Palabras clave: Batalla de ideas, política, crítica, transformación, diálogo, innovación, cambio de época, amplitud, bloque histórico, lectura, análisis, verdad, belleza, sueños, liberación.

miércoles, 16 de abril de 2014

Cuatro tablas y una Lírica por la Patria

Teatro de calle en la Plaza Diego Ibarra
El inicio de la nueva edición del Festival de Teatro de Caracas coincidió con la conmemoración del nefasto golpe de Estado de 2002, y se perfila como una fiesta dramática que expresará la nueva vitalidad de la Caracas cultural, vibrante, recuperada y libre de fascismo.

Desde tempranas horas de la tarde, la ciudad teatro erigida en medio de la plaza Diego Ibarra fue ocupada por la familia caraqueña. Muchos niños y muchos jóvenes hablando, riendo y corriendo. Señores y señoras sentadas alrededor de la fuente, donde la leve sombra le bajaba dos al calor abrazador del generoso astro. La obra de César Rengifo esperaba al público desde la carpa de la editorial Fundarte, donde también se exhibían títulos como El realismo crítico o Teatro completo.

Detrás de los anaqueles de libros, sentada, una señora hojeaba un libro verde como quien abre un paquete con un imperioso almuerzo. Su gran cartera, y otro ejemplar más grande y chato encima, fungían de improvisada mesa. A su lado, un señor moreno, con un afro blanqueado por los años, con más apariencia de actor que de lector, veía fijamente el ojo de la cámara mientras captaba las portadas. Piezas dispersas, piezas teatrales, identidad cultural, democracia cultural.

El naranja predominante de la tarima recreaba los clásicos balcones del teatro, en un tono similar al naranja vivo del Teatro Nacional, donde una cuadra más abajo, detrás del escenario dispuesto para el teatro de calle, asistiríamos a la representación de Lírica, una obra que desde ya nos permitimos recomendar por su poderoso mensaje de esperanza, por su invitación directa y desesperada al diálogo, por su advertencia ante la posibilidad de la injusta perpetuación del odio y la entronización de la muerte.

Después de comer dos pastelitos sin sabor, ver los esfuerzos de un gato por copular con su hembra y divisar a una mujer gritar agresivamente al aire en increpaciones dirigidas a una rival o algo así, me dirigí con mi amiga hacia la entrada del teatro, cuya ubicación era algo así como el final ―o el principio― de un corredor o eje histórico que comenzaba en el mausoleo a El Libertador o en la Biblioteca Nacional. El azar nos situó en una esquina de la fila M, en un balcón lateral donde la visión quedaba entorpecida por el ángulo y una inveterada ―aunque muy bien restaurada― columna. El inicio fue puntual, y en el patio fueron varias las butacas que quedaron vacías, incluyendo algunas en la primera fila, donde divisé al maestro Chalbaud.

Dos mujeres iniciaron un diálogo sobre un niño, sobre dos niños, sobre una situación circunstancial de esas insólitas que ocurren en la “vida real” y que son el numen del arte. Ellos estudian en la misma escuela y en el mismo salón, son los mejores amigos pero una situación los preocupa y esa preocupación es un hermoso signo de la pureza de su amistad. El padre de uno ha matado al padre del otro, y el victimario está preso. Entre las madres de los niños, la una viuda y la otra prácticamente también, se despierta un odio mecánico que va creciendo a lo largo de la obra, moderado por momentos por la directora del colegio donde estudian los niños, una maestra que ama su trabajo y que representa el compromiso, la razón, el trabajo y la reconciliación.

No es mucho lo que las madres saben del mundo poético en el que están inmersos sus hijos en el mundo de la escuela. Lennon y David tienen tanto en común que ambos están enamorados de la misma niña, Franchesca. Ella, es otra celebración de su amistad, un amor puro y platónico que ha logrado sacar hermosos versos de los niños, palabras que lograrán conmover profundamente a las madres. La relación de los dos niños es mágica, es una Lírica con la que se protegen de los infortunios y carestías de la vida, de las incomprensibles rutinas y desgracias de sus padres.

La brutalidad del odio, las condiciones de su surgimiento, los prejuicios que lo alimentan y la poca voluntad para cobrar conciencia de su enseñoreamiento, son aleccionadores. Más aún, la esperanza que representan las nuevas generaciones y el imperativo humano de no trasladarles, irresponsablemente, ese odio. Los aplausos fueron resonantes.

Subimos por el corredor y de nuevo nos encontramos en la plaza, ya de noche. Mucha más gente, comidas y bebidas, pero sobre todo, Paz. Una paz por la que hay que luchar, una paz que hay que imponer, una paz que se trabaja, una paz que no es precisamente el camino fácil porque lo fácil es el odio.

Entretanto, mi amiga me hablaba de un caso. Las relaciones son complicadas, tenía sentimientos encontrados. Estaba haciendo un esfuerzo sin igual, sin precedentes, para no sentir rencor hacia su ex pareja. Ella, puedo decir, se había especializado en odiar. Pero era el momento de cambiar, de crecer, de aprender a amar; era el momento de la paz.

Publicado en PoderenlaRed.com el 14 de abril

Real Academia Española elimina la “Ch” de Chávez del alfabeto ¿Conspiración o paranoia?

Es verdad, no es solo la Ch de Chávez, pero caballero, después del Comandante Chávez no es cualquier palabra

El pasado martes 8 de abril, la Real Academia española dio a conocer los cambios que contiene la nueva edición de la Ortografía que se publicará a fines de este año, y si bien algunas de estas modificaciones parecen bastante normales, como el cambio del nombre de la “i griega” por “ye”, la supresión definitiva de la letra “Ch” del alfabeto nos parece, más que llamativo, una clara conspiración de factura orwelliana contra el glorioso nombre del Comandante Chávez.

Parece ficción distópica, pero no es. Junto a la letra “Ll”, la letra “Ch” ha sido formalmente eliminada de la tabla del alfabeto. En consecuencia, las letras del abecedario ahora son 27. En las reseñas que se encuentran en la red, puede notarse que sobre la eliminación de las letras no hay mayor explicación, aunque, no lo dudamos, algún argumento técnico esgrimirá la “autoridad” de la lengua romance para haber eliminado las iniciales del apellido de un líder de resonancia mundial como fue y sigue siendo Hugo Chávez.

No pudimos sino evocar de nuevo la renombrada novela 1984, de George Orwell. Recordemos que en la obra, el idioma que hablan los habitantes de la tierra gobernada por el Gran Hermano se llama Neolengua, “el único idioma del mundo cuyo vocabulario disminuía cada día”. Cada cierto tiempo, las autoridades editaban una nueva versión del diccionario de Neolengua, con menos palabras, menos significados. De repente, una palabra perdía dos de sus tres acepciones, quedando en el aire sus connotaciones, desapareciendo su riqueza. Peor aún, esa palabra que había sido notablemente empobrecida terminaba desapareciendo.

Uno podría preguntarse si todo esto era inocente en la trama de la novela, porque ¿Para qué sacar palabras del diccionario y por esa vía del lenguaje y del habla? Como lo dice Orwell, la función de las nuevas ediciones del diccionario del mencionado lenguaje “Era limitar el alcance del pensamiento y estrechar el radio de acción de la mente”. ¿Cabe la analogía con la reciente eliminación de la letra “Ch” del alfabeto de la lengua española? Respondamos con otra pregunta: ¿Hubiera sido lo mismo sacar la Ch del alfabeto hace 20 años que sacarla en este momento? Porque ¿Cuál es este momento? Sí, la respuesta es: consideremos el contexto.

Actualmente se ejecuta contra la Venezuela bolivariana una guerra de cuarta generación, la cual, como se ha venido estudiando y analizando, es una combinación de formas de lucha que incluye formas de guerra asimétrica, e incorpora formas de guerra psicológica que se despliegan en una variedad de acciones mediáticas tóxicas para socavar las emociones y la moral de poblaciones enteras. Parte de esta intoxicación, por supuesto, se lleva a cabo con el uso científicamente distorsionado del lenguaje adherido a los discursos políticos y mediáticos

De ahí, la variedad de oxímorons, desquiciantes y cínicos, que hemos visto salir de las bocas de distintos factores oposicionistas, desde la mediática y el discurso propiamente político. Si ya habíamos escuchado lo de “capitalismo popular”, antes habíamos oído hablar del “fuego amigo” y de la famosa “destrucción creativa”, con el permiso de Schumpeter.

De tal manera, no nos vengan a decir que esta supresión de la “Ch” del alfabeto es casual, a pesar de la rigurosa justificación técnica-sociológica que bien podría estar detrás de ella.

No hay duda. Sabemos que la campaña contra la Revolución bolivariana empezó antes de 1998, y que poderosos intereses, aquí y en el exterior, quieren borrar el legado de Chávez. Pero ahora van por su nombre, en un sutil pero considerable cambio ―una supresión― que podría tener importantes efectos simbólicos.

