Palabras clave: Batalla de ideas, política, crítica, transformación, diálogo, innovación, cambio de época, amplitud, bloque histórico, lectura, análisis, verdad, belleza, sueños, liberación.

martes, 13 de agosto de 2013

El viernes del atardecer púrpura


El viernes 19 de julio amaneció gris y templado, como escarmentado por la primera tormenta eléctrica de verano que había caído la noche anterior, y que se extendió hasta la mitad de la madrugada. Los eucaliptos y los pinos resonaban sus hojas y tambaleaban sus troncos. Tenía una leve resaca de ron que tenía tiempo sin padecer y mi cabeza parecía más pesada.

La telepantalla de mi pieza se encendió a las siete en punto. La había programado a esa hora porque debía asistir a un curso especial en el que me había anotado para no perder la oportunidad, aunque sin tener la seguridad de que podría terminarlo. Ya había faltado una vez, y esa ausencia me había privado del certificado. Una falta más y no aprobaría el curso. En esas meditaciones estaba mientras daba vueltas en la cama, y al final decidí no terminar el curso y quedarme en casa. Más aún, luego de constatar que las vías estaban trancadas por algún tronco caído y el siempre excesivo tránsito vehicular.

Con una sensación como de sueño interrumpido y con un leve mareo, hice mis ejercicios matutinos, los cuales en algo ayudaron a poner mi cabeza de nuevo en su lugar. Mientras saboreaba el café sentía la piel como reseca, y la brisita fría que se colaba por el resquicio de la ventana parecía exacerbar esa sensibilidad. El ron corría por mis venas, el gris del cielo de esa mañana parecía demasiado claro. Empecé mi rutina con suavidad. Abrí varias páginas web y di con un blog cuyo fondo blanco me pareció escandaloso. El contraste de ese blanco con las letras negras, extrañamente incomodó mis ojos.

Súbitamente, sobrevino un deslumbramiento y unas extrañas luminiscencias en la periferia de la mirada me saboteaban la lectura. Pensé en el fondo blanco del blog, que no era el sol, y me dije que algo extraño estaba pasando. Cerré los ojos y me tapé la cara con las manos. Ahí estaban las luces, como hacia la derecha, cínicas, como burlándose de mí. ¿El cuerpo, mi cerebro, me mandaban una señal? Una leve preocupación quiso invadirme, pero como no me sentía mal me dije que no podía ser nada grave salvo el efecto de haber tomado más ron de la cuenta.

Ese viernes se cumplían 34 años de la Revolución sandinista, y esa era una de las noticias del día, más allá de que fuera una efeméride, que las hay todos los días. Recibí la luz de las manos con cruces con toda la Fe de siempre, después de semanas alejado de su fuerza purificadora. El deslumbramiento duró cerca de media hora. Al sentarme frente a la pantalla luminosa, mis ojos tras los cristales leyeron como siempre y ningún fondo blanco pudo molestarme. La mañana avanzaba inexorable y, otra vez la resaca, recordé a Gina y quise tenerla a mi merced, al alcance de mi cuerpo.

Traté de ser dueño de mis pensamientos, habían pasado cuatro meses sin saber de ella. Sentí que debía llamarla y sorprenderla. La extensión de su oficina no respondió. Le escribo en inglés y de una le digo que la quiero ver y para mi sorpresa se muestra receptiva. Ese viernes 19 de julio sigue deparando detalles interesantes, me dije. Leí algunas páginas de Vicente Romano sobre la manipulación mediática y me salió un artículo sobre el tema. Esas páginas despertaron mi apetito lector para interrumpir el libro que estaba leyendo y tomar la obra periodística de García Márquez, la cual inicié con el placer y la voracidad del antropólogo que da con la prueba del “eslabón perdido”.

Cuando vi la hora habían pasado las cuatro. En eso sonó el móvil, el cual atendí ―inusualmente― sin ver el número en la pantalla. La voz preguntó por mí con una extraña seriedad, y sin preguntar de parte de quién respondí con expectante seriedad que sí, que hablaba con Mauro Gonzaga. De inmediato me dijo su nombre, de donde llamaba y para qué llamaba, y esa fue la verdadera noticia del día. Me informaban que era el ganador del Premio Stefanía Mosca, las Crónicas de la ciudad del bajo se lo habían merecido. Dije que no podía ser, que era un notición. La llamada fue breve, tanto, que después pensé que se trataba de una mala broma.

Pero era verdad. Al salir a darle la buena nueva a mi madre, con las manos juntas y benévolas, me dijo que ella lo sabía, que la noche anterior se había acordado del libro, que le había dicho a no sé quién que ganaría ese concurso. Ese día el atardecer fue púrpura, la resaca había desaparecido, y para cuando llegó la noche había dado con dos películas cuya trama giraba en torno a escritores, lectores y librerías. Entre las vueltas en la cama al amanecer de la tormenta, y el atardecer profundo y el buen cine, estaba el brillo plateado de las narraciones de Buenos Aires. Esa fue la noticia del día y para mi, puede que la noticia del año. Volví a saber que las señales existen.

Mauro Gonzaga


viernes, 9 de agosto de 2013

La producción periodística es parcial y su objetivo siempre tiende hacia la hegemonía

La frase la extraemos del “Manual para la lectura crítica del mensaje mediático”, encartado de Fernando Casado aparecido hoy en el Correo del Orinoco, en el pasaje en el que se cita al Observatorio de Medios de Argentina, en relación a su postura frente al funcionamiento de la tendencia dominante en las producciones periodísticas.

A continuación, el fragmento completo:

“Las producciones periodísticas son parciales (Reflejan tomas de partido a favor o en contra de determinados intereses de clase o grupos) y tienen como objetivo final la creación de sentidos comunes hegemónicos.

La mayor o menor eficacia de esas operaciones dependerá del éxito con que las parcialidades sean presentadas y aceptadas como parcialidades universales y para ello todo sistema de producción periodística apela al “mito de la objetividad”, en el sentido de presentar a la misma asociada con una parcialidad especifica”.


Evidentemente, del acertado análisis solo podemos colegir que, no solo estamos en medio de una gran batalla contra-hegemónica, sino que dentro de ésta pareciera no haber posibilidad de descartar la adopción del “mito de la objetividad” de cara a la construcción de Hegemonía.

