ventana aparece un sargento que aprieta el gatillo de su metralleta.

Allende dispone de ocho horas. Por la mañana se entera de que hay un avión esperándolo, que puede ir donde quiera, a condición de que dimita, de que abandone su puesto. Pero no lo hará. Todavía ayer era un señor mayor, de rostro cansado y preocupado, ya grave , ya bonachón, vestido siempre con sofisticada elegancia. Hoy rebosa en nuevas energías, en una fuerza y una vitalidad que asombra a todo el mundo: dispara, dicta órdenes, lidera su última batalla. Pasan las horas. A su alrededor hay muertos y heridos. También él está herido. Pero el pulso sigue firme, la metralleta no falla la diana. El ejército irrumpe en el Palacio. En uno de los salones, en medio del humo, el polvo y el olor a quemado, seguirá disparando hasta el final un hombre bajo, aunque robusto, cumplidos con creces los sesenta, con casco de minero y jersey de cuello alto: el presidente de la república.

En la manera en que mueren Guevara y Allende hay una implacable determinación, una inexorabilidad conscientemente escogida, una tremenda dignidad. En esas últimas horas, todo lo que podría llevar a la salvación queda rechazado: regateos, tejemanejes, compromisos, rendición o huida. El camino, ya despejado y recto, no lleva sino a la muerte.

Tanto una como otra, sus muertes son un lance de honor, un desafío. Un deseo de manifestar públicamente la justicia de sus convicciones y una disposición, más allá de toda vacilación, a pagar por ellas el máximo precio. Me veo obligado a irme, pero no me voy del todo, no por completo, no para siempre. Se tienen que ir: esto lo saben los dos, llevan tiempo preparándose para ello. Guevara se despide de Fidel, de sus padres y de sus hijos en unas cartas escritas meses atrás. Allende empieza su último y trágico día despidiéndose de sus hijas y, en un discurso radiado, del pueblo. A partir de entonces los dos se quedarán a solas con el destino, rodeados por un puñado de hombres que los seguirán hasta el final. Seguir hasta el final: ésta será la idea que los acompañará durante el resto de las horas que les quedan. Hasta el final actúan, no tienen tiempo, están ocupados en sus cometidos.

Los dos caen en plena marcha.

Sus muertes: tan parecidas; sus vidas: tan diferentes.

Dos personalidades antitéticas, dos temperamentos diametralmente opuestos.

Siendo un muchacho, Guevara viaja por el Amazonas en una balsa, quiere atravesar toda América Latina en bicicleta. Va a Bolivia por mor de una revolución, va a Guatemala por mor de una revolución, finalmente llega a México, que, tiempo atrás, también había sido escenario de una revolución. Allí conoce a Fidel Castro y juntos organizan el desembarco guerrillero en Cuba. Al alcanzar la costa caen en una emboscada. Es el 2 de diciembre de 1956. De los ochenta y dos milicianos sólo una docena queda con vida. Ni siquiera todos van armados con un fusil. Guevara está herido. Y aquella docena de hombres empieza la mayor epopeya de la historia reciente de América Latina.

La naturaleza inquieta de Guevara no para de empujarlo hacia delante, pero la suya es una inquietud dirigida, su energía se concentra en la causa revolucionaria.

Toda su vida es una constante búsqueda de un campo de batalla.

Nacido en 1928, muere a los treinta y nueve años. Pertenece a esa generación de jóvenes latinoamericanos que, tras levantarse en armas, en los años cincuenta se alzan con su primera y maravillosa victoria. A partir de ella se creerán que la historia enseguida, y siempre, se pone del lado de las causas más nobles. Muchos han pagado por esa fe con sus propias vidas. Estaban convencidos de que las masas no hacían sino esperar una señal, de que el barril estaba lleno de pólvora y de que bastaba con una sola chispa. Y, según ellos, esa chispa no era otra cosa que un destacamento de guerrilleros entregados a la causa, dispuestos a todo. Poco a poco se les unirían voluntarios y el destacamento se convertiría en un ejército popular que tomaría el poder y haría la revolución.