Publicado en PoderenlaRed.com el 10 de abril de 2014

viernes, 4 de abril de 2014

Entre guarimberos, infiltrados y piqueteros, la irracionalidad de la antipolítica

El pasado 12 de marzo ocurrió un hecho violento en medio de una vía pública de Buenos Aires, Argentina, que guarda interesantes similitudes con los hechos vandálicos que grupos violentos han venido perpetrando en varias ciudades del país desde principios del mes de febrero. Junto a las analogías, nos interesa destacar el contexto en el que ocurren ambas situaciones, con la intención contribuir al esclarecimiento de este confusionismo simbólico en el que los golpistas de cuarta generación han querido sumergirnos en las últimas semanas.

Ese día, trabajadores portuarios realizaban un piquete ―a continuación lo definiremos―  en el puente Nicolás Avellaneda, el cual une a dos localidades de la mencionada ciudad, cuando una pareja intentó pasar en moto a través de la protesta. De inmediato, algunos manifestantes se abalanzaron contra el motorizado y su compañera y los golpearon salvajemente. Pero además, al hombre lo lanzaron del puente, caída de algunos metros que lo dejó en estado de gravedad, toda vez que ya tenía serias heridas en la cabeza producto de los golpes que le dieron.

El hecho, si bien puede calificarse de brutal, se reviste de un especial dramatismo si consideramos que el motorizado era discapacitado, usaba una pierna ortopédica y su mujer estaba embarazada y estaba teniendo una pérdida, tal como lo informaron al día siguiente en el programa Visión 7 de la TV Pública Argentina. El ciudadano tenía una emergencia, y necesitaba ejercer su derecho al libre tránsito para afrontar una delicada situación de vida o muerte. Pero se encontró con el piquete y miren lo que le pasó.

Piquetes y guarimbas


Un piquete, es una forma de protesta que consiste en trancar las calles, caminos o rutas, con el claro objetivo de imposibilitar la circulación por esas vías. Quienes practican este tipo de protestas se llaman piqueteros, un tipo de activistas nacidos a mediados de los noventa en Argentina del movimiento de trabajadores y principalmente de los ciudadanos desempleados organizados. Un piquete se considera una medida de fuerza, algo así como el último recurso de protesta cuando los que manifiestan se encuentran en una situación desesperada o cuando no han sido tomados en cuenta en manifestaciones de otro tipo.

En Venezuela, las llamadas guarimbas o barricadas ―ambos términos que han sido mal utilizados―, que como los piquetes son acciones de “protesta” basadas en la tranca de calles o avenidas, hasta ahora se han cobrado la vida de 36 personas, de forma directa o indirecta. Sin duda, que la violencia de Venezuela desborda el episodio porteño, si consideramos factores como el uso de francotiradores para asesinar a quien se atreva a quitar los obstáculos de las vías, o la colocación de alambres de púas con la intención de asesinar a motorizados como el infortunado del Puente Avellaneda. Sin embargo, conviene que nos centremos en los hechos concretos de violencia y su relación con la “protesta”, lo cual nos llama a ser más contundentes con la definición de una realidad que, de cara al contexto internacional, está siendo difundida desde una perspectiva sesgada y manipuladora.

Las últimas muertes ocurridas en Venezuela relacionadas con estos “piquetes”, fueron las del Sargento Mayor de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) Miguel Antonio Parra, de 42 años de edad, asesinado este lunes por grupos vandálicos en la avenida Las Américas, ubicada en la parroquia Spinetti Dini del municipio Libertador de Mérida, mientras levantaba escombros de una unidad de transporte que fue incendiada el domingo. En ese momento, grupos terroristas armados de la oposición comenzaron a disparar hiriendo mortalmente al sargento ayudante de la GNB e hiriendo a otros presentes, tal como denunció Alexis Ramírez, gobernador de la entidad andina.

Por otra parte, la noche del pasado domingo, Adriana Urquiola, de 28 años de edad y con cinco meses de embarazo, fue alcanzada por una bala en el sector Los Nuevos Teques, municipio Guaicaipuro del estado Miranda. La joven, se había bajado de una unidad de transporte público que se había quedado atorada en el tráfico debido a los obstáculos que los guarimberos habían colocado, y que impedían la libre circulación. El alcalde de la entidad, Francisco Garcés, explicó que una persona que transitaba en un vehículo fue interceptada por grupos violentos y el conductor, ante los asomos de asedio y agresión, sacó un arma y descerrajó algunos disparos, hiriendo a una joven en un brazo y asesinando a Urquiola.

Ahora bien ¿Quién se responsabiliza por las agresiones y las muertes? Resulta interesante que el caso del Puente Avellaneda, los dirigentes del Sindicato de Trabajadores Portuarios SUPA, organizadores de la protesta, hayan esgrimido que ellos no tuvieron nada que ver con el hecho violento, atribuyéndolo a posibles “infiltrados”. Suena bastante familiar. Sin embargo, luego de los hechos el Secretario General de este sindicato no dudó en renunciar a su cargo. También, distintas crónicas dan cuenta de que hubo trabajadores que intentaron defender al motorizado y a su pareja, y que se generó una pelea entre ellos cuando lanzaron a aquel por el puente.

En Venezuela, si bien la determinación de las culpabilidades no está tan clara como en el caso de la agresión a un individuo y su pareja cuyos agresores todo el mundo pudo ver, las investigaciones y los dispositivos de seguridad han dado con los responsables de estas muertes en virtud de intensas y minuciosas investigaciones y trabajos de inteligencia. Pero ¿Qué dice la dirigencia política, en este caso, los líderes de la oposición venezolana, frente a la destrucción y la muerte que ha causado el vandalismo y las acciones terroristas que un sector de ellos instigaron? Nada, que hay que controlar a los “motorizados” y a los “colectivos armados”, los cuales se infiltran y causan las muertes, y en el mejor de los casos que no están de acuerdo con la violencia ―sin condenarla― dando a entender que el Gobierno es el responsable de las "protestas", debido a la  escasez y criminalidad. De tal manera, que en ambos casos se pretende recurrir al comodín de los infiltrados para escurrir el bulto, toda vez que en el caso venezolano no estamos hablando de una protesta, como sí lo fue la del puente Avellaneda.

¿Quién tranca las vías y por qué?


Explica Luis Bruschtein que los cortes de ruta comenzaron a mediados de los noventa “como expresión de una situación desesperada en poblaciones absolutamente alejadas, con sus industrias y comercios quebrados, con la mayoría de sus jóvenes desocupados, y absolutamente fuera del foco de atención en la Argentina”. “Fuera del foco de atención” significa poblaciones excluidas y abandonadas a su suerte, quienes empezaron a practicar los piquetes en las rutas como expresión de su desesperación para llamar la atención sobre una situación de vida o muerte para esas comunidades. Bruschtein, recuerda que los piquetes nacieron como un producto de la más cruda desesperación que obliga a tomar medidas de fuerza como último recurso para ser tomado en cuenta como comunidad o grupo social, y que estos llegaron a Buenos Aires, acentuándose, durante la crisis de 2001 en ese país.




Tiene sentido. Sin embargo, incluso este piquete no deja de tener un componente irracional, si consideramos que esta protesta no fue una manifestación de todo un gremio sindical, ni tuvo un carácter estrictamente patronal, sino que respondió a un conflicto intersindical en el que, como explica Bruschtein, 11 trabajadores decidieron desafiliarse de un sindicato para afiliarse a otro, lo cual descubre una lectura que nos dice que un motorizado discapacitado fue lanzado de un puente como producto de un piquete realizado por un sindicato que está en conflicto con otro sindicato. Con todo, si ese grupo de trabajadores hubiera estado en una situación desesperada, mermada su calidad de vida o con muchos meses de paro, tal brutalidad tampoco se hubiera justificado.

Al volver al caso venezolano, salta a la vista una cosa. Si este episodio, seguramente olvidado ya por los medios en Argentina, ciertamente causa indignación por el lamentable sino de sin sentido que lo señala ¿Cómo comprender el caso de la violencia practicada en las trancas de vías en Venezuela y las 36 muertes que estas han ocasionado en las últimas seis semanas? Cualquiera que venga a Venezuela, o que tenga la suficiente inteligencia para separar el grano de la paja en medio del maremágnum mediático, podrá darse cuenta de que lo que ocurre en este país se relaciona más con lo que dijo, agudamente, el escritor colombiano William Ospina o, lo que afirmó la periodista de The Guardian que estuvo cubriendo los hechos de las guarimbas violentas que realizaron en algunos municipios del país, que con lo que dice gente como la ex diputada María Machado y el conglomerado de medios nacionales e internacionales que se hacen eco de esas mentiras.

Cuando los ricos protestan y los pobres celebran, eso da cuenta de un país bastante raro, si bien en el resto del mundo ocurre lo contrario, dijo William Ospina, palabras más, palabras menos. En Venezuela lo que hay es “una revuelta de los ricos”, dijo por otro lado la periodista de The Guardian, desde la visión objetiva de alguien que viene de afuera y ve las cosas en perspectiva. El carácter conspirativo, insurreccional, violento y golpista de las acciones de los grupos que piden “la salida” del presidente Nicolás Maduro, explican por sí mismas el carácter ilegitimo, irracional y hasta fascista de las “guarimbas” “piquetes” o “barricadas” con las que han provocado la muerte de decenas de venezolanos, incluyendo seis efectivos de la guardia nacional.