Publicado el 5 de agosto en PoderenlaRed.com

domingo, 28 de julio de 2013

Crónicas de Buenos Aires reciben el Premio Nacional Stefanía Mosca

Este sábado, en el marco de la inauguración oficial de la IV Feria del Libro de Caracas se realizó la entrega del Premio Nacional de Literatura Stefanía Mosca, el cual contó entre sus ganadores al director del proyecto comunicacional PoderenlaRed.com, también gestor de este humilde blog.

Desde horas de la mañana, la trova del cantautor Fernando Mosquera fue aglutinando al público en los espacios de la sala Hugo Chávez, espacio de bienvenida para el público asistente a la nueva fiesta del libro, dispuesta en el centro de la Plaza de los Museos y que fue el escenario para la entrega del importante galardón literario, en su edición 2013.

Ya en pleno mediodía, acompañados de malabaristas, zanqueros y al ritmo de la zamba, el presidente de Fundarte, Freddy Ñañez, el ministro para la comunicación y la información, Ernesto Villegas y el Alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, hicieron su aparición en la plaza luego de hacer el recorrido inaugural por una feria que se extiende a lo largo del parque Luis Mariano Rivera (Los Caobos).

El trovador terminaba la limpia interpretación de “Yolanda”, de Pablo Milanés,  cuando las autoridades llegaron a la tarima central, momento en el que se inició la entrega de los galardones. Doris Poreda fue la ganadora en narrativa con El paraíso prestado; Álbum de mar, de Arnaldo Jiménez, fue el galardonado en poesía; Criollos y afrancesados, de Mariano Nava fue el ensayo ganador, y las Crónicas de la ciudad del bajo (Relatos desde Buenos Aires), de Amaury González Vilera, se alzó ganadora en el género crónica.

También fueron otorgadas dos menciones especiales. Con la primera, se reconoció la narrativa de Juan Medina plasmada en su obra Por un leve temblor; la otra correspondió a la poesía de Jason Maldonado y su Bestiario mecánico del exilio.

“Nuestro premio de literatura Stefanía Mosca ha sido un premio que surgió del dolor de la muerte de nuestra hermana Stefania Mosca, la gran narradora, la gran ensayista, la gran cronista y me llenó de orgullo y satisfacción pasar por el Fondo Editorial Fundarte y encontrar un stand solo para aquellos que han resultado triunfadores en el premio, por cierto me leí todos los libros”, dijo Rodríguez, reconocido lector, quién felicitó a los ganadores y comentó el contenido de sus obras.

Por su parte, el ministro Villegas destacó los impresionantes resultados del proceso de democratización del libro y la lectura, como otro de los legados del Comandante Chávez, “La Revolución Bolivariana ha puesto a leer a millones, no solamente a través de la Misión Robinson que le abrió la luz de la lectura y la escritura a miles de compatriotas; sino que también aquellos que ya sabíamos leer y escribir nos ha abierto las veredas por los cuales transitar en ese magnífico mundo que es la literatura”.

Sobre las Crónicas de la ciudad del bajo, Rodríguez destacó la mezcla de ficción y realidad lograda por el autor, además de algunos pasajes “subidos de tono”, todo lo cual hace muy interesante la lectura de las crónicas.

Esta IV edición de la Feria del Libro de Caracas está enmarcada en el aniversario 446 de la ciudad de Caracas, tiene a Orlando Araujo como escritor homenajeado y está dedicada a los niños. Para el alcalde Rodríguez, el que la feria esté dedicada a los niños hace de ella “la más peligrosa” de todas, porque “al estar dedicada a los niños, la convertimos en un verdadero ejército de ternura, en un verdadero ejército de paz, en un verdadero ejército que nos garantice la hermandad, la generosidad, la vida, a todas y a todos frente a la oscuridad, frente a la ignominia”.

Así fue oficialmente inaugurada la IV Feria del Libro de Caracas, que junto con la Feria Internacional del Libro de Venezuela, realizada el pasado mes de marzo, se convierte en una de las más importantes fiestas del libro del país. La feria estará desplegada hasta el 4 de agosto, por lo que la invitación es a que nadie en la ciudad se quede sin visitarla.

Publicado hoy en PoderenlaRed.com

viernes, 19 de julio de 2013

Edward Snowden, the last man in USA

Snowden y la sociedad orwelliana del siglo XXI

Una de las consecuencias que trajo la revelación de Edward Snowden sobre los planes secretos de vigilancia y espionaje masivo en la red que viene ejecutando Estados Unidos, fue el incremento de las ventas de la conocida novela 1984, de George Orwell, la obra maestra de ficción distópica que plantea una devastadora crítica a los sistemas totalitarios de control, y que anticipó la configuración de sistemas sociales en los que la tecnología sería empleada para la manipulación y el control de la naturaleza y el ser humano.

Escrita entre 1947 y 1948, y  publicada el 8 de junio de 1949, la novela introdujo una serie de conceptos que hoy día resultan de gran utilidad para comprender nuestro tecnificado y ultra-mediatizado mundo contemporáneo, como son el de Gran Hermano, todo un personaje conceptual o concepto-metáfora, el de Policía del Pensamiento o el de Neolengua, todos insólitamente relacionados ―o relacionables―  con los oscuros planes de la NSA, CIA y demás instituciones del Complejo Militar-Industrial para vigilar y controlar a los pueblos del mundo.

1984, se considera una de las tres obras cumbre de ciencia ficción distópica de principios del siglo XX, junto a Un mundo feliz, de Aldous Huxley, y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury. Sin embargo, el verdadero precursor del género distópico fue el escritor ruso Yevgueni Zamyatin, quien escribió en 1921 la novela Nosotros, la cual influyó determinantemente en la obra de Huxley y Orwell. Originalmente, la novela había sido intitulada The Last Man in Europe (El último hombre de Europa), nombre que fue cambiado a 1984 por razones comerciales. Hoy, ¿Quien podría negar que Snowden es algo así como The Last Man in USA?