Guevara crea un destacamento así en Bolivia y empieza a combatir. Espera la llegada de voluntarios, sobre todo campesinos. Pero los campesinos no se le unen. Un campesino apellidado Rojas denuncia, condenándolos a la muerte, a trece hombres del destacamento de Guevara. El oficial del ejército le paga por ello cinco dólares, a los que añade una barra de chocolate. En su Diario, Guevara menciona a cada momento lo difícil que le resulta entenderse con los campesinos. Pero no es de extrañar. Él proviene de una familia burguesa argentina, es blanco y habla en español. En cambio el campesino al que espera es indio, sólo habla quechua y desconfía de los blancos, que lo han explotado durante siglos. Ese campesino de la desértica y olvidada provincia boliviana –que está tan alejada de la civilización moderna como la luna de la Tierra– no quiere luchar contra la corrupta dictadura del presidente Barrientos, porque ha oído decir que hace algún tiempo dicho presidente se presentó en una aldea y regaló a todo el mundo un par de zapatos. Los zapatos son el gran sueño de los campesinos. ¿Qué les pueden ofrecer los guerrilleros?

Además, los guerrilleros han llegado de la ciudad o de otros países. En cambio los soldados que los combaten son chicos de las aldeas vecinas. Indios que hablan quechua. Cierto que los oficiales son hombres blancos y han recibido instrucción en academias norteamericanas. Pero el ranger raso es hijo de campesinos, nacido y criado en sus mismos pagos. En ese territorio desértico, yermo y pedregoso en el que los guerrilleros se pierden a cada momento y nunca están seguros de si van en la buena dirección, los soldados se sienten como el pez en el agua. Conocen cada piedra, cada quebrada. Allí habían jugado de niños, por aquel sendero iban a buscar agua.

Alrededor del destacamento de Guevara se estrecha el cerco de la muerte. Hambrientos y exhaustos, los hombres libran una batalla desigual en la que quedan derrotados. Es soleado y muy caluroso el último día del Che.

La vida de Salvador Allende discurre por otra vía. Aunque también entregada a la causa, es una vida ordenada, regular, sin sacudidas. A sus veintinueve años, Ernesto Guevara lidera el frente guerrillero en Sierra Maestra, tiene el brazo en cabestrillo y ha burlado la muerte en más de una ocasión. A sus veintinueve años, Salvador Allende se convierte en diputado al Parlamento y los amigos le auguran una carrera vertiginosa. Tiene treinta y un años cuando se hace cargo de la cartera de ministro de la Salud en el gobierno del radical Aguirre Cerda. Ingresa en una logia masónica. Funda el partido socialista. En 1945 es senador. Cuatro veces es candidato a la presidencia de la república: en 1953, 1958, 1964 y 1970. En veinte años es el único candidato de la izquierda a este cargo. Toda la vida de Allende transcurre en Santiago, en el Parlamento, o en las provincias chilenas, adonde lo llevan sus largas campañas electorales. El Parlamento de Chile: un edificio gris y feo, situado en el centro de la ciudad, calle de la Catedral. Aquí tiene Allende su despacho de senador. Estanterías desde el suelo hasta el techo, y en ellas, docenas de volúmenes de leyes y enmiendas a esas leyes, mil veces estu-diadas, corregidas y aumentadas. En este edificio, Allende trabaja y lucha treinta y tres años, primero como diputado, después como senador. El edificio forma su mentalidad legalista, su perfecto dominio del derecho, de la constitución, de la ley. De todos modos, la izquierda chilena siempre ha sido una acérrima defensora de la Constitución y del Parlamento burgueses. Sólo aparentemente es una paradoja. La Constitución y el Parlamento garantizaban a la izquierda la libertad de actuar dentro de la legalidad, le brindaban la posibilidad de llevar su lucha política abiertamente. En 1969, durante el mandato del presidente Frei, el general Roberto Viaux quiso dar un golpe de Estado y clausurar el Parlamento. Fue precisamente la izquierda la que lo salvó, la que salvó ese mismo Parlamento que durante el mandato presidencial de Allende se convertirá en el principal centro de oposición, provocación y sedición. Pero Allende, que durante toda su vida ha construido la autoridad del Parlamento, una vez jurado el cargo de presidente, no lo disolverá aun a precio de perder el poder y la vida.

A menudo se oye la pregunta de por qué Allende no armó al pueblo y no empezó una guerra civil.

Distribuir armas a gran escala era imposible, porque en Chile el servicio de espionaje interno está en manos del ejército, el cual se habría enterado enseguida de cualquier traslado de partidas de armamento, de la formación de destacamentos populares, de su instrucción, etcétera. Tal cosa sólo habría acelerado el golpe. Además, Allende sabía que se trataba de un ejército moderno, con enorme potencia de fuego y que llamar a luchar contra semejante fuerza a un pueblo mal armado habría supuesto cientos de miles de víctimas, el derramamiento de sangre de la mitad de la nación.

En su rechazo a la guerra civil Allende también se guía por un importante principio moral. Cuando tomaba posesión de su cargo, él, el primer presidente popular de Chile, juró respetar la constitución. Y la constitución obliga al presidente a hacer todo lo posible para evitar el estallido de una guerra civil.