Y si bien hoy está claro que dichas acciones no se pueden llamar protestas, nos parece que hubo cierta dilación en llamar a las cosas por su nombre desde las primeras de cambio. Recordemos que el mismo 12 de febrero hubo una marcha de los estudiantes opositores que degeneró en acciones vandálicas que destruyeron la fachada de la sede principal del Ministerio Público, la plaza adyacente, unidades de la policía científica y donde asesinaron a dos personas. En esa oportunidad, no parecía fácil distinguir entre protesta, marcha, vandalismo, violencia, colectivos, estudiantes, motorizados, guardias nacionales y policías, y las empresas mediáticas se encargaron de confundir a los actores de la escena para, de un lado, diluir responsabilidades, y de otro, endosar culpabilidades a los “infiltrados” del día: los tupamaros.

Pero, aparte el problema con las definiciones, difícilmente se pueda engañar a la población de un país en la era de los smart phones. Las imágenes y los videos tomados ese día y durante el resto de las aciagas jornadas guarimberas, no dejan lugar para dudas, salvo por el hecho de que muchos de los protagonistas de la violencia tapaban sus rostros. Y es que ¿Tenían algo que temer? Con todo, muchos serían identificados. Estamos en presencia entonces, de vulgares acciones golpistas que incluso están usando terroristas y mercenarios extranjeros solicitados por Interpol. Pero, volvamos a lo básico de la cuestión.

Volviendo al caso de Avellaneda, cuenta Bruschtein hacia el final de su intervención que hasta Facundo Moyano, hijo del dirigente máximo de la CGT, Hugo Moyano, repudió los hechos del Puente Avellaneda, calificando lo ocurrido como un abuso de las “medidas de fuerza” que terminan por favorecer las "posiciones autoritarias". Por su parte, la presidenta Cristina Fernández se preguntó, como muchos nos hemos preguntado acá, si 10 personas tienen derecho de realizar un corte de vías que impidan a miles de personas llegar a sus trabajos, escuelas y universidades o, generar situaciones graves de violencia. De tal manera, parecen haber límites ético-políticos en la práctica de “medidas de fuerza” como lo son los cortes de rutas que tienen la capacidad de afectar la vida de una ciudad y un país.

Nos parece que Bruschtein alude el meollo de la situación cuando afirma: “Cuando no hay una relación entre la medida de fuerza y el reclamo que se está planteando, esta medida termina siendo simple y llanamente una acción política y una forma de aprete que no tiene nada que ver con una medida de fuerza de tipo sindical; la termina desnaturalizando y genera una situación contraria para los mismos trabajadores.”

Efectivamente, en Venezuela no existe una relación entre las “medidas de fuerza” (el vandalismo, las guarimbas, la violencia), y los reclamos que se están planteando (Maduro vete ya). Estas son simple y llanamente acciones políticas (Esta vez subversivas y golpistas), formas de aprete (Medidas de presión y chantaje) que no tienen nada que ver con reivindicaciones legítimas de alguna organización social. Más aún, los guarimberos y sus aliados se han desnaturalizado y han generado situaciones contrarias para ellos mismos, las poblaciones que han asediado y bloqueado, y para la oposición que no nunca condenó categóricamente la violencia.

Finalizamos con un comentario dejado por una usuaria que leyó la reseña de los hechos de Avellaneda, publicada por Infobae.com. La usuaria se hace llamar “Anti Kirchner”, y dice:

“Llegó la hora de empezar a cortar los piquetes, empezaré a usar mi derecho a circular libremente, a quien me lo impida le pasaré por encima”.

La irracionalidad engendra irracionalidad, y hacia allí nos quieren llevar, pero fracasarán.

* Publicado originalmente el 26 de marzo de 2014 en PoderenlaRed.com
@maurogonzag

domingo, 23 de marzo de 2014

Motorizados, patotas y colectivos: no toda sirena es ambulancia

Encuentra al Tupamaro

 En momentos en que las guarimbas desestabilizadoras van llegando a su fin ―optimismo por delante―, conviene plantear que, si bien el objeto de la violencia que se desató salvajemente desde el pasado 12 de febrero era reeditar el guión desestabilizador-golpista del 11 de abril de 2002, hubo un objetivo transversal durante el desarrollo de los hechos: señalar, satanizándolos, a los diversos colectivos sociales que hacen vida en el país, y por esta vía a los motorizados.


No fue casualidad que el 12 de febrero, uno de los asesinados de la jornada haya sido un conocido luchador social miembro de un colectivo del 23 de enero, y que los brazos mediáticos del golpe continuado se hayan precipitado al unísono a denunciar la presencia de “colectivos armados”, como los responsables de las muertes que ocurrieron ese día. Según esta lógica, esos “colectivos” son fácilmente identificables porque andan en moto, aunque estas no sean de alta cilindrada como las que desfilaron en Chacao y en otros municipios en los peores días de la guarimba.

En medio de las reflexiones y la preocupación que causa constatar como en los últimos años se han venido importando ciertas prácticas de violencia criminal de rasgos terroristas, surgió de inmediato ―plena como la luna llena― la idea de que los inescrupulosos factores de la para-política que estarían operando en varios sectores del país, ven en los colectivos sociales un peligroso enemigo y un formidable obstáculo para llevar adelante sus oscuros planes contra el Gobierno bolivariano y contra el país en general.

Agreguemos, que tal campaña estaría enmarcada en un plan a mediano plazo, seguramente ya detectado y neutralizado, que se estaría planteando controlar cada vez más territorios de la república para, llegado el momento, dar el zarpazo golpista. De ahí la importancia de controlar la situación del Zulia y Táchira, donde la penetración e influencia de estos factores lleva ya varios años, y donde las acciones oportunas del Gobierno en materia de contrabando y demás negocios ilícitos ―por ejemplo, el de las remesas―, activaron las alarmas de las mafias fronterizas binacionales.

Como en años recientes tuvimos guarimbas en el país ―así como hoy, solo en municipios gobernados por la oposición―; así como hace pocos años los estudiantes identificados con la oposición salieron a la calle en manifestaciones que fueron alternativamente pacíficas y violentas, recordé dos escenas emblemáticas que nos sirven para ilustrar lo que venimos comentando sobre los colectivos revolucionarios, los cuales se funden simbólicamente ―o por lo menos así se pretende― con los motorizados.

En la primera escena hubo violencia, fuego y estudiantes, y se desarrolló en la Escuela de Trabajo Social de la UCV. Fue por los días de la salida del aire del canal RCTV, contexto en el que los estudiantes opositores al Gobierno bolivariano ―antes como ahora, minoría frente a los estudiantes bolivarianos― fueron movilizados en protestas muchas veces violentas contra el Gobierno de Chávez. Un buen día, estudiantes universitarios identificados con la Revolución se encontraban reunidos en la mencionada escuela de la UCV, y cuando se dieron cuenta estaban encerrados en sus instalaciones, a las que de paso le habían prendido fuego. Sí, la irracionalidad de este sector no se había ido, estaba agazapada. Por su parte, las autoridades del recinto universitario, tal como hoy lo hacen los alcaldes de los municipios donde aún se guarimbea, se declararon incompetentes para controlar la situación, al tiempo que impedían y denunciaban cualquier intento de ingreso de las fuerzas de seguridad del Estado, amparadas en la mentada “autonomía”.

Los lectores (as) podrán imaginarse la situación desesperante en que se encontraban estos estudiantes, quienes vieron súbitamente amenazadas sus vidas y sin posibilidad de que la fuerza pública los ayudara. Destáquese el carácter fascista de dicha acción de asedio. Incluso, uno de los elementos violentos portaba un arma de fuego. Pero como los muchachos no se encontraban completamente incomunicados o abandonados, alguien le avisó a los colectivos sociales de lo que acontecía en la UCV, y al rato se hicieron presentes. Llegó un contingente ensillado en motos. Es verdad que hubo acciones disuasivas, disparos al aire, pero sólo así pudieron ser liberados los estudiantes del asedio irracional.

Lo que ocurrió ese día, fue una agresión de un grupo numeroso de “estudiantes” de derecha a un grupo mucho más pequeño de jóvenes revolucionarios, en un territorio que se declaró tierra de nadie, una zona gris donde la violencia podía enseñorearse sin que le costara trabajo. Pero la violencia del que somete y pretende acabar con la vida humana ―como diría Dussel― no tiene la misma dignidad ética de quien la ejerce para defenderse, para la liberarse. En este caso, ese grupo que llegó en las motos no hirió a nadie, y tuvieron la capacidad de evitar un hecho que pudo haber enlutado terriblemente a la ”casa que vence las sombras”. Recordemos que aquella vez, la estrategia, similar a la de ahora, fue forzar al Estado a la intervención de la UCV, para que luego la canalla mediática vociferara sobre el autoritarismo, la violación de la autonomía unievrsitaria y la represión del rrrégimen chavista.