Antes de las revelaciones hechas por el ex agente de la CIA Edward Snowden, muchos analistas ya habían establecido paralelismos entre la sociedad actual y el mundo plasmado en 1984, sugiriendo que estamos comenzando a vivir en lo que se ha dado en llamar sociedad orwelliana. En tal sentido, el término “orwelliano”, apellido del autor hecho adjetivo, se ha convertido en sinónimo de sociedades u organizaciones que practican el totalitarismo y la represión, constituyéndose en una idea-fuerza de gran potencial crítico, que ha dado lugar a diversas versiones cinematográficas y que se ha prestado además para atacar a gobiernos y sistemas del más diverso signo.

No obstante, es indiscutible que hoy, más aún después de las revelaciones de Snowden, lo esencial de las críticas sociopolíticas y humanistas contenidas en 1984, aluden directamente a las sociedades capitalistas desarrolladas, al llamado “mundo desarrollado” cuna de la civilización occidental. Una verdad inocultable, cuando hoy sabemos que varios de los documentos revelados dan cuenta del acceso de las autoridades a registros telefónicos de millones de personas en EEUU y el resto del mundo. Además, los papeles secretos confirmaron la existencia de un programa secreto llamado PRISM, mediante el cual la NSA vigila los datos de los usuarios de gigantes informáticos como Microsoft, Google, Facebook y Apple.

Pero, dejemos que sea el propio Orwell el que nos diga si en realidad vivimos en una sociedad como la que él vislumbró hace más de sesenta años. En primer lugar, citemos las tres consignas del Partido Único, el cual ejerce el dominio total en la citada sociedad orwelliana pintada en la obra:

- “La Guerra es la Paz”

- “La Libertad es la Esclavitud”
 
-  “La Ignorancia es la Fuerza”*

No cuesta mucho imaginar lo extraño o pintoresco que pudo haber resultado para el público lector de la época, estas consignas del Partido de la novela, consignas construidas a partir de la combinación de dos palabras de significado opuesto, lo cual permite alterar el orden de los factores sin alterar el producto: La paz es la guerra, la escalvitud es la libertad y la fuerza es la ignorancia. Es verdad, este último caso es más descabellado aún, aunque las tres consignas expresen algo así como la intransigencia fascista del que es capaz de imponer la idea de que dos más dos es cinco, y punto.

Lo interesante de estas consignas es que estamos en presencia del oxímoron, definido como la combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido, como por ejemplo, un “silencio atronador”. Recientemente, la audacia demagógica de la propuesta aquella del “capitalismo popular”, nos hizo recordar que el imperialismo ha recurrido a este artificio para definir la destrucción y la muerte, pretendiendo así trastocar el significado de sus atroces acciones.

En los últimos años, hemos podido recopilar variedad de ejemplos de estas frases que, fuera de la poesía, se convierten en puro artificio volteador del lenguaje, yendo más allá de la frontera del eufemismo y lo políticamente correcto. Es así, como se pretende que haya un “imperialismo humanitario”, “holocaustos bienhechores”, “agresiones pacíficas” provenientes del “fuego amigo”, emparentado con el “bombardeo filantrópico”, que originará “males buenos” como el “genocidio vivificante” o el “exterminio saludable”. De tal manera que ahora no hay que alarmarse por los crímenes de lesa humanidad porque de lo que se trata en el fondo es de una “destrucción edificante” que producirá “devastaciones creadoras”.

Interesante ¿No? Porque, quien podría negar que para el imperialismo “la guerra es la paz”. Sigamos.

El que controla el pasado controla el futuro, el que controla el presente controla el pasado

Dicen que Orwell, de filiación trotskista y crítico acérrimo del stalinismo, era un agente de los servicios secretos estadounidenses. Hoy dicen lo mismo del propio Trotsky. El hecho es que, de haber sido Orwell un colaborador de los servicios secretos ingleses o estadounidenses, cuando uno lee algunos pasajes de 1984 uno pudiera pensar que no todo lo allí planteado fue producto de la imaginación creadora del autor. Y es que, controlar el presente para controlar el pasado para así controlar el futuro, interpretar y re-interpretar la historia para así justificar las acciones del presente de cara a un futuro determinado, ¿No ha sido la estrategia de los potentados del mundo durante los últimos 200 años, la cual han ejecutado a través de las corporaciones mediáticas y la gran industria cultural? Sigamos…

La neolengua, es el único idioma del mundo cuyo vocabulario disminuía cada día

En la Plusvalía Ideológica, Ludovico Silva define a la ideología de una forma sencilla: lenguaje impuesto a la sociedad. Paolo Freire identificó en el lenguaje las células de la dominación, y por tanto vio también en él la esencia de la liberación. Pensamos con palabras, y si hay alguien interesado en disminuir el vocabulario es para limitar la capacidad de definir nuestra realidad. De ahí, que Orwell dijera sobre la “neolengua” que “Su función era limitar el alcance del pensamiento y estrechar el radio de acción de la mente”. Hay más.

“¿Y si el pasado y el mundo exterior solo existen en nuestra mente y, siendo la mente controlable, también pueden controlarse el pasado y lo que llamamos realidad?”

Emparentada con las ideas anteriores, estamos en presencia de la idea raizal de las grandes estrategias de dominación cultural y de construcción de hegemonía que ha desarrollado el capitalismo en las últimas décadas. Se trata del ataque sistemático contra las mentes de millones de personas en el marco de las nacientes sociedades de masas, que en algún momento de la historia pueden rebelarse, levantarse y sacudir los cimientos del sistema, cosa que deben impedir a toda costa los “potentados” del mundo, con mucho circo, con mucha televisión y mucha iglesia.

Las bombas cohete que caían diariamente sobre Londres eran lanzadas por el mismo gobierno de Oceanía solo para que la gente estuviera siempre asustada

En este caso, solo detengámonos a analizar cuáles son las “bombas cohete” que lanzan cotidianamente contra la gente para mantenerla siempre asustada, en una situación de “esclavitud moderna”, dependiente de las convenciones, sometida a la ideología. Todo nos lleva siempre al tema de las “transnacionales del miedo”.

La industria militar consiste en usar los productos de las máquinas sin elevar por eso el nivel general de la vida

Recordemos el lugar que ocupa hoy en día la industria armamentista entre los negocios más lucrativos del mundo y el clásico usufructo tecnológico perpetrado durante la carrera armamentista desarrollada en el marco de la guerra fría.