Allende desea preservar la honestidad ética.

De la misma manera se comporta Guevara.

Su destacamento no para de capturar prisioneros, soldados rasos y oficiales, a los que suelta enseguida. Desde el punto de vista militar, comete un grave error: los prisioneros no tardan en informar del lugar en que se encuentra el destacamento, del número de sus miembros y de su armamento. Pero Guevara no fusila a ninguno. Estáis libres, les dice; nosotros, los revolucionarios, somos personas moralmente honestas, no vamos a ensañarnos con un adversario desarmado.

Este principio de honestidad moral es un rasgo característico de la izquierda latinoamericana. También es causa de sus frecuentes derrotas en la política y en la lucha. Pero hay que intentar entender su situación. Todo joven latinoamericano crece rodeado de un mundo corrupto. Es el mundo de una política hecha por y para el dinero, de la demagogia desenfrenada, del asesinato y el terror policial, de una plutocracia implacable y derrochadora, de una burguesía ávida de todo, de explotadores cínicos, de arribistas vacuos y depravados, de muchachas empujadas a cambiar fácilmente de hombre. El joven revolucionario rechaza ese mundo, desea destruirlo, y antes de que sea capaz de hacerlo, quiere contraponerle un mundo diferente, puro y honrado, quiere contraponerle a sí mismo.

En la rebeldía de la izquierda latinoamericana siempre está presente ese factor de purificación moral, un sentimiento de superioridad ética, una preocupación por mantener esa superioridad frente al adversario. Perderé, me matarán, pero jamás nadie podrá decir de mí que he roto las reglas del juego, que he traicionado, que he fallado, que tenía las manos sucias.

Tanto Guevara como Allende son los mejores exponentes de esta actitud, que es toda una escuela de pensamiento. La pregunta importante es: ¿su trayectoria revela un intento consciente de crear un modelo para generaciones futuras que tal vez vivirán en ese mundo por el que ellos luchan y mueren?

¿Acaso se puede responder a la pregunta de cuál de ellos tenía razón? La tenían los dos. Actuaron en circunstancias diferentes, pero el objetivo de sus actuaciones era el mismo. ¿Cometieron errores? Eran seres humanos, ésta es la respuesta. Los dos han escrito el primer capítulo de la historia revolucionaria de América Latina, de esa historia que apenas está en sus inicios y de la que no sabemos cómo evolucionará.

Publicado en LaJornada el 17 de febrero de 2010

viernes, 8 de enero de 2016

La Carta de Jamaica, el documento de un profeta racional*

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“…y no es solo una carta del pasado; esta es una carta del presente y más aún, me atrevo a decir: una carta del futuro” Hugo Chávez Frías.

A 200 años de la Carta de Jamaica, documento en el que Simón Bolívar plasmó sus ideas en torno al estado político de América y su desarrollo futuro con el propósito de contestar las inquietudes y dudas del inglés Henry Cullen, tenemos necesariamente que empezar este ensayo destacando la infinita humildad que caracterizó al Libertador y la indudable vigencia del conjunto de ideas expresadas en la carta, hecho que da cuenta del Bolívar estadista y visionario.

Al inicio de su carta, Bolívar reconoce la preocupación de Cullen sobre el destino de las nacientes repúblicas de la América meridional, y deja claro que en su actual condición no disponía de la documentación necesaria para ofrecerle un análisis político pormenorizado sobre tan vasta región, además de expresar una humildad que sólo los grandes son capaces de demostrar, al reconocer sus límites en el tratamiento de un tema tan complejo como lo es la prospectiva sociopolítica de una región que abarcaba desde los límites originales de México hacia el norte, hasta la Patagonia. Con infinita humildad, Bolívar le advierte a Cullen que no encontrará en su escrito “las ideas luminosas que desea”, y sí las “ingenuas expresiones de su pensamiento.”
Sin embargo, el balance histórico que puede hacerse hoy arroja un resultado inequívoco: el pensamiento de Bolívar expresado en la Carta de Jamaica sobre la suerte futura de América se convertiría en el ensayo de un visionario de la naciente modernidad industrial, en documento delineador del futuro de la nueva región, todo lo cual hace de nuestro americano meridional un auténtico “profeta racional”.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Yldefonso Finol: Resultados del 6D: ética y estética de la derrota

Yldefonso_Finol_Resultados_del_6D_etica_estetica_de_la_derrota
Ya parafraseamos que la ética es la estética de la política. Agregamos hoy que la política espera desde la ética una nueva estética. La ética nos obliga a buscar las causas de los problemas. Descifrar las verdades tras las sombras. Vislumbrar las consecuencias. La estética reclama su lugar en las rectificaciones. La catástrofe electoral que sufrimos este 6D es el clímax del plan imperialista, al que contribuyeron con creces importantes sectores del poder constituido.