Hoy, lo que todos los venezolanos pudimos ver en Chacao y en otros municipios gobernados por alcaldes opositores al Gobierno bolivariano, fue la conversión de esos territorios en tierra de nadie, en zonas grises sin autoridad donde la mezcla de manifestantes “normales” y factores violentos incendiarios, fue posible gracias a la “indiferencia activa” de estos gobernantes locales, quienes formaron parte de la renovada estrategia de provocar la acción legítima de las fuerzas de seguridad del Estado, para luego denunciar represión, violación de derechos humanos y hasta torturas. Y he aquí lo nuevo: la utilización de grupos infiltrados para opacar el escenario, confundir a los actores en juego y por esa vía, señalar como perpetradores de la violencia a colectivos como los tupamaros.

La segunda escena la vivimos un poco más atrás, en la época en que el objeto de la estrategia criminalizadora eran los círculos bolivarianos. Llamó la atención de propios y extraños, que los hechos ocurrieran a plena luz del día y en los alrededores de la emblemática Plaza Francia. De repente, tres o cuatro individuos que se desplazaban en moto por la Francisco de Miranda, hicieron unas maniobras frente a la aludida Plaza, se bajaron de las motos, sacaron armas de fuego y descerrajaron varios tiros, hiriendo a varios transeúntes y, si no recuerdo mal, asesinando a una persona. Uno de estos individuos, llevaba una boina roja y hasta bigotes a lo Che Guevara, detalle nada casual y que hizo pensar que la intención fue que acusaran a estos elementos de tenebrosos miembros de los círculos del terror. Un acto farsesco, algo confuso, pero con toda seguridad planeado para generar miedo en torno a los colectivos revolucionarios.

De tal manera, que la campaña contra estos colectivos, que muchas veces se movilizan en moto como decenas ―o centenas― de miles en el país, no es nada nueva, toda vez que los motorizados desempeñaron un importante rol movilizador y comunicacional, durante las 48 horas que duró el golpe de abril de 2002, lo cual les otorgó una innegable importancia política.

De ahí la importancia del lenguaje, en un contexto en el que cualquier acción, cualquier movimiento en el que se vean involucrados grupos de motorizados, están siendo atribuidos a los “colectivos”, con el renovado propósito de aludir a las organizaciones chavistas. Al momento de escribir esto, reportan vía twitter a un programa de VTV, que en Táchira ciertos “colectivos de motorizados” estaban infundiendo miedo por las calles y decretando un toque de queda. Pero el detalle está, en que estos motorizados no son otra cosa que paramilitares y, como se develó en el caso de Caracas, gente pagada para vandalizar y desquiciar la normalidad de la vida civil.

Así las cosas, digamos simplemente que no todo grupo motorizado es un “colectivo”, en el sentido organizativo y revolucionario del término, así como no toda organización, agrupación o movimiento es revolucionaria; así como no toda sirena es ambulancia.

@maurogonzag

martes, 11 de marzo de 2014

Violencia desmedida agudiza crisis en la oposición

En las últimas semanas, el pueblo venezolano ha dado una nueva demostración del grado de conciencia y de cultura política que ha adquirido en los últimos años. La muerte del motorizado y del efectivo de la Guardia Nacional en las inmediaciones de Los Ruices a manos de un francotirador, se suman a las más de 20 que han ocurrido en Venezuela en los últimos días como producto directo de una violencia que, si bien ha sido generada por grupos reducidos, ha evidenciado algunas serpientes de la cabeza de medusa del paramilitarismo. Con todo, ni el pueblo civil ni el militar han caído en la provocación.

La violencia practicada ha sido sistemática y por escaladas, lo cual da cuenta de una planificación previa de las criminales acciones. En un principio, se quiso atribuir la violencia al uso legítimo y progresivo de la fuerza por parte de los efectivos de las fuerzas de seguridad del Estado, la cual supuestamente estaba reprimiendo manifestaciones pacíficas del “movimiento estudiantil”. Con el paso de los días, los mitos mediáticos que se difundieron sobre los hechos violentos se fueron derrumbando por sí solos, hasta el punto de que hoy es imposible que alguien, salvo que sea un mitómano irresponsable y compulsivo, pueda calificarlos de “protestas”.

No obstante, el país mayoritario avanza, trabajando, estudiando, construyendo, en un contexto en el que los más diversos sectores de la sociedad venezolana han acudido al diálogo convocado por el Gobierno bolivariano. Sin embargo, algunos elementos causan preocupación y deben llamarnos a la reflexión. Uno de ellos, es el carácter de la violencia que se está practicando y que solo después de decenas de fallecidos directos e indirectos y de cuantiosos daños al patrimonio público, ha sido rechazada por algunos voceros de la oposición, aunque no por todos.

Este viernes 7 de marzo, Pérez Pirela en su programa hizo un planteamiento grave: "A partir del 12 de febrero se inauguró el paramilitarismo como práctica política en Venezuela", recordando al mismo tiempo que desde hace años se viene advirtiendo sobre la infiltración en el país de factores foráneos que tienen como propósito la desestabilización del país con un claro objetivo golpista. Las balas en la cabeza hablan por sí solas. Pero más elocuente es el silencio de algunos actores políticos y la inacción de la mayoría de los gobernadores de los municipios donde se ha registrado el vandalismo y la guarimba.

La afirmación hecha por el comunicador no carece de drama, y recuerda el llamado hecho por José Vicente Rangel en la Conferencia por la Paz, a hacer todo lo posible por evitar que el país caiga en el abismo de la muerte.

Esta nueva expresión de violencia criminal es inaceptable, y cada vez se encuentra más aislada. Entre los signos de este aislamiento total de los grupúsculos violentos, están las condenas cada vez más enfáticas de los vecinos y comerciantes de las zonas donde se han emplazado las guarimbas, indistintamente de su color político. Pero más interesante aún ha sido la renuncia a su curul del diputado del partido opositor Un Nuevo Tiempo, Hiram Gaviria, quien también se va del mencionado partido, tras la decisión de este de no sumarse al diálogo convocado por el Gobierno y que se instaló exitosamente en Miraflores. El pasado jueves, este partido emitió un comunicado en el que rechazan el diálogo, lo cual indica, para los buenos entendedores, su talante antidemocrático, su alineación con la violencia criminal y su desesperación.

Finalmente, la última señal de aislamiento de los violentos nos vino desde la OEA, ente que con todo y su tradicional accionar colonial al servicio de Estados Unidos y de su carácter anacrónico, votó una declaración a favor de la democracia y del Gobierno bolivariano liderado por Nicolás Maduro.

De tal manera, tenemos un panorama en el que el pueblo chavista, la mayoría del pueblo opositor, actores políticos de la oposición como Henry Falcón o Hiram Gaviria, la OEA, pero lo más importante, toda nuestramérica, condenan la violencia criminal perpetrada por estos grupúsculos, todo lo cual deja en una situación crítica ―aún más― a un liderazgo opositor que viene de sufrir varias derrotas electorales contundentes y consecutivas. Su destino es el diálogo, pero si no quieren diálogo ¿Cuál será su destino? 

Editorial PoderenlaRed.com del 9 de marzo
@PoderenlaRed

viernes, 28 de febrero de 2014

1989, el año en que Venezuela contravino la dinámica mundial

Llegó otro 27 de febrero. Esta vez, en medio de una coyuntura en que la violencia generada por las manifestaciones violentas y las guarimbas han hecho correr de nuevo la sangre. ¿Cuáles son las peticiones de los manifestantes? ¿Qué es lo que piensan y sienten? Nada, lo que hemos visto y escuchado, es a un grupo violento diciéndole a un gobierno democrático y constitucional que debe irse. Esa desobediencia que receta Gene Sharp no funciona en Venezuela, sobre todo cuando se trata grupúsculos financiados desde afuera.

La evidente planificación de estos hechos, saltó a la vista cuando constatamos la cínica y pasmosa articulación entre los hechos de violencia y las corporaciones mediáticas internacionales, las cuales se alinearon otra vez para difundir la idea de la “represión” y “violación de los derechos humanos” por parte de las fuerzas de seguridad venezolanas, cuando lo que está ocurriendo es más o menos lo contrario: una violencia sistemática y ensayada, infiltrada en las manifestaciones estudiantiles de la oposición para provocar el uso de la violencia física legitima y legal del Estado.

Eso es lo que tenemos, eso lo que hemos visto. No es hambre ni exclusión, no se ha tratado de estudiantes exigiendo calidad en la educación o mejoras presupuestarias para las universidades. Como dijo William Ospina, se trata de un país en el que las clases más pudientes protestan mientras los pobres viven felices. Por sí misma, esta reflexión da cuenta del carácter de las últimas “protestas” que hemos presenciado los venezolanos. La respuesta de Maduro no ha sido la esperada por los epígonos de la violencia. Al contrario, el presidente ha llamado reiteradamente a la Paz, que ha incluido una Conferencia Nacional por la Paz, la cual se inició ayer de la manera más positiva imaginable.

