Palabras clave: Batalla de ideas, política, crítica, transformación, diálogo, innovación, cambio de época, amplitud, bloque histórico, lectura, análisis, verdad, belleza, sueños, liberación.

sábado, 23 de julio de 2011

"Rodolfo Walsh en Cuba. Agencia Prensa Latina, milicias, ron y criptografía", cuarenta testimonios reunidos por Enrique Arrosagaray

A partir de cuarenta entrevistas reunidas con un criterio temático, y que fueron hechas a distintos personajes importantes que estuvieron vinculados con Rodolfo Walsh en esos dos primeros y apasionantes años de la Revolución Cubana, particularmente los que compartieron la gran tarea de fundar la hoy mundialmente conocida Agencia Prensa Latina, el autor hace un notable esfuerzo orientado a desentrañar el papel que desempeñó Walsh en esos dos años iniciales de la agencia, su relación con el que fuera su fundador principal, Jorge Masetti, la estrecha relación que mantuvo éste con el Che Guevara y la relación de estos con un Walsh, que es retratado por sus amigos y viejos compañeros de labores y sueños, como un hombre callado, introvertido, un “prolífico productor de Servicios Especiales” y una “persona de acción”.

A pesar de la afirmación del autor, de que es mucho lo que no se sabe de Rodolfo Walsh y su fructífero y fugaz paso por Cuba, es evidente la luz que esta obra arroja sobre algunos temas que han llegado a adquirir matices legendarios, como el referido al papel protagónico que jugó en el descubrimiento de los planes del imperialismo de invadir Playa Girón. La capacidad de Walsh para descifrar mensajes secretos a partir de sus conocimientos en criptografía, como una de las tareas que éste desempeñó como Jefe del Departamento de Servicios Especiales de Prensa Latina, es un tema situado, de acuerdo al autor, en la esfera de las suposiciones. Sin embargo, los testimonios que presenta el trabajo son elocuentes y dicen mucho sobre este y otros temas álgidos, como lo es el del sectarismo que surgió en la agencia y de la lucha por la “hegemonía política” que, como sugieren varios de los testimonios -entre ellos el de Gabriel García Márquez- fue el factor que determinó la salida de la agencia de los que dos años antes, la habían fundado: Jorge Masetti y Rodolfo Walsh. 

Enrique Arrosagaray es investigador y periodista especializado en historia política y social del siglo XX. Ha colaborado en distintos medios de prensa como Clarín, el infausto diario Perfil, La Maga y Página/12, entre muchos otros. Es autor de los libros: Los Villaflor de Avellaneda y La Resistencia y el general Valle. Actualmente tiene en imprenta otro trabajo sobre Rodolfo Walsh.

Editorial El perro y la rana. Caracas, 2009.

jueves, 7 de julio de 2011

Preliminar necesario a las Crónicas de Buenos Aires

Librería Ateneo
Está claro, Argentina no es Buenos Aires. Es una verdad de perogrullo y es probable que un porteño clásico tenga la convicción de que de hecho es así, o que sin ser tan porteñocéntrico, afirme más elegantemente que quien haya ido a la Argentina y no haya pasado por Buenos Aires es como si nunca hubiera pisado ese país. O también, que el paisaje de Bariloche o el de las cataratas de Iguazú son un único y alucinante espectáculo; que estando en Ushuaia uno pareciera estar en la misma puerta hacia la otra dimensión, pero que el paisaje urbano de la Gran Buenos Aires, con toda su ecléctica belleza, sus anchas avenidas, sus contrastes, con su inagotable vida cultural, su monumentalismo, su ajetreo, su historia y sus seductores símbolos, era un paisaje que, además de ineludible, era también susceptible de ser recorrido y palpado, sudado, gozado; un lugar para extenuar al cuerpo y deleitar al espíritu hasta salirle al paso, deliciosa y triunfalmente, a la inexorable entropía. Sí, desde el principio estaba claro que visitaba la Argentina, particularmente por el paisaje urbano de ese pequeño país llamado Buenos Aires, “la hermosa, la grande”.