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sábado, 12 de diciembre de 2015

Fidel Castro: Rusia y China conocen mejor que Estados Unidos los problemas del mundo

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Rusia y China  conocen las peculiaridades de política internacional en la actualidad mucho mejor que EE.UU. gracias a la experiencia obtenida por sus pueblos a lo largo del siglo XX, ha afirmado el líder cubano Fidel Castro en una carta dirigida al presidente venezolano, Nicolás Maduro.

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martes, 10 de noviembre de 2015

Sergio Rodríguez Gelfenstein: ¿Fin de ciclo? I

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Durante los últimos meses hemos sido testigos de un denodado esfuerzo de un grupo importante de estudiosos, investigadores, académicos y analistas para aportar a favor o en contra de la idea de lo que se ha dado en llamar “el fin de ciclo de los gobiernos progresistas” o la “restauración conservadora” como la ha denominado el presidente Rafael Correa.  Interesantes debates se han producido al respecto. Me da la impresión que la mayoría de las opiniones responden a una reacción defensiva mientras se obvia otro debate necesario y paralelo...

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viernes, 23 de octubre de 2015

Top Gun, Rusia y la guerra fría: 30 años después

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En las últimas semanas, el mundo ha sido testigo de cómo el ejército ruso ha destruido las posiciones de los terroristas del Estado islámico en Siria, con una eficiencia y una precisión que ha impresionado a más de uno y desconcertado a otros tantos. Entre estos últimos, se encuentran los analistas militares de Occidente, quienes al parecer habían subestimado la reciente reforma militar realizada por Moscú. Todos comentan sobre la contundente demostración que en el teatro de operaciones están haciendo las fuerzas armadas rusas. Exhibiendo una avanzada tecnología militar, están barriendo  con los mercenarios del EI en tiempo récord. Digno de una película, pues.

jueves, 15 de octubre de 2015

Manuel E. Yepe: Estados Unidos y la trata de esclavos en Cuba

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“En Estados Unidos, muchos museos, monumentos y sitios históricos dedicados a la esclavitud se han convertido en focos de diálogo nacional sobre temas de raza y desigualdad. Cuba debía ser parte de estos intercambios porque la esclavitud cubana y el comercio ilegal de esclavos contribuyeron a la creación de Estados Unidos”.

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Humberto Gómez García: Un caballero apóstata y derechista

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Hace 23 años publiqué el presente trabajo respondiendo las falacias, mentiras y reaccionarias posiciones de un historiador que para desgracia de la izquierda revolucionaria, militó en sus filas y no fue poco el veneno que sembró. Manuel Caballero fue el primer detractor que tuvo el Comandante Hugo Chávez y el movimiento 4 de Febrero el año de 1992. En los debates que se abrieron entonces ante el impacto de aquel fracasado hecho y la apertura y aceptación en el país del nuevo liderazgo de la juventud militar cuya cabeza más visible fue, sin dudas, el Comandante Hugo Chávez y su famoso e histórico ‘por ahora’, nos involucramos de manera directa en la polémica...

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martes, 13 de octubre de 2015

Sergio Rodríguez Gelfenstein: ¡Ahora si comenzó la guerra contra el terrorismo!

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A pesar de lo que se ha querido construir a través de las grandiosas súper producciones hollywoodenses, lo verdaderamente cierto es que Estados Unidos ha fundado sus victorias en la mentira y en la apariencia de una efectividad militar que no pasa de ser una quimera. Ello lo atestiguan varias de sus actuaciones  durante el transcurrir de la historia: la explosión del acorazado Maine en la Bahía de la Habana, Cuba en 1898, la intervención en Filipinas ese mismo año...

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viernes, 9 de octubre de 2015

Marcelo Colussi: 12 de octubre: una herida abierta

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Hace 523 años el grito proferido por Rodrigo de Triana la madrugada de un 12 de octubre desde su puesto de vigía en el palo mayor de la Pinta informando de la tierra avistada, cambiaría dramáticamente el curso de la historia. Sus repercusiones siguen estando presentes: son, sin más, el cimiento de nuestro mundo actual. Puede decirse sin temor a equivocarnos que el amanecer de ese día comenzó el verdadero proceso de globalización, completado hace unas décadas con la caída del campo socialista con su grito triunfal de “terminó la historia”...