Mientras tanto, el canciller Elías Jaua hace una gira por Suramérica para decir la verdad sobre los hechos que han enlutado de nuevo a la familia venezolana, ante la pretensión de endilgar al Gobierno bolivariano el calificativo de “represor”. Pero llegó el 27 de febrero, y se cumplen 25 años de El Caracazo, una rebelión popular legítima producto del hambre y la exclusión, que fue ―esta vez sí― brutalmente reprimida, en uno de los episodios más trágicos, aunque al mismo tiempo meritorios, de la historia política latinoamericana contemporánea.

Esta rebelión, iniciada en Guarenas el 27 de febrero de 1989, sin duda fue una gran tragedia en la que se violaron todos los derechos elementales del hombre y la mujer, llámense civiles, políticos, universales o humanos. La represión fue inhumana, indiscriminada, inaudita. El presidente, sus ministros y una Fuerza Armada usada como ejército de ocupación en su propio país, parecían dispuestos a matar a la mitad de la población para ahorrarle al pueblo el dolor que empezaba a causar la “estabilización macroeconómica”, como fue definido el paquetazo neoliberal que pretendía imponerse. Ese día, se reveló una incompatibilidad suprema entre el neoliberalismo salvaje y el pueblo venezolano, De ahí, el mérito de El Caracazo.

Desde una perspectiva nacional, el Caracazo expresó el quiebre violento de la hegemonía que mantuvieron los partidos políticos del Pacto de Pto. Fijo, la deslegitimación de estos, y el inicio de un proceso de organización tanto cívico como militar, que dio origen al movimiento bolivariano que llegó al poder en 1998 de la mano del Comandante Hugo Chávez. Desde la perspectiva internacional, Venezuela había dado una respuesta temprana y pionera a las pretensiones de imposición del neoliberalismo que había sido bautizado en 1973 en Chile al costo de decenas de miles de asesinados y desaparecidos, en un contexto donde la Unión Soviética de disolvía y emergía el mundo unipolar con toda su soberbia ideológica del fin de las ideologías y fin de la historia.

En noviembre de 1989, caería el Muro de Berlín, hecho simbólico que expresaría el fin del “campo socialista”, la derrota de la izquierda mundial y la entronización del capitalismo en su versión neoliberal. Sin embargo, 9 meses antes, Venezuela se rebelaba frente a eso, desencajando en la dinámica mundial y originando un proceso que sería calificado como la última revolución del siglo XX.

Ese fue el 27 de febrero de 1989, el parto temprano de una nueva época histórica, de la mano del poder popular en pleno y en medio de una de las peores represiones que pueblo alguno haya sufrido.

@maurogonzag

martes, 25 de febrero de 2014

Las guarimbas “autogol” en los municipios opositores

Indudablemente, la historia se repite, aunque con algunas modificaciones en el guion original para adaptarlo a los nuevos públicos, a las nuevas generaciones. Sin embargo, conviene no olvidar llamar a las cosas por su nombre. El guarimbeo iniciado a principios de mes y que nació de la manifestación opositora del 12 de febrero que se tornó violenta y destructora de bienes y espacios públicos, hace tiempo que dejó de llamarse “protesta”.

Cuando se dan este tipo de manifestaciones y empiezan a trancar una calle aquí, una calle allá, en un principio uno siempre otorga el beneficio de la duda, porque después de lo que ha vivido el país en años recientes uno debe pensar que, después del dolor y las muertes del pasado ―como los hechos del 14 y 15 de abril de 2013―, ciertos sectores de la población de clase media han aprendido algo sobre cómo no dejarse manipular y no perder el sentido común en los momentos de mayor tensión o confusión mediática socio-cibernética.

 Dos elementos objetivos pudieron distinguirse desde las primeras de cambio, en lo que ya tenía todos los visos de estrategia insurreccional golpista de nuevo cuño. En primer lugar, las guarimbas violentas se desplegaban, de forma organizada, en el territorio de municipios gobernados por alcaldes de la oposición. De 335 municipios que tiene el país, 18 estaban siendo atacados indiscriminadamente no solo con la trancada violenta de calles y avenidas con barricadas, cauchos, fuego y basura, sino con ataques salvajes  a sedes de instituciones públicas como el Banco de Venezuela o Cantv, además de ataques directos a sedes de gobiernos regionales como fue el caso del Edo. Táchira.

 En segundo lugar, al procesar todos los datos y variables del contexto, de inmediato se constató que estábamos en presencia de una estrategia de “golpe suave” tipo “mecha lenta”, con el empleo de acciones muy similares a las que plantea el señor Gene Sharp en su libro De la dictadura a la democracia, donde se establecen cinco etapas a superar para derrocar gobiernos por una vía distinta a la toma del poder del Estado por medio de un tradicional golpe militar, donde las redes sociales y la canalla mediática internacional volvían a desempeñar un papel de primer orden. En este contexto, la idea era generar situaciones violentas para obligar al Gobierno a usar la fuerza pública legítima para proteger a la colectividad, para luego provocarlos con agresiones de todo tipo y así convertir mediáticamente la elemental y justificada respuesta de los funcionarios en represión y violación de los derechos humanos.

 Con todo, las fuerzas de seguridad han tenido que actuar en defensa de la colectividad, en unos municipios cuyos alcaldes, a pesar de contar con fuerzas policiales propias y de haberse manifestado contra la violencia ―así sea de forma titubeante y guabinosa―, no han movido un dedo para restablecer a la mayoría de la colectividad sus derechos civiles y humanos. Es decir, los efectivos de la guardia nacional han tenido que actuar en manifestaciones violentas ―inconstitucionales― para salvaguardar los derechos humanos de los vecinos de esas zonas y los de los propios “manifestantes”, en situaciones difíciles en las que sus propios derechos humanos, que también los tienen, se han visto seriamente irrespetados y golpeados.

 La lógica no deja de tener algo de estúpido, toda vez que la violencia se desencadena en sectores donde el 70% y hasta el 80% de la población son sempiternos opositores al Gobierno. ¿Cómo actuar en un contexto donde existe una posibilidad de generar hechos violentos que podrían generar eventuales intervencionismos extranjeros para así deslegitimar al Gobierno e impulsar el derrocamiento pos-moderno del presidente Maduro? Tenemos dos datos fuertes: guarimbas violentas en municipios opositores (Que afectan directamente a la gente de habita en esos municipios), y efectivos de seguridad frente a los que existen posturas ambiguas ―son alternativamente rechazados y solicitados por esas comunidades―, aunque la verdad es que son predominantemente agredidos y rechazados. ¿Entonces qué? Queda plenamente justificado el repliegue de la guardia nacional en un contexto donde impera la irracionalidad desmedida, y donde se espera que las personas sensatas, los vecinos mentalmente sanos, indistintamente de su postura política, actúen y exijan contundentemente a los alcaldes que ellos votaron que cumplan con su deber de garantizar el libre tránsito y el derecho al trabajo, al estudio, a la salud y a la vida, derechos todos socavados por estas alocadas guarimbas.

De otra manera, el mensaje es: si les mandamos a la guardia nacional y ustedes la agreden, no la mandamos más, para que entonces le pidan a su alcalde que trabaje e imponga el orden. Si él no te hace caso, entonces organízate con tus vecinos y movilízate para protestar ―ahora sí estaríamos hablando de protestas legítimas― por la ineficiencia o indiferencia del gobernante municipal. Sin embargo, este proceso no es tan sencillo en algunos sectores, cuando no en ninguno. Casos como los del municipio Chacao y el municipio Los Salias han sido ejemplares en este sentido.

Caso Los Salias

A eso de las 4:30 de la mañana del lunes 24 de febrero, vecinos del sector La Morita reportaron que alguien desde un edificio había permitido el ingreso a un estacionamiento privado de dos grandes camionetas que al parecer llevaban bastante carga. Había comenzado la operación guarimba en el municipio, y a lo largo de toda la avenida perimetral se colocaron alrededor de 15 barricadas, algunas a la usanza de las peores de Chacao, con aceite y guayas incluidos.

La semana pasada, en el sector conocido como La recta de las Minas, un grupo de alrededor de 20 muchachos, todos jóvenes no mayores de 25 años, bloquearon la carretera panamericana y quemaron una unidad de metrobús. Esto provocó que muchos vecinos llamaran a la guardia nacional y que reportaran la situación de franca violencia. Estos, efectivamente se hicieron presentes en pocos minutos en el lugar, e impusieron el orden.

A lo largo del día 24 y del día 25, las tensiones se fueron acumulando en las zonas en las que los grupos violentos parecen predominar incluso por encima de la opinión cívica mayoritaria. La Cima, radio ubicada en frente del sector La Rosaleda, no paraba de recibir llamadas de ciudadanos angustiados, preocupados y arrechos por las situaciones que estaban viviendo: ambulancias que no podían ir a buscar a los enfermos, gente que no podía salir a trabajar porque ni siquiera les permitían atravesar la barricada a pie, pero tampoco a comprar alimentos o medicinas ni a nada. Sectores sitiados por guarimberos locales ―puede que con algún invitado de otro lugar― que estaban jodiendo a su propia gente.