De la ciudad del Río de la Plata tenía referencias desde que tenía memoria. Me habían llegado por diversos medios desde mi infancia. No creo equivocarme cuando digo que las primeras imágenes de Argentina me llegaron –y como no iba a ser así- por el fútbol, por Maradona, por aquellos años ochenta, década perdida para la región, de transición a la “democracia” para la Argentina y de quiebre con el sistema político puntofijista para Venezuela. Algunas referencias a una tal Evita aparecían esporádicamente en alguna reunión donde se conversaban cosas serias o, también, en el cine y la música. Una vieja cinta con una canción que ostentaba el sentido estribillo “No llores por mí Argentina”, donde el idioma vernáculo se alternaba con el inglés, me remitía a una pasión particular propia de un país que, al parecer, gozaba de una extraña fama por nuestros lares. Lo que se escuchaba de Eva Perón eran leyendas, relatos fantásticos, y no sabía si realmente había sido alguien de la vida real, una mujer bella y muy querida en su tierra por su especial don, por alguna romántica proeza, o la protagonista de una entrañable película. Parte de esas prenociones que alimentaban el imaginario del común, muy ligado a lo que se ha llamado el “humor venezolano” –porque los venezolanos somos “jodedores”- era eso de la pretenciosidad de los vecinos del Sur, opinión sobre la que se hicieron innumerables chistes y que provocaron risas desbordantes en la variada humorística que “animó” siempre nuestra televisión.

domingo, 3 de julio de 2011

El Mito de Santander, de Laureano Gómez: Prólogo a la edición venezolana

El conocimiento del pasado, ciertamente, puede ser adquirido en cualquier trabajo histórico serio, sistemático y bien documentado. Sin embargo, adquirido el conocimiento del hecho histórico, queda por hacer lo más importante: su interpretación. Resulta en este sentido significativo, lo que para el autor del libro “Bolívar: Pensamiento Precursor del Antiimperialismo”, Francisco Pividal, es la historia: la interpretación del pasado según los reclamos del presente. De ésta manera, nunca será reiterativo recordar que nuestro presente, la situación actual de nuestros pueblos, su grandeza, su idiosincrasia, sus problemas estructurales, son inexorable producto de un determinado proceso histórico. Es así, como en el actual contexto de cambio sociopolítico que vive Venezuela y la región, en plena inauguración de la Era Bicentenaria, la publicación de la obra “El Mito de Santander”, de Laureano Gómez, cobra indudable pertinencia. 

Son varias las razones que nos motivaron a plantear la publicación de un trabajo que, en su momento, causó un revuelo de considerables dimensiones. En primer lugar, este año dio inicio al período Bicentenario y de esta manera a una revitalizada iniciativa de recuperación y mantenimiento de la memoria histórica, del estudio sistemático de la de la gesta independentista y de la vida y obra de sus protagonistas, proceso que ha dado como resultado tanto la reivindicación y realce de personajes clave para la mejor comprensión de nuestro devenir histórico, como la multiplicación y profundización de los estudios sobre los procesos y personalidades de nuestra historia patria. El general Francisco de Paula Santander, conocido como el “fundador civil” de la hermana república de Colombia, llamado por Bolívar “el hombre de las leyes”, sin duda constituye uno de esos personajes centrales sin cuyo estudio no lograríamos la cabal comprensión de los acontecimientos que rodearon la heroica creación y el posterior desmembramiento de “Colombia la Grande”.

sábado, 2 de julio de 2011

Prólogo al libro "De la emancipación a la integración. La historia de una Patria Grande" de Franklin González

Para cuando escribo estas palabras el Presidente Chávez se encuentra en plena gira por África, Medio Oriente, Europa y Asia Central, dejando claro una vez más para tirios y troyanos que el líder máximo de la Revolución Bolivariana ha sido ─desde que resucitó a la OPEP en los primeros años del gobierno bolivariano─ y sigue siendo el artífice y principal promotor de la Nueva Geopolítica Mundial. Este último, ha sido uno de los objetivos estratégicos fundamentales del proceso bolivariano, presente tanto en el Plan de Desarrollo Económico y Social 2001-2007, como en el Proyecto Nacional Simón Bolívar 2007-2013. Asimismo, la “democratización de la sociedad internacional” figura en el Preámbulo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela como uno de los objetivos que se desprenden del acto mismo de refundación republicana.