Con el desarrollo de la TV y el adelanto técnico que hizo posible recibir y transmitir simultáneamente en el mismo aparato, terminó la vida privada

Si con la televisión, Orwell pensó que había terminado la vida privada, que pensar en la época de la internet; en la era del programa PRISM, mediante el cual la NSA vigila los datos de los usuarios de gigantes informáticos como Microsoft, Google, Facebook y Apple.

Por primera vez en la historia existía la posibilidad de forzar a los gobernados, no solo a una completa obediencia a la voluntad del Estado, sino a la completa uniformidad de opinión”

Recordemos al neoliberalismo, a esos grandes contingentes de hombres y mujeres votando por gente como Uribe o Rajoy, los efectos de los monopolios mediáticos en los estados de opinión y las pretensiones de imposición del pensamiento único; recordemos las 10 estrategias de manipulación mediática de Noam Chomsky. Añadamos también la perversa “doctrina del shock”.

El progreso de nuestro mundo será la consecución de más dolor

Respecto al mito del progreso es mucho lo que se ha dicho. Esta frase merecería un tratamiento especial, aparte. Solo preguntémonos si en realidad hemos tenido progreso, entendido este como bienestar físico y espiritual. ¿No son las sociedades capitalistas contemporáneas las sociedades del miedo y la ansiedad? ¿El progreso tecnológico ha llevado aparejado el bienestar material y espiritual de la humanidad? ¿La guerra y la violencia en general no han sido la constante en las modernas sociedades capitalistas?

Pero no olvides que nosotros creamos la naturaleza humana. Los hombres son infinitamente maleables

Una realidad que muchos preferirían ignorar. Resulta tenebroso pensar que, si bien esto era posible sin todos los artilugios técnicos surgidos en los últimos sesenta años, hoy día las capacidades de manipulación, sin exagerar, pueden haber alcanzado niveles de esquizofrenia.

Así, las revelaciones de Snowden nos han recordado en buen momento lo mucho que han avanzado los potentados en materia de manipulación, vigilancia, espionaje y control social.

Ahora veo la versión cinematográfica de 1984, veo a Winston, The Last Man in Europe, recluido en los depravados y desolados salones del Ministerio del Amor. Esperemos no ver nunca a Edward, The Last Man in USA, desaparecer entre los lóbregos pasillos y mazmorras de los amorosos servicios secretos que lo persiguen.

* Orwell, George (1970). 1984. Biblioteca Básica Salvat. Salvat Editores. España.

amauryalejandrogv@gmail.com
@maurogonzag

domingo, 14 de julio de 2013

Horacio Cartes es producto del golpismo, pero no reconoce a Venezuela en Mercosur

Horacio cartes
El presidente electo de Paraguay, Horacio Cartes, rechazó el reingreso de su país al Mercosur por considerar ilegítima la presidencia de Venezuela dentro del bloque regional, reportó este viernes el canal TeleSur.

De entrada, digamos que salta a la vista que el menos indicado para hablar de legitimidad es el empresario Cartes, un mandatario que si bien llegó a la presidencia producto de unas elecciones, estas se dan luego de un golpe de Estado “constitucional” contra un presidente legítimamente electo por la mayoría de los paraguayos y de una “transición” en la que el poder fue asumido por el vicepresidente Federico Franco.

El empresario Cartes, expresó en un comunicado oficial que “Las características jurídicas del ingreso de Venezuela como miembro pleno del Mercosur, en julio de 2012, no han sido subsanadas conforme a las normas legales”. Según Cartes, “El transcurso del tiempo o decisiones políticas posteriores no restablecen, por sí, el imperio del derecho”.

Un discurso evidentemente legalista, que fue capaz de justificar la destitución de un presidente que ostentaba la legitimidad y la autoridad que le otorgaba el hecho de haber sido electo democráticamente por la mayoría de los paraguayos, como lo fue Fernando Lugo, un hecho político incuestionable, sobre el cual no puede imponerse ningún “imperio del derecho”. Así, de haber algo que impere aquí, en todo caso es la soberanía popular.

Recordemos, que la República del Paraguay fue expulsada del bloque regional luego de que se perpetrara un golpe de Estado “constitucional” contra el presidente legítimamente elegido por los paraguayos, Fernando Lugo, el cual fue destituido de la presidencia de su país luego de que se le aplicara un juicio político sumario, en el cual se recurrió a los más absurdos y arbitrarios legalismos, y donde prácticamente no se le dio oportunidad de defenderse.

De tal manera, el actual presidente del Paraguay, el empresario Horacio Cartes, es producto de un hecho ilegítimo ―indirectamente― ejecutado por los factores más reaccionarios del Congreso de ese país, parlamento mafioso que por cierto trató de extorsionar a Venezuela en su interés de ingresar al Mercosur, dada la necesidad de su voto para completar su ingreso al bloque.

Hoy por hoy, se sabe que el Congreso paraguayo constituye un enclave conservador dentro del conjunto de países progresistas de distinto signo que conforman el Mercosur, y que el “transcurso del tiempo” ni ninguna decisión política ha hecho que los latinoamericanos olvidemos que el Paraguay tuvo hace poco más de un año un presidente, Fernando Lugo, que fue derrocado elegantemente por los representantes de los latifundistas de ese país, por cierto vinculados con transnacionales como Monsanto.

Publicado el 13 de julio en PoderenlaRed.com

viernes, 12 de julio de 2013

Edward Snowden: breve biografía del bachiller que saltó la talanquera del imperio


Edward Snowden, el joven informático actualmente centro de la atención mundial, nació en Elizabeth City, Carolina del Norte (EEUU). Su padre, residente en Pensilvania, fue un oficial de la Guardia Costera de Estados Unidos. Su madre, Wendy, residente de Baltimore, es una empleada del Tribunal Federal de Distrito para el Distrito de Maryland. Snowden tiene además una hermana mayor que es abogada.

Luego de la revelación de Snowden sobre los planes de espionaje masivo que adelanta la dirigencia político-militar estadounidense, su padre declaró a ABC que estaba preocupado por su hijo y las consecuencias que le podrían traer sus acciones, mientras que su madre ha preferido mantener el silencio frente a la prensa.

En 1999, se mudó con su familia a Ellicott City, Maryland, donde estudió computación en el Anne Arundel Community College con el fin de conseguir los créditos necesarios para obtener la certificación GED (General Educational Development Test), la cual se otorga a todos aquellos que por diversas razones no alcanzaron a terminar la preparatoria. De tal manera, la GED es una especie de equivalente al diploma del que en Venezuela se conoce como bachillerato.