Ante la ausencia de la autoridad del Estado central ―justificada por lo que ya dijimos― pero peor aún, ante la ausencia de la autoridad local, municipal ―nada que decir de la autoridad comunal―, la sensación de desesperación y desamparo crecía en estos sectores. Qué decir de la muchacha que llegando a su casa, ubicada en el sector Parque Retiro, fue amenazada de quema total de su vehículo ―con ella adentro― por querer atravesar la barricada para poder así llegar a su hogar. Un dato curioso, es que la muchacha es opositora al Gobierno. De ahí, que no extrañen los tuis enviados por Luis Vicente León, director de una encuestadora y conocido por su postura contraria a la Revolución:

Pero además, están los mensajes enviados por el alcalde del municipio Los Salias, José Fernández, conocido como “Josy”, a través de la red social:

“La guardia no va a entrar al municipio el gobierno lo prohibió insisto estamos afectando a los nuestros”
 

“Destruyen patrulla de polisalias y sale herido un funcionario seguimos sin entender la actitud de algunos protestantes”

No hacen falta comentarios. Otra vecina residente del sector aledaño a La Morita, relató que vio como el ex alcalde del municipio, Ovidio Lozada, hablaba con cierta indignación y alteración con un interlocutor, quien resultó ser un periodista de un diario mirandino. Trascendió, que la inocultable molestia del ex alcalde de Primero Justicia, se debió a que este, muy presumiblemente por la inacción del alcalde actual, se había acercado a la guarimba de La Morita, ―pudo haber sido otra― para pedirles a los “manifestantes” que desbloquearan la calle por el bien de la comunidad, y casi sale golpeado en el intento. Cuando lo intentaron agredir, Lozada, extrañado de que no lo reconocieran, les dijo que era el ex alcalde del municipio, que por favor desistieran de esas acciones, que habían demasiadas quejas, pero al parecer no lo escuchaban.

De tal manera, abogamos porque este nuevo episodio guarimbero, no en balde calificado como autogol, no se deje pasar así nada más. Desde este espacio, y para las comunidades de los municipios de Maracaibo, Táchira, Valencia, Maracay, Pto. Ordaz y Miranda, nos parece que debería quedar en los anales comunitarios el comportamiento que tuvieron las autoridades frente a esta violencia criminal que otra vez atentó contra la salud psíquica y el normal desenvolvimiento de la vida de quienes allí habitan, para que los vuelvan a elegir en las próximas elecciones.

También, esperamos que los líderes políticos alternativos o progresistas de esos municipios se activen y sepan capitalizar los hechos a su favor, para así sumar voluntades al único proyecto político vigente y apoyado por la mayoría: el plan de la patria. Las debilidades en materia de organización y consciencia comunitaria, saltaron de nuevo a la vista, sobre todo en la llamada ciudad dormitorio. Y es que ¿Si una ciudad es llamada así porque la gente trabaja en Caracas y solo llega allí para dormir, que pasaría cuando a la gente no la dejan ni trabajar ni dormir?

@maurogonzag

sábado, 22 de febrero de 2014

Rubén Blades, o estás mal informado o no te gusta Maduro


El pasado 18 de febrero, el compositor y cantante panameño Rubén Blades, conocido por ser el creador de varias de las canciones de salsa más idolatradas y bailadas por los venezolanos, publicó en su sitio web un texto motivado por los lamentables hechos de violencia suscitados en el país desde principios de mes. Destrucción y muerte, acotemos de entrada, suscitada por sectores de la ultraderecha del país, lo es decir, Blades, por sectores dela oposición.

No tuve conocimiento de la opinión sobre la situación política venezolana emitida por el popular cantante hasta escuchar al presidente Maduro responderle, definitivamente con buen tono, recordándole que conocía todas sus canciones, que se estaba haciendo eco de la campaña mediática internacional contra Venezuela y reiterándole que, quien gobernaba el país, era ese “Pablo pueblo” de una de sus más conocidas canciones. Como estamos en momentos de farsas y reediciones de otros hechos que vivió el país en su historia reciente, no pude menos que recordar a personajes como Fito Páez, Alejandro Sanz o Joan Manuel Serrat, conocidos artistas quienes hace más o menos 7 años enfilaron sus baterías contra el Comandante Chávez y la Revolución bolivariana, como producto de la desinformación y de tristes confusiones espacio-temporales.

Debo decir, que la respuesta que publicó Blades en su web en respuesta al presidente Maduro quedó mucho mejor planteada y redactada que su escrito del 18-F, en el sentido de que es un texto que, manteniendo el tono crítico, se presenta más respetuoso y elaborado. Sin embargo, dicha respuesta es una mezcla de verdades y mentiras, cuando no un compendio bien planteado de medias verdades y “Falsos lugares comunes” que sobre la Revolución se han construido en los discursos mediáticos de la “Contra” en los últimos años. Sobre esto, comentaremos en una próxima entrega.

En lo personal, y me parece que muchos convendrán conmigo, creo en la idea de que no es lo mismo escuchar a la cantante Rihanna ―la morena que acompaña a Shakira en su último “éxito”― o a la diva Cher opinando sobre nuestro país, que leer lo que dice un Rubén Blades sobre lo que ocurre en nuestro país. Básica y elementalmente por su carácter latinoamericano, panameño; grancolombiano, diría uno. Uno podría pensar de que Blades está mejor informado que Rihanna. Sin embargo, aunque no sé lo que dijeron aquellas divas, Blades está en gran medida equivocado, como ya muchos se empiezan a dar cuenta. ¿Y no será su equivocación una expresión más moderada y elegante ―ilustrada― de la insania y odio brutales que ha expresado en varias oportunidades su viejo colega Willie Colón?

Tan equivocado estuvo Blades en ese texto del 18F, que solo un párrafo de esas dos cuartillas parece merecer la salvación. Para no extendernos, nos limitaremos a comentar críticamente algunas afirmaciones que Blades hace en su texto. Empecemos diciendo que la idea de la mentada “polarización” está en la base de lo que dice Blades durante todo su escrito. No obstante, desde el primer párrafo dice:


En los momentos de mayor intensidad de la lucha política entre la oposición golpista y la Revolución dirigida por el Comandante Chávez, pero solo en esos momentos, esa afirmación pudo haber tenido algo de cierto. Y con todo y eso, si hubo una actitud que desde sectores del chavismo se repitió mucho en algunos momentos delicados, fue precisamente la transigencia de Chávez, sus llamados constantes a la oposición al diálogo y al trabajo conjunto, llamados que cuando no fueron ignorados o respondidos con más golpismo y conspiración, fueron interpretados como “debilidad” por parte de la oposición más aventurera. Blades tendría que empezar por conocer mejor lo que fue la historia de la Revolución con Chávez para entender lo que hoy ocurre con Maduro.

En el segundo párrafo, dice:


Bueno, hoy el mundo entero reconoce no solamente lo que la Revolución bolivariana ha servido, no solo al pueblo venezolano de a pie, sino a las clases medias e incluso, a la burguesía importadora, quienes han hecho los negocios con las ganancias más estrambóticas de todo el planeta, y a cuyas empresas de maletín le regalaron 20 mil millones de dólares en el año 2012 a través del Sitme. Pero además, diversos líderes, pueblos del mundo y organismos multilaterales, si han homenajeado y reconocido los logros del proceso bolivariano, no ha sido por no servir al país, sino todo lo contrario. Otrosí, la oposición ha tenido muchas oportunidades para servir a su país, pero han elegido siempre la anti-política, y hoy de nuevo prefirió el camino de la violencia para intentar volver a conducir al país por la senda de la desestabilización y jugar otra vez a entregar el país al imperialismo.

Pero si hay algo insólito aquí, es que para Blades ni la oposición ni el Gobierno tiene el apoyo mayoritario de la población. Aquí, el panameño recuerda al Fito Páez para el que Chávez era un “dictador brutal”. Consciente de su error, en la respuesta a Maduro recuerda que este ganó con un “estrecho margen” y hasta cita los porcentajes. Sin embargo, eso no significa mayoría para el cantante, para quien el país está dividido 50-50. Los sistemas democráticos modernos, y sus sistemas electorales, como este que es de mayoría relativa, funcionan así. Pero además en Venezuela habría que agregar, si alguien viene a decir que las elecciones son la esencia de la democracia, que nadie vota más seguido ni de forma tan masiva como se vota en Venezuela, pero que además esa parte del pueblo opositor participa de forma directa en muchos consejos comunales que son manejados por ellos, y donde las comunidades del más diverso signo político pueden tomar decisiones soberanas para resolver sus problemas.

