A propósito de la OEA, el Papa y el “golpe”
En un artículo, “La encrucijada de Ecuador”, su autor, Niko Schvartz, hace un recuento de los hechos ocurridos en las últimas semanas en Ecuador, y un balance de lo avanzado por el gobierno de la “Revolución Ciudadana” en el orden social.
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Palabras clave: Batalla de ideas, política, crítica, transformación, diálogo, innovación, cambio de época, amplitud, bloque histórico, lectura, análisis, verdad, belleza, sueños, liberación.
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jueves, 16 de julio de 2015
sábado, 4 de julio de 2015
Carmen Victoria Montes: La conspiración en marcha contra el Presidente Rafael Correa
El presidente de la República del Ecuador, Rafael Correa, enfrenta nuevamente (como ocurrió en el año 2010), un intento de desestabilización de su gobierno por parte de sectores de la derecha. El pretexto empleado en esta oportunidad para realizar protestas, son la Ley de Herencia y la Ley contra la Plusvalía, que establece un impuesto de 2,5 por ciento para herencias entre 35 mil 400 a 70 mil 800 dólares.
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jueves, 25 de junio de 2015
Manuel E. Yepe: El Ecuador de hoy no es el de antes
Se va haciendo una regla que las oligarquías latinoamericanas desplazadas del poder por procesos revolucionarios respetuosos de las instituciones del viejo sistema, organicen campañas -con apoyo de las organizaciones de inteligencia y subversión de Estados Unidos- contra el ordenamiento “democrático” que los gobiernos populares defienden con ardor..
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martes, 21 de abril de 2015
Julio Escalona: El sabelotodo
El sabelotodo es también supremo juez. De tiempo en tiempo dicta sentencias terminantes: Obama ganó la Cumbre de Panamá; “la patria grande fragmentada y sin pensadores”; solo hay tres: Fidel, Correa y García Linera, pero sin incidencia.
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domingo, 12 de abril de 2015
Cumbre de las Américas: historia del cambio de época en pleno desarrollo
La VII Cumbre de las Américas careció de la espectacularidad de otras cumbres. Y puede que haya sido por el simple hecho de que el cambio de época que comenzó hace varios lustros, hoy es un hecho en plena consolidación. Los mandatarios de las Américas asistieron al foro hemisférico en unas condiciones de independencia y unidad, impensadas a principios de siglo. El “regreso” de Cuba fue resonante. Los vestigios del muro de Berlín americano parecen caer definitivamente.
Cuando recordamos las animosidades y los enfrentamientos retóricos épicos que caracterizaron los foros internacionales hemisféricos y mundiales durante la era, sí, que marcó el Comandante Chávez, se pudo advertir en esta oportunidad una maduración importante en materia de discursos y de diálogo. Todo lució transparente, sincero, bastante directo en unos casos, sutilmente indirecto en otros; no hizo falta el tono de justa indignación más allá de lo necesario.
Llamó mi atención que no hubo juegos de cámara durante las intervenciones de los presidentes. Si un mandatario aludía alguna situación relacionada con otro país o mandatario, ya lo hiciera con mayor o menor ironía o dureza, las cámaras no enfocaban a ese otro mandatario, manteniendo el foco en el rostro del que tuviera la palabra. Este factor le otorgó seriedad al evento, así como la moderación del presidente anfitrión quien, dependiendo de los rasgos dominantes percibidos en cada intervención y de su impacto, introducía los elementos necesarios para mantener la armonía y ecuanimidad del caso, antes de ceder el próximo derecho de palabra.
En lo personal, si bien todos los países alineados con el cambio de época tuvieron intervenciones brillantes, destaco las intervenciones de los presidentes (as) Nicolás Maduro, Rafael Correa, Raúl Castro y Cristina Fernández. En primer lugar, la dignidad de nuestro presidente demandando la derogatoria del decreto en nombre de los venezolanos, recordando el golpe de Estado de hace 13 años, destacando la inmoralidad de los personajes que hicieron presencia en Panamá para defender supuestos derechos humanos, y recordando oportunamente la historia, la que no le parece importante a Obama.
Por su parte, la brillante denuncia del caduco sistema interamericano que hizo Correa no pudo ser más pertinente. Y es que, tenía que quedar claro que la OEA no se estaba lavando la cara por el solo hecho de haber admitido la participación de Cuba en el foro. De otro lado, la intervención del jefe de Estado cubano fue de alta factura, y no pudo ser más justa y contundente, diciendo las verdades que hubo de decir y reconociendo al mismo tiempo lo que hubo de reconocer. Finalmente, la presidenta Cristina, quien lució enorme denunciando la hipocresía de un sistema internacional que se nutre del dinero del narcotráfico, y que al mismo tiempo usa el tema para intervenir y generar violencia en nuestra región.