Siguiendo el reporte de The Guardian, Snowden se unió al ejército en 2003, motivado por servir a su país en las Fuerzas Especiales, dado que “Quería luchar en la guerra de Irak porque sentía que tenía una obligación como ser humano para ayudar a liberar personas de la opresión”, llegó a decir. Sin embargo, el 28 de septiembre de 2004, Snowden se fracturó ambas piernas durante un entrenamiento, tras lo cual fue dado de baja.

No obstante, en medio de los entrenamientos, antes de romperse las piernas, Snowden se desengañó sobre los objetivos reales detrás de la conflagración con Irak, una guerra por petróleo que fue justificada, recordemos, por la supuesta posesión por parte de Saddam Hussein de “armas de destrucción masiva”. Snowden comprobaría que "La mayoría de las personas en entrenamiento estaban muy emocionados en matar árabes, no en ayudar”.

Durante los últimos cuatro años, trabajó como guardia de seguridad en la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) como empleado de empresas contratistas, incluyendo Booz Allen y Dell, desde la que tuvo acceso a información secreta y desde donde filtraría los oscuros planes de espionaje de la agencia, perteneciente por cierto al conocido Complejo Militar-Industrial. En este período, Snowden estuvo trabajando en las instalaciones de una base militar estadounidense en Japón.

Snowden también fue agente de la CIA, la terriblemente célebre agencia de inteligencia estadounidense, lo cual da una idea de la información que maneja el ex agente y del por qué este tuvo que pedir asilo político luego de hacer sus revelaciones. Fue en 2007 cuando la CIA lo destinó a Ginebra, Suiza, como agente con protección diplomática. Esta colaboración duraría hasta 2009, cuando pasa a trabajar con la NSA.

En mayo de 2013, antes de abandonar Estados Unidos, llevaba poco menos de tres meses trabajando para la mencionada contratista de defensa Booz Allen Hamilton, como administrador de sistemas, en Hawái. Según The Guardian, Snowden llevaba “una vida muy cómoda”, devengando un salario de 200 mil dólares, acompañado por una novia con la que vivía y con una carrera estable. Todo duraría hasta que Snowden decidió hacer la revelación.

Desengañado desde la época en que se rompió las piernas en medio de los entrenamientos para combatir en Irak, su responsabilidad en el mantenimiento de las redes de computadoras significó que tuvo acceso a documentos clasificados. Si a esto le sumamos los tres años que estuvo en la CIA, nos damos cuenta que la historia de Snowden no se diferencia mucho de la de muchos soldados y veteranos de guerra estadounidenses que se han convertido en férreos luchadores sociales, luego de haber conocido al monstruo por dentro.

“De verdad me quiero enfocar en estos documentos y en el debate que espero gatille entre los ciudadanos alrededor del mundo acerca de en qué mundo vivimos", afirmó Snowden. "Mi único motivo es informar al público acerca de lo que se ha hecho en su nombre y en contra de ellos", precisó el más famoso salta talanquera imperial de los últimos tiempos.

“Estoy dispuesto a sacrificar todo eso porque no puedo tener una buena conciencia si permito que el gobierno de Estados Unidos destruya nuestra privacidad, la libertad en Internet y las libertades básicas para las personas alrededor del mundo con la gran máquina de vigilancia que están construyendo en secreto", dijo Snowden al diario británico.

Tendencias anti bélicas y defensor de la privacidad

La agencia Efe lo describe como un partidario del anti intervencionismo del Estado, postura que demostró con las donaciones que hizo a la campaña del precandidato a la presidencia por el partido Republicano, Ron Paul, conocido por su antibelicismo y su condición de libertario. 

The Guardian, describe a Snowden como alguien apasionado por la privacidad. Su laptop está adornada con calcomanías de organizaciones que apoyan la libertad en internet, como la Electronic Frontier Foundation (EFF) y el proyecto Tor. Es así, como Snowden dejó pocos rastros de sí mismo en el entorno virtual; “mínimos detalles sobre su familia” y no dejó nuevas fotografías, o actualizaciones de Facebook o Twitter “si es que tenía una cuenta”, y ninguna relación con compañeros de la escuela secundaria.

Según informes, Snowden presuntamente tiene un profundo interés en la cultura popular japonesa, y estudió el idioma japonés.  Otras fuentes que posee conocimientos básicos de chino mandarín y que le interesan las artes marciales. Otros informes señalan que en una ocasión afirmó que su religión es el budismo. No obstante, antes del destape de la olla, Snowden estuvo en Hong Kong de vacaciones con su novia.
Snowden, explicó que no se arrepiente de haber filtrado la información clasificada "alto secreto" y cree que las filtraciones han hecho que los estadounidenses ahora entiendan "que tienen el poder de decidir por ellos mismo si están dispuestos a ceder su privacidad a un estado de vigilancia constante".

Una de las repercusiones que ha tenido la revelación de este plan secreto de vigilancia masiva en la Red, fue el incremento vertiginoso de las ventas de la famosa novela 1984, de George Orwell, obra maestra de ficción que plantea una crítica a los sistemas totalitarios de control, anticipando la posible configuración de sistemas sociales donde la tecnología es empleada para la manipulación y el control total de la naturaleza y el ser humano. 

Esa es la historia vertiginosa de Edward Snowden, el joven informático que se paseó por los meandros del Complejo Militar Industrial, hurgando de tal manera en su ADN informático, que no pudo evitar tomar la decisión de denunciar los planes para socavar elementales derechos civiles que constaron cientos de años de luchas a la humanidad. 

Lo último que supo el mundo sobre el destino del personaje que fue la excusa para que algunos países europeos, siguiendo los dictados de EEUU, pusieran en peligro la vida del presidente boliviano Evo Morales, fue su solicitud de "asilo temporal" a Rusia, en vista de la imposibilidad de que viaje a América Latina, donde varios países, incluyendo Venezuela, le han ofrecido asilo humanitario.

Una historia en pleno desarrollo, la historia del bachiller que saltó la talanquera del imperio.