Blades continúa diciendo: “El gobierno ha fallado monumentalmente en la tarea de la administración pública y ha despilfarrado de manera insólita e irresponsable, un caudal económico único en la América Latina”. Si no existieran hechos concretos expresados en cifras que pueden dar cuenta de los logros trascendentales que ha alcanzado el Gobierno gracias a la gran inversión social de los recursos que según Blades se han despilfarrado de forma “insólita e irresponsable”, el público pudiera pensar que el cantante habla de lo ineficiente que ha sido el Gobierno para superar el lastre histórico del rentismo petrolero. Y sin embargo, si ese fuera el caso, ya se sabe que la diversificación de nuestra economía es precisamente uno de los objetivos hacia el cual se está marchando, con toda la complejidad del asunto. Talvez, todo sea un problema del enfoque neoliberal que, disimulado pero patentemente, tendría Blades sobre la economía, dado que califica de despilfarro la histórica inversión social que ha emancipado a todo un pueblo, pero que además ha contribuido a la emancipación y bienestar de otros pueblos latinoamericanos. Todo esto, ha logrado impulsar enormemente el proceso de integración de la región como política soberana que, entiende, Blades, le ha dado palo parejo al tiburón.

Y si se refiere a la corrupción cuando habla de los “fallos monumentales” de la administración pública, ese es un tema que bien podría restarle apoyo popular al presidente maduro porque, ciertamente, ha habido corrupción. Sin embargo, no solo Maduro le ha declarado la guerra a ese viejo flagelo, sino que existen, Blades, mecanismos democráticos para elegir nuevos gobernantes cuando el pueblo se ha convencido de que tal o cual fuerza política no ha podido resolver tales o cuales problemas. Recordemos oportunamente, que Capriles perdió las elecciones de octubre de 2012 con el Comandante Chávez, luego perdió con Maduro el año pasado y el pasado diciembre, la oposición fue abrumadoramente derrotada en las elecciones municipales. Es decir, Blades, el pueblo ha sido contundente en su elección porque lo han tomado en cuenta y han satisfecho sus demandas. Y cuando digo pueblo, me refiero no solo al pueblo pobre que sin embargo ya no es tan “pablo pueblo”, sino a la gran clase media que fue salvada por el presidente Chávez de la ruina y el acabose, y que es la clase que, me parece, se ha bajado más de la mula para ver tus espectáculos.

Dice Blades, que el Gobierno bolivariano “Intenta consolidarse cambiando leyes y ajustándolas a su argumento ideológico”. Si el cantante se refiere a las leyes habilitantes, debe entender que, por ejemplo, la Ley de Precios Justos, no pretende ajustar la economía a ninguna ideología en particular, sino más bien a las normas del capitalismo estándar de Berlín o Nueva York, donde existen claros y respetados límites a las tasas de ganancia de los empresarios y comerciantes. Y eso, Blades, si es que es esa tu preocupación, está muy lejos del socialismo.

Para ir cerrando, citemos el párrafo que queremos rescatar, a duras penas, del texto de Blades:
No existe ninguna duda de que el Presidente Maduro, como Jefe del Estado venezolano, debe hacerse responsable por la seguridad e integridad física del Sr. Leopoldo López, y de la misma manera, de todos los que en su legítimo derecho político, participen en las protestas. Pero también es necesario que los manifestantes no desaten la violencia. Deben argumentar en forma pacífica; el que tiene la razón no necesita gritar, o pegarle al otro para validar lo que dice”.

Destacamos las últimas líneas porque Blades sabe que las protestas recientes en Venezuela no solo no han sido pacíficas sino que han sido salvajemente violentas. El que tiene la razón no necesita recurrir a la violencia ¡Bravo!, pero entonces ¿Por qué la violencia? ¿Blades sabrá que Táchira fue prácticamente invadida por paramilitares colombianos? Te damos un dato, Blades: la violencia responde a un Golpe de Estado (Suave, continuado, pos-moderno, colorido, o como se quiera llamar) para entregar la Faja Petrolífera Hugo Chávez Frías, la reserva de petróleo más grande del mundo, a la elite globalista anglo-norteamericana.

Finalmente, el cantante se equivoca hasta en la opinión que da sobre el Henrique Capriles, aunque hay que decir que acertó mucho más. En el párrafo que le dedica, dice que “No tiene el carisma ni el planteamiento programático que convenza a la enorme cantidad de escépticos e independientes, sin mencionar al sector popular que lo identifica como heredero de las políticas rapaces de los Adecos y Copeyanos de antaño, descalificándolo como opción”.

Más arriba, comentamos que en su respuesta a Maduro, que no es lo que hemos comentado acá, Blades cita los porcentajes de los resultados electorales, cifras que si supo leer, tenían que decirle mucho más de lo que él interpretó de ellas. En la campaña contra el Comandante Chávez, pero más marcadamente en la campaña contra Maduro, Capriles no solo mejoró su discurso sino que aumentó notablemente su caudal electoral. Blades, debe saber que la guerra mediática criminal que inoculó odio y produjo disociación en un sector de la población venezolana, generó un fenómeno que ha sido bastante contraproducente tanto para la oposición como para el país: la población opositora no ha votado en los últimos años por Manuel Rosales o Henrique Capriles, ha votado contra Chávez, contra la Revolución bolivariana y ahora contra Nicolás Maduro. En un contexto como este, el carisma y el proyecto de país alternativo son debilidades inmensas que sigue teniendo la oposición, pero en general no han sido lo principal, cuando se trata de un opositor que quiere "salir" de Chávez. 

El pasado 14 de abril, quedó demostrado que Capriles pudo sumar una cantidad importante de seguidores, donde se encontraban muy probablemente escépticos, abstencionistas y, como algunos analistas plantearon y peor aún, muchos votantes que le habían quitado su voto a Maduro. Si bien es tema para otra oportunidad, las últimas acciones violentas de la ultraderecha, como expresión de su desespero ante las consecutivas derrotas electorales, constituyen su fracaso definitivo como alternativa política para el país, un hecho que ya “la otra derecha” parece comprender.

Para terminar, podríamos decir que Venezuela se encuentra en una transición pletórica de importantes desafíos económicos, sociales, políticos y de toda índole. Baste decir, que Venezuela quiere industrializarse, en un contexto en el que el país sigue necesitando de una nueva oposición ética, que sea capaz de dialogar con un chavismo que también necesita revisarse y consolidarse como fuerza política aglutinadora de las más diversas fuerzas progresistas, de izquierda, humanistas, de la sociedad venezolana.

La realidad venezolana es compleja, cantante, por eso te invitamos a informarte mejor. Igual, por aquí seguiremos bailando.

@maurogonzag

miércoles, 19 de febrero de 2014

La historia golpista se repite: aquella como tragedia, esta como farsa

La jornada del 18 de febrero, afortunadamente y gracias a la previsión y firmeza del Gobierno, se desarrolló con total normalidad y, lo más importante, de forma pacífica. El líder opositor y responsable de la violencia de los últimos días, Leopoldo López, se ha entregado a las autoridades en una escena propia de quien se quiere victimizar y, no lo dudemos, presentarse como un perseguido político más del rrégimen. Los sucesos del 12 de febrero, van quedando como una tenue sombra que quiso posarse de nuevo sobre la tranquilidad de la República.

Dice Marx, al inicio de El dieciocho brumario de Luis Bonaparte y citando a Hegel, que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se producen, como si dijéramos, dos veces. De inmediato, Marx completa la reflexión: “Pero se le olvidó agregar: una vez como tragedia y otra vez como farsa”. Aparte la grandilocuencia y eurocentrismo hegeliano, podemos decir que los hechos socio-políticos históricos ocurren, ciertamente, dos veces: una como documental de la vida real, con toda su carga trágica y hasta romántica, y otra como caricatura mal hecha aspirante a drama, a mediana realización, como remedo de la anterior; como farsa pues.

Así, lo ocurrido el 11 de abril de 2002, un golpe de Estado patronal-mediático que se apoyó en una multitudinaria manifestación de la “sociedad civil” que fue conducida hacia las adyacencias del Palacio de Miraflores, donde fue emboscada por francotiradores, los cuales produjeron 19 muertos y 73 heridos que fueron presentados por los medios-instrumentos de la política reaccionaria como víctimas del Gobierno “autoritario” de Chávez, fue la tragedia; una tragedia que duró sólo 48 horas. Esta vez,  lo que los venezolanos hemos visto en los últimos días no ha sido sino una caricatura de aquellos hechos, una mala comedia que quiso reeditar el guión de aquellos días, pero con sus añadidos de guerra de cuarta generación, la cual recurre a la influencia creciente de las redes sociales para movilizar, esta vez, a los estudiantes de la “sociedad civil”, mezcla de ingenuidad, ociosidad, rebeldía sin causa y sinvergüenzura, a los que luego se le unen mercenarios entrenados y por cierto, bien pagados, para que perpetren acciones vandálicas de violencia.