Lo que ha ocurrido en Venezuela en los últimos diez años puede calificarse ─a riesgo de parecer exagerado─ de decisivo, histórico y trascendental no sólo para Venezuela y la región sino para el orbe en su conjunto. Desde el punto de vista nacional, nuestro país recobró el lugar que le corresponde en la región y en el mundo, comenzando por la recuperación de su soberanía y autodeterminación, renovándose y fortaleciéndose la autoestima y la personalidad de una nación que tiene una de las más destacadas tradiciones heroicas entre las jóvenes Repúblicas que se emanciparon del otrora imperio español, hace ya casi 200 años.  Desde el punto de vista regional, se retomó el ideal integracionista bolivariano como divisa fundamental de la política exterior de la República, elevando nuevamente al primer plano una realidad que se mantuvo inalterable desde que Simón Bolívar convocara al augusto Congreso Anfictiónico de Panamá: la presencia del imperialismo y la consiguiente necesidad de la integración de unos pueblos que siempre fueron el mismo pueblo. Desde el punto de vista internacional, la renovada política exterior de la República, impulsada de manera brillante y con gran esfuerzo por el presidente Chávez y un renovado cuerpo diplomático, ha logrado efectivamente promover la paz y la solidaridad entre las naciones, además de haber desempeñado un rol protagónico en la creación ─en pleno desarrollo─ del nuevo mapa geoestratégico mundial.

jueves, 30 de junio de 2011

De la emancipación a la integración: la historia de una Patria Grande

Nota de prensa publicada en el portal de la Embajada de Venezuela en la República Oriental del Uruguay, a propósito de la publicación del libro De la emancipación a la integración. La historia de una Patria Grande, del para entonces embajador en ese país, Franklin González, y que tuve el honor de prologar.

Lo que diga o escriba un embajador siempre es de interés porque, además, se asume que un diplomático está obligado a reservar mucha información por razones políticas y/o estratégicas. Pero cuando se trata de un activo representante de la política exterior de la República Bolivariana de Venezuela en la República Oriental del Uruguay, en tiempos como los que se están viviendo tanto en los ámbitos nacionales, bilaterales como multilaterales, un libro de ensayos sobre “emancipación” e “integración” en América Latina es, sin duda, una oportunidad para tratar de tejer una aproximación para comprender la realidad de nuestros pueblos.

El autor, Franklin González, presenta lo que constituye su sexta publicación en el contexto de una inquieta preocupación por usar la historia como disciplina para definir el presente e intentar identificar las perspectivas que tienen nuestros pueblos frente a los cada vez más complejos desafíos que van "De la emancipación a la integración", en el contexto de "La historia de una patria grande", tal como se marca en el título del nuevo libro de este académico "prestado" al mundo diplomático, tal como él siempre lo afirma.

jueves, 16 de junio de 2011

Prólogo al libro Teoría del Socialismo, de Ludovico Silva

Difícilmente haya habido y pueda haber un contexto tan propicio para la publicación de esta obra de Ludovico Silva, como el del proceso de cambio que vive nuestro país, proceso que hoy día es conocido en el mundo como la Revolución Bolivariana y que se ha planteado construir lo que se llegó a bautizar como el Socialismo del Siglo XXI. Desde que se proclamara en aquel célebre Foro Social Mundial de 2005 en Porto Alegre al socialismo, como necesario camino a seguir de cara a la emancipación y liberación de los pueblos de Nuestramérica, se produjo una importante revitalización del pensamiento socialista que se ha expresado, por una parte, en una vigorosa recuperación de la herencia teórica de Carlos Marx, responsable de la más profunda y acabada crítica cultural, científica y humanista de la moderna sociedad capitalista; de otra parte, esta vuelta al primer plano del debate político-ideológico, ha puesto de manifiesto un problema de vieja data y que es advertido por Ludovico: la falta de claridad en cuanto a las grandes líneas teóricas del socialismo.

    Si bien algunos aspectos característicos de la sociedad socialista se tienen claros, como por ejemplo la necesidad de formar a un hombre humanista “cualitativamente nuevo”, siguen existiendo, ahora como antes, diversas interpretaciones sobre lo que el socialismo y el comunismo significan, enfoques que giran en torno al debate sobre lo que fue el llamado “socialismo real” o “socialismo burocrático”, así como en función de la contraposición que suele hacerse entre un marxismo científico “ortodoxo” y otro crítico “heterodoxo”. Como los tiempos geográficos e históricos no son generalizables, necesariamente Ludovico Silva se inscribe en este último; un marxismo que, además de las condiciones objetivas, se coloca a la altura de los tiempos y le da la importancia que merece a las condiciones subjetivas, a la ideología productora de la “mentalidad adquisitiva de los individuos como móvil esencial del comportamiento económico”. En este sentido, desde ya hay que destacar de la obra las recurrentes menciones críticas sobre los “medios de comunicación”, tema que ha adquirido hoy la mayor importancia.