Publicado hace unos días en PoderenlaRed.com
 

miércoles, 26 de junio de 2013

“Los países poderosos buscan controlar todas las publicaciones y, al mismo tiempo, masificar la información”

Julián Assange
24 Jun. PoderenlaRed.com.- La afirmación la hace Julián Assange, el mundialmente famoso fundador del colectivo de hacktivistas Wikileaks, quien el pasado 19 de junio cumplió un año como refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, esperando le sea otorgado el salvoconducto para que pueda abandonar la sede y así hacer efectivo su asilo político en el país suramericano.

En la frase completa, Assange dice: “Los países poderosos buscan controlar todas las publicaciones y, al mismo tiempo, masificar la información con el objetivo de ahogar la verdad en un enorme flujo de propaganda y de distorsiones”, con lo cual plantea una realidad digna de ser estudiada por los actuales comunicadores alternativos y guerrilleros semiológicos.

Que los países poderosos busquen controlar de alguna manera todas las publicaciones no puede sorprendernos, en un mundo donde el centro metropolitano hoy en declive, esgrimió desde los primeros días de su dominio mundial tres armas fundamentales conocidas por todos: el dinero, las armas y la palabra, atravesadas las tres por una técnica cada vez más sofisticada y hoy ramificadas en un conglomerado nunca visto en la historia de la humanidad.

Ahora, el planteamiento de que los potentados pretendan ahogar la verdad “en un enorme flujo de propaganda y distorsiones”, no sugiere otra cosa que el problema mediático central de nuestra contemporaneidad: la desinformación por exceso, por bombardeo, por la inmediatez vertiginosa de la información producida y difundida en tiempo real. Pero también, alude Assange la influencia de la propaganda y su confusión con la información en el flujo interminable de interpretaciones y contrainterpretaciones de la realidad.

Entonces, la lucha actual de los medios comunitarios y alternativos, y de todos aquellos que entienden la política como una actividad para la liberación es, a nivel global, evitar el ahogo a la verdad.

Publicado el 24 de junio en PoderenlaRed.com

miércoles, 19 de junio de 2013

Edward Snowden, el ex agente de la CIA que reveló los planes del Big Brother

Edward Snowden, el ex empleado de la CIA y de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), quien reveló el programa secreto de vigilancia en la Red que impulsa Estados Unidos, prometió nuevas revelaciones sobre dicho plan, al tiempo que expresó su determinación de permanecer en Hong Kong.

Este nuevo filtrador de información considerada clasificada para los funcionarios de inteligencia estadounidenses, declaró al diario South China Morning Post, que él no era “ni traidor ni héroe”. “Soy un estadounidense”, sentenció.

“No estoy aquí para esconderme de la justicia sino que estoy aquí para revelar la criminalidad”, agregó el joven de 29 años.

“Mi intención es pedir a los tribunales y al pueblo de Hong Kong que decidan mi destino. No tengo ninguna razón para dudar de su sistema”, señaló Snowden, dando a entender que hay un sistema que le inspira serias dudas: el estadounidense.

De acuerdo al mismo diario, este valiente ex agente de la CIA está decidido a revelar “otros explosivos detalles” sobre los blancos de los programas de vigilancia estadounidenses.

Entretanto, Jay Carney, portavoz de la Casa Blanca, declaró que el Departamento de Estado está llevando a cabo una investigación sobre la filtración que da cuenta del espionaje masivo llevado a cabo por la administración del país, aunque no precisó si pedirán la extradición de Snowden a EEUU.

Hace una semana, se reveló que había sido Snowden, contratista de la firma Booz Allen y ex empleado de la CIA y de la NSA, quien había entregado a los importantes diarios The Guardian y The Washington Post, varios documentos que prueban el acceso de las autoridades a registros telefónicos de millones de personas en EEUU. Además, confirmó la existencia de un programa secreto llamado PRISM, mediante el cual la NSA vigila los datos de los usuarios de gigantes informáticos como Microsoft, Google, Facebook y Apple.

Recomiendan a Snowden asilarse en América Latina

Entretanto, el fundador de Wikileaks, Julián Assange, responsable de la mayor filtración de cables diplomáticos de la historia moderna, y quien se podría calificar como el “colega filtrador más cercano” de Snowden, recomendó a este el asilo en América Latina.

“Le recomendaría muchísimo que se fuera a América Latina”, afirmó el famoso hacker en una entrevista concedida la noche del lunes a la cadena estadounidense CNN. De acuerdo a los últimos reportes, Snowden se fue de vacaciones a Hong Kong hace tres semanas, aunque ahora se desconozca su paradero dado que el pasado 10 de junio abandonó el hotel donde se hospedaba.

Assange, quien lleva casi un año refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, ante un inconsistente y sinuoso pedido de extradición de Suecia por supuestos abusos sexuales, dejó claro que “Latinoamérica ha mostrado en los últimos diez años que está avanzando en lo que respecta a los derechos humanos. Hay una larga tradición de asilo”. Algunos analistas no albergan duda de que Snowden, donde quiera que se encuentre, está considerando la opción.

Snowden al “Ministerio del amor”

Una de las repercusiones que tuvo la revelación de este plan secreto de vigilancia masiva en la Red, fue el incremento vertiginoso de las ventas de la famosa novela 1984, de George Orwell, obra maestra de ficción que plantea una crítica a los sistemas totalitarios de control, anticipando la posible configuración de sistemas sociales donde la tecnología es empleada para la manipulación y el control total de la naturaleza y el ser humano.

Tal como reporta Verónica Díaz Hung, en Amazon, una de las principales webs de venta online de libros, el pasado martes se registró el mayor incremento de ventas de las últimas 24 horas, cuando sus ventas crecieron un 7,05%.

No por casualidad, muchos analistas detectan paralelismos entre la sociedad actual y el mundo plasmado en 1984, sugiriendo que estamos comenzando a vivir en lo que se dio en llamar “sociedad orwelliana”. “El término orwelliano se ha convertido en sinónimo de las sociedades u organizaciones que reproducen actitudes totalitarias y represoras como las representadas en la novela”, puede leerse en la enciclopedia digital Wikipedia.

