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sábado, 3 de mayo de 2014

La memoria es porosa para el olvido, pero no tanto

Decía Borges que la memoria es porosa para el olvido, y en los años 40 Orwell advertía sobre la estrategia mediática de controlar el presente para controlar el pasado y así, poder controlar el futuro. Pero el uso de este poder, incluso, requiere de ciertos grados de talento y sutiliza en su aplicación.


Decimos esto, a propósito del titular que exhibió el diario El Nacional en su edición del día 29 de abril y que a nuestro parecer plantea una manipulación bastante jalada de los cabellos, y de los pelos también: “Detenciones por protestas triplican las del Caracazo”. De inmediato, notamos una disonancia en la oración, porque ¿Qué hace la palabra Caracazo en ese titular? No deja de ser audaz, aunque esta vez suene un tanto ridícula la comparación. Veamos.

En primer lugar, hay que decir que la idea del titular lo que expresa son los deseos que cierto sector de la oligarquía del país y sus más alocadas expresiones políticas, tenían para Venezuela: una explosión social, el caos, la guerra civil. Sin embargo, lo primero que hay que recordar ―nunca denunciar― es que los hechos del Caracazo no se pueden comparar con estos aciagos meses de violencia guarimbera, y por una elemental razón: el 27 de febrero de 1989 lo que ocurrió fue una manifestación de la desesperación del pueblo más pobre del país, una manifestación que fue brutalmente reprimida por unas fuerzas armadas que se habían sido bien entrenadas en la Escuela de las Américas para comportarse como un ejército de ocupación en su propio país.

De otro lado, lo que ha ocurrido desde febrero de 2014 ha sido una “revuelta de ricos” financiada por ricos de dentro y fuera del país; vulgares y silvestres acciones vandálicas que fueron perpetradas en muchos casos por criminales solicitados por la Interpol, por oscuros personajes con prontuarios criminales o directamente por mercenarios avezados en prácticas terroristas. Es verdad, que un ínfimo porcentaje de estas acciones han sido protestas propiamente dichas, pero no nos jodan queriendo calificar más de dos meses de violencia callejera que incluyó más de 40 muertos como “protestas”. De otra manera, aquí los cerros no bajaron, como sí ocurrió en el Caracazo.

El intento de falsear la historia, queda patente cuando se recurre a la variable “cantidad de detenciones” para comparar dos sucesos diametralmente opuestos, con el claro propósito de continuar con la campaña según la cual todo motorizado es tupamaro que merece ser degollado, que toda sirena es ambulancia y que toda acción de calle es una protesta legítima de estudiantes desesperados que luchan por la Patria. Mentiras que se derrumban por sí solas, toda vez que hace 25 años, más que detenciones lo que hubo fue una masacre.
Además, si el Caracazo queda falseado como un día en el que no hubo represión sino “detenciones”, la violencia terrorista que comenzó en febrero queda falseada como una protesta cívica que fue criminalizada por un Estado coercitivo que detuvo al triple de personas que detuvo durante el Caracazo. Pero la mayoría de los venezolanos ya sabe lo que hubo. Y mejor no hablar de la muerte, porque es verdad, la memoria es porosa para el olvido, pero no tanto.

Editorial PoderenlaRed.com del 30/04/14