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viernes, 2 de octubre de 2015

Sembrar el petróleo: reflexiones sobre el "excremento del diablo"

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Preocupado por el papel creciente que el ingreso por concepto de renta petrolera estaba desempeñando en la economía del país, Uslar Pietri escribió su conocido editorial “Sembrar el petróleo”. En el artículo, el pensador advierte que esta renta podría “llegar a hacer de Venezuela un país improductivo y ocioso, un inmenso parásito del petróleo, nadando en una abundancia momentánea y corruptora y abocado a una catástrofe inminente e inevitable.

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lunes, 28 de septiembre de 2015

Humberto Gómez García: A propósito de la visita del Papa Francisco a Cuba

Humberto_Gomez_Garcia_A_proposito_de_la_visita_del_Papa_Francisco_a_Cuba
Pasaron 17 años desde el anuncio oficial de la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba Socialista el 21 de enero de 1998, tras la invitación que le hiciera al máximo jefe de la Iglesia Católica y del Estado Vaticano, el presidente cubano Fidel Castro. El tema fue explotado entonces negativamente por las más conspicuas plumas del periodismo tarifado transnacional, por los medios de opinión escrita, radial, televisiva de las grandes capitales de las naciones del primer mundo, quienes a su vez las envían a los más diversos periódicos tercermundistas en manos de las oligarquías.

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domingo, 27 de septiembre de 2015

rubèn ramos: Ros-Lehtinen y el Papa Francisco: Sionismo y jesuitismo

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Jean-Guy Allard, periodista canadiense que vive en Cuba y escribe en Granma, hace una interpretación antojadiza y fuera de la historia al decir que la sionista Ros-Lehtinen “cometió una falta de respeto al comparar el jefe de la Iglesia católica a Taylor Swift, una cantante popular”(sic).

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martes, 22 de septiembre de 2015

Sergio Rodríguez Gelfenstein:Crónica de amor por La Habana

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Por invitación de la Asociación de Historiadores de Latinoamérica y el Caribe (Adhilac) y la Cátedra Simón Bolívar de la Universidad de La Habana asistí en la capital cubana al Coloquio Internacional “La integración en América Latina y el Caribe: alternativas históricas y proyección actual, a 200 años de la carta de Jamaica de Simón Bolívar”.

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lunes, 21 de septiembre de 2015

Académicos e intelectuales, la fauna que forma la opinión pública

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Las conversaciones de bar o café siempre son interesantes. Cuando un grupo de compañeros o amigos entra a un lugar de este tipo no lo hace para asumir poses o complacer a jefes, familiares o socios, sino todo lo contrario. Quienes entran a un bar para entablar una charla animada por un cocuy o una cerveza, quieren expresarse, ser ellos mismos, defender sus puntos de vista esperando que sus contertulios coincidan o se sumen a ese marco de interpretación.

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miércoles, 16 de septiembre de 2015

Germán Gorraiz López: La entente Obama-Francisco

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Francisco comenzó su Papado bajo el signo de la "Franciscomanía”, fenómeno sociológico que logrará que una persona sin conocimiento previo de los entresijos del Poder Vaticano se convierta en icono de la juventud, insufle vientos de cambios y devuelva la ilusión y la esperanza a unos fieles sumidos en la perplejidad y la desilusión tras la significativa erosión de la imagen de la Iglesia Católica que hicieron retrotraer a la Iglesia Católica a escenarios del siglo XIII.

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lunes, 7 de septiembre de 2015

Ricardo “El Gato” Sanoja: La Carta de Jamaica (200 años) Lección de Geopolítica

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El 6 de septiembre de 1815, Bolívar rubrica la Contestación de un Americano Meridional a un Caballero de esta Isla, que no es mas que la Carta de Jamaica y aquí el descolla como profético sobre el futuro de Nuestra América, uno de los objetivos era persuadir a los ingleses y despertar el interés en ayudar a la causa independentista, y este analiza el proceso político que se desarrollaba en estos territorios y a su vez denunciando la opresión española, y además despertaba su gran visión geopolítica sobre el Rio de la Plata..

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lunes, 31 de agosto de 2015

Carlos Luna Arvelo: 27 de agosto, algo que no debemos olvidar

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El 27 de agosto, según algunas versiones históricas, harán 2.566 años del nacimiento de Confucio uno de los filósofos chinos más influyentes de la Historia. Llamado Kong Qui, nacido en el año 551 a.C. en el estado de Lu cerca de la actual Qufu, fue el creador del Confucianismo que se convirtió en la filosofía imperial de China, muy influyente durante las dinastías Han , Tan y Song.

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