En la novela, el “ojo que todo lo ve” es representado por un oscuro personaje que se hace llamar “El Gran Hermano”, una especie de jefe supremo de la sociedad totalitaria que, aparte de lealtad, exige el “amor” de cada ciudadano. Quien es descubierto oponiéndose al sistema, como es el caso de Winston, protagonista de la obra, es recluido de inmediato en los incoloros y degenerados salones del ministerio del amor, donde un “funcionario”, por medio de las más crueles torturas físicas y psicológicas, se encarga de hacer que el rebelde logre “amar” al Big Brother.

El mundo, y particularmente los estadounidenses críticos y conscientes, celebran el coraje demostrado por este nuevo “héroe filtrador”. Latinoamérica, que también lo agradece, podría convertirse en el refugio de este nuevo informador que, de no protegerse bien, puede terminar en los salones perversos del “Ministerio del amor”.

@maurogonzag
amauryalejandrogv@gmail.com

* Publicado el 12 de junio en PoderenlaRed.com

lunes, 10 de junio de 2013

Es la conciencia, estúpido


Si hay una idea que está clara entre los sectores progresistas y revolucionarios que han apoyado la Revolución bolivariana con el corazón, pero también con la cabeza, es que la construcción del socialismo depende de dos cosas fundamentales: producir de otro modo y pensar-sentir de otro modo. Se trata de inventar, impulsar, desarrollar, otros modos. Ahora bien, cambiar nuestra manera de pensar y de sentir y cambiar nuestro modo de producir, encierran más luchas de las que podrían pensarse.

En los últimos meses, la población venezolana ha tenido que enfrentar una brutal ola inflacionaria desatada luego de la adopción del nuevo régimen cambiario ―pero también antes de este―, ola que tiene mucho de especulación pura y dura; una especulación que, por cierto, tiene mucho de guerra económica. Distintas declaraciones oficiales han dado cuenta del “clima de negociación” imperante, dado que la idea dominante en el discurso no es la fiscalización, la contraloría, la dura sanción contra el especulador o, menos aún, el boicot. Al contrario, el discurso se ha orientado a destacar la necesidad de potenciar la producción nacional como vía elemental para la superación definitiva de los consuetudinarios efectos del rentismo petrolero en la economía.

“Importamos porque no producimos, no producimos porque importamos”, se ha dicho. Somos un país petrolero y los ingresos por concepto de renta petrolera son ingentes. Además, estos pueden eventualmente desbordar las arcas del Estado dado un repunte vertiginoso de los precios del hidrocarburo. Tenemos una gran capacidad de compra. Venezuela se puede dar el lujo, a parte que resulta cómodo, de repartir peces sin enseñar a pescar. Vendemos la materia prima, importamos manufacturas y parte importante de la comida. Un tema viejo, pero sin embargo siempre nuevo. Un asunto estructural, pero que nos sigue metiendo en difíciles coyunturas.

En su Grano de Maíz del 7 de junio, Antonio Aponte recuerda que uno de los desafíos que históricamente han tenido que enfrentar las revoluciones modernas, ha sido el de “cómo aumentar la producción sin entregarse en las manos de la cultura capitalista”. El autor, plantea que los distintos modos de producción que han existido en la historia han tenido varios elementos comunes: en ellos ha permanecido el egoísmo, la división de la sociedad en clases y la consiguiente fragmentación social. En este sentido, la revolución burguesa, como lo dijo Marx, habría abolido la propiedad feudal en provecho de la propiedad burguesa, pero conservando el egoísmo, “la cultura de la monarquía”. “La esclavitud fue abolida en lo económico, pero su esencia cultural todavía campea”, dice Aponte.

Sobre esta reflexión, nos gustaría hacer algunos matices. El paso del feudalismo al capitalismo fue un proceso altamente revolucionario, aunque a lo “revolucionario” en este caso haya que despojarlo de toda idea de humanismo o justicia social, toda vez que los cambios, tanto tecnológicos como materiales, privilegiaron a pequeños grupos que terminaron imponiéndose sobre otros, y favorecieron la idea del individuo como fundamento del orden y la razón en el mundo, el nuevo mundo, el universo liberal-burgués, europeo, moderno. Los fundamentos del status social se modificaron, pero la idea de status se mantuvo. Dice el historiador Boring que, en el contexto de la edad media, el noble era poseedor de tierras por derecho divino, mientras que en la naciente sociedad burguesa la tierra y los títulos podían ser comprados por alguien de “sangre impura”. Este era el empresario, el comerciante, el naciente hombre burgués.

De tal manera, hablando ya desde esta tierra, conviene recordar que ésta fue, en el contexto de la transición feudalismo-capitalismo, territorio de lo colonial, de lo bárbaro-subalterno. Que nuestros jóvenes países latinoamericanos, ex colonias de España y Portugal y disputadas sucesivamente por diversas potencias hegemónicas, a principios del siglo XIX superaron el colonialismo como dominación político-administrativa por parte de una potencia extranjera, pero no superaron la denominada colonialidad, referida esta a la racionalidad, la manera de ver y entender el mundo. En tal sentido, hablando desde el sur, tenemos pendiente la consolidación de nuestra independencia, en un sentido integral, epistémico, mental, cultural.
Desde la perspectiva de la Teoría Bolivariana de la Historia, luego de haber superado el principio monárquico (No superado en algunos países de Europa) y el principio señorial, nos quedaría aún superar el principio cristiano (Cristiandad mas no cristianismo) y el principio racional, precisamente el principio que más nos vincula con la tradición europea.

Desde otras tradiciones de pensamiento crítico, estaríamos hablando del Patrón Colonial de Poder del que habló Aníbal Quijano o del monstruo de múltiples cabezas del que habla Ramón Grosfoguel, como sistema de jerarquías (Heterarquías) impuesto en nuestras tierras hace 500 años.

Así las cosas, una transición al socialismo como modo de organización social donde se piensa (o se inpiensa) de otro modo y se produce de otro modo, necesita de un cambio radical de la conciencia. En este punto, estamos completamente de acuerdo con Aponte. Esto nos lleva, de nuevo, al tema de las instituciones o instancias desde las que el sistema logra hacerse hegemónico. Es imprescindible superar el egoísmo, de acuerdo. Pero más urgente y necesario es superar ese conjunto de mitos modernos que cierta izquierda asume, todavía hoy, con eufórico optimismo decimonónico. Uno de ellos: la idea de progreso, una palabra entre muchas que integra el lenguaje impuesto que comenzaron a sufrir nuestras sociedades hace siglos. Entiéndase por lenguaje impuesto, ideología, falsa consciencia.