Indudablemente, las imágenes del presidente estadounidense estrechando la mano de Raúl Castro, y después la de ambos sentados conversando, tuvieron el natural impacto de quienes esperan lavar su imagen después de haber enseñado durante su gestión, como ningún otro presidente demócrata, las alas de halcón neoconservador. Un halcón, por cierto, que dijo que la historia y las ideologías ya no eran importantes, como queriendo resucitar las viejas tesis de Bell y Fukuyama. Claro, el mensaje es claro: Estoy hablando con Raúl Castro, hermano de Fidel Castro, en esta Cumbre de las Américas; luego, las ideologías ni los errores del pasado son importantes.
Claro, Obama, el halcón bizarro, se va, y deja al venidero gobierno republicano el regalito de tener que continuar las conversaciones con Cuba, encaminadas a restablecer las relaciones diplomáticas y al levantamiento del bloqueo. Pero ese Gobierno republicano de la superpotencia en crisis, se encontrará con una región con el nivel de integración más sólido en su historia, y dispuesta a seguir profundizando en ella. Así, esta Cumbre de las Américas fue, sin duda, una expresión más del cambio de época que vive la región, cambio que está en pleno desarrollo y que avanza al ritmo del mundo multipolar que nace.
Amaury González V. @MauroGonzag
Cuando recordamos las animosidades y los enfrentamientos retóricos épicos que caracterizaron los foros internacionales hemisféricos y mundiales durante la era, sí, que marcó el Comandante Chávez, se pudo advertir en esta oportunidad una maduración importante en materia de discursos y de diálogo. Todo lució transparente, sincero, bastante directo en unos casos, sutilmente indirecto en otros; no hizo falta el tono de justa indignación más allá de lo necesario.
Llamó mi atención que no hubo juegos de cámara durante las intervenciones de los presidentes. Si un mandatario aludía alguna situación relacionada con otro país o mandatario, ya lo hiciera con mayor o menor ironía o dureza, las cámaras no enfocaban a ese otro mandatario, manteniendo el foco en el rostro del que tuviera la palabra. Este factor le otorgó seriedad al evento, así como la moderación del presidente anfitrión quien, dependiendo de los rasgos dominantes percibidos en cada intervención y de su impacto, introducía los elementos necesarios para mantener la armonía y ecuanimidad del caso, antes de ceder el próximo derecho de palabra.
En lo personal, si bien todos los países alineados con el cambio de época tuvieron intervenciones brillantes, destaco las intervenciones de los presidentes (as) Nicolás Maduro, Rafael Correa, Raúl Castro y Cristina Fernández. En primer lugar, la dignidad de nuestro presidente demandando la derogatoria del decreto en nombre de los venezolanos, recordando el golpe de Estado de hace 13 años, destacando la inmoralidad de los personajes que hicieron presencia en Panamá para defender supuestos derechos humanos, y recordando oportunamente la historia, la que no le parece importante a Obama.
Por su parte, la brillante denuncia del caduco sistema interamericano que hizo Correa no pudo ser más pertinente. Y es que, tenía que quedar claro que la OEA no se estaba lavando la cara por el solo hecho de haber admitido la participación de Cuba en el foro. De otro lado, la intervención del jefe de Estado cubano fue de alta factura, y no pudo ser más justa y contundente, diciendo las verdades que hubo de decir y reconociendo al mismo tiempo lo que hubo de reconocer. Finalmente, la presidenta Cristina, quien lució enorme denunciando la hipocresía de un sistema internacional que se nutre del dinero del narcotráfico, y que al mismo tiempo usa el tema para intervenir y generar violencia en nuestra región.
Indudablemente, las imágenes del presidente estadounidense estrechando la mano de Raúl Castro, y después la de ambos sentados conversando, tuvieron el natural impacto de quienes esperan lavar su imagen después de haber enseñado durante su gestión, como ningún otro presidente demócrata, las alas de halcón neoconservador. Un halcón, por cierto, que dijo que la historia y las ideologías ya no eran importantes, como queriendo resucitar las viejas tesis de Bell y Fukuyama. Claro, el mensaje es claro: Estoy hablando con Raúl Castro, hermano de Fidel Castro, en esta Cumbre de las Américas; luego, las ideologías ni los errores del pasado son importantes.
Claro, Obama, el halcón bizarro, se va, y deja al venidero gobierno republicano el regalito de tener que continuar las conversaciones con Cuba, encaminadas a restablecer las relaciones diplomáticas y al levantamiento del bloqueo. Pero ese Gobierno republicano de la superpotencia en crisis, se encontrará con una región con el nivel de integración más sólido en su historia, y dispuesta a seguir profundizando en ella. Así, esta Cumbre de las Américas fue, sin duda, una expresión más del cambio de época que vive la región, cambio que está en pleno desarrollo y que avanza al ritmo del mundo multipolar que nace.
Amaury González V. @MauroGonzag
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viernes, 13 de marzo de 2015
Atilio Borón: la Unasur al borde del abismo
Este Miércoles se conoció que la reunión de cancilleres de la UNASUR programada para el día siguiente en Montevideo había sido postergada y que la misma recién tendría lugar el próximo 23 del corriente. Afortunadamente, el presidente Rafael Correa decidió enmendar tamaña insensatez y convocar a una reunión extraordinaria de cancilleres en la sede de la UNASUR, en Quito, mañana Sábado.
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