domingo, 29 de mayo de 2011

Dilemas de la revolución bolivariana: problema de clase o problema nacional. Mariátegui, Haya de la Torre, eurocentrismos, el APRA y el PSUV

Preliminar


Hace alrededor de dos años, un profesor de ciencias políticas nos comentaba que de acuerdo a lo que planteaba la conocida “teoría del chinchorro” -que dice que la popularidad de un gobierno hace más o menos el recorrido que hace la sabrosa maya de descanso- en ese momento estábamos en el período de menor popularidad, lo que es decir la parte media del chinchorro, y que sólo era cuestión de tiempo –aproximación de las elecciones- para que los niveles de popularidad se recuperaran hasta llegar bien arriba, justo donde el mecate se amarra firme a la palmera.

La sugestiva teoría no parece estar lejos de la verdad y de acuerdo a los resultados que arrojan los estudios de GIS XXI, la popularidad del presidente Chávez, desde la perspectiva de la intención del voto, se encuentra en niveles que permiten hacer claras proyecciones a futuro, a menos de dos años para las presidenciales. Se avecina de nuevo la coyuntura electoral, las estelares elecciones donde los venezolanos hemos dado ejemplo al mundo de participación cívica y democrática durante los últimos años, y que el movimiento bolivariano aceptó y asumió como la vía, con todos sus mecanismos racionales-legales y todas sus implicaciones, para acceder al poder del Estado para iniciar desde allí el proceso de cambio de la –para aquel entonces- desesperanzada sociedad venezolana.

Hoy, transcurridos doce años desde la llegada de Chávez y a seis desde que se optara por el socialismo como el modelo teorético (ideal), la utopía concreta (posible) y el camino a seguir por el proceso bolivariano para alcanzar la mayor suma de estabilidad, seguridad y felicidad para nuestro pueblo, el carácter pacífico del movimiento político en el poder ha expresado y manifestado sus problemas, contradicciones y dilemas más profundos. Estos desafíos, formidables por demás, han sido expresados y planteados como problemas teóricos y de praxis revolucionaria por distintos pensadores, analistas y escritores a lo largo de la historia del siglo XX y de la nuestra reciente; desafíos de los que el mayor de todos parece ser el de la transformación de las relaciones sociales y de producción dominantes en relación circular con las ideas, creencias y valores que las justifican y reproducen. Se trata de cambiar una totalidad, una estructura, un sistema que, viéndolo bien, podría superarse si se transforman los componentes que, teniendo un carácter nodal, crítico, podrán influir sensiblemente en la estructura haciendo del todo, que siempre es más que la suma de las partes, una totalidad diferente.

De todas las opiniones que han proliferado sobre estas complejidades del proceso bolivariano, hay dos de reciente publicación que particularmente me gustaría comentar y que están relacionados con estos retos teórico-políticos de que venimos hablando.

lunes, 16 de mayo de 2011

Zeitgeist Moving Forward parte V: sobre los economistas, el crecimiento infinito y la gran confusión de valores en que estamos

En la nota anterior sobre la cuarta parte del Zeitgeist, terminábamos enumerando las ideas fundamentales que son deslizadas a lo largo del documental por las diversas voces entendidas sobre la materia, esta vez, la llamada economía. Una de esas ideas, es que si la palabra economía significa economizar, no podemos sino llegar a la conclusión de que el sistema actual es anti-económico, una disociación del significado cabal de la palabra economía.



También citamos la ilustrativa y pedagógica explicación que se hace de la obsolescencia intrínseca y de la obsolescencia programada, que muy lejos de constituir ficciones de una mente obsesionada por teorías de la conspiración, son realidades verificables en nuestra vida cotidiana que nos ayudan a comprender mejor el paradigma de crecimiento en el que se basa el actual modelo económico, también conocido como el esquema Ponzi. 

miércoles, 4 de mayo de 2011

(Video) Conferencia de Ignacio Ramonet: Medios de comunicación y poder

Vea, pero sobre todo escuche, reflexione y discuta sobre lo que dice Ignacio Ramonet en esta conferencia, donde este reflexiona sobre el actual proceso de reconfiguración del trabajo periodístico a partir de las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías de la información, pero sobre todo a partir de la irrupción en el campo de la comunicación de nuevos actores quienes, creando blogs, páginas web propiamente dichas, y manejando las diversas posibilidades que abren las Tics en este sentido, han venido incidiendo cada vez más visiblemente en la transformación del trabajo de la comunicación social que, dicho sea de paso, ha sido siempre comunicación política.