Solo la Fe ciega en ese progreso, en ese particular desarrollo, pudo hace creer a los rusos que era posible la revolución en un solo país y con las armas melladas del capitalismo, con la mercancía y el valor de cambio, con la idea fija de construir “algo superior” a la sociedad occidental.

Ahora bien, un párrafo del artículo mencionado resulta muy interesante. Dice Aponte:

“Pero hay más, las Revoluciones han ocurrido en sociedades de poco desarrollo de las fuerzas productivas, quizá porque es allí donde están poco desarrollados los medios de manipulación de la sociedad, entonces el reto de elevar las fuerzas productivas se hace central para la revolución”.

De entrada, la tesis de que las revoluciones rusa, china y cubana, se pudieron hacer debido al poco desarrollo en esas sociedades de las fuerzas productivas, lo cual es hablar de sociedades con poco desarrollo de aparato mediático, no deja de ser interesante. Ahora, por una parte, conviene acotar que los espacios y tiempos históricos de estos procesos son distintos. Y de otro lado y aún más importante, si está planteada una correspondencia entre industrialización y desarrollo cultural mediático, siendo este una expresión de aquella, no se comprende como una elevación de las fuerzas productivas puede ser central para la revolución, toda vez que esta se traduciría en mayor desarrollo y, por tanto, en mayor influencia de la mediática, si es que partimos de que la revoluciones son más probables en sociedades con débil desarrollo mediático.

De todo el planteamiento de Aponte, nos quedamos con este último. Pero, después de todo, ¿Cómo se soluciona el dilema de las fuerzas productivas en la revolución? Para este autor la clave está en la Revolución cubana y en el Che Guevara. Todos sabemos que el Che fue un duro crítico de la vía que había tomado la Unión Soviética; todos recordamos su agudeza, su capacidad prospectiva, su particular línea antiimperialista en todo sentido. Recordemos las razones por las que Walsh y Masseti salen de Prensa Latina. Recordemos críticas del Che a la NEP (Nueva política económica); no olvidemos la brega de Guevara por el advenimiento del hombre nuevo. Sí, ahí, ciertamente, puede haber una clave.

Esta clave, tendría que ver con una nueva Fe. No una Fe en el progreso, en el desarrollo imparable de las fuerzas productivas, y sí en la voluntad del hombre y la mujer, en su capacidad, en su conciencia, su ética revolucionaria. Aponte cita el principio que guiaría la revolución dirigida por Fidel y al Che: “lo principal es la conciencia, crear riqueza a partir de la conciencia y no conciencia a partir de la riqueza”.
No obstante, pensamos que si la clave está en la Revolución cubana, lo está por una razón de fuerza que Aponte solo sugiere en su texto. La Cuba revolucionaria es un ejemplo, un “fenómeno que debemos estudiar”, porque ha combatido por décadas el cerco imperial y porque resistió estoicamente el desmoronamiento del bloque soviético. En ese sentido, el desarrollo de la conciencia del militante cubano, el temple y la ética de los cuadros cubanos, ha estado en relación directa con los formidables y permanentes desafíos que ha tenido que confrontar.

El tema da para mucho y mucho habría que reflexionar y discutir. Alvin Lezama, a partir del artículo de Aponte, nos deja esta importante reflexión:

“Debemos saber con claridad quienes somos, no es suficiente con quienes creemos ser, este será una parto doloroso, tenemos virtudes y defectos, potencialidades y taras, todas deben aflorar, es como una gran psicoterapia nacional, poco a poco, pero que nos permita hacer conscientes esos mensajes brujos que se sembraron en la colonia -y que se repiten hoy en chistes, en cuentos, en canciones, en expresiones populares-, que impuso su hegemonía y borró todas las raíces”.

Otra vez el patrón colonial, los principios de dominación, el lenguaje impuesto, taras que, como afirma Lezama, son como mensajes maléficos que están sembrados desde la época colonial y que han permanecido, en sus versiones más tradicionales o en las más sofisticadas, en nuestro sistema de creencias a través de chistes, canciones, cuentos y expresiones populares, es decir, a través de los aspectos ideológicos de la cultura.

Volviendo a Cuba, al tema mass mediático y a la relación entre este y el grado o tipo de conciencia que una sociedad puede eventualmente alcanzar, hagámonos las siguientes preguntas:

¿Sería bizarro pensar que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba, fue determinante para el desarrollo educativo y la ética revolucionaria de los cubanos?

¿Trajo este bloqueo, como consecuencia indirecta la posibilidad de librar a Cuba de la alienante invasión publicitaria e ideológica del estilo de vida americano, y por tanto la posibilidad de un desarrollo cultural más libre de estas influencias?

Evidentemente, existe una relación, aunque este no sea el único factor que ha influido en el desarrollo humano de los cubanos. Pero, si bien esto es verdad ¿No es lo suficientemente significativo que una sociedad haya estado relativamente libre de los spots publicitarios y la basura mediática transnacional? ¿De la cultura McDonald?

Por un momento, considerando todo lo anterior, viremos la visión hacia Venezuela, y nos encontraremos con que nuestra ética revolucionaria, nuestra educación, nuestro desarrollo cultural, nuestros cuadros y militantes políticos, nunca estuvieron libres, y no lo están aún hoy, de la seductora influencia del American Way of Life, del pasmoso conglomerado mediático global, hoy perfeccionado y ramificado como nunca antes en la historia de la humanidad.

Finalmente, en caso de que aceptemos como válida la tesis según la cual las revoluciones de la primera mitad del siglo XX fueron posibles gracias al débil desarrollo de los aparatos mediáticos, tendríamos que preguntarnos hoy, con la conciencia que tenemos o deberíamos tener del actual estado de ese arte: ¿Soy hoy día posibles las revoluciones sin una transformación radical de los aparatos mediáticos?

Es perfectamente posible crear riqueza a partir de la conciencia, pero ¿Se podría crear riqueza a partir de una conciencia alienada, de una falsa conciencia? Sin publicidad, otro cuento sería, otra sociedad sería. Hace falta producción material, sí, pero también de contenidos, porque no solo de la materia vive el hombre.
  

@maurogonzag