A pesar de los heridos y los fallecidos del 12 de febrero y los días subsiguientes, estas nuevas acciones desestabilizadoras no dejan de ser una caricatura, una versión farsesca de aquel golpe de Estado que estuvo apoyado por todas las cúpulas podridas de la vieja sociedad, en un contexto donde el Gobierno bolivariano y el Estado en general, no tenían la fortaleza y la unidad que hoy tienen en materia de unidad, cohesión e inteligencia. Sin embargo, algunos elementos del drama persisten en la farsa, tal como lo demuestra el lenguaje que siguen usando algunos medios para referirse a los manifestantes opositores, a quienes denominan “Sociedad civil”, o las campañas mediáticas descaradas que siguen ejecutándose contra el Gobierno, aunque esta vez con el predominio de las redes sociales y las corporaciones mediáticas internacionales.

No lograron su cometido y esta farsa está llegando a su fin, esta vez con la determinación de terminar con la impunidad, rasgo a destacar en este final de la comedia humana del fascismo trasnochado, con el que hoy hasta un Capriles Radonski parece estar en desacuerdo. Sin mebargo, no está demás decirlo: no nos confiemos.

@maurogonzag

lunes, 17 de febrero de 2014

Volvieron a patear la mesa de diálogo, siguen jugando a la antipolítica, después no se quejen

A tan solo cinco días de los hechos de violencia que protagonizaron grupúsculos fascistas infiltrados en la marcha de los estudiantes opositores al Gobierno, nos sumamos a la condena total de las acciones violentas de tufillo golpista que pretenden crear en Venezuela un escenario de ingobernabilidad y desestabilización al estilo Ucrania o, peor aún, un escenario catastrófico de caos y degeneración social tal como ha ocurrido en Siria.

No podemos dejar de hacernos eco de la reflexión hecha por el veterano de la política venezolana, José Vicente Rangel, quien en su espacio televisivo dominical condenó categóricamente los hechos violentos que dejaron como saldo decenas de heridos, cuantiosos daños materiales y tres ciudadanos asesinados. Para Rangel, está claro que hubo una reedición del formato de abril de 2002, y que fue orquestado por los mismos actores. Pero además, no hay duda para el viejo dirigente sobre la responsabilidad de los hechos, frente a la cínica estrategia de opacar y diluir lo que es evidencia indiscutible: declaraciones, las “amenazas de los dirigentes de la aventura”, además de diversidad de imágenes y videos, así lo demuestran.

Estas imágenes, por cierto, no son las que la canalla mediática cómplice y aliada de la ultraderecha fascista venezolana se ha encargado de difundir en el contexto internacional, las cuales fueron manipuladas hasta el punto de presentar imágenes de protestas de Cataluña (Europa), Egipto (África), Ucrania (Europa oriental), Grecia (Sur de Europa), Chile y hasta de Brasil, como "pruebas" de lo que estaba ocurriendo en Venezuela.

No parece comprensible que los variopintos sectores de la oposición se estén dejando arrastrar por las aventuras de quien en el 2002, junto a Henrique Capriles, encabezó la cacería de brujas contra funcionarios del Gobierno, además del asedio a la embajada de Cuba; más aún, después de que el presidente Maduro abriera las puertas de Miraflores a gobernadores y alcaldes de la oposición para interactuar con cada uno de ellos en un diálogo sincero sobre las situaciones y temas de mayor importancia nacional, lo cual constituyó, como lo expresó Ernesto Villegas en reciente artículo, un verdadero hito en la medida en que esa clase política no pisaba Miraflores desde el año 2002.

La oposición ha desechado el diálogo otra vez porque nunca lo han querido, y porque su estrategia en los últimos años ha sido la de la mentira, la anti-política, la de los lineamientos de Leo Strauss llevados a su nivel más desquiciante y oligofrénico. ¿Qué hacer con una oposición golpista que, si bien ha sido perdonada por sus aventuras y reiteradamente invitada a dialogar con el Gobierno de buena Fe, persiste en su locura?

No es interpretación ni retórica ni particular lectura: estamos ante un nuevo pateo de la mesa por parte de la oposición. Pateo de las instituciones democráticas, la paz social y de una estabilidad política que muchos países petroleros quisieran disfrutar. Y si bien la oposición venezolana no es homogénea y hay sectores dentro de ella que al parecer rechazan la violencia, a la fecha existen serias dudas sobre la sinceridad de las tímidas declaraciones que hasta ahora hemos escuchado. Lo que tendría que haber, lo que se debe exigir, es un claro deslinde entre los que optan por la lucha pacífica y democrática  y los que promueven la violencia. En este contexto, como ha dicho José Vicente, toda ambigüedad, aparte de reflejar cobardía o complicidad, es de por sí insostenible e inaceptable.

De tal manera, que aquí todo el mundo debe repudiar la violencia si lo que queremos es una Venezuela de paz y trabajo, de verdadero progreso y bienestar, y no una Siria o una Ucrania latinoamericana.

Editorial PoderenlaRed.com del 17F

El día en que quedó patentado en que lado del espectro se ubica la violencia

Después de 15 años de Revolución bolivariana el pueblo venezolano ha madurado. Sobre todo, ha aprendido de las lecciones del pasado reciente, concretamente de las experiencias de abril de 2002 y de abril de 2013, que le permitieron conocer de cerca lo que es el fascismo.

Los hechos violentos que lamentablemente tuvieron lugar hoy en la ciudad de Caracas y en otras del país (Que no terminan aún) y que dejaron ―de acuerdo a la información ofrecida por el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez― un saldo de al menos dos fallecidos y 23 heridos, han sido condenados por la alta dirigencia del Gobierno Nacional, la cual ha manifestado todo su apoyo a la Fiscal General en el objetivo de imponer la justicia ante el desparpajo y salvajismo de una manifestación que terminó destrozando la fachada de la sede principal de un poder del Estado, quemando cinco unidades del CICPC, destruyendo los espacios adyacentes y, lo más repudiable, acabando con la vida de personas.

Como diversos materiales y testimonios lo han evidenciado, durante la marcha de los “estudiantes” de la oposición, las consignas que se expresaban hablaban de muerte y destrucción, de tumbar a un Gobierno al que califican de autoritario y represor, como ya lo hemos visto y escuchado en otras puntuales ocasiones. De tal manera, no podemos dejar de hacer un llamado a los sectores sensatos de la oposición, e incluso a los que dicen no identificarse con ninguna posición política, dado que el 12 de febrero de 2014 será recordado por la gloria de la juventud patriota bicentenaria, pero también como un día en el que se volvió a evidenciar de qué lado está el despropósito, la violencia, la manipulación, la oscuridad política y el odio.

Entretanto, las redes sociales volvieron a desempeñar un papel central como fuente de información y termómetro de las reacciones de los diversos sectores de la opinión pública. En tal sentido, de la diversidad de reacciones observadas, podemos destacar que existe, por un lado, una imperturbable consciencia capaz de contener la indignación y el deseo de retaliación y justicia popular, para hacer un llamado a no caer en lo que puede considerarse la más grave y frontal provocación que ha recibido el chavismo en los últimos meses. De otro lado, lo que con más facilidad puede colegirse de los análisis en la radio y los mensajes en redes sociales como el twitter, es una determinante exigencia de justicia.

Ahora bien, conviene ubicar los hechos en su contexto. La oposición venezolana se encuentra dividida, y atraviesa una de sus peores crisis como alternativa política unitaria, si es que alguna vez lo han sido. Derrotada electoralmente en ocasiones sucesivas, y con el que ha sido su líder hasta el momento, Henrique Capriles, bajando el tono de su discurso, rindiendo cuentas por primera vez en la Gobernación y reuniéndose con el ministro Rodríguez Torres para coordinar políticas de seguridad, el dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo López, parece haber tomado el testigo para volver por los fueros violentos y golpistas de factura fascista, y proyectarse así internacionalmente como el arrojado líder que se mantiene firme en la lucha contra el rrégimen. Además, se sabe que la estrategia que pretenden implementar es la de la desestabilización al estilo Ucrania, libreto que ya se viene estudiando y denunciando. Venezuela, como Ucrania, no está atravesada de gasoductos y oleoductos, pero ya se sabe que es la principal reserva de petróleo del mundo.

De tal manera, en una situación de debilidad creciente, sobre todo por el terreno que el Gobierno viene ganando en materia económica y de seguridad ciudadana, las acciones violentas de hoy podrían estar dando cuenta de la desesperación y de la crisis de liderazgo de una oposición que ya no tiene argumentos para deslegitimar al Gobierno; ni siquiera para decir que no están siendo convocados al diálogo y la participación en la definición y ejecución de políticas públicas como la Misión A Toda Vida Venezuela o el Plan Patria Segura.

El presidente de la República ya ha fijado posición. Si el Gobierno bolivariano cayó en algún momento en el chantaje según el cual, si el Estado impone su autoridad ante la violencia entonces eso es autoritarismo, conviene que esta vez hile fino en el ejercicio de su autoridad, dado que la estrategia antichavista dura sigue siendo eminentemente mediática. Maduro anunció el lanzamiento el próximo viernes del Plan de Pacificación Nacional. El pueblo pide la interrupción del guión golpista y el cese de la impunidad.

Editorial PoderenlaRed.com del 12F