Constituye una realidad para Ramonet, el hecho de que son cada vez más las individualidades y los colectivos que están haciendo trabajo periodístico -un buen trabajo, por cierto- desde campos distintos al de la comunicación social institucional, tradicional. Frente a esta nueva realidad inocultable y que sigue poniendo en entredicho al periodismo "oficial" que ofrece información "oportuna y veraz", Ramonet se pregunta ¿Si todo el mundo es periodista, qué es un periodista? También ¿Si todo el mundo hace periodismo, qué es el periodismo?

La cuestión parece estar, siguiendo las reflexiones del ponente, en un hecho que nunca ha sido un secreto y que el fenómeno de las Tics ya mencionado, parece estar liberando o, visibilizando: mucha gente que no es periodista pero que investiga, piensa y sabe escribir está haciendo un trabajo de comunicación novedoso, ingenioso y de calidad, que parece estar redimensionando este campo de la actvidad política, social, intelectual, ciudadana. En tal sentido, dice Ramonet que lo ideal sería un periodismo sin periodistas, frase que va cobrando cada vez mayor validez en la medida en que cada vez son más las plumas reflexivas y proyectos comunicacionales alternativos que están irrumpiendo en el campo mediático en sus distintas modalidades.

lunes, 2 de mayo de 2011

No hay Revolución sin Revolución Cultural

Ilustración de Felipe García
Entendemos por cultura la creación de cualquier espacio de encuentro entre los hombres y es cultura, para nosotros, todos los símbolos de la identidad y la memoria colectivas: los testimonios de lo que somos, las profecías de la imaginación, las denuncias de lo que nos impide ser".
Eduardo Galeano

Eduardo Galeano señala tres aspectos del encuentro de los hombres que en definitiva es Cultura.


“testimonio de lo que somos”

Todo trabajo cultural es un espejo para vernos, encontrarnos y reencontrarnos, saber de dónde venimos y porqué somos como somos. Es el rescate de nuestra esencia y es vernos con nuestras incapacidades y carencias.

Pero lo que somos, es un lago que se alimenta de muchos ríos y tiene distintas miradas:

Primera mirada: Somos individuos, tenemos una individualidad con su historia, con sus relaciones familiares, con un bagaje de costumbres, conocimientos, valores, con muchos aprendizajes que reconfirmar, otros que conquistar y también aprendizajes que hay que desaprender. Desde la individualidad se asumen los compromisos que son compromisos sociales, colectivos. Desde la individualidad asumo mi postura frente al mundo.

Segunda mirada: Somos familia, relaciones familiares, íntimas, de afectos y desafectos, y aunque pareciera cada vez menos, por las influencias mediáticas, educativas y sociales, moldeamos a la familia y la familia nos moldea. En la familia se producen las relaciones dialécticas de transformación y alienación, de mantener el estado social imperante o de revolucionarlo. Desde allí, como también desde la individualidad cabe la pregunta de si somos parte del problema o de la solución.

domingo, 1 de mayo de 2011

El Estado garantiza el bienestar, pero no hace la revolución

Se ha dicho en reiteradas oportunidades que el carácter sui géneris de la Revolución Bolivariana, consiste en que es un proceso de transformación estructural planteado en términos pacíficos. Esto pareciera, en la primera mirada, una contradicción en los términos en la medida en que, lo que nos dice la historia, es que una revolución sin violencia es impensable. Y aunque todo lo que puede ser concebido por la mente puede hacerse realidad, es cierto que todas las revoluciones –pensemos sólo en las del siglo XX- han sido levantamientos violentos frente al orden establecido, entiéndase: contra el Estado.

Decir, por ejemplo, que ningún Estado hace revolución, podría parecer en un principio una afirmación que se justifica y se explica por sí sola, cuando se estudia el desarrollo de los procesos políticos aludidos arriba. Es contra el Estado que hay que hacer la Revolución; por lo menos esa es la consigna más evidente en tanto que el Estado ha sido –y sigue siendo en gran medida en nuestro caso- una estructura de dominación al servicio de las clases burguesas; sean cuales sean las particularidades que esta clase adopte en cada Estado-Nación. Sin embargo, una de las lecciones que dejó el fracaso del socialismo soviético, fue la ingenuidad de pensar que con sólo tomar el poder del Estado se garantizaba la construcción del socialismo.